conocimiento y autocorreccion en el Ser

Señor, a   tus profetas han matado, y tus altares  han derruído;  y yo he quedado solo,  y procuran matarme. 4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5 Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia. 6 Y si por gracia, luego no por las obras de los hombres.

Si leemos las citas que voy colocando en éstos posts, nos damos cuenta de que EN TODOS LOS TIEMPOS, se nos está diciendo que la HUMANIDAD, se encuentra sumergida en graves engaños: y lo que es notable, es que TODO ESTO tiene un significado inteligente; un puzzle en el cual participamos como energias, y con el cual interactúamos de diferentes modos; ésto es lo que tenemos dificultad para entender correctamente.

UN SOLO DATO COMPRENDIDO, que sea verídico, ALTERA TODA LA ECUACION que nos mantiene atados hipnóticamente EN LA CUEVA.

Evidentemente, tendremos que reconocer las caracteristicas de las diferentes fuerzas que nos afectan y perturban nuestras verdaderas caracteristicas.

Lo que nadie dice: ¿Y si hay un LOGOS,? con sus jerarquias y valores en todos los sentidos, en el cual “vivimos, nos movemos, y tenemos nuestro Ser…” y ésto es LO REAL, lo cual tiene relacion con CONCIENCIA.

Sobre la intuición,….
“No debiéramos olvidar que al emplear la mente en la meditación real, estamos tratando de habérnoslas con las realidades de la vida, y que debiera haber en nosotros, no solamente problemas reales, sino un empeño también real por resolverlos. La intuición no puede funcionar sino en este tipo de atmósfera de autenticidad, y si no existe en nosotros el grado necesario de sinceridad, de verdadero empeño, nos faltarán precisamente las calificaciones esenciales para lograr el conocimiento intuitivo que viene de adentro, y necesariamente la meditación será estéril y se convertirá en una frustración.

Cuando los problemas de la vida interior cobran realidad para nosotros, no solamente saturan toda nuestra vida, sino que su solución adquiere carácter de urgencia. Hasta cuando la mente inferior se halla ocupada en actividades externas, la mente superior, en el trasfondo, está cavilando constantemente sobre estos problemas y buscándoles solución. (Continúa  en  Comentarios)

Se indicó, en este tratado sobre los Siete Rayos, que dedicaríamos nuestra principal atención al segundo de los tres aspectos y nos concentraríamos sobre la cualidad. ¿Qué quiero significar con esto? Quiero significar que trataremos aquello que surge por intermedio de la forma, que vela o se oculta detrás de la apariencia, expresa la vida o el espíritu, y se produce mediante la interacción de la vida con la materia. Cuando se refiere al hombre -que es el reflejo de la divinidad- y se aplica al tema de su cualidad, implica tres cosas:

El ser humano es, como dije anteriormente, una vida encarnada que expresa cualidad y registra esa cualidad en la conciencia, o bien responde sensiblemente a la interacción que se produce durante el proceso evolutivo entre el espíritu y la materia.

El hombre, por ser una síntesis -la única síntesis completa, exceptuando la Deidad Macrocósmica-, reconoce que en la actualidad es lo bastante poderoso como para poder diferenciar las reacciones de…

La triplicidad: el Conocedor, el campo del conocimiento y el conocimiento- según se los denomina en El Bhagavad Gita.
La acrecentada comprensión de que el campo del conocimiento es sólo apariencia o ilusión, y que el conocimiento puede ser un obstáculo si no se trasmuta en sabiduría.

El progreso evolutivo en respuesta a uno de estos tres, lo cual indica el desarrollo de la sensibilidad.

Esto lleva a interesarnos por el Conocedor y a creer que este Conocedor es el Alma, Uno con la Deidad, ilimitado y eterno y el factor determinante, en tiempo y espacio, de la existencia humana.

Que la infinita diversidad de formas oculta una síntesis subjetiva. Por lo tanto, el hombre puede ver eventualmente, observar un septenario universal cuando se expresa a sí mismo a través de las formas de todos los reinos, y cuando esto sucede penetra en el mundo de la unidad subjetiva y puede seguir su camino conscientemente hacia el Uno.

