Los crímenes impunes: lesa humanidad.

LOS DATOS Y LAS SOSPECHAS DE LO QUE A NADIE INTERESA CONOCER:



LA REALIDAD HISTORICA DE LOS HIPNOTIZADORES VERBALES MUNDIALES QUE SIRVEN Y ENCUBREN AL SISTEMA ACTUAL:


LO ESENCIAL DE EL ALMA, ES LA SUPERACION DE LAS COORDENADAS TEMPORALES: El Alma Espiritual, seguramente, es constitucionalmente ATEMPORAL, ésto es lo importante que tendremos experimentar.

NOTICIAS, dia 4 de mayo 2018: erupcion volcanica en Hawai

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7 Respuestas a “Los crímenes impunes: lesa humanidad.

  1. Por lo tanto dos cosas deben tenerse en cuenta:

    Primero, la atención de los miembros de la Jerarquía, que en la actualidad trabajan con el género humano, no está centrada en el aspirante individual, en tal forma que pueda ser interpretada como de interés personal. El interés puesto en él depende de su preocupación por los asuntos que conciernen al bien del grupo. El segundo punto es muy conocido y ha sido últimamente muy acentuado. En la actualidad atravesamos un período de oportunidad y crisis sin precedentes y, en consecuencia, la atención de la Jerarquía está enfocada en los hombres en forma excesivamente centralizada, a fin de valerse de la oportunidad en bien del hombre. Aquí reside la responsabilidad y la base de la esperanza.

    Por lo tanto, las reglas que consideraremos no son las leyes del alma, o las leyes que controlan las etapas del desenvolvimiento humano en el Sendero. Ellas tienen un alcance mucho más amplio y pertenecen al extenso ciclo evolutivo, en lo que concierne a toda la familia humana, especialmente la contribución que aporta al entero esquema evolutivo. Sin embargo -dada la falta de una comprensión desarrollada- tendremos que limitarnos a considerar estas reglas únicamente cuando rigen el desenvolvimiento humano.

    Trataremos de revelar, si es posible, algunos de los factores que rigen el esfuerzo que la Jerarquía controladora y los Custodios del Plan hacen cuando trabajan con los factores que están presentes en el hombre y con las energías que ya se emplean objetivamente en este planeta. Lo que expondré no es sencillo, pues les resulta aún difícil a los discípulos avanzados percibir el propósito de algunos de estos factores. Lo que aquí se expone acerca de estas cuestiones, podrá ser apreciado cuando se produzcan ciertos acontecimientos posteriores durante el siglo venidero, pues ciertas líneas de desarrollo científico y espiritual deben tener lugar antes de que las implicaciones ocultas puedan ser convenientemente comprendidas. Si esto les parece sencillo y claro sería inteligente [e175] desconfiar de las obvias interpretaciones. El tema es muy abstruso. Conviene reflexionar sobre el concepto presentado, pero no crean que lo van a comprender rápidamente. Hay muchos modos de expresar el trabajo de la Jerarquía, y la interpretación estará de acuerdo al tipo de mente.

    1. El Objetivo de estas Reglas

    Puede decirse que para nuestro propósito, las finalidades que persiguen estas Reglas son cuatro, pero cada una es factible de ser expresada de muchas maneras. Indican simplemente las cuatro metas principales que los Trabajadores del Plan se han fijado. Las enunciaré concisamente y luego las detallaré algo más.

    El primero y principal objetivo radica en establecer, por intermedio de la humanidad, una avanzada de la Conciencia de Dios en el sistema solar. Ésta es una analogía, macrocósmicamente entendida, de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo de discípulos. Si se reflexiona sobre ello se puede obtener la clave de la significación de nuestro trabajo planetario.
    Establecer en la tierra (como ya se ha indicado) una usina de tal poder y un punto focal de tal energía que toda la humanidad pueda ser un factor en el sistema solar, que produzca cambios y acontecimientos de naturaleza excepcional en la vida y vidas planetarias (y por consiguiente en el sistema) e inducir a una actividad interestelar.
    Fundar una estación de luz, por intermedio del cuarto reino de la naturaleza, que servirá no sólo a nuestro planeta y a nuestro sistema solar en particular, sino también a los siete sistemas, de los cuales el nuestro es uno. Este problema de la luz, ligado como está a los colores de los siete rayos, es por ahora una ciencia embrionaria y sería inútil extendernos sobre ello.
    Establecer un centro magnético en el universo, en el cual el reino humano y el reino de las almas, unidos y unificados, constituirán el punto de poder más intenso, que prestará servicio a las Vidas evolucionadas dentro del radio de irradiación de Aquel del Cual Nada Puede Decirse.

