El observador verídico Es y se encuentra en nuestro Cuerpo Causal.

Por lo tanto, podemos aprender a CREAR nuestra realidad inherente, (formar parte de SU naturaleza y no depender de algo externo, es decir de los mundos fenoménicos,) en conjuncion con la Sabiduria Universal, la cual procede de el Ser que regresa a lo verídico, comprendamos que ESTO es un interés de el universo, lo cual tiene sus requerimientos, resultando ser comprensiones básicas liberadoras.

Muy Posiblemente: EL MUNDO CREADO FRENTE A TUS OJOS ES UN MUNDO MANIPULADO DESDE SU SER MÁS PROFUNDO, UNA AUTÉNTICA MENTIRA PARA MANIPULAR, engañar, TU MENTE, SIMPLEMENTE es UNA DESFACHATEZ, UNA BURLA DÓMINE, la cual se encuentra conscientemente SOSTENIDA Y ALIMENTADA por determinados ENTES Y SUS autómatas. Por lo tanto, …algo hay que tendremos que aprender a practicar, Y ÉSTA es una de las cuestiones VITALES.

17  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del maná escondido, ( las substancias plasmáticas vitales) y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, (NUEVO ESTADO DE SER) el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Desde el plano búdico (en sentido planetario o solar) provienen la vitalidad y el impulso que energetizan al vehículo físico denso a fin de realizar una actividad coherente e intencionada; por consiguiente, en el plano mental es donde primero se siente este impulso y se establece el contacto entre ambos. Aquí hay un indicio que servirá a un propósito si se medita sobre él. El estudiante debería estudiar el lugar y el propósito del plano mental y su relación con el Logos planetario y el Logos solar. A medida que investiga más estrechamente la naturaleza de su propio cuerpo etérico, debe ampliar ese conocimiento hasta los niveles superiores esforzándose por comprender la constitución de la esfera mayor de la cual es una parte. Cuando la naturaleza de sus centros y la acción efectiva sobre su propio cuerpo físico denso sean mejor captadas, llegará a comprender más plenamente el correspondiente efecto producido en el cuerpo del Logos.

En el plano mental (reflejo en los tres mundos de los estados tercero y quinto del Pleroma) se siente toda la fuerza de la vitalidad etérica. Un indicio respecto a su significado se podría hallar en el hecho de que el cuerpo etérico del hombre recibe prana y lo trasmite directamente al cuerpo físico; la vitalidad de la estructura física se ha de medir en gran parte por la condición y acción del corazón. El corazón hace circular la vitalidad hacia las miríadas de células que constituyen el cuerpo físico denso; se observa algo análogo en el hecho de que estos devas del fuego son “el Corazón del cuerpo Dhyan chohánico”, porque su energía procede del sol espiritual así como la energía de los devas pránicos del cuerpo etérico viene del sol físico. Esta energía de los Agnishvattas se manifiesta en el plano mental, el subplano gaseoso del físico cósmico, así como la energía de los centros etéricos del cuarto subplano etérico se manifiesta primero y potentemente en la materia gaseosa del cuerpo físico. A esto se debe que los Hijos de la Sabiduría, que personifican el principio búdico, la fuerza de la vida o el aspecto amor, sean conocidos en el quinto plano como principios autoconscientes; budi emplea a manas como vehículo; los escritores esotéricos frecuentemente hablan en términos de vehículo. El Ego o la Entidad autoconsciente es en esencia y en verdad Amor-Sabiduría, pero se manifiesta principalmente como conciencia inteligente.

42  Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción; 43  se siembra en deshonra, se levantará en gloria; se siembra en flaqueza, se levantará en poder; 44   se siembra cuerpo natural, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual. 45  Y así está escrito: El primer hombre Adán fue hecho un alma viviente; el postrer Adán, un espíritu vivificante. 46  Mas lo espiritual no es primero, sino lo natural; luego lo espiritual. 47  El primer hombre, es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor, es del cielo. 48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49   Y así como hemos llevado la imagen del terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.

EL PLASMA SOLAR. El trabajo de los Angeles solares es triple:

1. Dirigir la vibración hacia el triángulo atómico. Aquí debe recordarse un hecho muy interesante. Los tres átomos permanentes o los tres puntos del triángulo, no mantienen siempre la misma posición respecto al centro del loto, sino que de acuerdo al grado de desarrollo así será la posición de los átomos y la captación de la fuerza que afluye. En las primeras etapas, el átomo físico permanente es el primero en recibir dicha afluencia, haciéndola pasar a través de su sistema al átomo astral permanente y a la unidad mental. La fuerza circula cuatro veces alrededor del triángulo (nuestra ronda es la cuarta) hasta que hace contacto nuevamente con la unidad mental y la energía se centraliza en la cuarta espirilla de la unidad mental. Sólo entonces comienzan su trabajo los Pitris lunares y se establece la coordinación de la sustancia que formará la envoltura mental, actuando luego con el cuerpo astral y, finalmente, con el cuerpo etérico.

