Archivo mensual: enero 2017

misterios del Cristo Ethérico universo

Desconocemos que sucede en la temporalidad, cuando la chispa se convierte en la llama monádica y se reintegra voluntariamente en el Soberano Integral, através de la Verdad.

El estudio de los rayos, vibraciones o luces del espíritu, nos sitúa ante los misterios de las siete cualidades selladas en el libro de la Vida, los seres espirituales, que se encuentran ante el Trono en la constitucion Divina.

ego y chispa

¿Cómo podemos aprender a utilizar las llaves, que abren en nuestro Ser, las puertas Celestes que nos permitan traspasar hacia los Reinos de la Verdad, en donde el bién de uno, es también el de todos.?

La claridad de comprension de aspectos, precisa ausencia de prejuicios.

Intentemos, en primer lugar, consolidar nuestro interés, porque se trata sin duda alguna, de que apreciemos las cuestones vitales. Solamente el anhelo sincero, las correctas preguntas, pueden hallar en nosotros las eficientes respuestas de el Amor Original, si lo ofrecemos a otros, pues el estado de ser crístico o liberado de lo falso, está al alcance de toda persona de buena voluntad, sin dependencias de los ámbitos.

Sabemos, como hecho general, que antes de hollar los siete senderos, el hombre debe llegar a ser un Maestro de Sabiduría, un Hermano de Compasión, capaz de aplicar la Ley con inteligencia y amor. Lo que ahora nos corresponde es adaptarnos, a fin de hollar el sendero de iniciación, mediante la disciplina del sendero de probación, la cuidadosa orientación de la vida, la obediencia a la ley, según se la comprenda, y el servicio a la raza. Cuando alcancemos la liberación, entonces estos senderos se extenderán ante nosotros y veremos claramente cuál debemos seguir. Todo actúa en este sistema bajo la gran ley de atracción, y de nuestra vibración, color y tono, dependerá muy probablemente la elección.

El mayor libre albedrío del sistema cósmico está limitado como lo está el libre albedrío del sistema del cual somos parte y el libre albedrío del hombre mismo. De la cualidad innata dependerá la dirección de nuestro futuro progreso.

Podrían darse ciertas deducciones basadas sobre la ley de analogía, siempre y cuando recordemos que las palabras más bien oscurecen que aclaran, y sólo es posible dar breves detalles y enumerar los siete Senderos de la manera siguiente:

1. El Sendero del Servicio en la Tierra.

Este sendero mantiene vinculado con la Jerarquía al hombre que se ha consagrado a servir en nuestro planeta y ayudar a sus evoluciones. Comprende a Quienes actúan bajo el Señor del Mundo, en los siete grupos en que se dividen los Maestros de Sabiduría. Pocos Maestros siguen este sendero y sólo se permite que lo haga un determinado número, para llevar a cabo satisfactoriamente la evolución planetaria.

Este sendero es el más conocido y la información sobre el mismo aumentará a medida que los hombres se capaciten para entrar en contacto con la Hermandad. Su campo de acción y sus métodos de trabajo llegarán en su oportunidad a ser conocidos esotéricamente, y a medida que los siete grupos sean reconocidos y conocidos, traerá como consecuencia lógica el establecimiento de escuelas para el desarrollo de quienes ocuparán los cargos.

…///…

En el siguiente vídeo, fragmento de la película Fantasia; imágenes sobre la música de Mussorgsky: “Una noche en el Monte Pelado”; ¿el alma humana, presa en la materialidad entificada, y su potencial perfección..?