    En estas cuatro afirmaciones hemos tratado de expresar las amplias [i218] posibilidades y oportunidades, tales como la Jerarquía las ve actualmente. Sus planes y propósitos están destinados y orientados a una mayor realización, hasta ahora no visualizada por el hombre normal. Si no fuera así, el objetivo principal a lograrse en el planeta sería el desarrollo del alma en el hombre, pero no lo es. Podría serlo desde el punto de vista del hombre, considerándolo como un ente esencialmente separable e identificable en el gran esquema cósmico, pero no es así para el todo mayor del cual la humanidad es sólo una parte. Los grandes Hijos de Dios, que han ido más allá de la etapa de desarrollo de los Maestros que trabajan exclusivamente con el reino humano, tienen proyectos de un alcance mucho más vasto y amplio y Sus objetivos incluyen a la humanidad, sólo como un detalle del Plan de la grandiosa Vida “en Quien Vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

    Quizás se pregunten, y con razón, hasta qué punto esta información puede servirnos en este mundo atormentado y confuso. Por evidentes razones, una visión nebulosa del Plan, como necesariamente será, confiere un sentido de proporción y también de estabilidad. Conduce a un muy necesario reajuste de valores, que indica, tal como lo hace, que existe un propósito y un objetivo detrás de todos los acontecimientos de la vida diaria. Ensancha, amplía y expande la conciencia cuando se estudia el gran libro de la vida planetaria que abarca, como realmente lo hace, los detalles y la estructura terminada, el factor hombre y la entera vida del planeta en su relación con el Todo mayor. Esto es de mucha mayor importancia que los minuciosos detalles de la capacidad individual del ser humano para llegar a comprender cuál es el lugar inmediato que le corresponde dentro del cuadro mayor. Es fácil y lógico para el hombre recalcar esos aspectos del trabajo jerárquico que le conciernen. A los Maestros de Sabiduría, que están suficientemente avanzados como para trabajar en zonas más amplias del plan espiritual, les causa gracia conocer la importancia que los discípulos y aspirantes del mundo les atribuyen y la forma en que se Los sobreestiman. ¿Cuándo comprenderemos que existen miembros de la Jerarquía cuya captación de la verdad y conocimiento del Plan divino, es mucho más avanzado que el de los Maestros que conocemos, así como Ellos son más evolucionados que el salvaje y el hombre no evolucionado? Debería reflexionarse sobre esto.

    Sin embargo, no es una tarea inútil para los discípulos y aspirantes captar el nebuloso delineamiento de esa estructura, propósito y destino, que será el resultado de la culminación y fructificación del Plan en la tierra. No es necesario evocar el sentido de futilidad, de interminable lucha y de un casi continuo bregar. Dado el hecho de que el hombre y su vida son finitos, dada la enorme periferia del cosmos y la diminuta naturaleza de [e177] nuestro planeta y dada la vastedad del universo y la comprensión de que sólo es uno de los incontables (textualmente incontables) universos, mayores y menores, sin embargo existen en el hombre y en nuestro planeta un factor y una cualidad que hacen posible que todos esos hechos puedan percibirse y comprenderse como partes de un todo, permitiendo al hombre (escapar, como puede hacerlo, de su autoconciencia) expandir su sentido de percepción e identificación, de modo que el aspecto forma de la vida no oponga barreras a su espíritu omniabarcante. Es de valor escribir estas palabras y ocuparse de estas ideas, pues algunos de los que vienen ahora a la encarnación pueden comprenderlas, y las comprenderán cuando los lectores actuales hayan muerto y desaparecido. Ustedes y yo pasaremos a otro trabajo, pero habrá en la tierra quienes podrán visualizar el Plan con claridad y cuya visión será mucho más incluyente y comprensiva que la nuestra. La visión es de naturaleza divina. La expansión es un poder vital y una prerrogativa de la Deidad. Por lo tanto, esforcémonos por captar lo que sea posible en nuestra etapa particular de desarrollo y dejemos a la eternidad revelar sus secretos ocultos.

