Los Seres Astrales, “influyen” nuestra Imaginación

Intento utilizar significados suaves. Éstas son cuestiones que TODOS podemos comprender y comprobar fácilmente, pues disponemos de “un yo astral“, de la misma manera que posiblemente podemos alcanzar conciencia del “propio” Yo mental, en sus diferentes niveles.

Por lo tanto, necesitamos despertar a nuestro Ser Álmico, identidad profunda, la cual nos unifica con el Espíritu Original Perfecto, el Creador Verídico, para alzarnos sobre las patologias ARCÓNTICAS, las cuáles nos rodean en éste Universo Lectivo, el cual seguramente es un medio Divino, misterio sublime, y posiblemente dispone de diferentes caracteristicas en sus aprendizajes para cada Ser que anhela la Realizacion auténtica, más allá (antes, en el no-tiempo) de las verbalizaciones, siendo lo que somos, el Ser-Espíritu Creador Perfecto, y el Alma es o significa nuestra intención.

Consideramos que éstas son cuestiones maravillosas, que podemos compartir en cuanto tengamos interés y nos capacitamos adecuadamente.

El Universo, sin duda, es algo que cumple en perfeccion los objetivos inteligentes creadores de el Espíritu Perfecto, El-Yo.

Por lo tanto, enfocamos el conocimiento del espíritu desde y en el Si mismo, alma-Universo, concibiendo los “planos” de manifestación, desde antes de la “creación” del mundo, lo cual puede significar: “desde antes del inicio de nuestro ciclo de encarnaciones”. La Realeza de nuestros Espíritus Virginales.

4. La Ley de Control Magnético. Es la ley fundamental que controla a la Tríada espiritual. Por su intermedio, la fuerza de la evolución impele al Ego a progresar en su ciclo de reencarnación hasta unirse nuevamente con los de su especie. Por medio de la separación se encuentra a sí mismo y luego -impulsado por el principio búdico o crístico inmanente- se trasciende a sí mismo y vuelve a encontrarse en todos los yoes. Esta ley mantiene al yo inferior evolucionante en una forma coherente. Controla al Ego en el cuerpo causal de la misma manera que el Logos controla a la Monada en el segundo plano. Esta es la ley del plano búdico; Maestro es Aquel que puede actuar en los niveles búdicos y ejerce control magnético en los tres mundos. Lo de abajo siempre está controlado por lo de arriba, destacándose el efecto que los niveles búdicos producen sobre los tres inferiores aunque todavía esto no lo aceptan nuestros pensadores. La Ley de Amor, en los tres mundos, mantiene todo unido y atrae todo hacia arriba. Esto se demuestra en la Tríada como Ley de Atracción.

En el sendero de involución esta ley actúa con los átomos permanentes en el cuerpo causal. Constituye el principio búdico, y su relación con el átomo permanente inferior de la Tríada es el resorte principal de la vida del Ego. En el sendero de descenso, tiene mucho que ver con la ubicación de los átomos permanentes, pero esta cuestión es muy abstrusa y no ha llegado todavía el momento de una mayor elucidación. En la tercera emanación (en que se formó el cuarto reino, el humano) esta Ley de Control Magnético efectuó la conjunción del hombre astro-animal y la Mónada descendente, empleando la chispa de la mente como método de unificación. Nuevamente podemos observar cómo actúa. Los planos monádicos, búdico y astral, están estrechamente aliados y en ellos encontramos la línea de menor resistencia; a eso se debe la facilidad con que el místico hace contacto con el plano búdico y aún con planos más elevados.

1   Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis la intimidad precisa con vuestro Padre que está en los cielos.

La relación primordial; suprapersonal yoga espiritual.

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8 comentarios

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8 Respuestas a “Los Seres Astrales, “influyen” nuestra Imaginación

  1. Recordemos, que no podemos situar fuera de nosotros, la solucion a las problemáticas que hemos creado cada uno.

    Lo que se expresa parece correcto, entendido en sentido de aplicacion Universal … !Pero no como juego de apariencias, para generar engaños, sinó para alcanzar sabiduría y liberación …!