No puede todavía entrar en la conciencia de esa fundamental Unidad esencial, pero sí penetrar en la de su propia vida de rayo, fuente de donde emana su propia vida temporariamente especializada.

Esta triplicidad de conceptos requiere un cuidadoso estudio. Podría expresarse de la forma siguiente:

o………..La Vida Una. Unidad.
o o o……..Los tres Rayos Mayores
o o o o…….Los cuatro Rayos Menores } Forman siete
o…………La Unidad de la Apariencia

De la Vida Una no nos ocuparemos, la aceptamos como una verdad fundamental y comprenderemos que estamos en el camino de retorno desde la unidad de la existencia identificada con la forma, a través de los diversos modos de responder conscientemente a la interacción y actividad divinas, hasta llegar a una final identificación con la Vida Una. La conciencia de la forma debe ceder su lugar a la radiación cualificada de la identidad espiritual autoconsciente, que es la de un hijo de Dios que aparece por medio de la forma. Esto finalmente será reemplazado por dos formas de expresión que contienen en sí: El sentido de síntesis divino del cual nuestro “bienestar” corporal es la forma inferior del reflejo material, aunque simbólico. Es un sentido de coordinada satisfacción gozosa, basado en la realización del Ser.

EN  COMENTARIOS:  Nos encontramos ante las cuestiones;  ! FISICAS !,  … MAS  ALUCINANTES  QUE  SE  PUEDEN  PARIR. …! menos mal que  NADIE  nos lee …! 🙂 …  pero,  se  acabarán   enterando, vaya que, … sin duda

Posts complementarios: Siete Rayos del Cuerpo Crístico Universo.

Los Siete Espíritus enviados a la Tierra.

Otro de nuestros apuntes, con datos importantes: conciencia universal, en las existencias fenoménicas temporales *

cyranoferdinand

Estoy tan totalmente de acuerdo con lo que nos expone Roverdos de Taimni que no expongo más que el comentario del total acuerdo. Es por lo que os envié los últimos documentos.
Digamos -en forma mística- que lo trascendente está integrado en lo material y cotidiano, está integrado como un alto grado de consciencia integra, sin negarlos, todos los precedentes. Un grado de visión más amplio de la realidad integra toda la realidad.
El más acá no es ficticio, es donde nos toca vivir la experiencia del espíritu. Es real, con el mismo grado de realidad que aquello que lo trasciende. Yo no comparto un misticismo de pacotilla que huye de la realidad y sacralidad del mundo.
El hombre, con su trabajo -y la forma de hacerlo- consagra el universo, lo integra en el espíritu.

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17 comentarios

Archivado bajo Metanoia, Piedra Angular

17 Respuestas a “conocimiento y autocorreccion en el Ser

  1. Hace unos dias, leí la noticia de que querian remolcar icebergs, procedentes de la antártida, hacia los paises de el golfo …

    Ésta es la noticia: Una consultora de Emiratos Árabes pretende resolver el problema de sequía en la desértica región remolando icebergs desde la Antártida, confiando en que favorezcan un cambio climático local.

    La National Advisor Bureau Limited, que planea remolcar icebergs de la Antártida a la costa de Fujairah como una nueva fuente de agua dulce en la región, ha revelado que los icebergs remolcados pueden causar un cambio climático significativo y radical en la región.

  2. … casi nada … cuestiones baladí … en caso de que sean veraces …

  3. LA NOTICIA MAS ASOMBROSA QUE PODEMOS ESPERAR:

    VIVIMOS EN OTRO MUNDO: así están las cosas; Estamos inmersos en propósitos espirituales y FISICOS, desconocidos. … ¿ésto será o ES así…?

    SIN DUDA ALGUNA, UNO DE LOS TEMAS VITALES MAS INCONCEBIBLES QUE SE PUEDEN PLANTEAR.

  4. LOS DATOS QUE SE COMPARTEN SON MUY CLAROS E INELUDIBLES:

    EL SIGUIENTE VIDEO, contiene LOS DATOS MATEMATICOS.