LA RELACIÓN DE LOS SIETE RAYOS CON LAS INICIACIONES

Será evidente que, por ser la energía la base de todo nuestro mundo manifestado, una iniciación es una condición de la conciencia donde el discípulo plenamente preparado emplea las energías disponibles (en el momento de la iniciación) para producir cambios de naturaleza trascendental y reveladora en la conciencia de Ser. Cada iniciación coloca al iniciado en posición de control ciertas energías relacionadas, permitiéndole convertirse acrecentadamente en manipulador entrenado de esas energías; cada iniciación le da la comprensión de la energía relacionada y de su campo de actividad; cada iniciación le revela la cualidad y tipo de estímulo que va a ser evocado, cuando es puesto en contacto con determinada energía de rayo; cada iniciación establece relación entre el iniciado y la energía de rayo involucrada, de manera que gradualmente (sin tener en cuenta cuales pudieran ser los rayos a que pertenecen su alma o su personalidad) podrá trabajar con la cualidad o el aspecto creador de todos los rayos, aunque adquiriendo siempre una mayor facilidad para trabajar en su propio rayo del alma y, posteriormente, en el rayo de mónada -uno de los tres Rayos mayores de Aspecto.

Quisiera recordarles que todos los seres humanos deben finalmente expresar la cualidad y la vivencia de uno de los tres Rayos de Aspecto, aunque, en tiempo y espacio, sus almas puedan originalmente pertenecer a uno de los cuatro Rayos de Atributo. Podría ser útil aquí enumerar los rayos, y de esta manera refrescar la memoria a los interesados:

Rayos de Aspecto:

1. El Rayo de Poder, Voluntad o Propósito.
2. El Rayo de Amor-Sabiduría.
3. El Rayo de Inteligencia Activa Creadora.

Rayos de Atributo:

4. El Rayo de Armonía a través del Conflicto.
5. El Rayo de Ciencia Concreta o Conocimiento.
6. El Rayo de Idealismo o Devoción.
7. El Rayo de Orden o Magia Ceremonial.

El contacto con la energía de tercer Rayo de Inteligencia Activa (como se lo denomina a veces), o la “energía de la aguda percepción mental divina”, revela a la conciencia del iniciado los “secretos de la Mente de Dios “. Los cuatro Rayos de Atributo, en el ciclo evolutivo, condicionan su carácter (o mecanismo de contacto) y evocan su cualidad esencial.

Los tres Rayos de Aspecto le permiten recibir las cuatro iniciaciones superiores: sexta, séptima, octava y novena, conectadas exclusivamente con Shamballa. Los cuatro Rayos de Atributo, particularmente cuando están sintetizados por intermedio del tercer Rayo de Aspecto, se relacionan más definidamente con la Jerarquía y, por lo tanto, con las primeras cinco iniciaciones. Los Rayos de Aspecto están esencialmente relacionados con el aspecto vida o voluntad de la divinidad, y los Rayos de Atributo con el aspecto conciencia.

Cada ser humano, en las primeras etapas de su desarrollo (en las antiguas Lemuria y Atlántida, o que hoy posee el estado de conciencia lemuriano o atlante, y de ellos hay muchos), viene a la encarnación en uno de los cuatro Rayos de Atributo, porque dichos rayos están especial y excepcionalmente relacionados con el cuarto reino de la naturaleza y, por consiguiente, con la cuarta Jerarquía Creadora.

Durante el extensamente largo ciclo de la quinta raza actual, la así llamada raza Aria, llegó un período (quedando ahora en el pasado muy distante y olvidado) en que individuos que habían alcanzado cierto estado de conciencia fueron transferidos a uno de los tres Rayos de Aspecto, de acuerdo al predominio de la energía o la línea de fuerza que era condicionada por estos rayos. Uno de los Rayos de Aspecto y dos de los Rayos de Atributo (tercero, quinto y séptimo) están condicionados por el primer Rayo de Poder o Voluntad, mientras que el cuarto y sexto están condicionados por el segundo Rayo de Amor-Sabiduría.