En una etapa posterior de la evolución del hombre (en la que se halla hoy el hombre común) primeramente se hace contacto con el átomo astral permanente, y al circular la energía a través de él, llega a los otros dos. En la etapa del hombre intelectual avanzado, la unidad mental ocupa el principal lugar. En este caso existe la posibilidad de alinear los tres cuerpos, lo que más tarde será un hecho consumado. La quinta espirilla en los dos átomos inferiores aumenta su vibración. Como ya se sabe, hay únicamente cuatro espirillas en la unidad mental, y en el momento en que está plenamente activa es posible la coordinación del antakarana. Entonces se producen cambios en el loto egoico y se abren los pétalos, dependiendo parcialmente de la vibración y del despertar de las espirillas.

El estudiante debe recordar que tan pronto como la unidad mental se convierte en el ápice del triángulo atómico, se produce una condición donde la fuerza futura penetrará simultáneamente por los tres átomos a través de los tres pétalos abiertos del círculo externo, (LA ENERGIA PROCEDENTE DEL “FUTURO”) entonces el hombre habrá alcanzado una etapa bien definida en la evolución. Dirigir y aplicar la fuerza a los átomos es la tarea de los Pitris solares. A medida que progresa la evolución su correspondiente trabajo se hace más complejo, pues los pétalos se van abriendo y el triángulo gira más rápidamente.

Cada cifra de esta triplicidad representa:

Un ciclo de manifestación egoica.
Un sonido particular que permitirá al Ego expresar algún subrayo del rayo egoico.
Los tres círculos de pétalos que se abren como resultado de las emanaciones.
El grupo particular de manasadevas que forman el cuerpo causal del Ego involucrado.

Por consiguiente, los sonidos mántricos se basan en guarismos y por medio del mántram (que aumenta en volumen, profundidad y cantidad de sonidos involucrados a medida que pasa el tiempo) la fuerza es dirigida, los correspondientes pétalos son impulsados a la actividad y los Pitris lunares se hacen conscientes de la tarea de preparación para cualquier encarnación.

3. Construir lo que hace falta para completar el cuerpo causal.

En las primeras etapas este trabajo es comparativamente insignificante, pero cuando se ha alcanzado la tercera etapa de desarrollo y el hombre manifiesta carácter y capacidad, su trabajo aumenta rápidamente, ocupándose de perfeccionar el cuerpo egoico, o de expandir la conciencia egoica si se prefieren términos metafísicos. Esto se lleva a cabo por el material que proporciona el yo inferior. Cuando la Personalidad inferior se va haciendo gradualmente radiactiva, (DE ENERGÍAS PLASMÁTICAS) dichas irradiaciones son atraídas por el ego positivo y absorbidas en su naturaleza por la actividad de los Angeles solares.

Estas tres actividades constituyen el trabajo principal de los Pitris solares en lo que concierne al hombre. Cuando involucra al grupo y no al individuo, su trabajo reside en ajustar las unidades egoicas a sus grupos y hacerlas conscientes del mismo, pero esto sólo es posible en las etapas finales de la evolución cuando el trabajo del grupo más elevado de los Agnishvattas ha sido bien realizado. El grupo medio, que forma los nueve pétalos, es siempre el más activo. Los Pitris trabajan vinculados con el grupo inferior, quien transmite la energía directamente al triángulo atómico, que a su vez lo recibe del grupo medio. No es posible dar más detalles sobre esto pues el trabajo de los Agnishvattas es grande y complicado y, en ciertos detalles, difiere en los distintos esquemas. Quienes trabajan en los esquemas de Urano, Neptuno y Saturno lo hacen en forma algo distinta a aquellos que actúan en el esquema de Venus, Vulcano, Marte, Mercurio, Júpiter, la Tierra y el esquema exotérico de Saturno, haciendo lo mismo los Manasadevas de la ronda interna. Se observará que tenemos nuevamente una triplicidad de grupos que representa una triplicidad de fuerza, y aquí hay una insinuación. En la lista central de esquemas, el grupo medio y el inferior de Agnishvattas están activos. En los otros, el grupo superior y el del medio son los que dominan, porque estos planetas, los más esotéricos y sagrados de la manifestación, se ocupan sólo de los egos que se hallan en el Sendero y, por lo tanto, están grupalmente activos. Esto podría esperarse de Urano, Neptuno y Saturno, pues constituyen los esquemas planetarios sintetizadores y proporcionan condiciones aptas únicamente para la etapas muy avanzadas. Son los planetas “cosechadores”.

En el siguiente video; “refugiarse en el Buda, Dharma, y Shanga …” sin mencionarlos, solamente mediante la comprension verídica;

5. La Ley de Fijación gobierna el plano mental y tiene su principal analogía en la Ley del Karma en los niveles mentales cósmicos. Valoremos la definición: “Como un hombre piensa, así es él”, de acuerdo a sus pensamientos así son sus deseos y acciones, y también su futuro. Fija para sí el karma resultante. La palabra “Fijación” se ha elegido por dos razones: primero, porque la palabra implica la capacidad del pensador para modelar su propio destino y, segundo, porque implica una idea estabilizadora, pues a medida que la evolución progresa el Ego desarrolla la facultad de crear definidas y concretas formas mentales y, por medio de estos productos estables, de subyugar las fluctuaciones del cuerpo astral.

La ley del quinto plano o plano mental, es una de las más importantes que nos concierne en cualquier época, manifestándose mas plenamente en la próxima quinta ronda. En relación con esta cuarta ronda se podrían reunir los siguientes hechos respecto á su actuación.Debido a esta ley la personalidad evolucionante construye, durante el transcurso de muchas vidas, el cuerpo causal; fija la materia inherente a ese cuerpo, colocada allí por el hombre y cristalizada a medida que transcurren las épocas.

