Archivo diario: 14 julio, 2013

El sol interior; la tierra viva.

Seguimos exponiendo cuestiones sencillas, de las cuales quizás podemos hacernos cierta comprensión, respecto a la constitución y características de nuestro Sí-mismo verdadero, ó Mónada creadora Humana, en los estados sublimes de el Ser, que en las escrituras Cristianas denominan Cielos.

Considero importante, que nos demos cuenta de la diferencia, pues cuando el Evangelio ( por ejemplo ) habla de » los cielos «, unas veces se refiere a la esfera Celeste Macrocósmica, y otras veces a los Cielos que hacen referencia al Sol Interior, tal y como, por ejemplo, en las bienaventuranzas.

Las dimensiones superiores, interpenetran las inferiores, y por ello, nuestro estado de conciencia de Cuarto Reino, no capta el estado de conciencia que es denominado Quinto Reino, ó reino de las Almas Libres, ó Iglesia Triunfante, ó Tierra Pura, de Buda. Éstas son cuestiones que necesitamos tener muy claras, para no resultar confundidos: el universo físico, que ven nuestros sentidos, siempre ha sido calificado por los sabios como «maya», producto de ilusiones.

Ésta es la luz que en las tinieblas resplandece, através de los ojos de cada uno, la luz verdadera que alumbra a todo ser que viene a éste mundo.

porque voy a aparejaros el lugar.   vendré  otra  vez,  y  os  tomaré  a  mí  mismo,  para  que   donde  yo  estoy, vosotros también estéis.  Así que sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino. 5   Le dice Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino?   6   Jesús le dice:  YO  SOY   el camino,  y  la  verdad,  y   la vida;   nadie viene al Padre, sino por mí.

7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Podemos encontrar constancia, de éstas misteriosas experiencias, en las más diversas escrituras, por todo el mundo.

Nos hallamos en un mundo, en el que se concede la máxima importancia a las «cosas», que aparentemente suceden, y cuyo significado ya se encuentra pre-determinado por otros. De ésta forma, juzgamos lo bueno y lo malo, con unos parámetros determinados.

Hay mucha desconfianza, incluso diría temor, ante el hecho de plantear, solamente plantear, la cuestión de que tenemos un universo interno, que es fuente de salud, vida, e inteligencia, pendiente de aceptar y descubrir.

agoralibre
julio 8, 2013

jesús, es la esencia constituyente de la propia conciencia; unicidad mental universal, el punto de encuentro inteligente integral; ésto no es una creencia ó suposición,

ésto es lo que precisa el nuevo nacimiento, y ésto es lo que llaman verdad,

lo que es, senda hacia el sol Monádico, respecto a toda la humanidad.

Quizás podemos comprender, que ésto, no depende para nada, de ideologias, y que los únicos mediadores, son quiénes,
por el hecho de alcanzar el grado humano de conciencia,
abierto a todas las dimensiones, semejantemente a Hijo de Hombre,
y pueden ser responsables, y saben lo que hacen.

agoralibre
julio 10, 2013

Sorprendentemente, el universo, parece mantener un orden perfecto,
y las energías se mantienen en unos cánones, que permiten a los seres,
y mundos, existir y manifestarse, en un maremagnum de fuerzas.

Lo mismo sucede con la propia conciencia, la cual se restablece, a lo largo de las edades, en las más diversas circunstancias, através del cuerpo físico, pero, desconocemos totalmente cuáles son las energías causantes de conciencia, y qué sucede tras la desaparición del cuerpo físico.

La conciencia adquiere caracteres de fuego alquímico en la autoconciencia, conciencia de sí, lo cual es producido por determinadas fuerzas, que se manifiestan en el universo.

Éstas fuerzas y energías, influyen, y nos caracterizan, y causan en nosotros la
” unicidad “, en estados de Ser, fluidos y coherentes.

La ” unicidad mental “, establece en nosotros la visión espiritual, y es
a ésa fuerza de unicidad armónica inteligente, que se le otorga el nombre de jesús, que significa, ” fuerza salvadora de unión monádica “.

Mónada ó mónadas, son los principios espirituales inteligentes, que rigen toda manifestación. Debemos de reconocer que, de éstas cuestiones, sabemos muy poco, y en las etapas infantiles de el ser, la atención debe de ser desviada, en caso de que se detecte alguna inmadurez, hasta que la entidad concernida, através de las experiencias, despierta el interés en recobrar la conciencia verdadera, tal y como sucede a todo hijo pródigo.

Quizás por ésto, las crisis son necesarias, y para poder,
superar los obstáculos, tenemos que echar mano de las cualidades verdaderas, que existen latentes ó activas, por todo el universo, y también en el propio Ser, al servicio de la verdad.