    Los factores determinantes de este proceso peculiar del trabajo jerárquico, constituyen por lo tanto siete reglas principales de la vida evolutiva de Dios en la familia humana. Éstas determinan la actividad jerárquica -si podemos expresarlo así- dejando un amplio margen para el esfuerzo individual, pero proporcionando las vitales y activas tendencias más allá de las cuales el trabajador del Plan no se atreve a ir. Debemos comprender que existen fuerzas y energías que se mantienen en suspenso, como resultado de la interposición, conscientemente realizada, de la Jerarquía. Es posible para nosotros captar el hecho de que existen vidas y tipos de actividad que no han podido manifestarse (afortunadamente para el planeta) desde que la Jerarquía fue fundada en la tierra. No siempre ha existido una Jerarquía de almas perfectas, y este concepto abre perspectivas en los reinos de la expresión inmadura (desde el ángulo de la visión humana), tan difícil de comprender como las que se abrirán ante nosotros cuando pasemos imaginativa, tenue y nebulosamente, con incipiente conciencia, más allá de ese sector de la Jerarquía que se ocupa de los asuntos humanos, y captemos débiles destellos de otros sectores que se ocupan de asuntos más amplios e incluyentes.

    2. Las Siete ReglasLas siete reglas o factores para “Obtener el control por el Alma” son:

  2. 2. Las Siete Reglas

    Las siete reglas o factores para “Obtener el control por el Alma” son:

    La tendencia innata e inextirpable de mezclar y sintetizar.
    Constituye la ley o regla de la vida misma:
    Esta tendencia da por resultado en el aspecto forma, la destrucción y la ruina, con su corolario de dolor y sufrimiento. En el aspecto vida, da por resultado la liberación y la consiguiente expansión.
    Es la causa básica de toda iluminación -individual, racial, planetaria y del sistema.
    Es el resultado de un acto de la voluntad, causado por el impulso presentido e innato propósito de Dios. Sin embargo -y esto a menudo se olvida- tal tendencia se inicia cuando el Logos planetario reconoce que Su plan a su vez también está condicionado y es parte integrante de un plan aún mayor -el de la Deidad solar. Dios, el Logos solar, está igualmente condicionado por un propósito de vida aún más elevado.
    La cualidad de la visión oculta:
    Esta cualidad, en el aspecto forma, produce la vista física, la ilusión astral y el conocimiento concreto. En el aspecto vida produce iluminación, incluyendo la extensa iluminación reflejada por nuestro planeta en el cielo, similar a la que hace al individuo un portador de luz, que eventualmente permitirá que la entera humanidad constituya una estación en la tierra.
    Es la causa fundamental de toda percepción sensoria y el anhelo instintivo de llegar a la conciencia, en sus numerosas fases. La Jerarquía tiene que trabajar con esta cualidad, intensificándola y proporcionándole poder magnético.
    Es el resultado superior del deseo que se funda intrínsecamente en la voluntad para formar un Plan y un propósito.

