Alma, quantum del Espíritu, los ENTES que alimentamos, y quiénes nos habitan

Llamamos Alma a sistemas vitales de energía, sin que nos hagamos ideas preconcebidas al respecto.

Hemos comprendido que somos Almas, entanto que manifestaciones del desconocido espíritu, y que nos encontramos en unas coordenadas espacio-temporales, las cuales nos condicionan de determinadas maneras.

Nuestros vehículos de manifestacion físicos y sutiles, posiblemente están constituidos de diferentes proporciones de “materiales” universales. Así por ejemplo lo que denominan “vehículo o cuerpo astral”, se encuentra constituido sin duda, de las mismas esencialidades “astrales”, que las de el resto de los seres que pueblan ésos planos o mundos, y lo mismo podemos decir de nuestra constitución psico-física o mental.

Para existir, sin duda nos adaptamos a las constituciones de los diferentes planos que habitamos, tal y cómo se adapta la vida en lo que conocemos, a los planos de manifestación correspondientes.

Nosotros arrastramos el “misterio de la conciencia”, o mejor dicho, las expresiones de aquello que nos parece conciencia-autoconciencia, sin que podamos suponer que ésta “conciencia”, represente lo sumo de la sabiduría, sinó que los hechos más bién demuestran todo lo contrario.

Sin embargo, constatamos la existencia de diferentes estados de conciencia, y podemos comprobar que alimentamos “entes” de diferentes índoles, siempre contradictorias y sumergidos en las volubles polaridades de la relatividad. Éstos son estudios muy valiosos e interesantes.

Comprendemos que éstas son cuestiones que requieren seriedad, planteamientos serenos verdaderamente científicos. En éste sentido, las ilusiones y fantasias, las mitomanias de cualquier índole, las autocreaciones imaginativas, y la falta de coherencia, son verdaderos obstáculos para que podamos comprender. Afortunadamente, la vida interior es una realidad.

1. La Manifestación Egoica se Produce por el Contacto de Dos Fuegos.

Entraremos ahora a considerar brevemente el tema del Rayo egoico y el cuerpo causal desde el punto de vista del microcosmos, dejando al estudiante que establezca por sí mismo las analogías concernientes al Logos, recomendándole que debe tener muy en cuenta que el ente humano sólo puede comprender la manifestación del Logos solar en el cuerpo físico.

Como bien sabemos, en toda manifestación existe la dualidad que produce la triplicidad. El Espíritu establece contacto con la materia; el resultado de ese contacto es el nacimiento del Hijo o Ego, el aspecto conciencia. Por lo tanto, la manifestación egoica constituye el aspecto intermedio, el lugar de unificación y (después de los necesarios ciclos evolutivos) el lugar de equilibrio.

Antes de terminar la elucidación de este tema del Rayo del Ego y del fuego de la mente, les pediría a los estudiantes que recuerden lo siguiente:

Primero. Que el orden de desarrollo de los pétalos y el estímulo de los fuegos depende del Rayo de la Mónada y del subrayo en el cual se encuentra el cuerpo causal. Este concepto podría ampliarse y ser fuente fructífera de estudio para el investigador ocultista.

Segundo. Que este desarrollo se realiza lentamente en las primeras etapas, y únicamente se acelera a medida que el hombre se dedica a él conscientemente.

El Ego no se interesa activamente en este desarrollo hasta que el segundo pétalo de la segunda serie comienza a abrirse. Antes de eso el trabajo se efectúa de acuerdo a la ley de su ser y por medio de la vida inherente del segundo Logos, la vida de los pétalos del Loto. La vida del primer Logos que actúa por intermedio del yo (quien mora en una forma construida por la vida o energía del segundo Logos, empleando la fuerza-sustancia animada por la vida del tercer Logos) sólo responde a la oportunidad cuando la etapa mencionada ha sido alcanzada.

3. Resumen.

Nuestro próximo tema se refiere a los elementales del plano mental, a las formas mentales que ellos animan, considerándolos como centros de fuerza capaces de producir resultados -constructivos si se los dirige correctamente, destructivos si se los deja seguir ciegamente su propio curso. Sin embargo, antes de entrar en materia, quisiera reunir ciertos hilos de pensamiento, en relación con el tema que acabamos de tratar. Si se han seguido cuidadosamente los datos proporcionados acerca de la manifestación egoica en su propio plano y los fuegos del cuerpo causal, se habrá observado la estrecha semejanza entre el cuerpo egoico, considerado como un centro de fuerza, y ciertos aspectos de la manifestación logoica.