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15 Respuestas a “El observador verídico Es y se encuentra en nuestro Cuerpo Causal.

  1. ! Nuestra liberación, requiere atención, inteligencia, y comprensión: !

  2. A efectos de que podamos disponer de unos planteamientos conjuntos, que resulten LO MAS COHERENTES POSIBLES, adjunto a continuación el enlace a los textos escritos, y que hacen referencia a LA CONCIENCIA y los seres que la constituyen, entendidas éstas cuestiones en todo caso COMO ESBOZOS, de las verdadades que precisan que alcancemos las consideraciones adecuadas:

    LA NATURALEZA DE MANAS O MENTE

    I. Tres manifestaciones de manas.

    II. Algunas definiciones de manas o mente.

    1. Manas es el quinto principio,
    2. Manas es electricidad.
    3. Manas es aquello que produce cohesión.
    4. Manas es la llave del quinto reino de la naturaleza
    5. Manas es la vibración sintética de cinco rayos.
    6. Manas es la voluntad inteligente o el propósito de una existencia.

    Ahora nos dedicaremos a una sección muy importante de nuestro tema, pues vamos a considerar el Fuego de la Mente desde el punto de vista cósmico del sistema y humano. Hemos tratado el fuego de la materia y estudiado su propósito, origen y trabajo. Consideramos hasta cierto punto el factor de la Conciencia. y vimos que el gran trabajo de un Logos solar, incluyendo todas las vidas manifestadas, fue el desenvolvimiento de un control consciente y la percepción síquica dentro de ciertos límites establecidos. Habiendo formulado estas fundamentales ideas preliminares tenemos que agrupar, para mayor claridad, el material disponible sobre el tema del fuego manásico, principio animador de la conciencia misma, En primer lugar haremos un amplio delineamiento general y luego completaremos los detalles.

    I. TRES MANIFESTACIONES DE MANAS (18)

    1. El fuego de la mente considerado cósmicamente. [i309]
    2. El fuego de la mente desde el punto de vista del sistema
    3. El fuego de la mente en conexión con un ser humano.

    En otras palabras, nuestro objetivo consiste en estudiar la Mente de un Logos solar, de un Logos planetario y del Microcosmos. Cada una de estas tres clasificaciones principales debe ser estudiada a través de cuatro subdivisiones menores que pueden ser expresadas de la manera siguiente:

    El origen de la mente del cosmos, del sistema y del microcosmos.
    El lugar que le corresponde a la mente, en la evolución en los tres casos.
    El grado actual de desarrollo de la mente en cada uno de los tres grupos.
    El porvenir de la mente o el desenvolvimiento manásico.

    Una vez que hayamos tratado estos puntos tendremos una idea más clara del propósito y lugar que le corresponde al fuego de la inteligencia, y seremos capaces de comprender con exactitud su trabajo sintético correlacionador.

    Sin embargo, antes de desarrollar estas ideas, será conveniente que tratemos de definir el principio Manas y ver lo que ya entendemos por dicho término.

    II. ALGUNAS DEFINICIONES DE MANAS O MENTE

    1. Manas, como Sabemos, es el Quinto Principio.

    Entramos ahora a considerar ciertos factores y analogías que a esta altura de nuestro estudio será de valor mencionar.

    Este quinto principio contiene la vibración básica del quinto plano, ya sea que se lo considere desde el punto de vista cósmico o del sistema. Cierto sonido del Verbo logoico, al llegar al plano mental, produce una vibración en la materia de ese plano, que detiene su tendencia a disiparse, haciendo que tome una forma esferoidal y se convierta, literalmente, en un cuerpo cuya forma es mantenida coherentemente por una poderosa Entidad dévica conocida por el Señor Rajas del plano mental. Un procedimiento exactamente igual se produjo en la esfera cósmica, cuando se pronunció un sonido aun más poderoso por AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, cuya pronunciación originó una vibración en el quinto plano cósmico. Entonces ciertas grandes Entidades entraron en actividad, incluso Seres relativamente poco importantes como nuestro Logos solar y Su grupo.

    Este quinto principio constituye el color característico de un grupo particular de Logos solares en el nivel causal del mental cósmico; además es el factor animador de Sus existencias, la razón para que se manifiesten a través de varios sistemas solares y la gran Voluntad de ser que los lleva a la objetividad.

    Manas ha sido definido como mente, o la facultad de deducir y razonar en forma lógica, y la actividad racional que distingue al hombre del animal. Sin embargo es mucho más que eso, porque subyace en toda la manifestación; la forma misma de una ameba o la facultad discriminadora del átomo o célula más inferior se produce por un determinado tipo de mente. Únicamente cuando se comprenda y reconozca, dentro de su esfera mayor, el lugar que le corresponde a ese célula o átomo discriminador se obtendrá un concepto claro de lo que podrá ser esa incluyente, racional y coherente mentalidad.

    2. Manas es Electricidad (19)

    El fuego de la mente es fundamentalmente electricidad, manifestándose en sus actividades superiores, y no ] una fuerza de la materia. La electricidad se manifiesta en el sistema solar en siete tipos principales, que se pueden describir como:

    Electricidad en el primer plano, logoico o divino, manifestándose como Voluntad de ser, aspecto primordial de esa fuerza que, oportunamente, produce la objetividad. Considerada cósmicamente es el impulso o vibración inicial que emana del cuerpo causal logoico en el plano mental cósmico y establece contacto con el primer plano etérico cósmico o plano solar de adi.