Esto lo he señalado anteriormente. Un ciclo de vidas en el tercer Rayo de Inteligencia Creadora (como prefiero denominarlo) precede siempre a esta trasferencia. Esta experiencia de rayo abarca un vasto lapso. Excepto en la enseñanza oculta y en los archivos que están bajo custodia de los Maestros, la historia -tal como la conocemos y que expresa lo que emerge desde los tiempos primitivos y medievales- no existe. Desde el ángulo del ocultismo, la historia abarca solamente desde la aparición de esas culturas y civilizaciones denominadas quinta raza raíz, y sólo una pequeña parte es reconocida como Aria; esta última es simplemente una nomenclatura moderna y científica que describe un pequeño período de la historia moderna.

El ciclo ario comprende el período de relación entre grupos y naciones, aunque presenta (como hipótesis necesaria) previos, pero desconocidos ciclos de vida humana, donde el hombre primitivo erraba sobre la tierra; otras veces presenta la existencia de una civilización anterior, completamente desaparecida, dejando tras ella débiles huellas de antiguas civilizaciones organizadas y restos culturales, y también indicios de relaciones intermundiales de la cuales no hay prueba positiva; se sugiere que existieron por la similitud de su arquitectura, raíces idiomáticas, tradiciones y mitos religiosos.

Durante estos primitivos períodos, todos los seres humanos estaban condicionados por los cuatro Rayos de Atributo, y como almas y personas encarnadas pertenecían a uno de estos cuatro rayos. Hacia la mitad del ciclo atlante (hace incontables millones de años) la influencia del tercer Rayo de Inteligencia Activa se hizo excesivamente potente. Una parte avanzada de la humanidad de ese período, encontró gradualmente su camino hacia o más bien, dentro de la corriente de energía divina que denominamos tercer rayo. Entonces la posibilidad de llegar a ser personalidades integradas fue por primera vez reconocida, reconocida humanamente. Esta integración debe preceder siempre a la iniciación humana consciente.

Recuerden lo dicho en mi enunciado anterior, de que los Rayos de Atributo están enfocados en el tercer Rayo de Aspecto y son absorbidos por él. Un estudio de los diagramas que he dado y permití que aparezcan en Tratado sobre Fuego Cósmico, ayudar a comprenderlo. Serán de utilidad si siempre recuerdan que sólo son de naturaleza simbólica y constituyen tentativas para indicar visualmente una verdad.

La Atlante fue predominantemente una raza en la cual sus destacados exponentes (la “flor de la raza” o la “cresta de la ola según se le dice) expresaron una inteligencia activa. Los iniciados de entonces debían demostrar inteligencia y no amor-sabiduría como sucede hoy. Esto se expresaba por su enfoque mental, una mente entrenada, capaz de recibir iluminación y una gran capacidad creadora. En la raza Aria, que desde el punto de vista oculto puede ser considerada como abarcando prácticamente la totalidad de la historia, tal como la conocemos, la influencia del segundo Rayo de Amor-Sabiduría se convierte lentamente en el factor dominante; los hombres encuentran rápidamente su camino hacia ese rayo, y el número de personas que están en esa línea de energía es ya muy grande, aunque no tanto como las que se hallan en el tercer rayo, cuando se exprese en la actualidad por intermedio de uno de los cuatro Rayos de Atributo. Ésta, la última de las razas humanas (nuevamente por intermedio de sus exponentes más destacados), debe manifestar el espíritu de amor por medio de la sabiduría; la base de esta expresión constituye una inclusividad en desenvolvimiento, una comprensión en desarrollo y una acentuada percepción espiritual, capaz de visualizar lo que está más allá de los tres mundos de la evolución humana.