Hemos visto que el cuerpo causal es una rueda de fuego conteniendo dentro de su periferia tres puntos focales de energía, los átomos permanentes siendo análogos, como se ha señalado con anterioridad, al séptimo principio de cada uno de los tres aspectos -voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Cada uno de estos puntos focales posee su propia economía interna, tal como se ve en la espirillas, las cuales son esencialmente corrientes de fuerza, que responden al estímulo y a la vibración producidos dentro y fuera de su “circulo no se pasa” limitador. La vida del tercer aspecto es la vida interna del átomo permanente y lo que anima y produce su actividad, y la vida del segundo aspecto es la fuerza que actúa sobre y a través de él. A medida que prosigue la evolución la intensidad de las fuerzas vitales procedentes de lo interno y aquellas que lo afectan desde lo externo se intensifican cada vez más; la luz de los átomos permanentes aumenta, los pétalos del loto se abren y los rayos del fuego radiante entran en actividad. Tengan presente aquí que los átomos permanentes conciernen al aspecto sustancia de la Existencia o Devenir, mientras que los pétalos del loto, o los rayos ígneos de la rueda, tienen que ver específicamente con el aspecto síquico o el desarrollo de la conciencia: el núcleo central, o los tres pétalos internos, personifica el aspecto del Espíritu puro.

Las tres líneas de la evolución proceden simultáneamente y tienen una acción refleja entre sí; esto es lo que produce la consiguiente perfección del desenvolvimiento. No es posible ni deseable estudiar por separado cada línea de esta triple evolución ni considerarlas como disociadas entre sí. La interacción es demasiado exacta y el estímulo mutuo muy importante para ser ignorado por el que estudia la evolución egoica.

Tercero, que existen muchos casos de desarrollo desigual. Con suma frecuencia existen personas que han desarrollado dos pétalos en el primer círculo y otro está latente, mientras que un pétalo de la hilera central o la segunda, puede estar totalmente desarrollado. Esto explica frecuentemente por qué algunos poseen poder para servir en ciertas líneas y se hallan en una etapa inferior de desarrollo o de conciencia -hablando en sentido egoico. Esto se debe a diversas causas, como ser al karma de la Mónada en su plano superior y a la fuerza del aferramiento monádico sobre el Ego, a muchas vidas dedicadas a desarrollar cierta línea de actividad particular, dando por resultado el establecimiento de una fuerte vibración, tan fuerte que dificulta el desarrollo de la respuesta a las vibraciones subsidiarias; a ciertas condiciones peculiares ocultas en la evolución de un determinado Señor de Rayo y el efecto producido por esa condición sobre un grupo particular de células; al karma grupal de un conjunto o conglomerado de cuerpos causales y su interacción mutua. Cada unidad egoica o centro monádico de fuerza tiene un efecto definido sobre el grupo o comunidad de Egos al cual pertenece y, a medida que continúa la interacción, a veces se producen resultados de carácter temporario e inesperado.

El que estudia la evolución egoica debe tener muy en cuenta esto. Todo el tema es interesante porque constituye el próximo paso que ha de dar el estudiante de psicología esotérica. Oportunamente se constatarán muchas cosas que arrojarán nueva luz respecto a la posibilidad que tiene el hombre para trabajar en el plano físico. El secreto del éxito en cualquier esfuerzo o empresa se basa principalmente en dos cosas:

Primero, la capacidad del Ego para trabajar por intermedio de la personalidad, empleándola simplemente como un medio de expresión.

Segundo, el karma del grupo egoico al evidenciarse en el plano físico. Hasta ahora mucho se ha dicho y enseñado sobre el karma individual. En el futuro, el karma grupal ocupará lentamente su correcto lugar en el pensamiento de los estudiantes, conduciéndolos a una colaboración más inteligente, a una comprensión más armónica respecto a las responsabilidades grupales y a una solución más adecuada de los problemas grupales.

