serena Presencia universal de el Ser

Posiblemente nos damos cuenta, de que nos encontramos ante un mundo enloquecido por las más dispares imaginaciones; físicas, senti-mentales osea, de deseos, y con las construcciones psíquicas de las más variadas índoles, aglomeradas en puzzles caleidoscópicos que mutan periodicamente, también con arreglo a los propios intereses.

Creo entender, que el hecho de darnos cuenta de la situación actual, ya significa cierto asentamiento en la serena vacuidad de el Ser, los lugares espacio-tiempo, en los cuales comenzamos nuestros aprendizajes en las sendas de retorno.

vacuidad

En la imagen: Moisés, ante la Zarza Ardiente que no se consume; el sistema nervioso Central, ardiendo en los fuegos sutiles del Ser o Alma.

mariham
14 diciembre, 2016 en 6:22 pm

Hola de nuevo,..bueno ,pues termino de aportar un poco más sobre el tema de las energías y los aspectos que pueden sacar a relucir de nosotros mismos…

“” Las Fuerzas de la Oscuridad son energías poderosas que actúan para preservar lo antiguo y material, por eso son preeminentemente las fuerzas de la cristalización, de la conservación de la forma, de la atracción de la materia y de la seducción de lo que existe en la vida de la forma en los tres mundos. En consecuencia, bloquean deliberadamente la afluencia de lo nuevo y dador de vida, trabajan para impedir la comprensión de lo que pertenece a la nueva era , se esfuerzan en conservar lo familiar y antiguo, en contrarrestar los efectos de la cultura y la civilización venideras, en enceguecer a los pueblos y nutrir constantemente los existentes fuegos del odio, de la separatividad, de la crítica y de la crueldad.

Estas fuerzas, en lo que concierne a los pueblos inteligentes del mundo, trabajan insidiosamente y engalanan su esfuerzo con bellas palabras, y conducen, hasta a los discípulos, a manifestar odio a personas e ideologías, nutriendo las ocultas simientes del odio que existen en muchos seres humanos, haciendo que lo desconocido parezca indeseable y deteniendo las fuerzas de la evolución y del progreso para sus propios fines.
Poco pueden hacer con respecto a ellas, excepto procurar que por insignificante que sea en nada les sirva de punto focal de sus esfuerzos, ni los convierta en agentes para la distribución de su peculiar tipo de energía del odio, el temor y el orgullo.
Quienes estamos vinculados directamente con la Jerarquía debemos ocuparnos de ellas, pero ustedes pueden ayudar más de lo que creen, controlando los pensamientos y las ideas y cultivando un espíritu amoroso.

— LA CADENA LUNAR —

La cadena Lunar fracasó, el Logos Solar la interrumpió, pues se quedó anclada sin poder superar los principios inferiores, emplearon el poder egoístamente, no siguieron el Plan ni cumplieron el Propósito.
Esta cadena al ser de polaridad negativa, se fusionó con la Terrestre, así que esta última la absorbió o sintetizó.
En consecuencia la Cadena Terrestre es dual, positiva y negativa.
La Cadena Lunar está en proceso de desaparecer pues el Primer y Segundo Logos ya se han retirado.
Hemos heredado su karma, la calamitosa sexualidad que impera, la angustia, el dolor de nuestro Planeta y , en la época Atlánte el conflicto entre los Señores de la Faz Oscura y las Fuerzas de la Luz, tuvo allí su origen.
Esto todavía no se ha resuelto.””
——–

Bueno, hay mucho por investigar sobre las energías y sobre todo el hacernos conscientes de que todo proviene de ellas.
Y sobre la Luna quería añadir que es un planeta que está en proceso de desintegración, lo que vemos es un “cascarón”, son los restos de un planeta que en otro proceso anterior tuvo vida pero que ahora está “muerto”.,,,vamos , que es un cadáver estelar. No olvidemos que los Planetas son materializaciones energéticas igual que nosotros y por tanto también están sujetos a las leyes universales de vida y muerte cíclicas.

un saludo a todos



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8 comentarios

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8 Respuestas a “serena Presencia universal de el Ser

  1. Posiblemente, todos y cada uno, hemos perdido muchas veces la armonía,
    ahora nos damos cuenta, que podemos recuperarla mediante el interés, porque siempre se trata de la propia sintonía: y eliminar las interferencias.

    nirmanakayas

    Por mi parte, intentaré proseguir compartiendo los datos vitales a tales fines.