Podría decirse aquí que la vida enfocada en una sola dirección, del intelectual (vida que los iniciados superiores demostraron en las iniciaciones atlantes), y la extensa e incluyente vida del iniciado moderno o ario, es el objetivo mantenido ante el discípulo, en el sendero del discipulado y en los ashramas de los Maestros. La existencia, en la humanidad actual, de una ardiente inteligencia y una creciente inclusividad, está simbolizada en las palabras “la vida vertical y horizontal”; por lo tanto, está visualmente representada por el símbolo de la Cruz. He indicado aquí que la Cruz es estrictamente el símbolo del desenvolvimiento ario. El símbolo de la antigua Atlántida era una línea; la línea vertical indica el desenvolvimiento y la aspiración mentales. La conciencia crística o conciencia del alma, consiste en el perfeccionamiento y el control de la mente, más la demostración del amor en el servicio, tales son las características sobresalientes de la Jerarquía y las cualidades esenciales de quienes constituyen el reino de Dios.

En la raza futura, que está todavía muy lejos y de la cual sólo los iniciados de grados superiores al quinto son su expresión, el Rayo de Aspecto que personifica la voluntad de Dios, predominará gradualmente. Su símbolo no puede ser revelado todavía. Tendrá lugar entonces una fusión de energía de la voluntad divina con las energías desarrolladas y manifestadas de la inteligencia y del amor. Durante la última raza (que aparecerá en incontables eras en el futuro) surgirá una síntesis creadora de estos tres Rayos de Aspecto. Entonces todas las almas pertenecerán a uno de estos tres rayos y todas las personalidades a uno de los cuatro Rayos de Atributo. Habrá una perfecta expresión -por intermedio de la humanidad, el tercer centro planetario divino- de la vivencia, la cualidad y la potencia creadora de todos los rayos.

Quisiera que se tuvieran presentes estos hechos cuando considere la relación de los siete rayos con la iniciación, en este período mundial particular y durante el ciclo en que se huellan los senderos del discipulado y de la iniciación. Entonces se producirán grandes transiciones, pues el poder de incluir y de amar en el verdadero sentido esotérico, produce automáticamente cambios y un nuevo reenfoque básico en la vida del discípulo aceptado y del iniciado; estos cambios, transiciones y reacciones, son producidos por la acción de las potencias de rayo, durante el período de la iniciación; recién entonces, el iniciado entra en relación con los rayos que lo condicionan en ese momento. Afectan a su personalidad fusionada con el alma y también al ashrama al cual está afiliado. La cualidad y la potencia de un ashrama son definidamente afectadas por la admisión de un iniciado; el ashrama no sólo lleva como alma su propia potencia y cualidad de rayo, sino también la energía de los rayos que produjeron lo cambios y lo condicionaron durante el proceso iniciático por el que acaba de pasar. Así entra en una nueva etapa de contacto consciente dentro del ashrama. Este nuevo estado de espiritualidad perceptiva permite al iniciado entrar en relación con quienes han recibido una iniciación similar. Por lo tanto, se convierte acrecentadamente en agente constructor y creador dentro de ashrama.

Para esto el iniciado necesita prepararse cuidadosamente, lo cual debe ir paralelo a su comprensión del proceso iniciático, demostrándolo en el plano externo de la actividad, al prestar servicio. No se le permite entrar en la vida del ashrama y convertirse en receptor de energías excesivamente activas, hasta haber probado que esas energías no serán “ocultamente retenidas por él, sino que llegarán a ser la “fortaleza y la potencia” de su servicio entre los hombres.

Haremos ahora un análisis más exacto de las energías de los siete rayos y sus efectos sobre los procesos iniciáticos que enfrentamos. Todo iniciado entra en el período del proceso iniciático, poseyendo determinado equipo de energía. Su personalidad se expresa dentro de la periferia de los tres mundos por intermedio de formas de rayo y relaciones claramente definidas. Se ha trasformado en una personalidad, debido a la integración de su mente, su naturaleza emocional y su cuerpo físico -la energía de este ultimo factor fenoménico está enfocada en el cerebro físico. Éstos están compuestos y condicionados por unidades de energía de las cuales están constituidos, y “enfocan su intención” por intermedio del cerebro físico, capacitando así la personalidad para ser una entidad autodirigida en el plano físico.