El estudio de la psicología esotérica implica una verdadera concepción de la naturaleza del Ego, o su despertar a la plena actividad durante la manifestación y necesitará la sólida formulación de las leyes del desarrollo egoico, de los métodos por los cuales cada pétalo del loto puede ser llevado a la perfección y a la triple naturaleza de su evolución; traerá una oportuna captación del verdadero significado de la fuerza y de la energía en su aspecto dual -vibración interna y radiación externa; hará que los estudiantes avanzados enfoquen su atención sobre los centros -no los centros físicos en niveles etéricos, sino los centros síquicos, tales como el Ego en el cuerpo causal y los grupos egoicos. Más adelante, esto traerá una mejor comprensión respecto al efecto que produce una conciencia sobre otra en el plano físico, y este conocimiento será científicamente empleado para producir resultados específicos en la evolución grupal, solucionándose así algunos de los problemas mundiales. Por último se estudiarán las leyes del fuego; se investigará esotéricamente la naturaleza del calor, de la irradiación y de la llama y se comprenderá cómo actúa un fuego sobre otro y el resultado de la irradiación desde una esfera de conciencia a otra; gradualmente será revelado el método de despertar la conciencia EN LOS DIFERENTES PLANOS, actuando y estimulando los fuegos del cuerpo causal.

Anuncios

12 comentarios

Archivado bajo Piedra Angular, Superando Matrix, TopSecret

12 Respuestas a “Alma, quantum del Espíritu, los ENTES que alimentamos, y quiénes nos habitan

  1. 2. El Lugar que Ocupan Los Átomos Permanentes en el Cuerpo Egoico.

    a. La importancia que tiene el átomo astral permanente. Existe un hecho que se debe captar y recalcar en relación con el lugar que ocupa el átomo permanente dentro de la periferia causal y su evolución: el átomo astral permanente constituye en este sistema solar el receptor de cierta influencia de fuerza o energía, siendo estimulado y energetizado en mayor grado que los otros átomos, lo cual se debe a las razones siguientes:

    Primero. El centro de polarización del cuarto reino o humano, se halla en la conciencia astral, considerando a este reino como una unidad expresada. Inevitablemente, la mayoría de los hombres dirigen y controlan el vehículo físico desde el astral y a través de su naturaleza de deseos. El cuerpo astral se halla en línea directa con la fuerza que proviene de los niveles monádicos 2-4-6 a través del búdico.

    Segundo. La meta de la humanidad consiste en llegar a ser Maestro de Sabiduría, o entes conscientes dentro del Cuerpo del Dragón de Sabiduría o de Amor. El hombre lo logra cuando puede actuar conscientemente en el vehículo búdico o cuando el átomo astral permanente es reemplazado por el átomo búdico permanente.

    Tercero. El segundo aspecto del Logos (el amor o manifestación de la naturaleza amor del Logos por intermedio del Hijo) se manifiesta en este sistema, el cual

    es un Hijo de la necesidad o del deseo.
    vibra a la tónica del Rayo cósmico de Amor,
    constituye la forma a través de la cual este rayo de Amor cósmico (observado en la interrelación del Yo y el no-yo en la dualidad) se expresa.
    está regido por la Ley cósmica de Atracción. Las mónadas de amor constituyen la cualidad predominante. (He elegido especialmente la palabra “cualidad”.)

    Cuarto.
    El centro cardiaco se halla en el cuerpo cósmico de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, y nuestro Logos solar personifica Su fuerza. Aquí reside una de las claves del misterio de la electricidad. Los planetas sagrados y ciertas esferas etéricas similares que se hallan dentro del “círculo no se pasa” forman parte del centro cardíaco y constituyen los “pétalos del Loto” o del centro cardíaco de esa gran Existencia ignota que constituye para el Logos solar lo que Él a su vez constituye para los Hombres celestiales y especialmente para Su particular Hombre Celestial, quien personifica la fuerza del centro cardiaco logoico. Por lo tanto, el estudiante serio observará que toda fuerza, energía y cualidad de su vida constituirá lo que denominamos (me veo obligado a emplear una palabra inapropiada y capciosa) AMOR.

    Esto explicará el hecho de que la fuerza que actúa a través de ese centro cardíaco cósmico llegará a ser la fuerza predominante de la manifestación de un Logos solar y de un Hombre celestial; similarmente producirá su analogía microcósmica y sus reacciones reflejas; de allí la importancia relativa del átomo astral permanente dentro de la periferia causal, el cual está en línea directa con la fuerza activa que emana de la existencia cósmica, penetrando cada vez en menor grado por intermedio del Logos solar de Su sistema de amor y del Logos planetario dentro de un esquema, el Dragón de Amor-Sabiduría.

