astrología; automatismos en el cosmos

Al plantear el hecho de hallarnos todos “encarnados” en la constitución de éste mundo y cosmos, tomamos conciencia de encontrarnos ante insondables misterios de la temporalidad: integrándonos de todo aquello en lo cual hemos de aprender, y en silencioso asombro, pero sin temor, participamos serenamente de la respiración cósmica.

En resumen; posiblemente mediante la consciencia, podemos desenmascarar algunas de las etiologias de los problemas: su origen, procedencia, métodos y automatismos, etc. Sin embargo, creo entender que necesitamos mantener el interés, y compartir observando los datos y las perspectivas, para situar nuestra comprensión en las coordenadas precisas.

universo

¿Hasta qué punto, se encuentra relacionada o imbricada, la manifestación de éste Universo, con los estados en la Conciencia?
Las enseñanzas espirituales, indican las sorprendentes interacciones entre: microcosmos-macrocosmos- la conciencia, y el Ser.

Muy pocos están preparados para actuar como almas y tampoco tienen en cuenta las energías que actúan constantemente sobre nuestro planeta, procedentes de otras constelaciones o de muchos planetas “ocultos”.
En la Sabi­duría Eterna se dice que existen alrededor de setenta de estos planetas en nuestro sistema solar.

Quisiera presentar, por lo tanto, un cuadro más verdadero y exacto. Esto es posible ahora porque la percepción, la relación y la integridad grupales, comienzan a ocupar un lugar prominente en la con­ciencia humana. A medida que esto sucede, la personalidad, que es individualista, separatista y autocentrada, retrocederá acrecentadamente a segundo término, y el alma que posee conciencia grupal y es incluyente y no separatista, irá destacándose cada vez más. En consecuencia, desaparecerá gradualmente el interés por el horóscopo individual, y el cuadro planetario universal y del sistema ocupará un lugar prominente en la conciencia del indi­viduo.

A medida que transcurren las edades, el hombre entra en todos los signos planetarios, y sale de ellos y el signo de cada uno es determinado por la naturaleza del rayo de la personalidad, que como bien saben, cambia vida tras vida. En esos signos aprende las lecciones necesarias, amplía su horizonte, integra su personalidad, empieza a sentir al alma condicionadora y así descubre su dualidad esencial.

Cuando está en el Sendero del Discipulado (y en éste incluyo al de la Iniciación) un murmullo esotérico le dice que está siendo condicionado por el infatigable Observador, el alma, y está sujeto (en las etapas finales del Sendero) exactamente a doce encarnaciones, una en cada uno de los doce signos. En ellas debe probarse a sí mismo, logrando grandes momentos de crisis, particularmente en cada una de las constelaciones de la Cruz Fija. De un punto a otro, de una etapa a otra y, finalmente, de una Cruz a otra, lucha por su vida espiritual en las doce casas y en las doce constelaciones, sujeto a innumerables combinaciones de fuerzas y energías -de rayo, planetarias, zodiacales y cósmicas- hasta que se “renueva” y se convierte en “el hombre nuevo”, es sensible a toda la gama de vibraciones espirituales en nuestro sistema solar y logra ese desapego que le permitirá eludir la rueda del renacimiento.

Ha realizado esto ascendiendo a las tres Cruces -la Cruz de la Personalidad o la forma cambiante; la Cruz del Discípulo o el alma eterna, y la Cruz del Espíritu. Esto realmente significa que ha pasado por tres crisis trascendentes en su ciclo de vida, es decir, en la Senda Búdica al Nirvana o Reino Celeste.

El espacio es una entidad y la “bóveda celeste” -como poéti­camente se la denomina- es la apariencia fenoménica de esa entidad. Observarán que no digo apariencia material, sino feno­ménica. Conjeturar sobre la naturaleza, la historia y la identidad de esa entidad, sería inútil y de ningún valor. Tendremos una idea vaga, que proporcionará una analogía, aunque eluda las especificaciones, si nos esforzamos por considerar a la familia humana, el cuarto reino de la naturaleza, como una entidad que forma una sola unidad y se expresa a través de las innumerables y diversificadas formas humanas.

Cada uno de ustedes, como individuos, son parte integrante de la humanidad, no obstante cada uno lleva su propia vida, reacciona a sus propias impresio­nes, responde a las influencias e impactos externos, y a su vez emana influencias, envía irradiaciones temperamentales y expre­sa alguna cualidad o cualidades, afectando así, en cierta medida, a su medio ambiente y a aquellos con quienes entran en contacto. Sin embargo, durante todo el tiempo, forman parte de la entidad fenoménica denominada humanidad. Podríamos ampliar esta idea hasta abarcar una entidad fenoménica mayor, el sistema solar. Esta entidad es en sí misma parte integrante de una vida aún mayor, la cual se expresa a través de siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno. Si pueden captar esta idea surgirá en la conciencia una vaga imagen de una gran verdad esotérica subyacente. Consideraremos brevemente la vida y las influencias, las radiaciones y emanaciones de esta entidad y el efecto unido que producen sobre nuestra vida planetaria, en los reinos de la naturaleza y en las civilizaciones humanas en desarrollo. ”
(Estractos seleccionados de los escritos, “Astrologia esotérica”. )

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7 comentarios

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7 Respuestas a “astrología; automatismos en el cosmos

  1. … en éste vídeo, se muestra, la “coherencia” de los informes de la nasa …

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