    Electricidad en el plano monádico, se demuestra como primera manifestación de la forma, aquello que causa la coherencia de la forma. La materia (electrificada por “el fuego por fricción”) y el fuego eléctrico del espíritu se unen y mezclan y aparece la forma. La forma es el resultado del deseo de existir, de allí que el fuego dinámico de la Voluntad sea transmutado en el ardiente fuego del Deseo. Llamaré la atención sobre lo excepcional de ambas frases, que también pueden ser expresadas en los términos siguientes:

    Manifestación dinámica eléctrica.

    Manifestación ardiente eléctrica.

    En este segundo plano el mar de Fuego eléctrico, que caracterizó al primero, se transforma en Akasha o materia etérica ardiente. Es el plano del Sol llameante, así como el primer plano es el de las nieblas de fuego o las nebulosas. Esta idea se comprenderá más fácilmente si recordamos que estamos tratando del plano físico cósmico.

    En el segundo plano acontecen ciertas cosas que debemos comprender aunque solo hayan sido aceptadas teóricamente.

    Se ve primeramente el calor o la irradiación llameante.

    Se toma posesión de una forma y se inicia la forma esferoidal de todo lo que existe.

    Se siente la primera interacción entre los polos opuestos.

    Se percibe primero la diferenciación, no sólo en la ya conocida dualidad de todas las cosas sino también en el movimiento, y se reconocen dos vibraciones,

    Empiezan a actuar ciertos factores vibratorios: atracción, repulsión, rechazo discriminativo, asimilación coherente, manifestación aliada de formas giratorias y sendas orbitales, originándose esa curiosa atracción descendente que lleva hacia la materia y da corno resultado la evolución misma.

    Se expresan las siete manifestaciones primarias de la existencia logoica y los tres y los cuatro comienzan Su trabajo.

    Empiezan a vibrar las siete ruedas o centros etéricos del cuerpo etérico de esa gran Entidad cósmica, de Quien nuestro Logos solar es un reflejo, y se percibe Su actividad vital.

    Estamos considerando, en este punto, las manifestaciones de la electricidad en los diferentes planos del físico cósmico o los planos de nuestro sistema solar. De allí que todo cuanto se halla en manifestación es fundamentalmente electricidad física. Hemos visto que la manifestación primaria es aquello que vitalizó, coloreó y compenetró la materia del espacio, corporificando así -en conexión con la manifestación logoica- aquello que es análogo al calor, a la actividad y a la irradiación vitales de un ser humano, [i313] que se manifiestan en el plano físico solar. Ciertos fenómenos eléctricos caracterizan al ser humano, pero (como no han sido considerados ni expresados en términos de electricidad) se ha perdido de vista la analogía. Tales manifestaciones podrían ser las siguientes:

    Primero, esa VITALIDAD coherente que mantiene a todo el cuerpo girando alrededor de una unidad central de fuerza. Debe tenerse en cuenta que toda la manifestación de un sistema solar constituye el cuerpo etérico y el cuerpo denso de un Logos.

    Segundo. ese MAGNETISMO irradiante que caracteriza al hombre y lo hace doblemente activo, en relación con:

    La materia de la cual están compuestos sus vehículos.
    Las unidades que componen sus cuerpos.

    Tercero, esa ACTIVIDAD, en el plano físico, que trae por resultado la debida actuación de la voluntad y del deseo de la entidad inmanente, lo cual en el hombre constituye la analogía del aspecto Brahma.

    Puede observarse la actuación de estas tres manifestaciones eléctricas -vitalidad, magnetismo e impulso fohático- en un Logos solar, en un Hombre celestial y en un ser humano. Son manifestaciones objetivas de la naturaleza síquica; de las cuales (por ejemplo cuando se trata de un Logos solar) hablamos en términos de cualidad y denominamos voluntad, sabiduría y actividad. Por consiguiente, se ha de observar que los tres primeros planos del físico cósmico -los planos logoico, monádíco y átmico- son fundamentales y de suma importancia, pues de ellos emanan los cuatro secundarios; en otras palabras, los tres primeros éteres cósmicos personifican, en sentido literal, esas tres Entidades que conocemos como Mahadeva, Vishnu y Brahma. En sentido similar, las Tres encuentran Su objetividad más densa en los tres éteres físicos.

    Los cuatro inferiores se manifiestan en el curso de la evolución, pero oportunamente se sintetizan en los tres superiores. Se ha de tener también presente que, en los siete subplanos de un plano solar, se desarrollan, en conexión con los fenómenos eléctricos en materia etérica, procesos paralelos a los de los planos mayores. Esto se ve fácilmente en el plano mental en conexión, por ejemplo, con el Hombre. Se acepta teóricamente que el cuerpo causal absorbe todas las facultades y en él se interrumpe toda obligada objetividad en los tres mundos al finalizar el período sintetizador. En otros planos no es tan evidente. En el plano búdico, los Constructores en el arco evolutivo o gran parte de la evolución dévica, están sometidos a una síntesis paralela. En el plano físico tiene lugar una misteriosa síntesis en conexión con el “espíritu de la Tierra”, y los primeros tres éteres se relacionan con él en forma aún poco comprendida.