    Cuando esta fuerza está bien controlada y correctamente dirigida constituye un gran agente transmutador que oportunamente convertirá al ente humano en un Maestro de Sabiduría, un Señor de Amor, un Dragón de Sabiduría de grado inferior.

    Finalmente, este sistema solar, manifestación física objetiva del Logos, es compenetrado por Su cuerpo astral tal como sucede en la manifestación humana. A medida que el Logos se polariza en Su envoltura astral cósmica y cuando aún no ha logrado la polarización mental cósmica, Su fuerza o naturaleza de deseo constituye el principal incentivo de Su vida, o las vidas subjetivas que subyacen en la forma.

    Si el estudiante reflexiona cuidadosamente sobre estos cinco hechos, obtendrá la clave del problema de la existencia tal como la comprendemos, la clave de las causas que producen el calor en el sistema solar, del método de la Ley cósmica de Atracción y Repulsión que rige todas las formas atómicas y de la cuestión del SEXO que se evidencia en todos los reinos de la naturaleza. También le darán la clave de la constitución del divino Hermafrodita.

    Por lo tanto, no se ha de olvidar la importancia relativa que tiene el átomo permanente del segundo aspecto de la personalidad dentro de la periferia causal; también debe recordarse que la fuerza que afluye a través de ese átomo, fuerza animadora del cuerpo astral, sigue la línea de menor resistencia y puede considerarse que ejerce una influencia dos veces más fuerte sobre la manifestación física que la que le llega a través de las otras dos. El Logos ahora se expresa a Sí Mismo a través del Rayo divino, Su segundo aspecto, y este Rayo es la suma total de la radiación de los Señores de Sabiduría, los Hombres celestiales, los Dragones, la Unidad y el Amor. Dicha fuerza fluye a través de Ellos, que a su vez se revisten con la forma, como lo expresa H. P. B., “El Rayo primordial se convierte en el “vahan” para el Rayo divino”: (65) Sus vidas animan a los átomos de la sustancia cuando la forma es construida con ellos, constituyendo la suma total del magnetismo logoico, o la gran naturaleza de deseo del Logos que va en busca del no-yo, produciendo así el Matrimonio cósmico; es la manifestación cósmica de la atracción sexual, la búsqueda de Su polo opuesto y su Unión mística.

    Este proceso es repetido por el microcosmos siguiendo la línea de su ser, y análogamente lo lleva a la encarnación o a la unión mística con la forma.

    b. El triángulo atómico. Para el vidente la envoltura causal es una esfera de sustancia vibrante y viviente; dentro de ella pueden verse tres puntos ígneos. En el corazón de la esfera hay una llamarada de luz central que emite rayos; estos son siete y actúan sobre dichos puntos o círculos (análogos a los electrones de los átomos de la ciencia) produciendo en esta etapa un gran efecto sobre el átomo astral permanente. El átomo físico permanente está situado relativamente cerca del centro positivo; a través de él actúa la fuerza que pasa al átomo astral permanente, formando cinco rayos de luz semicoloreada que al mezclarse con el tono intenso y vívido del átomo astral permanente aumenta su intensidad, hasta que la llamarada es tan fuerte que los dos puntos o electrones parecen fusionarse, produciendo tal intensidad de luz que aparentan disolverse.

    La unidad mental, que ocupa dentro del cuerpo causal un lugar análogo al del planeta más apartado del sol, comienza a vibrar en forma similar, y los otros dos puntos (considerados ahora uno) inician una interacción con la unidad mental, en la que se origina y continúa aplicando un proceso similar hasta que los dos puntos -circulando alrededor de su centro positivo- también se acercan, mezclan, fusionan y disuelven. El centro positivo de vida reúne o sintetiza los tres puntos, así los tres fuegos de la personalidad repiten en pequeña escala el procedimiento microcósmico observado en la síntesis del fuego eléctrico, del fuego solar y del fuego por fricción, quedando únicamente una unidad flamígera, la cual, por medio del calor combinado de su ser, consume el cuerpo causal y se escapa y regresa a los planos de la abstracción. De esta manera el hombre es el Sendero mismo y el peregrino en el Sendero, así se quema, constituyendo también el suelo ardiente.