    El viaje o lo que denomina realidad interior, no necesitaría “plasmarse afuera”, porque “lo de fuera” es mera ilusión. Ésto parece evidente.

  2. Existe también esa fuerza síquica que es resultado de la unión del espíritu con la materia sensoria del reino humano, y produce el centro síquico denominado el alma del hombre, el cual es un centro de fuerza, y la fuerza que custodia o manifiesta, pone en actividad la respuesta y percepción del alma de la vida planetaria, conciencia grupal que trae consigo facultades y conocimientos de orden distintos de los del alma animal. Éstos, finalmente, reemplazan los poderes del alma animal que limitan, deforman y aprisionan, dando al hombre una esfera de contactos y conocimientos infalibles, libre de error, que le concede “la libertad de los cielos”.

    Los resultados de la libre acción del alma del hombre sirven para demostrar la falibilidad y la relativa inutilidad de los poderes del alma animal. Aquí deseo demostrar los dos sentidos en que se emplea la palabra “síquico”. Luego me ocuparé del crecimiento y desarrollo de la naturaleza síquica inferior, o del alma de los vehículos en que el hombre funciona en los tres mundos; después trataré de elucidar la verdadera naturaleza del alma del hombre y los poderes que entrarán en juego una vez que pueda hacer contacto con su propio centro espiritual, el alma, y vivir en esa conciencia del alma.

    4. Desenvolvimiento. La vida en el corazón del sistema solar produce un desarrollo evolutivo de las energías de ese universo, que el hombre finito aún no puede imaginar. Análogamente el centro de energía denominado aspecto espiritual del hombre (mediante la utilización de la materia o sustancia), produce el desarrollo evolutivo de aquello que denominamos alma, y es lo más elevado de las manifestaciones de la forma en el reino humano. El hombre es el producto más elevado de la existencia en los tres mundos. Quiero significar por hombre, el hombre espiritual, un hijo de Dios en encarnación. Las formas de todos los reinos de la naturaleza humano, animal, vegetal y mineral contribuyen a esa manifestación. La energía del tercer aspecto de la divinidad tiende a la revelación del alma o segundo aspecto, que a su vez revela el aspecto más elevado.

    El alma se desarrolla mediante el empleo de la materia, y llega a su culminación en el alma del hombre. Este tratado versará sobre el desarrollo de esa alma y su descubrimiento por el hombre.

    5. Conocimiento. Podría ser dividido en tres categorías: Primero, el conocimiento teórico, incluye todo lo que el hombre conoce y percibe, y que ha aceptado debido a las afirmaciones de otras personas y de los especialistas en las distintas ramas del conocimiento. Se funda en autorizadas afirmaciones y contiene elementos que permiten confiar en los escritores, conferencistas e inteligencias entrenadas que actúan en cualesquiera de los numerosos y variados campos del pensamiento. Las verdades aceptadas como tales no han sido formuladas o verificadas por quien las acepta, pues carece del entrenamiento y equipo necesarios. Los dictámenes de la ciencia, de la teología y de la religión y los descubrimientos de los filósofos y pensadores de todas partes, matizan el punto de vista y hallan rápida aceptación en la mente no entrenada, la mente común.

    Segundo, tenemos el conocimiento discriminativo que contiene una cualidad de selección, y afirma la valoración inteligente y aplicación práctica del método más específicamente científico y la utilización de la prueba, la eliminación de lo que no puede ser probado y el aislamiento de esos factores susceptibles de investigación, de acuerdo a lo que se entiende por ley. La mente razonadora, argumentadora, escolástica y concreta, es puesta en actividad con el resultado de que gran parte de lo que es infantil, imposible e inverificable, es rechazado, trayendo como consecuencia el esclarecimiento en el campo de los resultados mentales.