35   Jesús  oyó  decir   que lo habian   echado   fuera, expulsado,  y    hallándolo,   le   dijo:    ¿Crees   tú  en    el  Ser   interior,   que  es    Hijo del Hombre? 36 El respondió y dijo:  ¿Y quién   es,   Señor,   para    yo crea  en   El?     37 Jesús le dijo: Pues tú le has visto, y lo expresas, el que dialoga contigo, y através   de  tí,   ése es.    38 El entonces dijo: Creo, Señor.    Y   se   dió   cuenta.   39  

Y Jesús entonces, dijo, dirigiéndose al auditorio: Yo vine a este mundo para juicio;   para que los que no ven, vean, y para que los que ven  sólo las apariencias, se vuelvan ciegos, para poder ser videntes de la verdad. 40 

Algunos de los fariseos que estaban con El, oyeron ésto y le dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? 41 Jesús les dijo: Si fuéseis ciegos,
no tendríais pecado; pero ahora, porque decís:
» Vemos,» vuestro lamentable error, permanece.

Para qué creen vds., que jesús de nazareth, buscó el encuentro
con el ciego,
que habia sido sanado … ¿ acaso tenía algo más que transmitirle ó indicarnos…? … algunos quizás supongan: ah,! … fué para que le viera físicamente, y le adorase … ¿ si ? … ¿alguien ha pensado éso… ? … 🙂

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Saliendo de la caverna: del Mirar, al Ver

» Ver es para personas impecables. Templa tu espíritu,
llega a ser guerrero, aprende a ver, y entonces sabrás que no hay fin
a los mundos nuevos, para nuestra visión.»

Se puede ir más allá del poder: se puede llegar a ver, que es diferente de mirar. » Cuando tú miras las cosas no las ves. Sólo las miras, para cerciorarte de que algo está allí. Como no te preocupa ver, las cosas son aparentemente lo mismo, cada vez que las miras.

En cambio, cuando aprendes a ver, una cosa no es nunca la misma, cada vez que la ves, y sin embargo es la misma… Tus ojos sólo han aprendido a mirar.» Solo hay una manera de aprender a ver: viendo. Sin embargo, copiar procedimientos sin conocimiento interno no lleva a ver. Ver es percibir algo más, no como unas cosas de la imaginación, sino como algo real y concreto.

Ver está más allá de las palabras; es un nuevo acto de percibir, que viene luego de haber parado el mundo a través del no-hacer, traspasando toda descripción.

El acto de ver ocurre solo cuando uno se cuela entre los mundos: el mundo de la gente corriente y el «mundo de los brujos». El que no alcanza a ver se queda atrapado en el mundo de la gente corriente o en el de los brujos, pero para aprender a ver hay que aprender a mirar el mundo como los brujos y luego quedarse entremedio, inafectado, de ésos dos mundos.

Así, ser vidente es adquirir una capacidad de ampliar el campo de percepción mediante el movimiento del punto de encaje hasta hacerse capaz de aquilatar no sólo las apariencias externas sino que la esencia de todo. Ver es un sentido peculiar de saber, de saber sin la menor duda. Sin embargo, la obsesión por ver socava la fuerza necesaria para ser hombre de conocimiento: se penetra en los mundos que se ven y no se regresa jamás. Para ser hombre de conocimiento hay que dominar y sobrepasar el ver.

Mediante el acto controlado de ver se puede penetrar en lo desconocido y captar que lo conocido y lo desconocido tienen una misma base: ambos quedan al alcance de la percepción humana. Los videntes pueden transformar lo desconocido en conocido … si saben callar: «Te confundes sólo cuando hablas» .

Por eso la clave para ver está en oponer nuevas descripciones a las que definen las continuidades de nuestra realidad ordinaria: parar el mundo mediante el no-hacer de nuestras descripciones habituales, a través de otras descripciones que definen otras continuidades y realidades. Y, en definitiva, colarse por entremedio de esas descripciones.

Esto, como un proceso continuo: si nos quedamos en un mundo, en una continuidad de descripciones, dejamos de ver. Y cuando hemos logrado ver no hemos de aferrarnos a lo visto porque en ese mismo acto se generan nuevas continuidades de descripciones que amarran nuestra percepción.

Ver nos pone en el borde del conocimiento pero hemos de ir más allá de ver si queremos conocer.

El conocimiento es siempre una percepción silenciosa, que se encuentra más allá de cualquier lenguaje y de cualquier ver que a su vez genera nuevos lenguajes. En ése continuo proceso de ver y conocer, el guerrero espera su voluntad.

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