    Esta analogía es aplicable al caso del microcosmos, observado desde niveles monádicos cuando se manifiesta como Mónada, Ego y personalidad; el mismo proceso se lleva a cabo en lo que atañe al Hombre celestial y también a un Logos solar.

    Si el cerebro pudiera captar el concepto, percibiría que es el mismo proceso utilizado en los niveles cósmicos respecto a existencias tan elevadas como los siete Rishis de la Osa Mayor y ese Ser aún más elevado, AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE.

  2. 3. Las Espirillas y el Rayo del Ego.

    Ahora nos abocaremos al tema de las espirillas, que se hallan dentro del átomo permanente, y observaremos en qué forma son afectadas por el rayo egoico, recordando siempre que las consideramos como:

    Primero. La economía interna del germen de la vida en los tres planos concernientes al hombre en los tres mundos; segundo, los siete principios de cada una de las tres envolturas: tercero, el núcleo positivo de la fuerza que mantiene unida la materia de las tres envolturas.

    Por lo tanto, estudiaremos dos cosas:

    La composición del átomo permanente.
    La diferencia que existe entre la unidad mental y los átomos permanentes astral y físico.

    A fin de esclarecer esto y de extraer algún concepto definido de esas oscuras regiones de la abstracción, hagamos la siguiente clasificación:

    a. La composición del átomo permanente. El átomo permanente de los planos astral y físico es una esfera de sustancia astral o física, compuesta de materia atómica y caracterizada por las cualidades siguientes:

    Respuesta. Es el inherente poder de responder a la vibración de cualquiera de los Hombres celestiales y se transmite por intermedio del aspecto Brahma o dévico de Su triple naturaleza. El átomo permanente encuentra su lugar dentro de la esfera de influencia de uno de los grandes devas, los Señores Rajas de un plano.

    El poder de construir formas. Estos devas pronuncian dos letras de la palabra microcósmica, y cada una constituye (en su propio plano) el agente coherente que reúne la sustancia. produce la forma y atrae materia con el propósito de objetivarla. El sonido astral produce al microcósmico “Hijo de la necesidad”, y cuando reverbera en el plano físico produce la encarnación y la repentina aparición de los siete centros en los niveles etéricos. La construcción del físico denso es el resultado de la consiguiente acción automática de la esencia dévica, pues no debe olvidarse que el hombre es esencialmente (respecto al plano físico) un ser etérico y que su cuerpo físico denso es considerado esotéricamente como que se halla “debajo del umbral” y no constituye un principio.

    Permanencia relativa En el séptimo principio de todas las entidades que se manifiestan se van acumulando y desarrollando las facultades los dones y la memoria atómica, en otras palabras, la herencia del Pensador, desde el punto de vista físico y emocional. Las envolturas no son permanentes; están construidas en formas provisorias y son desintegradas cuando el Pensador ha agotado todas sus posibilidades pero el séptimo principio de cada una de las envolturas recoge para sí las cualidades adquiridas y las acopia (bajo la Ley del Karma) para ser desarrolladas nuevamente, expresándolas como impulso del plano en cada nuevo ciclo de manifestación. Dicha permanencia es también relativa, pues cuando el fuego Interno del átomo arde con mayor fuerza y los fuegos externos del ego o fuego solar, hacen impacto sobre el átomo con acrecentada intensidad, entonces el átomo a su debido tiempo es consumido. y la llamarada interna llega a ser tan poderosa que destruye el muro que la encierra.

    Calor. Aquí se encuentra la diferencia que existe entre los átomos de todos los planos y la materia atómica de la cual forman parte. No es fácil dilucidar esta diferencia, ni tampoco es conveniente hacerlo en esta época: los hechos reales constituyen uno de los secretos de la iniciación pero la diferencia que existe entre el átomo permanente y la materia atómica podría más o menos llegar a comprenderse si decimos que:

    El átomo permanente es aquel del cual se ha apropiado una de las vidas que forman los centros del cuerpo de un Señor solar, mientras que la materia atómica en sí se emplea para formar otras partes de Su gran cuerpo de luz.