  5. Sobre la intuición,….
    “No debiéramos olvidar que al emplear la mente en la meditación real, estamos tratando de habérnoslas con las realidades de la vida, y que debiera haber en nosotros, no solamente problemas reales, sino un empeño también real por resolverlos. La intuición no puede funcionar sino en este tipo de atmósfera de autenticidad, y si no existe en nosotros el grado necesario de sinceridad, de verdadero empeño, nos faltarán precisamente las calificaciones esenciales para lograr el conocimiento intuitivo que viene de adentro, y necesariamente la meditación será estéril y se convertirá en una frustración.

    Cuando los problemas de la vida interior cobran realidad para nosotros, no solamente saturan toda nuestra vida, sino que su solución adquiere carácter de urgencia. Hasta cuando la mente inferior se halla ocupada en actividades externas, la mente superior, en el trasfondo, está cavilando constantemente sobre estos problemas y buscándoles solución. Esta constante consideración sobre un problema se llama en sánscrito Bhavana, y forma parte – necesariamente– de la verdadera meditación que pone en juego la facultad intuitiva; el efecto de este constante cavilar se realza aun mas por medio de Japa, por la cual la potencia presente en el “sonido” se utiliza a fin de reforzar el efecto del pensamiento. A la luz de lo que se ha dicho anteriormente, podrá comprender el estudiante la significación del aforismo I, 28 de los Yoga-Sutras.

    Es necesario tener cuidadosamente en cuenta que todo conocimiento referido a las realidades espirituales de la vida se obtiene, no por medio de la facultad intelectual de la razón, sino mediante la facultad de la intuición, poco conocida en general, y sospechosa para muchos. La verdadera intuición no es, como suponen las personas de mentalidad esencialmente materialista, una capacidad de barruntar la verdad de modo misterioso pero no digno de confianza. Es la facultad de percepción directa de la verdad que se produce cuando, en alguna forma, la conciencia del buscador se sintoniza con la conciencia Divina. En esta última todas las realidades de la existencia se hallan externamente presentes en su verdadera forma; al ejercerse la intuición corriente en las primeras etapas, la conciencia del investigador salta, como si dijéramos, por encima de las barreras del intelecto, y mediante la percepción directa puede aprehender cualquier realidad, por lo menos parcialmente. En Samadhi se produce el mismo resultado de manera controlada y científica, y, por consiguiente, la percepción es entonces completa y libre de defectos. La naturaleza misma de todos los hechos espirituales de la existencia es tal, que no es posible entenderlos por ningún otro método. Aquellos que buscan los secretos fundamentales del universo por medio de los telescopios, y los secretos esenciales de la vida humana a través del microscopio, jamás hallarán lo que buscan; la naturaleza misma de las cosas frustrará sus designios.

    Dado que la intuición es la facultad de captación directa, sin ayuda de instrumentos intermedios, se halla libre del error y de la inevitable influencia deformante que en aquella introducen los vehículos de conciencia. Toda imperfección que pueda presentarse en su ejercicio se deberá a los defectos de la mente transmisora a través de la cual se ejerce y que interpreta el conocimiento; si la mente es pura y se halla bien armonizada, carece de importancia la escasez de su desarrollo, salvo cuando es preciso interpretar y formular dicha percepción en términos de intelecto a fin de comunicarla a los demás. Así, muchos santos que alcanzaron alto desenvolvimiento espiritual eran iletrados; la falta de un intelecto bien adiestrado les impedía interpretar y transmitir de modo satisfactorio a los demás las verdades de la vida interior, pero no afectó nunca la percepción que de tales verdades habían alcanzado.