  3. 2. Resumen. Antes de entrar a considerar esos devas que se ocupan de la construcción del cuerpo causal del hombre y son el grupo de enlace entre la Triada y el Cuaternario, tanto en el hombre como en el Logos, enumeraremos brevemente los grupos principales de Agnisuryas que se hallan en el plano astral del sistema, pues forman, en su totalidad, el cuerpo de manifestación del gran deva o Señor Raja del plano correspondiente.

    Primero. El Señor Raja, gran deva Varuna, Vida central de la sustancia del plano astral de nuestro esquema planetario, que a su vez es la avanzada de la conciencia de ese Deva mayor que personifica a la sustancia del plano astral solar, el sexto subplano del plano físico cósmico, quien, a Su vez, refleja también a Su prototipo, esa gran Entidad cósmica que anima al plano astral cósmico.

    Segundo. Los siete grandes devas, fuerza positiva de cada uno de los siete subplanos del plano astral del sistema.

    Tercero. Varios grupos de devas, que realizan diferentes funciones, llevan a cabo diversas actividades y producen resultados constructivos. Pueden ser enumerados, teniendo presente que sólo tratamos con algunos de los muchos grupos existentes, habiendo un sinnúmero de ellos cuyo nombre es absolutamente desconocido para el hombre y, si fueran mencionados, serían ininteligibles:

    Aquellos devas que forman la sustancia atómica permanente de todas las mónadas, ya sea en encarnación física o fuera de ella. Se dividen en siete grupos de acuerdo al Rayo de la Mónada.
    Aquellos devas que forman el aspecto “líquido” del cuerpo físico de los Logos planetario y solar. Constituyen miríadas, e incluyen a las existencias dévicas desde las que animan al plano astral y a las corrientes astrales de naturaleza religiosa y aspiracional superior, hasta los pequeños espíritus

    del agua, reflejo de dichas entidades astrales precipitadas en materia física acuosa.

    Un grupo de devas que constituyen el cuerpo de deseos de esa gran entidad que anima al reino animal. Son la total manifestación kámica (divorciada de la mentalidad) del deseo animal en su aspecto impulsor e incentivador.
    Ciertos devas que -por ser de tercer orden- constituyen el Cielo del cristiano o creyente ortodoxo común de cualquier credo. Otro grupo -de séptimo orden- constituye el infierno para el mismo tipo de pensador.
    Aquellos devas que constituyen la vida astral de cualquier forma mental. Nos ocuparemos de esto más adelante cuando estudiemos la construcción de formas mentales.
    Un misterioso grupo de devas íntimamente relacionados en la actualidad con la expresión sexual de la familia humana en el plano físico. Grupo que en esta oportunidad ha sido impulsado a la existencia, y personifica el fuego de la expresión sexual tal como lo comprendemos, impulso o instinto que se halla detrás del deseo sexual físico. Dominó en la cuarta raza raíz, época en que las condiciones sexuales alcanzaron una etapa de increíble horror desde nuestro punto de vista. A dichos devas se los va controlando gradualmente y, cuando el último lemuriano haya pasado a la quinta raza raíz, este grupo, lenta y totalmente, habrá desaparecido del sistema solar. Se halla relacionado con el “fuego” pasional del Logos solar y con uno de Sus centros en particular; dicho centro

    está paulatinamente entrando en la oscuridad y su fuego será transferido a un centro más elevado.

    Hay también un grupo de devas vinculados a la Logia de Maestros, cuyo trabajo consiste en construir las distintas formas de aspiración, que puede lograr el hombre común. Se clasifican en tres grupos, vinculados con la ciencia, la religión y la filosofía, y por intermedio de los grupos de sustancia dévica, quienes dirigen estos tres sectores llegan hasta los hombres. Constituyen uno de Sus

    canales para trabajar. El Maestro Jesús se halla especialmente activo en esta línea, trabajando en la línea científica en colaboración con ciertos adeptos, que -mediante la deseada unión entre la ciencia y la religión- tratan de destruir por una parte el materialismo occidental y por otra la devoción sentimental de la mayoría de los devotos de todos los credos. Esto es posible ahora debido a que está saliendo el sexto Rayo y entrando el séptimo. Los estudiantes deben tener presente cuando estudian los planos -la sustancia y energía de los planos-, que éstos cambian continuamente pues se hallan condicionados por el flujo y el reflujo. La materia de todos los planos circula y, cíclicamente, ciertas partes están más energetizadas que otras; de este modo se halla sometida a una triple influencia o -empleando otras palabras- la sustancia dévica está sujeta a un estímulo cíclico triple:

    El estimulo de rayo, depende del rayo que se halle en el poder. Es intersistemático y planetario.
    El estímulo zodiacal, proveniente de fuera del sistema, siendo también cósmico y cíclico.
    El estímulo solar, impacto de la fuerza o energía que proviene directamente del sol sobre la sustancia de un plano; emana del “corazón del Sol” y es particularmente potente.

    Todos los planos se hallan sujetos a esta triple influencia pero, en el caso de los planos búdico y astral, la fuerza de este tercer estímulo es enorme. Los adeptos -trabajando juntos con los grandes devas- utilizan la oportunidad cíclica para lograr resultados definidamente constructivos.