    El instinto para formular un plan. Este instinto rige toda actividad que, en el proceso evolutivo, se divide en actividad instintiva, inteligente, intuitiva o plena de propósito, y en actividad iluminada, en lo que al género humano concierne. Esto incluye a ese sector de la Jerarquía que trabaja con la humanidad Los aspectos más elevados de actividad planeada son muchos y diversos y todos se sintetizan por la actividad del tercer rayo, enfocada hoy en el séptimo rayo:
    Observada desde el aspecto forma, esta facultad de hacer planes conduce a la actividad separatista y egoísta. Observada desde el aspecto vida, conduce a una colaboración fusionada que pone en actividad cada unidad de energía en todas las formas y aspectos subjetivos y unificados, a fin de que emprendan la tarea de unificación. Esto está sucediendo hoy poderosamente en el mundo actual. La tendencia a la unificación conduce, ante todo, al ser humano a desarrollar una personalidad integrada, para luego subordinar esa personalidad en bien del todo mayor.
    Constituye la causa básica de la evolución misma -individual, planetaria y del sistema.
    Este instinto es el resultado del desarrollo de la mente o manas, y el surgimiento de la inteligencia. Es la cualidad particular o naturaleza instintiva, mediante la cual la humanidad expresa el primer rayo de intención volitiva, fomentada por el deseo y trasmutada en actividad inteligente.

    El anhelo de vivir una vida creadora, por medio de la facultad divina de la imaginación. Dicho anhelo, como podrá verse fácilmente, está estrechamente relacionado con el cuarto Rayo de Armonía, que produce unidad y belleza, adquiridas a través del conflicto:
    En el aspecto forma conduce a la guerra, a la lucha y a la construcción de formas que luego deben ser destruidas. En el aspecto vida, conduce a la cualidad, a la irradiación vibratoria y a la revelación, en la tierra, del mundo de significados.
    Por lo tanto, es la causa básica de la esencia sutil o revelación, que trata de expresarse a través de todas las formas de cada reino de la naturaleza. No hay un término mejor para expresar la maravilla oculta que debe ser revelada: la revelación del significado. En la actualidad ya comienza a suceder.
    Es el resultado de la capacidad -unas veces adecuada y otras inadecuada- que posee la conciencia interna de revelar en qué medida controla por medio del Plan y cómo responde a la intención superior. Actualmente los miembros de la Jerarquía dependen de esta respuesta, al tratar que aflore en la conciencia humana el significado oculto.

    El factor análisis. Este factor sorprenderá a quienes sufren la consecuencia del abuso del poder de discriminar, analizar y criticar. Sin embargo, es una cualidad fundamental y divina que produce una participación inteligente en el Plan y una habilidad en la acción:
    En el aspecto forma se manifiesta como la tendencia a separar, dividir y crear posiciones contradictorias. En el aspecto vida, conduce a esa comprensión que tiende a la identificación, por medio de la elección y la comprensión más amplias.
    Es el impulso y la causa básica que conducirá a la aparición eventual de ese reino de la naturaleza, superior al humano, el cual pertenecerá estrictamente al alma y manifestará en la tierra el quinto reino de la naturaleza, el reino de los dioses. Debe tomarse nota de esta frase

    Es el resultado del trabajo activo de los hijos de Dios, los hijos de la mente, y también su aporte a la contribución total planetaria, como parte del gran Plan del sistema. La Jerarquía misma es [i224] la manifestación externa e interna del sacrificio de los divinos Manasaputras (tal como se los denomina en La Doctrina Secreta). y sus miembros responden a la visión que han presentido del Plan para la totalidad. La Jerarquía es esencialmente el germen o el núcleo, del quinto reino de la naturaleza.

    La cualidad innata que posee el hombre para idealizar. Se funda en el éxito del Plan mismo. Originalmente dicho Plan trató de despertar en el hombre las siguientes respuestas: correcto deseo, correcta visión y correcta actividad creadora, basados en la correcta interpretación de los ideales. Estos tres propósitos merecen ser considerados detenidamente:
    En el aspecto forma se ha desarrollado como deseo material, conduciendo eventualmente a la crueldad y, con frecuencia, a una extrema expresión sádica. En el aspecto vida, ha conducido al sacrificio, a un centrado propósito, al progreso en el sendero y a la devoción.
    Constituye la causa básica de toda organización y colaboración. El ideal que tiene ante sí la Jerarquía es la realización del Plan. El Plan es trasmitido a la humanidad en forma de ideas que, con el tiempo, se convierten en ideales -ideales que deben desearse y luchar por ellos. A fin de materializar esos ideales, surge la tendencia a organizar.