  2. La siguiente afirmación es muy fundamental, y rige y controla todo el pensamiento respecto al cuerpo etérico:

    El cuerpo etérico está compuesto principalmente de energía o energías predominantes, a las cuales el hombre, el grupo, la nación o el mundo, reaccionan durante un ciclo determinado o período mundial.

    Si se quiere comprender esto con claridad, es esencial que deje sentadas ciertas proposiciones referentes al cuerpo etérico, que han de regir el modo de pensar del estudiante; si no rigen, el estudiante se acercará a la verdad desde un ángulo erróneo, y esto no lo hace la ciencia moderna. La limitación de la ciencia moderna estriba en su falta de visión, pero sus posibilidades residen en que reconoce la verdad cuando la comprueba. Es esencial que la verdad resplandezca en todas las circunstancias, de lo cual la ciencia da un verdadero ejemplo, aunque ignora y desprecia al ocultismo. Los científicos esotéricos se obstaculizan a sí mismos debido a su forma de presentar la verdad y a su falsa humildad. Ambas son malas.

    Existen seis proposiciones que rigen cualquier consideración sobre el cuerpo etérico, y quisiera presentarlas a los estudiantes como primer paso:

    No existe nada en el universo manifestado – solar, planetario y en los distintos reinos de la naturaleza – que no posea una forma sutil e intangible, aunque sustancial, de energía que controle, rija y condicione al cuerpo físico externo. Este es el cuerpo etérico.

    Esta forma de energía – que subyace en el sistema solar, en los planetas y en todas las formas existentes dentro de su “círculo no se pasa” específico – está condicionada y regida por la energía solar o planetaria predominante, que incesante e ininterrumpidamente la crea, cambia y cualifica. El cuerpo etérico está sujeto a incesantes cambios. Esto es verdad respecto al Macrocosmos, e igualmente verdad respecto al hombre, el microcosmos, y – por intermedio de la humanidad – eventual y misteriosamente probará la verdad, en lo que atañe a todos los reinos subhumanos de la naturaleza. Los reinos animal y vegetal lo evidencian.

    El vehículo etérico está compuesto de líneas de fuerza entrelazadas y circulantes, emanando de uno u otro o, de uno o varios de los siete planos o zonas de conciencia de nuestra Vida planetaria.

    Dichas líneas de energía y este sistema estrechamente entretejido de corrientes de fuerza, se relacionan con siete centros focales que se encuentran dentro del cuerpo etérico, estando cada uno relacionado con cierto tipo de energía entrante. Cuando la energía que llega al cuerpo etérico no está relacionada con un determinado centro, éste permanece inactivo y dormido, pero cuando lo está y es sensible a su impacto, entonces ese centro llega a ser vibrante y receptivo y se desarrolla como un factor que controla la vida del hombre en el plano físico.

    El cuerpo físico denso, compuesto de átomos, cada uno con su vida, luz y actividad individuales, se mantiene unido por las energías que componen el cuerpo etérico y es la expresión de ellas, siendo de dos tipos:

    Las energías que forman (mediante “líneas de potente energía entrelazadas”) el vehículo etérico, considerado como una totalidad y en relación con todas las formas físicas. Esta forma está cualificada por la vida general y la vitalidad del plano en el cual actúa el Morador del cuerpo, siendo allí donde normalmente se halla enfocada su conciencia.

    Las energías particularizadas o especializadas, a las cuales el individuo (en este punto específico de su evolución, mediante las circunstancias de su vida diaria y su atavismo) elige para regir sus actividades cotidianas.