A esta personalidad debe sumársele una quinta energía mayor, la del alma. Cada una de estas expresiones de la personalidad está compuesta de siete energías de rayo y regida por una de ellas, de manera que tenemos una grande y dinámica síntesis, que -en cuanto empieza el proceso iniciático- es, en realidad, una combinación de cinco energías:

1. La energía del alma, que es en sí misma una triple energía.
2. Las energías de la personalidad, la cual tiene tal potencia, (pues es una fusión de tres energías de rayo) que ha evocado el rayo que la rige, denominado el rayo de la personalidad:

1. La energía de la cual está compuesto el vehículo mental.
2. La energía que se manifiesta como naturaleza emocional.
3. La energía del cuerpo físico, enfocada en el plano físico y condicionando al cerebro.

Esta información es elemental, pero la repito en aras de la claridad y a fin de saber lo que estamos considerando. En el caso del discípulo aceptado, en preparación para la iniciación, el término aplicado a este sistema de energías integradas es “personalidad fusionada con el alma”. La fusión es necesariamente incompleta, pero hay suficiente energía del alma para garantizar el mínimo control del alma que hará efectivo el proceso iniciático. Podría decirse además que este sistema de energías integradas enfrenta (por medio del proceso iniciático) fusiones aún superiores, porque la iniciación es un proceso por el cual son posibles las sucesivas integraciones -acompañadas por consiguientes expansiones de conciencia. Éstas son tres, pero en un significado más amplio son siete, aunque implica muchos puntos de integracion menores:

1. Fusión de las energías, de la personalidad fusionada con el alma, con las triples energías de la Tríada espiritual.
2. Fusión con la mónada -de la cual la Tríada espiritual es una expresión.
3. Fusión con la conciencia mundial del Logos planetario, a tal grado, que convierte la vida planetaria (con todos sus estados de conciencia y fenómenos) en una forma confinadora y limitadora para el iniciado.

En relación con esta fusión final, es conveniente señalar que, cuando se alcanza esta etapa de desarrollo, es posible entonces entrar en el “excelso estado mental” que mantiene al Logos planetario enfocado en la conciencia del sacrificio que Él ha realizado mediante el proceso de manifestación.

Como se señala en La Doctrina Secreta, dicho sacrificio, en bien de incontables miríadas de vidas que componen Su cuerpo de manifestación, Lo mantiene en expresión física hasta que “el último cansado peregrino” halle su camino al hogar.

La extensión y el propósito esencial de este sacrificio divino se le van aclarando al iniciado después de la quinta iniciación, y constituye uno de los principales factores que debe considerar cuando enfrenta la Iniciación de la Decisión (la sexta iniciación). En ninguna etapa de su desenvolvimiento capta el propósito básico, ni (hablando esotéricamente) la “extensión dinámica” de este sacrificio, tal como es complementado por la voluntad del Logos planetario. Sin embargo, responde a una comprensión mental del aspecto inferior objetivo de este sacrificio, y a la naturaleza de la periferia, o a la forma aprisionante (suma total), en la cual el Logos planetario ha elegido aprisionarse. Por primera vez en su experiencia de la vida el iniciado llega a captar el principio de limitación. No puede aún ir más allá de este excelso estado de percepción mental, pues está limitado por esa esfera de actividad que llamamos los siete planos y que, en su totalidad, constituyen el plano físico cósmico.

Muchas fusiones menores tienen lugar en la fase en que interviene el desarrollo iniciático, entre una iniciación y otra -una triple fusión mental entre los tres aspectos de la mente (el vehículo mental inferior, el alma o el Hijo de la Mente, y la mente superior o abstracta), la fusión con la conciencia del Maestro, la fusión con el ashrama creado por la energía de rayo que condiciona su alma, y la fusión, en la conciencia, con la totalidad de los ashramas integrados, que forman el Ashrama central. Estas sucesivas fusiones subsidiarias le revelan el fenómeno y la cualidad de los dos estados de conciencia superiores de la Tríada espiritual: el búdico o estado de razón pura, y el átmico o estado de intención de la voluntad directamente espiritual. Al proporcionarles una visión interna de la relación de los rayos y las iniciaciones, me veo en la perentoria necesidad de descubrir nuevas y llamativas palabras y frases, mediante las cuales expresar las insinuaciones e indicaciones familiares, dadas por los grupos esotéricos que han tratado de despertar la conciencia moderna a la realidad y propósitos de la iniciación.