    Es el resultado -en forma curiosa- del trabajo de un grupo peculiar de trabajadores mundiales que la humanidad conoce con el nombre de Salvadores Mundiales. Son los Fundadores de esas formas mediante las cuales las ideas divinas se convierten en ideales de las masas, en todas las esferas del pensamiento humano. Todo gran conductor mundial es necesariamente un “Salvador sufriente”.

    La interacción de las grandes dualidades es la séptima regla o fuerza controladora, con la que trabaja la Jerarquía. Debido a la actividad engendrada por esta interacción y a los resultados obtenidos (que producen siempre un tercer factor) el mundo manifestado es impulsado a seguir la línea del Propósito divino. Esto no es evidente para el hombre que está sumergido en los detalles de la vida, pero si pudiéramos ver la vida planetaria tal como la pueden ver los Maestros, veríamos aparecer el diseño en toda su belleza y la estructura de la idea de Dios acerca del universo, parecería hoy más nítidamente delineada y poseería mayor síntesis y belleza de detalles que en el pasado:
    En el aspecto forma da la impresión de estar aprisionado por el factor tiempo, víctima de la velocidad y de las implacables fuerzas de todas las actividades de la vida, cuando actúan sobre el aprisionado ser humano. En el aspecto vida, proporciona un vivir rítmico y la consciente adaptación de la energía al propósito y a la meta inmediatos.
    Necesariamente es la causa fundamental de la aparición y desaparición de las formas humanas y de las que han sido construidas por los seres humanos.
    Es el resultado de la unificación efectuada en el plano físico que produce las unificaciones inferiores, así como las efectuadas hasta ahora en la conciencia humana han producido la unificación con el alma. Las unificaciones más elevadas hechas hasta ahora en el plano de la mente se han de expresar oportunamente en el plano de la vida física.

    En el precedente delineamiento de la introducción hemos considerado muy brevemente las reglas que pueden producir en la tierra ese control que ejerce el alma, objetivo inmediato del proceso evolutivo. Como se verá, no hemos considerado simples ejercicios o disciplinas, ni tratado el desarrollo de las características requeridas que anteceden a la etapa de la Iniciación técnica. En realidad, nos hemos ocupado de esas tendencias fundamentales e inclinaciones innatas, contenidas en la divina expresión que finalmente producirán la manifestación de la super Alma en nuestro planeta. Hemos visto también que estas tendencias regidoras comienzan ya a ser expresadas y comprendidas, y que el cuarto reino de la naturaleza o humano, ocupa una posición única en este desarrollo. En la afluencia descendente y ascendente de la vida divina, tal como se expresa por medio de los impulsos involutivo y evolutivo, la humanidad constituye uno de los fundamentales “centros originales de fuerza” que pueden formar y formarán una avanzada de la Conciencia divina, expresión de la divina psiquis que manifestará eventualmente esas tres características psicológicas sobresalientes de la divinidad: Luz, Energía y Magnetismo. En el ser humano, reflejo microcósmico del Macrocosmos, estas cualidades se expresan mediante las palabras: Iluminación o Sabiduría, Actividad Inteligente y Atracción o Amor. Sería bueno meditar sobre esta tentativa de simplificar las potencias divinas en palabras e indicar cómo pueden expresarse en y a través de un vehículo humano.

    Podríamos ahora ampliar algo las enunciaciones anteriores para que tengan una idea más clara sobre estos dos asuntos: La relación que tienen ambas cualidades divinas a medida que las capta y desarrolla el hombre. La responsabilidad futura de una humanidad iluminada al entrar en la Nueva Era. Así se establecerán las bases para la enseñanza que impartiremos más adelante en este tratado.

  3. LA BASE DE LAS ENSEÑANZAS, YA SE ENCUENTRA EN NOSOTROS.

    A todo sincero obrero, se le concede la correcta formación.

  4. Las INSTITUCIONES QUE DIVINIZAN …

  5. LOS DETALLES HISTORICOS QUE NECESITAMOS CONOCER

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