    El cuerpo etérico tiene muchos centros de fuerza, que responden a las múltiples energías de nuestra vida planetaria; consideraré sólo los siete mayores que responden a las energías afluyentes de los siete rayos. Los centros menores están condicionados por los siete mayores, algo que los estudiantes olvidan con frecuencia. Aquí es de utilidad el conocimiento de los rayos egoico y de la personalidad.

    Es evidente, por lo tanto, cuán importante resulta el tema de la energía, pues controla y hace al hombre ser lo que es en todo momento, indicándole, análogamente, el plano en el que debe actuar y el método por el cual ha de gobernar su medio ambiente, circunstancias y relaciones. La captación de esto le permitirá comprender que tiene que trasferir su atención de los planos físico o astral a los niveles etéricos de percepción; entonces su objetivo consistirá en determinar qué energía – o energías, si es un discípulo avanzado – deberá controlar su expresión en la vida diaria. Entonces sabrá que a medida que eleva su actitud, realización y comparación a niveles superiores, su cuerpo etérico cambiará y responderá constantemente a las nuevas energías, que atraerá voluntariamente; este es el verdadero significado de la palabra “voluntariamente”.

  3. Desde cierto punto de vista el cuerpo etérico debe ser considerado de dos maneras: primero, como que interpenetra, sostiene y ocupa todo el organismo físico y, segundo, como que se extiende más allá de la forma física, a la cual circunda y rodea como un aura. De acuerdo con el grado de evolución así será la extensión de la zona que abarca el cuerpo etérico más allá de la parte externa del cuerpo físico. Puede extenderse a pocas o muchas pulgadas. El cuerpo vital o etérico puede ser estudiado con cierta facilidad sólo en esta zona, una vez que la actividad emanante de los átomos físicos es contrarrestada o considerada.

    La red del cuerpo etérico compenetra todas las partes del cuerpo físico. En la actualidad se halla principalmente asociada al sistema nervioso, nutrido, energetizado y controlado por su contraparte etérica, la cual existe en millones de pequeñas corrientes o líneas de energía, que el ocultista oriental denomina “nadis”. Los nadis son los conductores de la cualidad de la energía, siendo en realidad la energía misma, y llevan la cualidad de la energía proveniente de alguna zona de conciencia donde el “morador del cuerpo” podría estar enfocado, quizás en el plano astral o en los planos de la Tríada espiritual, siendo la única manera que las energías pueden controlar el cuerpo físico desde cualquier plano, no importa cuán elevado sea. Según el enfoque de la conciencia, el estado síquico de percepción, la potencia de la aspiración o deseo y el grado de evolución o estado espiritual, así será el tipo de energía trasportado por los nadis, los cuales la pasan al sistema nervioso externo. Esta proposición general debe ser aceptada, pues el tema es aún demasiado complicado y el mecanismo de observación del estudiante está muy poco desarrollado como para que yo pueda entrar en mayores detalles. Esto bastará como hipótesis inicial del trabajo.

    La cantidad y el tipo de energía que controla cualquier aspecto del sistema nervioso están condicionados por el centro situado en su zona inmediata. En último análisis un centro es un agente distribuidor. Aunque esa energía afectará a todo el cuerpo, el centro que más responda a la cualidad y al tipo afectará poderosamente a los nadis y, por consiguiente, a los nervios, en su medio ambiente inmediato.

    Debe recordarse que los siete centros no se hallan dentro del cuerpo físico denso; existen únicamente en materia etérica y en la denominada aura etérica, hallándose fuera del cuerpo físico, y estrechamente relacionados con el cuerpo físico denso por medio de la red de nadis. Cinco de los centros están ubicados en la contraparte etérica de la columna vertebral, y la energía pasa (desde los grandes nadis que responden) a través de las vértebras y de la columna vertebral, circulando luego por todo el cuerpo etérico, pues está internamente activo en el vehículo físico. Los tres centros de la cabeza están ubicados, uno sobre la parte superior de la cabeza, otro delante de los ojos y la frente y el tercero en la parte posterior de la cabeza, justamente donde termina la columna vertebral. Forman ocho centros, que en realidad son siete, pues al centro en la parte posterior de la cabeza no se lo tiene en cuenta en el proceso iniciático, como tampoco al centro esplénico.