    La efectividad de la facultad intuitiva depende de su poder de penetración; mientras más fuerte sea la misma –llamada Viveka-Khyati en los Yoga-Sutras– más profundas serán las verdades que alcanzará a percibir, y más amplia será su visión, a la vez que más profunda. Alcanza la cima de su poder de penetración cuando puede traspasar todas las complejidades y la aturdidora variedad de la existencia condicionada y percibir que todo ello procede de la Realidad Única y que en ella existe. Así pues, el desarrollo dela intuición no es cuestión de agregar, de acumular, de ir construyendo algo; es cuestión de aguzar la facultad de percepción de modo que pueda atravesar la intrincada maraña de ilusiones y obstrucciones que oscurecen nuestra visión espiritual. Es por eso que la purificación, la renunciación y la armonización desempeñan un papel más importante en el avance por el Sendero de Santidad que la adquisición de conocimientos.

    Dado que la intuición es elemento tan decisivo en la meditación, convendrá detenernos un tanto en la consideración de la manera cómo aparece en la conciencia el conocimiento intuitivo, en las primeras etapas. La visión directa de las realidades de la vida espiritual, en el sentido más pleno de la palabra, solamente se alcanza en Samadhi, pero el estudiante no necesita esperar hasta entrar en esa avanzada etapa de la disciplina del Yoga para obtener alguna experiencia cualitativa del conocimiento intuitivo. Es posible lograr experiencias bien definidas de este tipo de experiencia, siempre que existan, al menos hasta cierto punto, las condiciones necesarias al funcionamiento de dicha facultad. De hecho, no solamente es posible, sino necesario, llegar a este tipo de experiencia, porque nos demuestra que ha comenzado a abrirse el canal entre la naturaleza intelectual y la espiritual y, con ello, que ha empezado a realizarse por lo menos parcialmente la finalidad de la meditación.

    Es cosa extraordinariamente alentadora obtener experiencias de este género, aunque sea en forma ocasional, porque nos aseguran de modo muy preciso que existe dentro de nosotros una fuente inagotable de conocimiento espiritual, y que nos es posible aprovechar de esa fuente, mediante una progresiva sintonización con ella. Por supuesto que ya creíamos todo esto como posibilidad teórica, pero es cosa muy distinta darnos cuenta de un modo tan vívido, que nuestra creencia se basa en un hecho real, y que es posible utilizarla en la práctica. Una vez lograda esta positiva certeza, cada vez nos volvemos más hacia nuestro interior en busca de todo lo que necesitamos para nuestro progreso, y así echamos los cimientos de la auténtica vida oculta, centrada en nuestra Divinidad.

    Para comprender cómo funciona la facultad intuitiva en las primeras etapas del adelanto espiritual, es necesario formarse alguna idea de la diferencia existente entre el conocimiento superior tal como vive en los planos del Espíritu y tal como aparece en los planos de la mente inferior. En los planos superiores, existe desembarazado de la mente inferior y vive en su Svarupa o forma verdadera. En los planos inferiores, se reviste de la mente concreta, y solamente puede existir en su Rupa, o sea, en forma de conceptos y de ideas. Por consiguiente, cuando la sabiduría desciende a la región de la mente inferior, tiene que tomar como cuerpo un concepto o un conjunto de ideas, lo mismo que Atma, o el espíritu, tiene que revestirse de un cuerpo cuando ha de funcionar en el plano físico. En tales condiciones, el verdadero entendimiento espiritual sirve de alma al concepto intelectual presente en la mente inferior; pero hay una tremenda diferencia entre ese concepto, animado e iluminado por la sabiduría, y un concepto formado por la mente como resultado del mero estudio intelectual y desprovisto de toda percepción espiritual; el primero de dichos conceptos es cosa viva, es dinámico y de gran significación para el aspirante; el segundo es un mero conjunto de ideas, divorciado de la Vida e incapaz de proporcionar inspiración o satisfacción al individuo.

    Las anteriores consideraciones ofrecen una explicación de cómo el saber surge de nuestro interior como resultado del funcionamiento de la facultad intuitiva; parece venir como de ninguna parte, sin aviso, y en su primer impacto sobre la mente aparece como un simple vacío, sin forma ni sustancia; pero pronto parece, como si dijéramos, cristalizarse siguiendo un patrón consistente en ideas que le dan forma y sirven para corporizar su significación. Esta manera de expresarse de la mente inferior recuerda la de un cohete que, en una función de fuegos artificiales, asciende hacia el cielo surgido de no se sabe dónde, y luego estalla en una lluvia de chispas de colores que relucen espléndidamente sobre la negrura del cielo nocturno. Hay un momento en que es apenas una delgada línea de luz sobre las tinieblas, pero ese delgado fulgor anuncia un exquisito despliegue de brillantez y color, y poco después se ha transformado en verdadera lluvia de estrellas que ilumina el firmamento, revelando todo el esplendor que guardaba en su seno.