    Un grupo de devas estrechamente conectado con los misterios de la iniciación. Constituyen lo que se llama esotéricamente el “Sendero del Corazón” y son el puente entre los planos astral y búdico. De ninguna manera están vinculados con los átomos permanentes del cuerpo causal, pero están totalmente asociados con la hilera central de pétalos del loto egoico o con los “pétalos de amor”. Por una parte la fuerza interactúa entre los tres pétalos, y por otra sobre los devas que forman el “Sendero del Corazón”

    los cuales son el puente de materia astral-búdica por el cual los iniciados de cierto tipo místico realizan el “gran acercamiento”.

    Devas de todo grado y capacidad vibratoria, quienes constituyen todos los tipos de deseo.
    Los devas de fuerza transmutadora. Constituyen un grupo peculiar de devas que personifican los “fuegos de transmutación” y tienen varios nombres, como por ejemplo:

    Las hogueras de purificación.
    Los elementos fundidores.
    Los dioses del incienso.

    Por ahora resulta imposible e igualmente inútil enumerar otros; se ha considerado conveniente llevar al conocimiento de los estudiantes estos innumerables tipos de sustancia dévica debido a la importancia primordial que tiene el cuerpo astral en los tres mundos. Dominando estas vidas dévicas, “transmutando el deseo” en aspiración y por medio de los fuegos purificadores del plano astral, el hombre oportunamente adquirirá conciencia búdica.El reconocimiento del poder purificador de los fluidos ocultos -agua y sangre- ha hecho que los cristianos (aunque erróneamente interpretado) den tanta importancia a ambos.

  4. 3. LOS ANGELES SOLARES – LOS AGNISHVATTAS.

    Observaciones de Introducción.

    Iniciamos aquí el estudio de los Agnishvattas o devas del Fuego en el plano mental, introduciéndonos así en el maravilloso tema relacionado con nuestra evolución planetaria; contiene uno de los significados más esotéricos para el hombre, pues dichos Angeles solares conciernen a la propia naturaleza esencial del sol y constituyen el poder creador mediante el cual trabaja. Esto es de máximo interés e importancia para todo propósito práctico y para elucidar la evolución espiritual del hombre, y merecería ser una de las partes del tratado más ampliamente estudiada.

    El hombre siempre se interesa profundamente en sí mismo y, antes de llegar a desarrollarse debidamente, debe comprender científicamente las leyes de su propia naturaleza y la constitución de su propia “manera de expresarse”. También ha de comprender algo de la interrelación de los tres fuegos a fin de poder “resplandecer” en el futuro.

    La cuestión de estos Dhyanes del Fuego y su relación con el hombre es un misterio muy profundo, y todo el tema está tan entretejido de leyendas intrincadas que desespera a los estudiantes lograr la deseada y necesaria claridad mental. No será posible todavía disipar completamente las nubes que velan el misterio central, pero quizás por medio de la apropiada clasificación y síntesis y una precavida amplificación de los datos impartidos, las ideas del estudiante consciente puedan ser menos confusas.

    Hay dos enunciaciones en La Doctrina Secreta que el lector ocasional pasa por alto, pero si se medita debidamente sobre ellas, encierran mucha información Observemos las dos enunciaciones:

    Se requieren dos principios vinculadores. Para ello es necesario el fuego espiritual viviente del principio medio proveniente de los estados quinto y tercero del Pleroma. Dicho fuego es propiedad de los Triángulos.
    Estos Seres son Nirvanas de un Mahamanvantara anterior.

    Hemos considerado algo respecto a los devas de tendencia evolutiva burdamente agrupados y también sobre los Pitris lunares. (16) Éstos se dividen en cuatro grupos y se ocupan de la construcción del cuerpo físico dual del hombre, de sus cuerpos astral y mental inferior, energetizados por la fuerza de los Pitris a través de los átomos permanentes. Pero para los propósitos de la naturaleza subjetiva del hombre, deben ser estudiados los tres grupos -etérico, astral y mental inferior. El trabajo de los Agnishvattas es decir, los principios autoconscientes, los Constructores o erectores del cuerpo egoico en los niveles mentales superiores, consiste en unificar los tres principios superiores -atma, budi, manas- y los tres inferiores, y así llegar a ser en realidad el principio medio del hombre. Ellos mismos tienen su origen en el principio medio logoico. De esta manera se completa el Siete esotérico. Como sabemos el cuerpo físico en su más densa manifestación, considerado esotéricamente, no es un principio.

    Los devas de los niveles mentales inferiores, en lo que respecta al hombre, trabajan por intermedio de la unidad mental y, generalizando, están divididos en cuatro grupos, siendo, en efecto, la primera condensación del triple cuerpo inferior del hombre. Forman parte de su cuerpo lunar. Se hallan directamente vinculados con las esencias espirituales más elevadas y representan la manifestación de fuerza más inferior que emana del plano mental cósmico, vinculándose con la Jerarquía humana por medio de las unidades mentales. Constituyen los devas gaseosos del cuerpo físico Logoico. No nos ocuparemos de ellos muy detalladamente aquí, pues a medida que estudiemos el tema del quinto principio se irán aclarando ciertos puntos; se obtendrán más datos del trabajo que realizan, en conexión con el hombre, a medida que proseguimos. Mayor información sólo traería complicaciones.