    El poderoso efecto de la entrada de energía, vía el cuerpo energético, ha creado automáticamente estos centros o reservas de fuerza; puntos focales de energía que el hombre espiritual tiene que aprender a utilizar y con los cuales podrá dirigir la energía adonde es necesario. Cada uno de estos siete centros ha ido apareciendo en el curso de la evolución humana, en respuesta a energías de uno o de varios de los siete rayos. El impacto de estos rayos sobre el cuerpo etérico, al emanar de los siete rayos, como lo hacen periódica e incesantemente, es tan poderoso que las siete zonas del cuerpo etérico se sensibilizan en forma más aguda que el resto del vehículo, convirtiéndose a su debido tiempo en centros de respuesta y de distribución. El efecto de estos siete centros sobre el cuerpo físico produce oportunamente una condensación o un estado de lo que se denomina “respuesta atraída” desde la materia densa, y así los siete centros mayores de las glándulas endocrinas entran lentamente en activo funcionamiento. Se debe tener presente que el desarrollo del cuerpo etérico consta de dos etapas históricas:

    Aquella en que la energía etérica, fluyendo por los centros de respuesta y creando en consecuencia las glándulas endocrinas, tuvo un efecto gradual y bien definido sobre la corriente sanguínea; la energía actuó exclusivamente a través de ese medio durante mucho tiempo, y aún lo hace, porque el aspecto vida de la energía anima a la sangre mediante los centros y sus agentes, las glándulas. De allí las palabras bíblicas “la sangre es la vida”.

    A medida que la raza humana se desarrolló, adquirió mayor conciencia y tuvieron lugar grandes expansiones; los centros comenzaron a aumentar su actividad y a emplear los nadis, actuando sobre el sistema nervioso, y a través de él, lo cual trajo una actividad consciente y planeada en el plano físico, de acuerdo al lugar que ocupaba el hombre en la escala evolutiva.

    Así la energía entrante, que formaba el cuerpo etérico, creó el mecanismo etérico necesario con las correspondientes contrapartes físico densas. Se observará en consecuencia que por su relación con la sangre, vía las glándulas, y con el sistema nervioso, vía los nadis (y ambos, por medio de los siete centros), se convirtió en trasmisor de dos aspectos de energía: uno era kama-manásico (deseo y mente inferior), el otro, átmico-búdico (voluntad y amor espirituales), en el caso de la humanidad avanzada.

    Aquí hay una gran oportunidad para todos, a medida que la Ley de Evolución rige a toda la manifestación. Lo que es verdad respecto del Macrocosmos lo es también del microcosmos.

  4. Respecto a éstos temas que tratamos, quisiera expresar algo más en el sentido de la “parábola de las diez vírgenes”.

    Si la adaptamos en referencia a nuestros cinco sentidos “fisicos” o más evidentes (porque quizás podemos disponer en nuestra constitución de otros “sentidos” que habitualmente no se mencionan) nos encontramos con que es através de éstos cinco sentidos, en que nos llega y compartimos todas las informaciones y experiencias que hacen referencia a éste mundo.

    Comenté que cada sentido puede adoptar varias modalidades o “polaridades”, siendo las más evidentes las de atracción-repulsion, y es através de las cualidades atractivas materiales, que nos adaptamoss a los organigramas mundanos.

    Através de la luz de el ser, vemos las sombras que se proyectan en la caverna, pero no vemos a los manipuladores que interactúan con las sombras que proyectamos. Se trata, por lo tanto de la comprensión de la cueva (o pozo) y de encender nuestras lámparas, al objeto de que la “luz de la verdad” disuelva las sombras que proyecta nuestra mente.

    6 Y a la media noche fue oído un clamor: He aquí, viene el esposo; salid a recibirle. 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

    Nuestro “esposo” es la Verdad o chispa Monádica, y “nosotros” somos y conformamos al Ángel de la Presencia.