La iniciación es una secuencia progresiva de impactos de energía dirigidos, caracterizados por puntos de crisis y de tensión y regidos -en un sentido hasta ahora incomprendido- por la Ley de Causa y Efecto. Al iniciado progresista le parece que esta Ley de Causa y Efecto (desde el ángulo espiritual) es un proceso contrario del que hasta ahora ha regido su vida. En vez de ser impelido hacia adelante, en el sendero de evolución, por energías espirituales que desde esferas superiores invocan y evocan su respuesta, más una expansión de conciencia en desarrollo, cada iniciación sucesivamente recibida, comprendida y expresada en el plano físico, se trasforma en causa e influencia que impulsa al iniciado hacia adelante en el sendero de la iniciación. En un caso, la causa del progreso reside en el descenso de las energías que producen efecto en lo que es así estimulado; en otro, la causa radica en la personalidad fusionada con el alma, constituyendo un movimiento ascendente de la actividad iniciática autodirigida, en la medida que su alma puede expresar la energía del amor y la energía de la voluntad, que en sí es el resultado de todas las fusiones que pudo enfocar y utilizar conscientemente en un momento dado. Estos puntos resultarán difíciles de captar, pero son de suma importancia.

En el sendero de evolución, el ser humano es influido desde arriba hacia abajo; Y, el iniciado es dirigido desde adentro hacia arriba. Esto describe el significado subyacente de la energía del libre albedrío, siendo solamente posible por la autodirección, energía que actualmente lucha por expresarse en ese gran discípulo mundial, la Humanidad.

Estos conceptos merecen una cuidadosa consideración. La séptuple energía que agita hoy a la humanidad marca una encrucijada en la historia humana e indica la posibilidad de la transferencia de la humanidad al sendero del discipulado, en el cual la libertad de expresión de la vida consciente autodirigida será acrecentadamente posible.

INDICAMOS, a toda persona lectora de éste blog; la conveniencia de memorizar los conceptos fundamentales, a fin de seguir intentando comprender, DE QUE TRATA ESTE ASUNTO.
Escritos complementarios en éste blog: integración de la conciencia en el átomo primordial Y también en otros planteamientos: Anhelo álmico en la relación primordial.

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Toda Alma participa en la Iniciacion.

Descubrir el sentido de la Vida, elimina parásitos de la Ignorancia.

Al tratar los diferentes aspectos de el despertar, será de valor para el estudiante recordar que el gran momento, en que el hombre salió del reino animal y pasó al humano, denominado en muchos libros de esoterismo el “momento de la individualización”, fue en sí una de las más grandes iniciaciones.

La individualización es la captación consciente por el yo, de la relación que tiene con todo lo que constituye el no-yo y en este gran proceso, que puede ser llamado iniciático, como en todos los posteriores, el despertar de la conciencia es precedido por un período de gradual desarrollo; el despertar es instantáneo en el momento que se produce la primera autorrealización y siempre va seguido por otro período de gradual evolución, ( maduracion o profundizacion ) período que, a su vez, conduce a una crisis ulterior denominada iniciación.

En un caso, tenemos la iniciación en la existencia autoconsciente; en el otro la iniciación en la existencia espiritual.