    Este proceso discriminador y científico permitió al hombre conocer gran parte de la verdad respecto a los tres mundos. El método científico, en relación con la mente de la humanidad, desempeña la misma función que el método ocultista de meditación (en sus dos primeras etapas de concentración y concentración prolongada o meditación) en relación con el individuo. Por su intermedio se engendran correctos procesos mentales, y finalmente es eliminado o corregido lo no esencial y las formulaciones incorrectas de la verdad, y el constante enfoque de la atención, sea sobre un pensamiento simiente, un problema científico, una filosofía o una situación mundial, dando por resultado el esclarecimiento final y la constante infiltración de ideas correctas y sólidas conclusiones. Los pensadores más destacados en cualesquiera de las grandes escuelas de pensamiento son simples exponentes de la meditación ocultista, y los brillantes descubrimientos de la ciencia, las correctas interpretaciones de las leyes de la naturaleza y la formulación de las correctas conclusiones, ya sea en los campos de la ciencia, la economía, la filosofía, la psicología o en cualquier otro campo, sólo son lo que registra la mente (y en consecuencia el cerebro) de las verdades eternas, e indican que la raza comienza a eliminar la separación entre lo objetivo y lo subjetivo, entre el mundo de la forma y el mundo de las ideas.

    Esto conduce inevitablemente al surgimiento de la tercera rama del conocimiento, la intuición. En realidad, la intuición es sólo la apreciación mental de algún factor de la creación, de alguna ley de la manifestación y de cierto aspecto de la verdad, conocido por el alma, que emana del mundo de las ideas, siendo de la naturaleza de esas energías que producen todo lo conocido y visto. Estas verdades están siempre presentes y esas leyes eternamente activas; pero únicamente a medida que la mente está entrenada y desarrollada, enfocada y abierta, pueden ser reconocidas, posteriormente comprendidas y finalmente adaptadas a las necesidades y demandas del ciclo y de la época. Siempre han existido quienes entrenaron su mente en el arte del claro pensar, enfocaron la atención en la consiguiente receptividad de la verdad, pero hasta ahora fueron muy pocos y aparecieron de tarde en tarde. Constituyen las mentes descollantes de las épocas. En la actualidad son numerosas y aparecen cada vez con mayor frecuencia. Las mentes de la raza están en proceso de entrenamiento, y muchas al borde de un nuevo conocimiento.

    La intuición, que guía a los pensadores avanzados hacia los nuevos campos del conocimiento, es sólo la vanguardia de esa omnisciencia que caracteriza al alma. La verdad de todas las cosas existe y se la denomina omnisciencia, infalibilidad y “correcto conocimiento” en la filosofía hindú. Cuando el hombre capta un fragmento de ella y la absorbe en la conciencia racial, se lo denomina formulación de una ley o descubrimiento de uno de los procesos de la naturaleza. Hasta ahora esto ha sido una empresa lenta y fragmentaria. Más adelante, y dentro de no mucho tiempo, la luz afluirá, la verdad será revelada y la raza tomará posesión de su herencia la del alma.

    El hombre, por lo tanto, utiliza la mente inferior, la mente razonadora, mientras que el alma utiliza la mente superior o abstracta.

    Ambas unidades trabajan con dos aspectos del principio universal de la mente, y en este terreno es posible su relación. El trabajo que debe hacer el hombre con su mente consiste en lograr que sea negativa y receptiva al alma; ésta es su tarea positiva (observen aquí el empleo de la palabra “positiva”, en la tarea de hacer receptiva la mente, porque en ello reside la clave de la correcta acción). El trabajo del alma durante la meditación, consiste en hacer del tema de la meditación algo tan positivo, que la mente inferior pueda ser impresionada, y el hombre inferior logre así alinearse con lo atemporal, lo que ya es perfecto desde el origen.

  3. Por lo tanto, nos interesamos EN LOS PROCESOS DE TRANSMUTACION,
    a fin de que elevemos nuestro Ser, para recepcionar a lo Verídico:

    En consecuencia, consideraremos brevemente la manifestación microcósmica:

    Características Manásicas y los Planos

    En el Plano Físico la cualidad se manifiesta como:
    Poder selectivo de los átomos del cuerpo.
    Adaptabilidad de la forma física a su medio ambiente y a las circunstancias.
    Propósito ordenado de la Vida animante, según afecte a la forma y a los átomos físicos.
    Poder transmutador, inherente al hombre que lo ha llevado, aunque todavía no lo reconozca, desde el hombre animal al actual estado de existencia física. Concierne también a la trasferencia de la vida en los niveles manásicos.