    Considero que meditando sobre éstas cuestiones, podemos comprender, que necesitamos la chispa, el fuego del espíritu, si queremos dirigirnos serena y armoniosamente a las Sendas Verídicas: donde la liberación es posible.

  5. Unos apuntes, sobre los sentidos humanos, su evolución o desarrollo. Adjunto éste resumen, como referencia a la Parábola de las cinco Vírgenes, de la cual he comentado en el post anterior.

    Se deduce de lo anterior que existen dos grupos de poderes latentes en el equipo humano -el poder inferior es recuperable, si se cree deseable, y el superior debe ser desarrollado; estos dos grupos son:

    Los antiguos poderes y facultades, que desarrolló y poseía la humanidad en épocas pasadas, fueron relegados a segundo plano en su conciencia y debajo del umbral de la percepción común, a fin de desarrollar la mente y convertir al ser humano en un conquistador y en una personalidad.

    Los poderes y facultades superiores que son la prerrogativa del alma consciente. Constituyen los poderes superiores a los que se refirió el Cristo, cuando prometió a sus discípulos que algún día harían cosas más grandes que las que Él hizo.


    Sin embargo, debe recordarse que todos los poderes síquicos son facultades, capacidades y poderes del Alma Una, pero algunos son, en tiempo y espacio, expresiones de la conciencia o alma animal, otros lo son del alma humana y aún otros del alma divina.

    La siguiente clasificación de los poderes síquicos en desarrollo, a medida que se fusionan en la conciencia de los tres reinos de la naturaleza, podrá ser de utilidad aquí, si se hace un cuidadoso estudio de las relaciones inferidas:

     

    Animal Humano Divino
    1. Los cuatro instintos principales Los cinco instintos principales Los cinco instintos transmutados
    a. Autoconservación Autoconservación creadora Inmortalidad
    b. Sexo Sexo. Amor Humano Atracción
    c. Instinto de rebaño Instinto gregario Conciencia grupal
    d. Curiosidad Investigación. Análisis mas Anhelo de evolucionar
    Afirmación propia Control ejercido por el yo

    2. Los cinco sentidos Los cinco sentidos Los cinco sentidos
    a. Tacto Tacto. Contacto Comprensión
    b. Oído Oído. Sonido Respuesta al Verbo
    c. Vista Visión. Perspectiva Visión mística
    d. Gusto (embrionario) Gusto. Discriminación Intuición
    e. Olfato. (Agudo) Olfato. Idealismo emocional Discernimiento espiritual

    3. Poderes síquicos inferiores Analogías humanas Poderes síquicos superiores
    a. Clarividencia Expansión por medio de la visión Visión mística
    b. Clariaudiencia Expansión por medio del oído Telepatía. Inspiración
    c. Mediumnidad Intercambio. Lenguaje Mediación
    d. Materialización Invención Creatividad
    e. Adivinación. Previsión. Planificación Pre-visión.
    f. Curación por medio del magnetismo animal Curación por medio de la ciencia Curación por medio de la magia espiritual


    Extraído del Tratado sobre el Fuego Cósmico
    Extracto Nº 1:

    EVOLUCION SENSOREA MACROCOSMICA

    Plano Subplano
    Físico 1. Oído 5to. gaseoso
    2. Contacto, sentimiento 4to. subetérico
    3. Vista 3ro. super etérico
    4. Gusto 2do. subatómico
    5. Olfato 1ro. atómico

    Astral 1. Clariaudiencia 5to.
    2. Sicometría 4to.
    3. Clarividencia 3ro.
    4. Imaginación 2do.
    5. Idealismo emocional 1ro.

    Mental 1. Clariaudiencia superior 7mo.
    2. Sicometria planetaria 6to. forma
    3. Clarividencia superior 5to.
    4. Discriminación 4to.
    5. Discernimiento espiritual 3ro.
    6. Respuesta a la vibración grupal 2do. amorfo
    7. Telepatía espiritual 1ro.

    Búdhico 1. Captación 7mo.
    2. Curación 6to.
    3. Visión divina 5to.
    4. Intuición 4to.
    5. Idealismo 3to.

