Ser e iluminación

En los tiempos actuales, se hace más necesario que nunca estar centrados y tener una paz interior, que nos ayude a tomar las decisiones adecuadas, sin miedo y con mente clara. Por este motivo, planteo nuevamente, el tema de la “Atención“. Por experiencia propia sé que funciona. Además de sentir, aunque sea de forma sutil y esporádica esa conexión con lo que Somos, trabajamos nuestra voluntad y paciencia, a la vez que resulta un ejercicio divertido, si se hace como un juego, sin buscar logros rápidos y siendo compasivos con nosotros mismos.En este caso he tomado un texto de Eckhardt Tolle y por cuestiones de espacio lo he resumido, como acostumbro hacer, intentando que no pierda su sentido; por tanto es una adaptación de sus escritos.

” Más allá de la miríada de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte existe la Vida Una, eterna y omnipresente. El SER no sólo es trascendente, también impregna profundamente cada forma, y su esencia es invisible e indestructible. Sólo puedes conocerlo dejando la mente en silencio. Cuando estás presente, cuando tu atención está plena e intensamente en el ahora, puedes sentir el Ser, pero nunca podrás entenderlo mentalmente.

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. Significa elevarse por encima del pensamiento. En el estado de iluminación sigues usando la mente cuando la necesitas, pero de un modo mucho más enfocado y eficaz que antes. La empleas principalmente con fines prácticos, pero eres libre del diálogo interno involuntario, y vives en la quietud interior.

El mayor obstáculo para experimentar la realidad de tu conexión es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Este ruido mental incesante te impide encontrar el reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso yo fabricado por la mente, que lanza una sombra de miedo y sufrimiento.
La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa de forma inapropiada, se vuelve muy destructiva. Ésa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño.

La libertad comienza cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.
Empiezas a despertar.
La buena nueva es que puedes liberarte de tu mente, que es la única verdadera liberación. Y puedes dar el primer paso ahora mismo.
Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.
Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás

Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.
De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, porque ya no energetizas tu mente mediante la identificación con ella. Es el principio del fin del pensamiento compulsivo e involuntario.
Cuando el pensamiento se aquieta, experimentas una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente». Al principio las brechas serán cortas, tal vez duren unos segundos, pero gradualmente se irán prolongando. Cuando ocurren estas discontinuidades, sientes cierta quietud y paz dentro de ti. Con la práctica, la sensación de quietud y de paz se va ahondando.
En este estado de conexión interna estás mucho más alerta, más despierto que en el estado de identificación mental. Estás plenamente presente. Y también se eleva la frecuencia vibratoria del campo energético que dá vida al cuerpo físico. 

átomo vital

En lugar de “observar al pensador”, también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora.  Basta con que te hagas intensamente consciente del momento. 

Esto es algo por demás satisfactorio. Ésta es la esencia de la meditación.
En tu vida cotidiana, puedes practicar esto tomando cualquier actividad rutinaria, que habitualmente sólo es un medio para un fin, y darle toda tu atención para que se convierta en un fin en sí misma.
Por ejemplo, cada vez que subas o bajes las escaleras en tu casa o en tu puesto de trabajo, presta mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a tu respiración. Mantente totalmente presente.
O cuando te laves las manos, presta atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de tus manos, el aroma del jabón, etc.
Hay un criterio que te permite medir el éxito logrado en esta práctica: el grado de paz que sientas en tu interior.
Puede que un día te sorprendas sonriendo a la voz que suena en tu cabeza como sonreirías a las travesuras de un niño. Esto significa que has dejado de tomarte el contenido de tu mente tan en serio, y que tu sentido de identidad, ya no depende de el contenido.”

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10 comentarios

Archivado bajo Metanoia

10 Respuestas a “Ser e iluminación

  1. When the Battle is Over. Cuando la batalla ha terminado.

  2. alma9

    ¡Qué paz! cuando la batalla termina. Es curioso que hace un par de años me regalaron un libro de meditación vipassana que apenas he leído, pero las primeras páginas hablando de la “atención” fueron todo un descubrimiento. Desde entonces lo voy practicando (cuando me acuerdo 🙂 ) pero los cambios en la percepción de las cosas son notables. Se convierte en una costumbre y cada vez cuesta menos trabajo darse cuenta, incluso la cantidad de pensamientos es mucho menor. Otra ventaja es que al ser conscientes de nuestros procesos mentales, podemos comprender los de los demás, siendo más flexibles y no intentando cambiarlos según nuestra forma de ver las cosas. Todos tenemos mucho que aprender.
    Sólo queda agradecimiento a estas personas