Archivo diario: 5 octubre, 2013

Los procesos curativos en la conciencia.

De la misma manera que los rayos de el sol, proveen de energía y coherencia, a todo el sistema solar, y las estructuras planetarias transforman ésas energías, nuestro ser capta las energías de el sol interno, que nos provee de fuerzas sutiles, las cuales se transforman en lo que llamamos conciencia, deseos, comprensión, características y cualidades.

Todos trabajamos en los procesos curativos, y nada hay que temer al respecto, pues nuestra entrega de Amor, es anterior al propio nacimiento físico en nuestras familias: el Sol Crístico interior universal.

Nuestro nacimiento físico, nos provee de una conciencia instrumental en la temporalidad, en la cual participamos en los trabajos de nuestros antepasados, y podemos realizar, en el presente, la apertura a las energías de la verdad, que nos van abriendo camino hacia la liberación.

Hemos de aprender, en primer lugar, a des-sintonizarnos de las corrientes tóxicas, que emanan del odio mundial, de la ignorancia dómine, y de los complejos sicológicos que limitan al individuo.

Podemos experimentar y saber con toda certeza, que hay un sol etérico interior, que constantemente irradia para nuestra curación.

caduceo  hermes

Éstas son energias superiores curativas y sanadoras, irradiadas para la sanación Universal, para todo quién las admita, desde centros intangibles suprafísicos en nuestra propia constitución.

Mediante las energias de la verdad, y nuestra atención voluntaria consciente, éstos procesos pueden ser acelerados, permitiéndonos la integración serena y responsable. Ésto es lo que compartimos aquí.

El Sol de la Verdad, es la realidad omnipresente. Pero, la integración humana, es inteligentemente gradual. Todos podemos entender, porqué ésto se manifiesta así, en la temporalidad: la percepción que tenemos de el Cosmos, y de sus energías, es relativa, posiblemente imaginaria.

alma en evolucion

El alma, los vehículos sutiles, es el medio acoplador entre el espíritu y el cuerpo. Proporcionan los estratos existentes entre el espíritu y el cuerpo,
lo cual les permiten interactuar uno con el otro. De otra forma, la división entre lo no-físico y lo físico sería demasiado amplia. El espíritu es el núcleo de la consciencia, del libre albedrío y de la auto-conciencia en su nivel más profundo. Sin espíritu, una persona no es nada más que un autómata programado por las influencias externas.

El alma, siendo distinta al espíritu, posee dos estratos principales: el astral y el etérico. Comprendamos que, cuando hacemos referencia simbólica a éstas cuestiones, que se trata de algo en constitución “suprafísica”, osea, lo que algunos llaman “otras dimensiones”, por decirlo de alguna manera.

El componente astral, o cuerpo astral, es el asiento de las impresiones emocionales inmediatas, las preferencias subjetivas, las pasiones y de la fuerza de voluntad impregnada de Amor ó su opuesto. Sin el cuerpo astral, una persona sería apagada y pasiva, como un vegetal, debido a la ausencia de impresiones internas, emociones y voluntad.

El componente etérico, o cuerpo etérico, comprende las formaciones de energía sutil, los patrones, ritmos, inercias, corrientes y estructuras que vitalizan, modelan y regulan al cuerpo físico. Podemos concebir esto como una energía de andamiaje hecha de fuerza vital. Sin el cuerpo etérico, el cuerpo físico no sería más que un cadáver que se desintegra bajo la influencia de la entropía energética.

Éstas son cuestiones que podemos “comprobar”;
continuamos en comentarios

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