    En el Plano Astral la cualidad se manifiesta como:

    Poder discriminador del hombre para elegir entre los pares de opuestos.
    Adaptabilidad del hombre a las condiciones emocionales y su poder para alcanzar oportunamente el equilibrio.
    Poder del hombre, mediante el propósito consciente, para purificar su cuerpo astral de toda materia extraña y asegurar su transparencia. [e414]
    Poder transmutador inherente, que transmuta o transfiere, con el tiempo, la vida a las formas búdicas.

    En el Plano Mental la cualidad se manifiesta como:

    Poder selectivo del hombre para elegir la forma por medio de la cual se ha de manifestar.
    Adaptabilidad del hombre a corrientes y vibraciones mentales y su utilización para controlar las formas inferiores.
    Desenvolvimiento del propósito, mediante los dos vehículos inferiores. El impulso emana del plano mental.
    Poder transmutador, que transforma todo el triple hombre inferior en una nueva forma, el cuerpo causal. El proceso transmutador se desarrolla en la serie de encarnaciones.

    En los Niveles Abstractos del Plano Mental la cualidad se manifiesta como:

    Capacidad del Ego para discriminar sobre los factores de tiempo y espacio en los tres mundos.
    Adaptación egoica de la materia y de las circunstancias de tiempo y medio ambiente a la necesidad específica de acuerdo a la Ley del Karma.
    “Propósito inteligente” que subyace detrás de toda objetividad física y se desarrolla en toda vida.

    Transmutación o transferencia de la vida del Ego a la Tríada a medida que actúa en el cuerpo causal. Esto da por resultado la desvinculación de la manifestación en los tres mundos. Para efectuar esta transmutación (algo que a veces se pasa por alto) el Pensador, en el vehículo causal, debe hacer tres cosas:
    Construir y equipar el cuerpo causal.
    Establecer la conexión o control consciente de la triple naturaleza inferior por medio de los átomos permanentes.
    Salvar el intervalo entre el cuerpo causal, en su propio nivel, y el átomo manásico permanente.

    ( … continuaremos … ) … sobre todo, si entendemos y nos planteamos LAS DUDAS QUE TENEMOS, y captamos algo … 🙂

  4. EL LOTO EGOICO.

    Ahora encararemos el tema del cuerpo causal en su propio plano desde el punto de vista del FUEGO. Lo hemos estudiado brevemente desde el ángulo más común y en sentido materialista, considerándolo como un vehículo de sustancia sutilizada que contiene en sí mismo el séptimo principio de cada una de las dos envolturas inferiores del microcosmos y de la unidad mental. Esta última personifica el primer aspecto en manifestación y es análoga al primer aspecto logoico -el cual, en el sistema solar, no llega a expresarse plenamente.

    Quisiera señalar que al estudiar el sistema solar, como la manifestación física de un Logos solar, estamos investigando:

    El átomo permanente físico de un Logos solar, contenido dentro del cuerpo causal logoico en su propio plano.
    Los siete tipos de fuerza, o las siete espirillas logoicas dentro de ese átomo permanente. Si esto llega a ser comprendido se obtendrá una nueva perspectiva respecto al tema de la vibración del plano.
    La estrecha analogía que existe entre los planos y las siete espirillas en el átomo permanente de un Logos solar.

    Han sido consideradas muy brevemente estas espirillas y su función, ahora encararemos el tema del Rayo del Ego y del fuego de la mente desde el punto de vista subjetivo, o en términos de fuego.

    1. Centros o Ruedas de Energía.

    a. Centros de fuerza. Se alcanzará la claridad de visión deseable si estudiamos el tema del desarrollo monádico desde el punto de vista del ente humano. Se ha dicho en muchos libros de texto ocultistas que el hombre tiene siete centros de fuerzas (o diez, según algunos cálculos); que tres de éstos son los principales y, eventualmente, sintetizan los otros cuatro o absorben su fuerza o energía. Esto produce su eventual oscuración o desaparición de la manifestación “muriendo” en sentido oculto. Esto tiene su paralelo en los centros logoicos, los esquemas planetarios, que a su debido tiempo también entran en la oscuración y transmiten su energía a los tres esquemas mayores. Los tres centros principales del microcosmos son el coronario, el cardíaco y el laríngeo.

