Archivo mensual: octubre 2018

Los Seres Astrales, “influyen” nuestra Imaginación

Intento utilizar significados suaves. Éstas son cuestiones que TODOS podemos comprender y comprobar fácilmente, pues disponemos de “un yo astral“, de la misma manera que posiblemente podemos alcanzar conciencia del “propio” Yo mental, en sus diferentes niveles.

Por lo tanto, necesitamos despertar a nuestro Ser Álmico, identidad profunda, la cual nos unifica con el Espíritu Original Perfecto, el Creador Verídico, para alzarnos sobre las patologias ARCÓNTICAS, las cuáles nos rodean en éste Universo Lectivo, el cual seguramente es un medio Divino, misterio sublime, y posiblemente dispone de diferentes caracteristicas en sus aprendizajes para cada Ser que anhela la Realizacion auténtica, más allá (antes, en el no-tiempo) de las verbalizaciones, siendo lo que somos, el Ser-Espíritu Creador Perfecto, y el Alma es o significa nuestra intención.

Consideramos que éstas son cuestiones maravillosas, que podemos compartir en cuanto tengamos interés y nos capacitamos adecuadamente.

El Universo, sin duda, es algo que cumple en perfeccion los objetivos inteligentes creadores de el Espíritu Perfecto, El-Yo.

Por lo tanto, enfocamos el conocimiento del espíritu desde y en el Si mismo, alma-Universo, concibiendo los “planos” de manifestación, desde antes de la “creación” del mundo, lo cual puede significar: “desde antes del inicio de nuestro ciclo de encarnaciones”. La Realeza de nuestros Espíritus Virginales.

4. La Ley de Control Magnético. Es la ley fundamental que controla a la Tríada espiritual. Por su intermedio, la fuerza de la evolución impele al Ego a progresar en su ciclo de reencarnación hasta unirse nuevamente con los de su especie. Por medio de la separación se encuentra a sí mismo y luego -impulsado por el principio búdico o crístico inmanente- se trasciende a sí mismo y vuelve a encontrarse en todos los yoes. Esta ley mantiene al yo inferior evolucionante en una forma coherente. Controla al Ego en el cuerpo causal de la misma manera que el Logos controla a la Monada en el segundo plano. Esta es la ley del plano búdico; Maestro es Aquel que puede actuar en los niveles búdicos y ejerce control magnético en los tres mundos. Lo de abajo siempre está controlado por lo de arriba, destacándose el efecto que los niveles búdicos producen sobre los tres inferiores aunque todavía esto no lo aceptan nuestros pensadores. La Ley de Amor, en los tres mundos, mantiene todo unido y atrae todo hacia arriba. Esto se demuestra en la Tríada como Ley de Atracción.

En el sendero de involución esta ley actúa con los átomos permanentes en el cuerpo causal. Constituye el principio búdico, y su relación con el átomo permanente inferior de la Tríada es el resorte principal de la vida del Ego. En el sendero de descenso, tiene mucho que ver con la ubicación de los átomos permanentes, pero esta cuestión es muy abstrusa y no ha llegado todavía el momento de una mayor elucidación. En la tercera emanación (en que se formó el cuarto reino, el humano) esta Ley de Control Magnético efectuó la conjunción del hombre astro-animal y la Mónada descendente, empleando la chispa de la mente como método de unificación. Nuevamente podemos observar cómo actúa. Los planos monádicos, búdico y astral, están estrechamente aliados y en ellos encontramos la línea de menor resistencia; a eso se debe la facilidad con que el místico hace contacto con el plano búdico y aún con planos más elevados.

1   Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis la intimidad precisa con vuestro Padre que está en los cielos.

La relación primordial; suprapersonal yoga espiritual.

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Alma, quantum del Espíritu, los ENTES que alimentamos, y quiénes nos habitan

Llamamos Alma a sistemas vitales de energía, sin que nos hagamos ideas preconcebidas al respecto.

Hemos comprendido que somos Almas, entanto que manifestaciones del desconocido espíritu, y que nos encontramos en unas coordenadas espacio-temporales, las cuales nos condicionan de determinadas maneras.

Nuestros vehículos de manifestacion físicos y sutiles, posiblemente están constituidos de diferentes proporciones de “materiales” universales. Así por ejemplo lo que denominan “vehículo o cuerpo astral”, se encuentra constituido sin duda, de las mismas esencialidades “astrales”, que las de el resto de los seres que pueblan ésos planos o mundos, y lo mismo podemos decir de nuestra constitución psico-física o mental.