    Comprendamos con toda claridad qué es lo que estamos tratando: Vamos a considerar:

    Ese quinto estado de conciencia llamado plano mental.
    La sustancia de ese plano tal como existe en su aspecto dual, rupa y arupa.
    Las vidas que animan a la materia, especialmente en su relación con el hombre.
    Los Egos o entes autoconscientes que constituyen el punto medio en la manifestación.
    La construcción del cuerpo causal, la apertura del Loto egoico y la construcción de esos grupos que llamamos egoicos.
    La individualidad de esas Existencias denominadas
    Agnishvattas,
    Manasadevas.
    Dhyanes del Fuego,
    Ángeles solares o Pitris solares,
    Asuras,
    y muchos otros nombres con que se las menciona en los libros ocultistas.

    Existe gran confusión en la mente de los estudiante respecto a la diferencia existente entre los Agnishvattas que encarnaron en el hombre, y aquellos que simplemente fueron responsables de la implantación de la chispa manásica o mental en el hombre animal. Esto nos introduce en el tema de la individualización y de la encarnación de ciertas existencias espirituales, a quienes -cuando poseen cuerpo- se los denomina Avatares, Budas de Actividad o manifestaciones directas del Logos. Todo el misterio se halla oculto en la relación que existe entre las Mónadas individuales que forman los diversos centros en el cuerpo de un Logos planetario y la Entidad autoconsciente de ese Logos planetario. El estudiante debe recordar el hecho de que el plano mental es el primer aspecto del cuerpo físico denso del Logos planetario, siendo el plano búdico un plano etérico cósmico y donde se encuentran los centros etéricos de un Hombre celestial.

    Desde el plano búdico (en sentido planetario o solar) provienen la vitalidad y el impulso que energetizan al vehículo físico denso a fin de realizar una actividad coherente e intencionada; por consiguiente, en el plano mental es donde primero se siente este impulso y se establece el contacto entre ambos. Aquí hay un indicio que servirá a un propósito si se medita sobre él. El estudiante debería estudiar el lugar y el propósito del plano mental y su relación con el Logos planetario y el Logos solar. A medida que investiga más estrechamente la naturaleza de su propio cuerpo etérico, debe ampliar ese conocimiento hasta los niveles superiores esforzándose por comprender la constitución de la esfera mayor de la cual es una parte. Cuando la naturaleza de sus centros y la acción efectiva sobre su propio cuerpo físico denso sean mejor captadas, llegará a comprender más plenamente el correspondiente efecto producido en el cuerpo del Logos.

    En el plano mental (reflejo en los tres mundos de los estados tercero y quinto del Pleroma) se siente toda la fuerza de la vitalidad etérica. Un indicio respecto a su significado se podría hallar en el hecho de que el cuerpo etérico del hombre recibe prana y lo trasmite directamente al cuerpo físico; la vitalidad de la estructura física se ha de medir en gran parte por la condición y acción del corazón. El corazón hace circular la vitalidad hacia las miríadas de células que constituyen el cuerpo físico denso; se observa algo análogo en el hecho de que estos devas del fuego son “el Corazón del cuerpo Dhyan chohánico”, (19) porque su energía procede del sol espiritual así como la energía de los devas pránicos del cuerpo etérico viene del sol físico. Esta energía de los Agnishvattas se manifiesta en el plano mental, el subplano gaseoso del físico cósmico, así como la energía de los centros etéricos del cuarto subplano etérico se manifiesta primero y potentemente en la materia gaseosa del cuerpo físico. A esto se debe que los Hijos de la Sabiduría, que personifican el principio búdico, la fuerza de la vida o el aspecto amor, sean conocidos en el quinto plano como principios autoconscientes; budi emplea a manas como vehículo; los escritores esotéricos frecuentemente hablan en términos de vehículo. El Ego o la Entidad autoconsciente es en esencia y en verdad Amor-Sabiduría, pero se manifiesta principalmente como conciencia inteligente.

    Debemos estudiar cuidadosamente la afirmación concerniente a kama-manas que trata de las condiciones que producen la individualización, permitiendo venir al Ser autoconscientemente a esas Mónadas que procuran expresarse plenamente. La afirmación es la siguiente:

    Sólo cuando el centro cardiaco de un Hombre celestial (cada uno en su correspondiente ciclo y cada uno cíclicamente diferente) se vitaliza y alcanza cierta capacidad vibratoria es posible que las Mónadas, de acuerdo a la ley, se individualicen.

    Repito, sólo cuando el triple cuerpo físico denso de un Logos planetario (tal como lo expresan nuestros tres mundos, los planos mental, astral y físico denso) ha alcanzado la vibración correspondiente y repetido el desarrollo cíclico del mahamanvantara anterior, se produce ese contacto vibratorio que hace que los grupos egoicos en el plano mental resplandezcan. Ello da lugar a la manifestación de los impulsos del corazón del Hombre celestial, y de esta manera impele a la objetividad a esas Mónadas (energetizadas por la vida del Corazón) que forman diversos centros. En El Antiguo Comentario se dice:

    “Cuando el Corazón del Cuerpo palpita con energía espiritual y cuando su contenido séptuple vibra por el impulso espiritual, la corriente se extiende y circula, y la divina manifestación se convierte en Realidad; el Hombre divino encarna.”

    En el plano físico la analogía la constituye el estímulo de la vida que se siente entre el tercero y cuarto mes del período prenatal, cuando el corazón del niño vibra con vida y la existencia individual se convierte en posibilidad.