    Atmico 1. Beatitud 7mo.
    2. Servicio activo 6to.
    3. Realización 5to.
    4. Perfección 4to.
    5. Conocimiento total 3ro.


    Aquí podrá observarse que no se han agregado los dos planos de abstracción, el búdhico y el átmico, lo cual se debe a que marcan un grado de realización que corresponde a los iniciados de grado más elevado que el de adepto, y está más allá del alcance del ente humano en evolución, para el cual se ha escrito este tratado.

    En bien de la claridad podríamos clasificar aquí los cinco diferentes aspectos que corresponden a los cinco sentidos en los cinco planos, a fin de que sus analogías puedan ser fácilmente percibidas, utilizando la anterior tabulación como base:

     

    a. Primer Sentido Oído
    1. Oído físico
    2. Clariaudiencia
    3. Clariaudiencia superior
    4. Captación (de cuatro sonidos)
    5. Beatitud
    b. Segundo sentido Tacto o contacto
    1. Tacto físico
    2. Sicometría
    3. Sicometría planetaria
    4. Curación
    5. Servicio activo
    c. Tercer sentido Vista
    1. Vista física
    2. Clarividencia
    3. Clarividencia superior
    4. Visión divina
    5. Realización
    d. Cuarto sentido Gusto
    1. Gusto físico
    2. Imaginación
    3. Discriminación.
    4. Intuición
    5. perfección
    e. Quinto sentido Olfato
    1. Olfato físico
    2. Idealismo emocional
    3. Discernimiento espiritual
    4. Idealismo
    5. Conocimiento total


    Extracto Nº 2:
    El oído da la idea de la dirección relativa y permite al hombre ubicarse en el esquema y localizarse.
    El tacto da la idea de la cantidad relativa y le permite fijar su valor relativo respecto a otros cuerpos foráneos.
    La vista da la idea de la proporción, y permite ajustar los movimientos a los de los demás.
    El gusto da la idea de los valores y le permite valorar lo que le parece mejor.
    El olfato da la idea de la cualidad innata y le permite buscar aquello que lo atrae, por ser de la misma cualidad o esencia que él.
    En todas estas definiciones es necesario tener en cuenta que el objetivo de los sentidos consiste en revelar al no-yo y capacitar al Yo para diferenciar entre lo real y lo irreal.

    Extracto Nº 3:
    Estos tres sentidos mayores (si puedo describirlos así) están cada uno definidamente vinculados con uno de los tres Logos:
    El oído. – El reconocimiento de la palabra cuádruple, la actividad de la materia, el tercer Logos.
    El tacto. – El reconocimiento del séptuple Constructor de la Forma, el conjunto de fuerzas, su aproximación e interrelación, el segundo Logos. La Ley de Atracción entre el Yo y el no-yo comienza a actuar.
    La vista. – El reconocimiento de la totalidad, la síntesis de todo, la comprensión del Uno en los Muchos, el primer Logos. La Ley de Síntesis que actúa entre las formas que ocupa el yo, [i563] y el reconocimiento de la unidad esencial de toda la manifestación por medio de la vista.

    Extracto Nº 4:

    Oído Beatitud Esto se logra por medio del no-yo.
    Tacto Servicio El resumen del trabajo del Yo para el no-yo.
    Vista Realización Reconocimiento de la triplicidad necesaria en la manifestación, o la actividad refleja del Yo y del no-yo.
    Gusto Perfección La evolución, que se completa por la utilización del no-yo y su conocida aptitud.
    Olfato Conocimiento perfecto El principio manas en su actividad discriminadora, perfeccionando la interrelación entre el Yo y el no-yo.