Estos conocimientos o expansiones de conciencia, están regidos por la ley natural, y toda alma, sin excepción, los experimenta a su debido tiempo. Cada ser las obtiene diariamente en menor grado, a medida que aumenta gradualmente su comprensión y experiencia de la vida, pero únicamente se convierten en iniciaciones en la sabiduría (diferentes de las expansiones del conocimiento) cuando el conocimiento adquirido ha sido:

a. Buscado conscientemente.
b. Aplicado a la vida en forma autosacrificada.
c. Empleado en servicio de los demás, voluntariamente.
d. Utilizado inteligentemente en bien de la evolución.

Sólo almas de cierta experiencia y desarrollo realizan estas cuatro cosas en forma consciente y perseverante, trasmutando el conocimiento en sabiduría y la experiencia en cualidad. El hombre común trasmuta la ignorancia en conocimiento y la experiencia en facultad. Sería de utilidad que todos reflexionaran sobre la diferencia entre la cualidad inherente y la facultad innata; una es la propia naturaleza de budi o sabiduría, la otra de manas o mente. La unión de ambas, por medio del esfuerzo consciente del hombre, trae por resultado un incremento en la capacidad consciente.

Estos resultados se logran de dos maneras: Primero, por el propio esfuerzo del hombre, que a su debido tiempo lo conduce a descubrir su propio centro de conciencia, a ser guiado y dirigido plenamente por el regidor interno o Alma – ego, y a develar, tras intenso esfuerzo y penosas tentativas, el misterio del universo, oculto en la sustancia material, energetizada por el Fuego Inherente. Segundo, por el esfuerzo del hombre, complementado por la amorosa colaboración inteligente de los Conocedores de la raza. El método por el cual un hombre asume su lugar conscientemente, en el cuerpo de un Hombre celestial, difiere en los diferentes esquemas planetarios.

Pueden recibirse iniciaciones en el plano físico, en el astral y en el mental inferior, pero no se las considera mayores ni son estímulos conscientes, coordinados y unificados, que abarcan al entero hombre.

Un hombre, por consiguiente, puede recibir la iniciación en cada plano, pero sólo son consideradas iniciaciones, en el verdadero sentido de la palabra, las que señalan su trasferencia del cuaternario inferior a la Tríada, y únicamente son iniciaciones mayores aquellas en que el hombre transfiere su conciencia del cuaternario inferior a la Tríada.

Aprovechando el actual día presente, y dando cumplimiento a las reglas para hollar el sendero, llegará para muchas personas, la oportunidad de dar estos pasos. La encontrará el hombre que está preparado, en el lugar donde se halle y en las circunstancias familiares de su vida diaria.

La descubrirá en el cumplimiento del deber, en saber sobreponerse a las pruebas y experiencias y en esa íntima adhesión a la voz del Dios interno, que distingue a todo aspirante a la iniciación. La iniciación implica las cosas que lleva a cabo diariamente quien se esfuerza conscientemente en entrenarse a sí mismo: el Maestro, ya sea el Dios interno o el Maestro del hombre, si es consciente de Él, le señala en comprensión, el siguiente punto a alcanzar y el trabajo que debe realizar y le explica la razón de ello.

“Aquel que es leal en lo poco, lo es también en lo mucho”. Esta afirmación esotérica debe en realidad caracterizar la actividad diaria del verdadero aspirante.

Podemos comprender una cosa: las mentes divinas, y aquello que sostiene el universo, disponen, sin duda alguna de cualidades inconcebibles para nuestra conciencia animal. Quizás alguien presuponga, que ya dispone de caracteristicas que superan lo animal; éso cada uno de nosotros lo puede comprobar fácil y fehacientemente … 🙂 … si tenemos sincero interés …

Lo Divino nos permite SER, al igual que a toda persona que nos rodea en lo fenoménico, y desconocemos si también en otros planos. Creo que podemos quedar anonadados si investigamos lo que puede significar ésto.

Por lo tanto, la “senda” es comprensible, la autentificacion es viable. En la siguiente imagen: Lo que llaman “cuaternario inferior” y nuestra propia “constitución Triádica”, a la cual nos dicen hemos de transferir la conciencia. Posiblemente ésto deba también asumirse en los cauces de los siete Rayos.