    Es característica propia del conocimiento intuitivo, al aparecer de este modo, que inmediatamente quede encerrado en un receptáculo mental, apenas toca con su primer impacto a la mente. Lo único que se necesita para lograr tal resultado es dirigirla hacia él con plena atención; entonces, queda registrado y toma forma, de modo natural, rápido y sin esfuerzo. Esta expresión diáfana y como espontánea revela su origen intuitivo y forma parte inherente de su naturaleza. Pero esa expresión necesita de una mente alerta y receptiva que posea la pronta disposición y la capacidad necesarias para revestirlo de una forma adecuada, y, al mismo tiempo, ponerse a un lado, sin intervenir por el momento. El poeta convertirá inmediatamente ese chispazo de intuición en un poema inspirado, el músico en una sinfonía, el matemático en un teorema, el filósofo en un concepto, el artista plástico en una bella forma concreta; toda demora o falta de atención se traducirá en que el celeste visitante retroceda, se aleje y quizás haga menos frecuentes sus visitas. Este proceso que acabamos de indicar no representa sino una de las maneras cómo puede aparecer el conocimiento intuitivo en la mente del aspirante. Misteriosos e imposibles de predecir son los caminos del Espíritu; no siempre se ajustan a un patrón fijo, ni tampoco responden a idéntico grado de intensidad o de iluminación. Pero siempre que el conocimiento desciende de esas elevadas regiones, lleva el sello distintivo del Espíritu, y quien lo recibe puede siempre identificarlo; no hay confusión ni aturdimiento cuando el espíritu se comunica; solamente puede haber iluminación, aunque sea ésta de diferentes grados, lo que dependerá de la capacidad de quien la reciba.

    El saber que en esta forma aparece en la mente no deberá confundirse con las experiencias de índole psíquica que adoptan la forma de visiones o sonidos de diversas clases, y que se originan en la naturaleza psíquica del hombre; aunque generalmente resulten espectaculares, estas experiencias carecen de certidumbre, de la seguridad y la confiabilidad que caracterizan a todas las manifestaciones del Espíritu; el hecho de que frecuentemente produzcan excitación e ideas de vanagloria acerca del propio progreso espiritual basta para mostrar su origen inferior. Todas las expresiones del Espíritu van asociadas a imperturbabilidad e impersonalidad indescriptibles, y aunque las acompaña un influjo de paz y poder, no hay excitación de ninguna clase”.

    ==================================================
    Autor: I. K. Taimni

    • Un asunto muy interesante, amigo roverdos;
      sigamos en éstas cuestiones, porque creo entender que la apertura
      hacia lo intuitivo, puede significar también cambios en lo concreto.

      Coloco aquí el vídeo de el Sr. Rafael Palacios, en el cual nos muestra con gran sinceridad, su propio punto de vista respecto a éstas cuestiones.

  6. cyranoferdinand

    Estoy tan totalmente de acuerdo con lo que nos expone Roverdos de Taimni que no expongo más que el comentario del total acuerdo. Es por lo que os envié los últimos documentos.
    Digamos -en forma mística- que lo trascendente está integrado en lo material y cotidiano, está integrado como un alto grado de consciencia integra, sin negarlos, todos los precedentes. Un grado de visión más amplio de la realidad integra toda la realidad.
    El más acá no es ficticio, es donde nos toca vivir la experiencia del espíritu. Es real, con el mismo grado de realidad que aquello que lo trasciende. Yo no comparto un misticismo de pacotilla que huye de la realidad y sacralidad del mundo.
    El hombre, con su trabajo -y la forma de hacerlo- consagra el universo, lo integra en el espíritu.

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