Para existir, sin duda nos adaptamos a las constituciones de los diferentes planos que habitamos, tal y cómo se adapta la vida en lo que conocemos, a los planos de manifestación correspondientes.

Nosotros arrastramos el “misterio de la conciencia”, o mejor dicho, las expresiones de aquello que nos parece conciencia-autoconciencia, sin que podamos suponer que ésta “conciencia”, represente lo sumo de la sabiduría, sinó que los hechos más bién demuestran todo lo contrario.

Sin embargo, constatamos la existencia de diferentes estados de conciencia, y podemos comprobar que alimentamos “entes” de diferentes índoles, siempre contradictorias y sumergidos en las volubles polaridades de la relatividad. Éstos son estudios muy valiosos e interesantes.

Comprendemos que éstas son cuestiones que requieren seriedad, planteamientos serenos verdaderamente científicos. En éste sentido, las ilusiones y fantasias, las mitomanias de cualquier índole, las autocreaciones imaginativas, y la falta de coherencia, son verdaderos obstáculos para que podamos comprender. Afortunadamente, la vida interior es una realidad.

1. La Manifestación Egoica se Produce por el Contacto de Dos Fuegos.

Entraremos ahora a considerar brevemente el tema del Rayo egoico y el cuerpo causal desde el punto de vista del microcosmos, dejando al estudiante que establezca por sí mismo las analogías concernientes al Logos, recomendándole que debe tener muy en cuenta que el ente humano sólo puede comprender la manifestación del Logos solar en el cuerpo físico.

Como bien sabemos, en toda manifestación existe la dualidad que produce la triplicidad. El Espíritu establece contacto con la materia; el resultado de ese contacto es el nacimiento del Hijo o Ego, el aspecto conciencia. Por lo tanto, la manifestación egoica constituye el aspecto intermedio, el lugar de unificación y (después de los necesarios ciclos evolutivos) el lugar de equilibrio.

Antes de terminar la elucidación de este tema del Rayo del Ego y del fuego de la mente, les pediría a los estudiantes que recuerden lo siguiente:

Primero. Que el orden de desarrollo de los pétalos y el estímulo de los fuegos depende del Rayo de la Mónada y del subrayo en el cual se encuentra el cuerpo causal. Este concepto podría ampliarse y ser fuente fructífera de estudio para el investigador ocultista.

Segundo. Que este desarrollo se realiza lentamente en las primeras etapas, y únicamente se acelera a medida que el hombre se dedica a él conscientemente.

El Ego no se interesa activamente en este desarrollo hasta que el segundo pétalo de la segunda serie comienza a abrirse. Antes de eso el trabajo se efectúa de acuerdo a la ley de su ser y por medio de la vida inherente del segundo Logos, la vida de los pétalos del Loto. La vida del primer Logos que actúa por intermedio del yo (quien mora en una forma construida por la vida o energía del segundo Logos, empleando la fuerza-sustancia animada por la vida del tercer Logos) sólo responde a la oportunidad cuando la etapa mencionada ha sido alcanzada.

3. Resumen.

Nuestro próximo tema se refiere a los elementales del plano mental, a las formas mentales que ellos animan, considerándolos como centros de fuerza capaces de producir resultados -constructivos si se los dirige correctamente, destructivos si se los deja seguir ciegamente su propio curso. Sin embargo, antes de entrar en materia, quisiera reunir ciertos hilos de pensamiento, en relación con el tema que acabamos de tratar. Si se han seguido cuidadosamente los datos proporcionados acerca de la manifestación egoica en su propio plano y los fuegos del cuerpo causal, se habrá observado la estrecha semejanza entre el cuerpo egoico, considerado como un centro de fuerza, y ciertos aspectos de la manifestación logoica.

Hemos visto que el cuerpo causal es una rueda de fuego conteniendo dentro de su periferia tres puntos focales de energía, los átomos permanentes siendo análogos, como se ha señalado con anterioridad, al séptimo principio de cada uno de los tres aspectos -voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Cada uno de estos puntos focales posee su propia economía interna, tal como se ve en la espirillas, las cuales son esencialmente corrientes de fuerza, que responden al estímulo y a la vibración producidos dentro y fuera de su “circulo no se pasa” limitador. La vida del tercer aspecto es la vida interna del átomo permanente y lo que anima y produce su actividad, y la vida del segundo aspecto es la fuerza que actúa sobre y a través de él. A medida que prosigue la evolución la intensidad de las fuerzas vitales procedentes de lo interno y aquellas que lo afectan desde lo externo se intensifican cada vez más; la luz de los átomos permanentes aumenta, los pétalos del loto se abren y los rayos del fuego radiante entran en actividad. Tengan presente aquí que los átomos permanentes conciernen al aspecto sustancia de la Existencia o Devenir, mientras que los pétalos del loto, o los rayos ígneos de la rueda, tienen que ver específicamente con el aspecto síquico o el desarrollo de la conciencia: el núcleo central, o los tres pétalos internos, personifica el aspecto del Espíritu puro.