    1. El centro coronario Mónada Voluntad Espíritu.
    2. El centro cardíaco Ego Amor Conciencia.
    3. El centro laríngeo Personalidad Actividad Materia.

    Por lo tanto es evidente que así como en el hombre estos centros se relacionan con el triple hombre espiritual en su total desarrollo, de la misma manera los tres tipos de centros -micro y macrocósmicos- gradualmente son vitalizados por el poder de uno de les tres aspectos del Logos. Dichos centros son reconocidos también como puntos focales de fuerza activa y aparecer ante la visión del clarividente como ruedas ígneas o pétalos llameantes de un loto.

    b. El cuerpo causal… centro cardíaco monádico. Al estudiar el cuerpo egoico debe recordarse que el cuerpo causal es la analogía en la manifestación monádica del centro cardiaco. Es una rueda llameante de fuego dentro del huevo aúrico monádico, que abarca los cinco planos de manifestación monádica; se lo ve también como el loto de doce pétalos. De estos doce pétalos, los tres internos aún no se han revelado o están en embrión, de allí que al cuerpo causal se lo considere frecuentemente como un Loto de nueve pétalos o una rueda de fuego con sólo nueve rayos o verticilos. Esto es verdad en lo que se refiere al proceso evolutivo, pero cuando un hombre ha conseguido despertar o desarrollar los nueve pétalos, o excitar el fuego de los nueve rayos o verticilos (quienes llegan a su consumación prácticamente en las tres Iniciaciones mayores), los tres internos son revelados. Responden, a la vibración monádica, al aspecto del Espíritu puro; el estímulo o la revelación de estos pétalos internos por el Iniciador Uno en la tercera y cuarta Iniciaciones produce la conflagración final y la ignición del cuerpo causal, con la consiguiente liberación de la Vida o Fuego positivo central.

    2. El Loto Egoico de Doce Pétalos.

    El Fuego solar es dual, siendo la fusión del fuego de la materia o sustancia y del fuego de la mente. Esto convierte al hombre en la Estrella de Luz de seis puntas, pues cada uno de estos fuegos es triple. El fuego de la mente es también dual en esencia, dando lugar a otra triplicidad que forma así los nueve. Cuando un hombre haya despertado los nueve fuegos, desarrollado los nueve pétalos y recibido el estímulo que se imparte en la iniciación -lo cual se lleva a cabo mediante el contacto consciente con la chispa eléctrica de su propio Hombre celestial particular-, todo ello se mezcla y fusiona. Los tres internos que completan los doce y conciernen a las etapas finales, esencialmente espirituales de su evolución, están más íntimamente relacionados con la evolución del Hombre celestial y vinculados con el estímulo que Él recibe al entrar en contacto con la chispa eléctrica logoica, o el aspecto Espíritu puro del Logos.

    Debe observarse que este nónuple desarrollo se insinúa en La Doctrina Secreta en las distintas partes donde H. P. B. trata de los Kumaras, o los Hombres celestiales, de los cuales el microcosmos es un reflejo. Les denomina los Señores de Conocimiento, los Señores de Amor y los Señores de Sacrificio. Cada uno de Ellos es un Loto de nueve pétalos en el cuerpo logoico. Constituyen las Ruedas llameantes, y en los diversos nombres con que se los denomina en La Doctrina Secreta puede descubrirse la clave de este misterio. Comprendamos esto con toda claridad respecto al microcosmos y después extendamos la idea hasta los Hombres celestiales, imaginémonos al loto egoico de nueve pétalos, el centro cardíaco en la conciencia monádica, desarrollando en triples grupos, cada uno de sus pétalos en los tres planos del mental superior. Su desenvolvimiento se lleva a cabo por medio del proceso evolutivo, en los tres planos de los tres mundos o en las Aulas de la Ignorancia, del Aprendizaje y de la Sabiduría.

    a. Primer Grupo de Pétalos: Pétalos de Conocimiento:

    El Pétalo de Conocimiento en el plano físico. El sufrimiento es el precio que se paga por la ignorancia al quebrantar la Ley, adquiriéndose así conocimiento. Este desarrollo se lleva a cabo mediante la experiencia en el plano físico.
    El Pétalo de Amor en el plano físico. Se abre por medio de las relaciones físicas y el desarrollo gradual del amor, desde el amor al yo hasta el amor a los demás.