    Un detenido estudio de lo anterior proporcionará al estudiante de mente abierta dos puntos básicos que haría bien en considerar:

    Que la naturaleza instintiva, al desarrollarse en los tres reinos (animal, humano y divino), es en verdad aquello que se va desarrollando etapa tras etapa hasta llegar a lo que denominamos conciencia, que es, en realidad, el desarrollo de una gradual expansión de la capacidad de ser consciente del medio ambiente, cualquiera sea. El instinto de rebaño en el animal, por ejemplo, constituye el desarrollo embrionario de lo que más tarde reconoce el intelecto como conciencia grupal. Estos desarrollos superiores se realizan aplicando el intelecto y haciendo un cambio en el poder motivador. La misma idea puede aplicarse en conexión con todos los instintos.

    Que los poderes síquicos inferiores, inherentes a la naturaleza animal son, en todos los casos, indicios embrionarios de la capacidad del alma.


    Una vez que se haya captado esta idea, la actitud del escéptico y del incrédulo cambiará y verán (a medida que estudian estos poderes inferiores) que cuando se los comprende y utiliza correctamente pueden ser caminos directos de acercamiento para alcanzar ciertos estados de existencia, que son incidentales a, pero no sustitutos de los poderes superiores.

    Quisiera presentar otros dos puntos para que los consideren:

    Primero, que el hombre o mujer, que expresa o se interesa por tales poderes inferiores (que el filósofo oriental denomina siddhis inferiores), demuestran verdaderos poderes. Sin embargo, no son los poderes más elevados posibles de alcanzar, y tampoco los que la humanidad está destinada a expresar, excepto en el punto inferior de la evolución, estando por lo tanto íntimamente aliados al reino animal, o en el punto también más elevado, en cuyo caso los poderes mayores incluyen automáticamente a los menores. Los poderes síquicos inferiores son compartidos por el reino animal y por todas esas razas humanas que están muy abajo en la escala de la evolución humana.

    Esto es una realidad y un enunciado que despierta mucho antagonismo entre los actuales exponentes de dichos poderes, tanto dentro como fuera de los movimientos ocultistas y espiritistas. Tales personas están propensas a considerar que estos poderes indican una condición espiritual avanzada, o una posesión rara y excepcional, y adjudica a quienes los poseen una mayor inteligencia y capacidad, que las del ser humano común, para aconsejar y dirigir a otros seres humanos. Esta actitud es demostrada por esas personas que pueden hablar a grandes auditorios y por la disposición del gran público a escucharlos y pagar por el privilegio de oírlos y el beneficio que pueden obtener de sus consejos.

    Segundo, la dificultad de esta situación se agrava porque, a medida que continúa la evolución, ciertas personas, más o menos evolucionadas, recuperan las antiguas tendencias y capacidades animales a medida que desarrollan el poder de ser incluyentes, comenzando a expandir su conciencia, quedando dentro del campo de su percepción el pasado y el futuro. Sabiendo que aspiran a cosas más elevadas y al mundo de la realización mística (en contraposición a la realización física), pueden interpretar algún episodio que hayan captado clarividentemente, como que les atañe individualmente; creen que un mandato o acontecimiento recibido en forma clariaudiente les pertenece exclusivamente, y que alguna visión de una forma mental del Cristo o la de algún Maestro, significa una entrevista directa y personal con estos guías avanzados. Entran así en un mundo de espejismo y de ilusión, del que finalmente deben desembarazarse con gran dificultad.

    Quisiera también llamarles la atención sobre el hecho de que las líneas de demarcación de dichos estados de conciencia animal humanos y divinos, no son tan nítidos como en nuestra clasificación.

    Todos estos casos revelan el plano astral. Aquí podría afirmarse que donde existe color, forma y fenómenos análogos o réplicas de lo que hay en el plano físico, se ve el “fenómeno duplicado” en el plano astral. Cuando se materializan formas en el plano físico se observa una actividad análoga en los planos astral y etérico. No existen fenómenos en los niveles mental o del alma. Esto deben recordarlo siempre. El plano astral -en tiempo y espacio y para todos los fines y propósitos- es un real estado de existencia más un mundo de formas ilusorias creadas por el hombre mismo y su imaginación creadora. Una de las principales lecciones que se ha de aprender en el Sendero del Discipulado es saber diferenciar lo real de lo ilusorio.

    … (continuará …)

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