Las tres líneas de la evolución proceden simultáneamente y tienen una acción refleja entre sí; esto es lo que produce la consiguiente perfección del desenvolvimiento. No es posible ni deseable estudiar por separado cada línea de esta triple evolución ni considerarlas como disociadas entre sí. La interacción es demasiado exacta y el estímulo mutuo muy importante para ser ignorado por el que estudia la evolución egoica.

Tercero, que existen muchos casos de desarrollo desigual. Con suma frecuencia existen personas que han desarrollado dos pétalos en el primer círculo y otro está latente, mientras que un pétalo de la hilera central o la segunda, puede estar totalmente desarrollado. Esto explica frecuentemente por qué algunos poseen poder para servir en ciertas líneas y se hallan en una etapa inferior de desarrollo o de conciencia -hablando en sentido egoico. Esto se debe a diversas causas, como ser al karma de la Mónada en su plano superior y a la fuerza del aferramiento monádico sobre el Ego, a muchas vidas dedicadas a desarrollar cierta línea de actividad particular, dando por resultado el establecimiento de una fuerte vibración, tan fuerte que dificulta el desarrollo de la respuesta a las vibraciones subsidiarias; a ciertas condiciones peculiares ocultas en la evolución de un determinado Señor de Rayo y el efecto producido por esa condición sobre un grupo particular de células; al karma grupal de un conjunto o conglomerado de cuerpos causales y su interacción mutua. Cada unidad egoica o centro monádico de fuerza tiene un efecto definido sobre el grupo o comunidad de Egos al cual pertenece y, a medida que continúa la interacción, a veces se producen resultados de carácter temporario e inesperado.

El que estudia la evolución egoica debe tener muy en cuenta esto. Todo el tema es interesante porque constituye el próximo paso que ha de dar el estudiante de psicología esotérica. Oportunamente se constatarán muchas cosas que arrojarán nueva luz respecto a la posibilidad que tiene el hombre para trabajar en el plano físico. El secreto del éxito en cualquier esfuerzo o empresa se basa principalmente en dos cosas:

Primero, la capacidad del Ego para trabajar por intermedio de la personalidad, empleándola simplemente como un medio de expresión.

Segundo, el karma del grupo egoico al evidenciarse en el plano físico. Hasta ahora mucho se ha dicho y enseñado sobre el karma individual. En el futuro, el karma grupal ocupará lentamente su correcto lugar en el pensamiento de los estudiantes, conduciéndolos a una colaboración más inteligente, a una comprensión más armónica respecto a las responsabilidades grupales y a una solución más adecuada de los problemas grupales.

El estudio de la psicología esotérica implica una verdadera concepción de la naturaleza del Ego, o su despertar a la plena actividad durante la manifestación y necesitará la sólida formulación de las leyes del desarrollo egoico, de los métodos por los cuales cada pétalo del loto puede ser llevado a la perfección y a la triple naturaleza de su evolución; traerá una oportuna captación del verdadero significado de la fuerza y de la energía en su aspecto dual -vibración interna y radiación externa; hará que los estudiantes avanzados enfoquen su atención sobre los centros -no los centros físicos en niveles etéricos, sino los centros síquicos, tales como el Ego en el cuerpo causal y los grupos egoicos. Más adelante, esto traerá una mejor comprensión respecto al efecto que produce una conciencia sobre otra en el plano físico, y este conocimiento será científicamente empleado para producir resultados específicos en la evolución grupal, solucionándose así algunos de los problemas mundiales. Por último se estudiarán las leyes del fuego; se investigará esotéricamente la naturaleza del calor, de la irradiación y de la llama y se comprenderá cómo actúa un fuego sobre otro y el resultado de la irradiación desde una esfera de conciencia a otra; gradualmente será revelado el método de despertar la conciencia EN LOS DIFERENTES PLANOS, actuando y estimulando los fuegos del cuerpo causal.

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