    El Pétalo de Sacrificio en el plano físico. Este desarrollo se realiza mediante la fuerza impulsora de las circunstancias y no por el libre albedrío. Es la ofrenda del cuerpo físico en el altar del deseo -al principio es deseo inferior pero al final, aunque sigue siendo deseo, se convierte en aspiración. En las primeras etapas de su evolución el hombre se polariza en lo físico, por lo general lo hace inconscientemente y sin comprender lo que se está consumando, pero su resultado se ve como un doble acrecentamiento del calor o de la actividad en el cuerpo causal:

    El átomo físico permanente se hace radiactivo o se convierte en un punto radiante de fuego.

    Los tres pétalos inferiores vibran y comienzan a abrirse hasta desarrollarse completamente

    b. Segundo Grupo de Pétalos: Pétalos de Amor:

    El Pétalo de Conocimiento en el plano astral. Su desarrollo se realiza por el equilibrio consciente de los pares de opuestos y el empleo gradual de la Ley de Atracción y Repulsión. El hombre deja el Aula de la Ignorancia donde, desde el punto de vista egoico, trabaja ciegamente, comienza a apreciar los efectos de su vida en el plano físico, y por la comprensión de su dualidad esencial empieza a darse cuenta de las causas.

    El Pétalo de Amor en el plano astral. Se abre por el proceso de transmutar gradualmente el amor a la naturaleza subjetiva o Yo interno. Esto tiene un efecto dual y se desarrolla en el plano físico durante muchas vidas de dificultades, esfuerzos y fracasos, a medida que el hombre lucha por enfocar su atención en el amor a lo Real.

    El Pétalo de Sacrificio en el plano astral. Se abre por la actitud del hombre cuando se esfuerza conscientemente por abandonar sus propios deseos en bien de su grupo. Su móvil es aún confuso y está coloreado por el deseo de recuperar lo que él da y el amor de aquellos que trata de servir, pero es de orden mucho más elevado que el sacrificio ciego al cual se halla impulsado el hombre por las circunstancias, como en el caso del desarrollo anterior. A medida que prosigue esta triple iluminación o desenvolvimiento, observa nuevamente un resultado dual:

    El átomo astral permanente entra en plena actividad y brillantez, es decir cinco de sus espirillas y los dos átomos, el del plano físico y el del astral, vibran en forma análoga.

    Los tres pétalos del círculo central del loto egoico llegan también a su pleno desarrollo, y el centro cardíaco de la Mónada es percibido como una rueda de fuego, con seis de sus rayos en pleno despliegue de energía y rotando rápidamente.

    c. Tercer Grupo de Pétalos: Pétalos de Sacrificio:

    El Pétalo de Conocimiento en el plano mental. Su desenvolvimiento marca el período en que el hombre emplea conscientemente todo lo que ha adquirido o está adquiriendo bajo la ley, para bien de la humanidad.
    Cada uno de los grupos de pétalos se caracteriza por un colorido predominante; el de Conocimiento en el plano físico se caracteriza por el colorido de los otros dos subsidiarios, el de Amor, en el plano astral, por la luz del sacrificio, de un tono más apagado que el de los otros dos, presentándose con igual brillo. En el plano mental, la luz del sacrificio se despliega plenamente y todo lo que se percibe está coloreado por esa luz.

    El Pétalo de Amor en el plano mental se desenvuelve por la constante aplicación consciente de todos los poderes del alma al servicio de la humanidad, sin esperar ni desear recompensa por el inmenso sacrificio implicado.

    El Pétalo de Sacrificio en el plano mental se demuestra como inclinación predominante del alma, observada en la serie de muchas vidas por las que ha pasado el iniciado antes de su emancipación final. Éste se convierte, en su propia esfera en el “Gran Sacrificio”.