Entonces, ¿Qué puede significar éso de EL PLAN, de lo cual algunos hablan.? Personalmente, lo interpreto como AQUELLO que nos impulsa hacia la libre y responsable REALIZACION de cada Ser; lo que consideramos justo servir.

sanacion

mariham
30 enero, 2017

En lo que respecta al apunte anterior (en comentarios) que hace referencia a la afluencia de energía y fuerza al cuerpo etérico quería ahondar en un aspecto que ahora está de tanta actualidad porque está saliendo a la luz constantemente.
Me refiero al problema tan grave de los abusos en la clase sacerdotal.
Y es que este texto explica de dónde proviene tantos y tan abundantes desórdenes en la conducta sexual de esas personas que, como consecuencia de “adentrarse” en la vida espiritual… acaban precisamente en el lado opuesto, el del abuso y la depravación.

Tiene por tanto su explicación , aunque NO su disculpa evidentemente, pues cada uno sabe en su fuero interno qué modo de obrar es el correcto aunque estén sometidos a impulsos descontrolados y desconocidos por ellos mismos.
Y es precisamente también en “esos impulsos” dónde se halla oculta la prueba a la que han de enfrentarse para poder continuar en ese camino espiritual libremente elegido .

Es por ello que tantos sacerdotes, como consecuencia de esas fuerzas provenientes del contacto con el alma, han sido incapaces de manejarlas y llevarlas a los centros que se encuentran arriba del diafragma,dónde no habrían supuesto un peligro de cara a su deleznable comportamiento posterior .

Asi que la fuerza que afluye, al no ser debidamente trasmutada a esos centros superiores, se queda “estancada” en los chakras o centros inferiores y al no darles salida de forma racional y conveniente, les producen una energetización de los centros que están abajo del diafragma y que moverán sus instintos más primarios, por lo que en este caso se producirá una inevitable activación sexual.

A esto que hay que sumarle ésa costumbre impuesta bajo premisas puramente de interés político y económico -y que surgió en determinado Concilio-, llevando a no permitir el matrimonio en la clase sacerdotal, dejando así que, primero, cualquier bien material que se poseyera se destinara a la iglesia . Y, segundo y no menos importante, preservar “el interés” de ésa institución de no tener la “obligación de mantener” las cargas, ni de las viudas ni de los huérfanos, dejados a morir ( o ignorados, abandonados,) por esos hombres “dedicados a Dios.”

Así surgió la aberrante imposición del celibato,,.. reforzada en sus libros por la imagen de que el Maestro Jesús, como el ” ÚNICO Hijo de Dios” era célibe (por cierto,aspecto intrascendente respecto a su ministerio y trabajo) y, fomentándose de este modo el ejemplo de ABSTINENCIA a seguir.

En cambio en Oriente ,en su antiguo Conocimiento ya se sabía que todo deviene de las energías, estudiándose todo lo relativo a ellas y sobre cómo afectan a los cuerpos físico y sutiles del hombre.
Y han aprendido a canalizarlas “subiéndolas” a los centros superiores evitando así el sobreestímulo que tan nefastas consecuencias puede llegar a producir , como ya se ha visto.
Esta subida y control de las energías en Oriente se realiza mediante el Tantra Yoga, Y por otra parte no hay imposición al celibato, lo que permite la libre relación hombre-mujer entre aquellos que así lo deseen.

Queda mucho por hacer todavía en nuestra “avanzada civilización “, sobre todo salir de la ignorancia que tanto dolor produce, pues al final todos somos víctimas de esa incomprensión.
Porque si terrible es ser víctima de algo, más terrible debe ser el darnos cuenta del dolor y daño que hemos infringido.
…”Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen….”…¡¡Qué Gran Hombre!

🙂 un saludo a todos

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