    El átomo permanente es aquel que ha quedado bajo el poder atractivo del segundo aspecto, en cambio la materia atómica misma es vitalizada por la vida del tercer aspecto.

    El átomo permanente sigue la línea de fuerza de menor resistencia y va quedando fuera del control del Señor de los Devas y entra bajo el control de la vida positiva. Esto concierne a la evolución de la conciencia de la sustancia.

    El átomo permanente queda bajo el control directo de los tres grupos inferiores de los Señores Lipikas y constituye el agente a través del cual Ellos imponen el karma correspondiente a un ente determinado que pudiera estar empleándolo. Trabajan directamente con los átomos permanentes de los hombres y logran resultados mediante la forma, hasta agotar la capacidad vibratoria de un átomo determinado; cuando esto ocurre el átomo entra en una etapa de oscuración, como lo hace el séptimo principio de cualquier envoltura. Queda así bajo la influencia del primer aspecto que se manifiesta como el Destructor.

    Recuerden que al hacer estas afirmaciones nos referimos al microcosmos y a los átomos permanentes relacionados con el mismo; respecto al Logos solar manifestado en el sistema, nos ocupamos de uno de los átomos permanentes, siendo Su átomo físico permanente. Resultará evidente que en el átomo físico permanente del Logos solar se halla oculta la facultad de responder conscientemente a las vibraciones de todos los planos, el secreto del propósito kármico de Su encarnación [i518] y también el misterio de Su actividad funcional; pero no podemos desentrañar todavía el secreto de Sus tres átomos permanentes inferiores al funcionar como una unidad dentro de Su vehículo causal. Hasta que no logremos esto es inútil hacer conjeturas respecto a su Ser fundamental.

    La diferencia que existe entre ellos. La unidad mental tiene, respecto al hombre, una posición peculiar y única, la de Pensador en el cuerpo causal. Esto lo estudiaremos luego, por ahora sólo diré que el misterio de la unidad mental se halla oculto en la naturaleza de los Hombres celestiales. La siguiente analogía contiene la clave de este misterio, pero sólo puede insinuarse, dejando que el estudiante descubra la verdad por si mismo. En los tres planos de la manifestación logoica -los tres superiores- se manifiestan los tres aspectos: en el plano búdico, el cuarto éter cósmico, se manifiestan los centros logoicos etéricos, o sea esos vórtices de fuerza que animan a los tres planos inferiores de la manifestación físico densa.

    En conexión con los Hombres celestiales tenemos también una manifestación secundaria, y en el plano búdico se halla Su tercer aspecto, dejando el plano cósmico gaseoso o manásico para la expresión principal de Su fuerza; Ellos constituyen esencialmente los Pensadores divinos, los Manasaputras. Por lo tanto, en conexión con el microcosmos, considerado como parte de un centro del cuerpo de un Hombre celestial, hay un descenso menor dentro de la manifestación gaseosa o ígnea de un Señor solar. Esto atañe a los tres subplanos superiores, que podrían considerarse como la manifestación de los tres aspectos superiores del Hombre en materia mental, mientras que en el cuarto subplano tenemos los centros mentales del hombre dentro de la periferia de su cuerpo [e428] mental del cual la unidad mental constituye el factor unificador. Como ya se ha dicho anteriormente, éste es un profundo misterio y no puede dilucidarse más extensamente.

    b. Los planos y la energía ígnea. Seria bueno considerar aquí las analogías de cada plano,(66) con sus siete subplanos, recordando al estudiante que estamos hablando de los planos no sólo como el campo para el desarrollo del hombre, sino como el campo de evolución de un Logos solar. En el sistema solar tenemos:

    Primero, los tres planos superiores, correctamente denominados los planos de los tres aspectos; segundo, el séptimo principio logoico que se halla en el primer plano y puede considerarse como el impulso de la materia física que produjo Su cuerpo objetivo.

    En el segundo plano se hallan los siete Hombres celestiales que constituyen Sus centros principales de fuerza. Existen otros pero de Ellos no nos ocuparemos, porque han logrado ya una meta determinada, y personifican los centros que ahora se hallan en estado pasivo o fuera de manifestación, pues el kundalini logoico ha dirigido su atención hacia otra parte. Según otra clasificación constituirían los diez que corresponden a la vida esotérica, pudiendo también clasificarse como doce, formando así el Loto de doce pétalos o centro cardíaco del Cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE.