    Cuando el clarividente puede ver esta etapa en forma objetiva observa que produce dos efectos:

    La unidad mental se convierte en un punto radiante de luz; sus cuatro espirillas transmiten fuerza con gran velocidad.
    Los tres pétalos superiores se abren y el loto de nueve pétalos se ve perfecto.

    Luego el cuerpo causal (expresado en términos de fuego) se transforma en un centro de calor llameante, irradiando a su grupo calor y vitalidad. Dentro de la periferia de la rueda egoica pueden verse los nueve rayos rotando con gran velocidad y -después de la tercera Iniciación- se hacen cuadridimensionales, o las ruedas “giran sobre sí mismas”. En el medio, formando cierto triángulo geométrico (el cual difiere de acuerdo al rayo de la Mónada), pueden verse tres puntos de fuego o los átomos permanentes, y la unidad mental en toda su gloria: en el centro puede verse una gloriosa llama central aumentando su intensidad a medida que los tres pétalos internos responden al estímulo. Cuando el fuego de la materia o “fuego por fricción” es suficientemente intenso; cuando el fuego de la mente o fuego solar (que vitaliza los nueve pétalos) llega a ser igualmente intenso y cuando brilla y puede verse la chispa eléctrica en el centro más recóndito, todo el cuerpo causal se hace radiactivo. Entonces los fuegos de la sustancia (la vitalidad de los átomos permanentes) escapan de las esferas atómicas, sumando su cuota a la gran esfera que los contiene; el fuego de la mente se fusiona con su fuente emanente y la vida central se escapa. Esto constituye la gran liberación. El hombre, en términos de esfuerzo humano, ha realizado su objetivo. Ha pasado por las tres Aulas y lo adquirido en ellas lo ha transferido al contenido de su conciencia; en orden correlativo ha desarrollado y abierto los pétalos del loto -haciéndolo primero con los tres inferiores, lo cual implica un proceso que abarca un vasto período de tiempo. Entonces los pétalos de la segunda serie se abren durante el lapso que abarca su participación inteligente en los asuntos mundiales, hasta penetrar en el reino espiritual en la primera Iniciación y en el período final y más breve en que los tres pétalos superiores, o círculo interno, se desarrollan y abren.

    Antes de terminar la elucidación de este tema del Rayo del Ego y del fuego de la mente, les pediría a los estudiantes que recuerden lo siguiente:

    Primero. Que el orden de desarrollo de los pétalos y el estímulo de los fuegos depende del Rayo de la Mónada y del subrayo en el cual se encuentra el cuerpo causal. Este concepto podría ampliarse y ser fuente fructífera de estudio para el investigador ocultista.

    Segundo. Que este desarrollo se realiza lentamente en las primeras etapas, y únicamente se acelera a medida que el hombre se dedica a él conscientemente.

    El Ego no se interesa activamente en este desarrollo hasta que el segundo pétalo de la segunda serie comienza a abrirse. Antes de eso el trabajo se efectúa de acuerdo a la ley de su ser y por medio de la vida inherente del segundo Logos, la vida de los pétalos del Loto. La vida del primer Logos que actúa por intermedio del yo (quien mora en una forma construida por la vida o energía del segundo Logos, empleando la fuerza-sustancia animada por la vida del tercer Logos) sólo responde a la oportunidad cuando la etapa mencionada ha sido alcanzada.

    Por último: La ceremonia de la iniciación sólo se realiza cuando el cuerpo causal está en condiciones de responder al aspecto Voluntad del Hombre celestial (el primer aspecto), haciéndolo por intermedio de la gozosa colaboración del yo plenamente consciente.

    Por ahora nada más puedo decir sobre esto, pero lo impartido es bastante como para abrir diversas líneas de investigación que, si se las sigue, conducirán al estudiante a adquirir mucho conocimiento que será de valor y de aplicación prácticos.

    … intentemos CONTINUAR éstos estudios …

  5. … el Plasma Solar … LAS CUESTIONES QUE TENDREMOS QUE ESTUDIAR … mediante el conocimiento de nuestros vehículos

    Porfa, VALOREMOS LOS DATOS FUNDAMENTALES que se están diciendo, DESDE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA … ! pues, algunos, están siendo comprobados, y todos podemos hacerlo ! …

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