Archivo diario: 28 abril, 2012

En Agradecimiento al TODO. * nuestros dominadores, (los dirigentes de éste mundo) NO QUIEREN SER ACCESIBLES

Nuestros TUTORES, resultan;
Inexpugnables, tanto a nivel Político, ó Social, ó Religioso, ó Científico. ¿Alguien sabe leer…?

Si no cambia algo en nuestro sistema de relaciones; en cómo somos ó resultamos y en cómo nos comportamos, todas las personas, y en el propio entendimiento y forma de ser… creo, que solamente podemos tener más de lo mismo … así están las cosas …

Endura.

Desconocemos muchas cosas, también la sinceridad, ó la profundidad en las cuestiones de cada uno. Podemos compartir, sin embargo, con serena firmeza, y en agradecimiento, todo lo que nos rodea. También lo que nos resulta incomprensible, ó desconocido.

Quizás no nos hemos planteado nunca, que todo lo que existe y se manifiesta, tiene una base, y es sostenido por algo; hay una coherencia universal, desconocida, que sostiene al todo. Aquello, que nada tiene que ver con hipótesis, ni filosofias.

Los seres que tratan de alcanzar Su naturaleza superior, y tienen como meta expresar la divinidad innata, para Servir, necesitamos el hilo dorado, através del cual superar las cavernas de la confusión.
(texto: Ágora.)

” En el sur de Francia, en la llamada Occitania, en la región de Albi, nacieron y florecieron diversas comunidades religiosas, conocidas más tarde con el nombre de “los albigenses”.

El grupo más conocido, y uno de los de mayor influencia en todo el mundo occidental, fue el de los Cátaros (palabra que proviene del griego “Katharoi”, que significa “puro”). A pesar de que se confesaban a sí mismos como cristianos, muy pronto fueron separados de la iglesia de Roma y declarados herejes.

Los Cátaros basaban su fe en la Biblia y, principalmente, en el Evangelio de Juan, el cual interpretaban de forma puramente espiritual. No había entre ellos ninguna jerarquía, todos eran hermanos. Él, el Cristo, había prohibido todos los títulos: sólo Él era el Maestro y únicamente Dios era el Padre; el más grande debía ser el servidor de todos.

El Cristianismo significaba para los Cátaros: “Gnosis”, el conocimiento interior de que la única verdad es Dios. Y Dios es Amor. Todo lo demás, el mundo, es una ilusión.

Según sus enseñanzas, el hombre debía anhelar elevarse por encima de la materia para llegar a Dios. Todos los lazos que unían al hombre con el mundo perceptible, debían ser rotos. Y el único medio para conseguirlo era distanciándose de este mundo y sobre todo de sí mismos, no poseyendo nada para sí. Sólo de esta manera era posible alcanzar un corazón puro e inmaculado que pudiera recorrer el Camino del Santo Grial, el Camino de las Estrellas.

Los Cátaros denominaban a este proceso de ruptura como “La Endura”. Para realizar esta purificación del ser era necesario pasar por una larga y difícil iniciación. Durante cuatro años de austeridad -durmiendo, trabajando, comiendo y orando en las grutas de Ussat-Ornolac-, los fieles se iban transformando, como una oruga que, tras su metamorfosis en crisálida, se convierte en una bella mariposa.

Quienes llevaban a buen fin la Endura recibían el “Consolamentum”, el bautismo de fuego, que sellaba la ruptura definitiva con el mundo. Los hombres que habían recibido este sacramento fueron llamados ‘perfectos’, “puros”, “bonshommes”.

A causa de esta visión gnóstica del Cristianismo, los Cátaros se enfrentaron abiertamente a la doctrina de la iglesia romana. En el seno de su comunidad religiosa, el Espíritu ocupaba un lugar central en la Trinidad de la Esencia Divina: el Paráclito, el Consolador, el Renovador del mundo. Para ellos, el mundo es salvado por el Espíritu, que es Amor, y no por el martirio y la expiación. Por esta razón, la Iglesia de los Cátaros fue llamada también la “Iglesia de la Consolación”, la “Iglesia del Amor”.

La comunidad de los Cátaros estaba formada no sólo por perfectos, sino también por una gran multitud de fieles -los creyentes- que habían podido experimentar la fuerza del Amor del Paráclito pero que todavía no habían realizado la Endura. Algunos de estos creyentes recibían el sacramento del Consolamentum poco antes de morir.

La religión cátara colmaba en tan gran medida el corazón anhelante de los hombres que ansiaban la renovación de la fe, que a mediados del siglo XII la mayor parte del sur de Francia se había convertido al Catarismo. La influencia de la iglesia de Roma se redujo extraordinariamente en aquella región. Pero también en otras partes de Europa fue creciendo y manifestándose, de diferentes modos, el anhelo por un desarrollo espiritual.

La respuesta de Roma frente a estos desarrollos fue aplastante. Basádose en la idea de que esta “herejía” amenazaba el poder de la iglesia romana y que por ello debía ser extinguida por completo, se comenzó a perseguir a todos los inconformistas de Europa. Había comenzado la época de la inquisición. Miles y miles de personas, en toda Europa, fueron llevadas a la hoguera.(ver vídeo)

También los Cátaros sufrieron este destino. Con la promulgación de una “cruzada contra los albigenses” en el concilio de Letrán de 1215, el papa Inocencio III proscribió todo el movimiento cátaro. Se organizaron ejércitos enteros. Ciudad tras ciudad, aldea tras aldea, cayeron en manos de los padres de la cruzada. Después de largos interrogatorios, los Cátaros fueron quemados en masa o emparedados vivos. Su último gran refugio, el castillo de Montségur, cayó en 1244.

Y no fue hasta 1329 cuando Roma logró extinguir todas las huellas del tan pacífico y espiritual Catarismo. Al menos eso fue lo que se creyó. Pero el Espíritu no se puede matar, quemar, emparedar. El Espíritu es eterno y omnipresente.”

http://perso.wanadoo.es/ricardo.cob/gadalabril2001.htm

El camino hacia el Santo Grial permanece abierto para cualquier buscador verdadero: es la apertura de los Siete Sellos, los SIETE CHAKRAS. Ante la asombrada visión, de los ojos despiertos, en los mundos, la herencia de los Cátaros, se expande, durante siglos, de hombre a hombre, de Ser Humano, a Ser Humano. Texto: Ágora.

3 Y ésta es la vida eterna:   que te conozcan a ti,   el único Dios verdadero.

15 No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. 16 Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17   Santifícalos en la verdad;   tu palabra es verdad. 18 Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo. 19  Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.  20 Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21  para que todos sean uno. Como tú, oh Padre,  estás  en  mí  y  yo  en  ti,  que también ellos estén en nosotros.

3 lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros;   y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.  4  Os escribimos éstas cosas,  para que el  gozo,  y la comprensión,  sea  íntegro.

5 Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos:  Dios es luz,  y en Él no hay tiniebla alguna.

7  Y , el SEÑOR,  dijo a Samuel:  “No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque los  he desechado;  porque Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el  SEÑOR,   mira el corazón.”

28 Y sucederá que después de ésto,  derramaré mi Espíritu sobre toda carne;  Sobre los libres, y sobre los esclavos,   y   juzgaré.

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