    En el cuarto éter cósmico, el plano búdico, se encuentran los centros etéricos del Logos. Allí están también los planetas esotéricos y el Sol, considerados como el centro de los principios búdicos; desde allí el Logos anima a Su manifestación física densa.Finalmente, en los tres planos inferiores tenemos Sus cuerpos o envolturas gaseosa, líquida y densa, que peculiarmente forman en conjunto una unidad; constituyen un todo coherente, así como los tres planos superiores forman análogamente la triple expresión unificada de las tres personas de la Trinidad.Existe una analogía similar en los subplanos de cada plano del sistema, y ésta se hará más evidente a medida que el hombre vaya adquiriendo una visión más clara y pueda conscientemente comprobar por si mismo la verdad respecto a la vida subjetiva. Nos ocuparemos brevemente de estos planos y estudiaremos la vida o manifestación de fuerza en cada uno, dándole más importancia a los cuatro inferiores por ser los planos que conciernen más de cerca al hombre.

  3. 4. La Ley de Control Magnético.

    Es la ley fundamental que controla a la Tríada espiritual. Por su intermedio, la fuerza de la evolución impele al Ego a progresar en su ciclo de reencarnación hasta unirse nuevamente con los de su especie. Por medio de la separación se encuentra a sí mismo y luego -impulsado por el principio búdico o crístico inmanente- se trasciende a sí mismo y vuelve a encontrarse en todos los yoes. Esta ley mantiene al yo inferior evolucionante en una forma coherente. Controla al Ego en el cuerpo causal de la misma manera que el Logos controla a la Monada en el segundo plano. Esta es la ley del plano búdico; Maestro es Aquel que puede actuar en los niveles búdicos y ejerce control magnético en los tres mundos. Lo de abajo siempre está controlado por lo de arriba, destacándose el efecto que los niveles búdicos producen sobre los tres inferiores aunque todavía esto no lo aceptan nuestros pensadores. La Ley de Amor, en los tres mundos, mantiene todo unido y atrae todo hacia arriba. Esto se demuestra en la Tríada como Ley de Atracción.

    En el sendero de involución esta ley actúa con los átomos permanentes en el cuerpo causal. Constituye el principio búdico, y su relación con el átomo permanente inferior de la Tríada es el resorte principal de la vida del Ego. En el sendero de descenso, tiene mucho que ver con la ubicación de los átomos permanentes, pero esta cuestión es muy abstrusa y no ha llegado todavía el momento de una mayor elucidación. En la tercera emanación (en que se formó el cuarto reino, el humano) esta Ley de Control Magnético efectuó la conjunción del hombre astro-animal y la Mónada descendente, empleando la chispa de la mente como método de unificación. Nuevamente podemos observar cómo actúa. Los planos monádicos, búdico y astral, están estrechamente aliados y en ellos encontramos la línea de menor resistencia; a eso se debe la facilidad con que el místico hace contacto con el plano búdico y aún con planos más elevados. Las líneas de menor resistencia de los tres sistemas son:

    Primer sistema

    Físico, mental y átmico.

    El átmico fue el punto más elevado de realización en ese sistema.
    Segundo sistema Astral, búdico y monádico.
    Tercer sistema Mental, átmico y logoico.

    Por lo tanto, observen la analogía existente entre el cuarto reino y la actuación de esta cuarta ley. Es de importancia vital en esta cuarta cadena.

    En lo que se refiere a la evolución humana, esta cuarta ley es de primordial importancia en la actualidad. El objetivo del esfuerzo humano es dual, consistiendo en ser controlado por esta ley y también en manejarla para prestar servicio. Debido a esta ley la expresión sexual, tal como la conocemos, es transmutada y elevada; el sexo solamente es una demostración, en el plano físico, de la Ley de Atracción, y también la actuación de dicha ley en el reino humano y en todos los reinos inferiores. El amor hacia todo lo que respira y la atracción demostrada como servicio es semejante a lo expresado en la Tríada. La expresión del sexo, dos que se unen, !!! se transmuta cuando los muchos se unen para prestar servicio, !!! engendrando nuevos ideales y una nueva raza, la espiritual.

  4. seguramente las apariencias … ! son cosas de nuestros sentidos !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.