    Esta vibración de vida emana del alma de la madre (analogía del Pleroma o alma universal) y coincide con el despertar de la tercera espirilla del átomo físico permanente del niño. Debe tenerse presente que así como en cada ronda todas las etapas precedentes son rápidamente recapituladas, y en el período prenatal, durante el proceso formativo, el feto recapitula la historia de los reinos precedentes, del mismo modo puede verse un procedimiento similar en el sistema solar. Cuando cierto punto ha sido alcanzado y los tres planos inferiores vibran o son energetizados, la encarnación cósmica se convierte en una posibilidad; el “Corazón” despierta ocultamente y nace el “Hijo de Dios”, la expresión del deseo y del amor del Logos. La encarnación cósmica de ciertos excelsos Seres llega a la consumación, y uno de sus indicios es la aparición de grupos egoicos en niveles mentales y la individualización resultante. El método y el tiempo pueden variar de acuerdo a la naturaleza de cualquier Logos planetario particular, pero para todos y cada uno el “Corazón del Cuerpo” ha de vibrar con la vida que despierta, antes que la respuesta venga desde lo inferior.

    Los Pitris lunares también han de llevar a cabo su trabajo en nuestro esquema y sistema antes que los ángeles solares, vibrando ante la expectativa, tomen posesión de las formas preparadas por su esfuerzo y las estimulen para adquirir vida autoconsciente y existencia separada. Así los cuatro grandes esquemas en el sistema solar, los vehículos para cuatro de los Logos planetarios (que constituyen el Cuaternario logoico), han de alcanzar cierta etapa de capacidad vibratoria y de conciencia antes de que un acontecimiento similar pueda ocurrir en toda su magnitud en el sistema solar, sintetizándose los cuatro inferiores y los tres superiores. El corazón logoico vibra y la respuesta llega de todos los esquemas, debido a que tres espirillas vibran en cada uno de ellos, pero el Hijo de Dios no es todavía plena y cósmicamente autoconsciente. Cuando llega la respuesta, los centros despiertan. Un centro logoico responde plenamente al estímulo del corazón, y es Venus, quien está pasando por la última ronda.

  5. c. Los Ángeles solares y el quinto principio. Podemos estudiar ahora a las Entidades relacionadas con ese quinto principio y el efecto que produce sobre la evolución de la conciencia.

    En lo que al hombre se refiere, los Ángeles solares o Agniswhattas, producen la unión de la Tríada espiritual o Yo divino, con el Cuaternario o yo inferior. En lo que se refiere al Logos solar o planetario, producen condiciones por las que el etérico y el físico denso se convierten en una unidad.

    Representan un tipo peculiar de fuerza eléctrica; su trabajo consiste en mezclar y fusionar y, sobre todo, son los “fuegos transmutadores” del sistema y esos agentes a través de cuyos cuerpos flamígeros pasa la vida de Dios cuando desciende de lo superior a lo inferior y cuando asciende de lo inferior a lo superior. Los grupos más avanzados están relacionados con esa parte del centro logoico coronario que corresponde al corazón, y aquí reside la clave del misterio de kama-manas. Los ángeles kámicos son vitalizados desde el centro “cardíaco” y los ángeles manásicos desde el centro logoico coronario, por intermedio del punto, dentro de ese centro, conectado con el corazón. Estos dos grupos predominantes son la suma total de kama-manas en todas sus manifestaciones. Los ángeles solares forman tres grupos que se relacionan con el aspecto autoconciencia y están energetizados y relacionados con la quinta espirilla del átomo permanente logoico, funcionando como una unidad.

    Un grupo, el más elevado, está vinculado con el centro logoico coronario ya sea solar o planetario. Actúa con los átomos permanentes manásicos y representa la voluntad de ser en la encarnación física densa. Su poder se siente en el subplano atómico, y en el segundo subplano constituye la [i699] vida y sustancia de dichos planos. Otro grupo está definidamente relacionado con los cuerpos causales de todos los egos y es de principal importancia en este sistema solar. Viene desde el centro del corazón y expresa esa fuerza. El tercer grupo, que corresponde al centro laríngeo, demuestra su poder en el cuarto subplano por intermedio de las unidades [e564] mentales. Es la suma total del poder del Ego para ver, oír y hablar (o emitir sonido) en sentido estrictamente esotérico.

    Aquí se dará una indicación para aquellos que tienen el poder de ver. Estas constelaciones se relacionan con el quinto principio logoico en su triple manifestación: Sirio, dos de las Pléyades y una pequeña constelación que debe ser reconocida por la intuición del estudiante. Las tres rigen la apropiación por el Logos, de Su cuerpo denso. Cuando el último pralaya finalizó y el cuerpo etérico se hubo coordinado, se formó en los cielos, de acuerdo a la ley, un triángulo que permitió la afluencia de fuerza produciendo vibración en el quinto plano del sistema. Ese triángulo persiste aún y es la causa de la continua afluencia de fuerza manásica; está vinculado con las espirillas de la unidad mental logoica, y mientras persista Su voluntad de ser, la energía continuará afluyendo. En la quinta ronda se hará sentir su máxima potencialidad.

    Considerando a las Entidades que dieron el principio manásico al hombre, debemos recordar que son los seres que en manvantaras anteriores lograron la realización y -en esta ronda- esperaron el momento exacto para entrar, a fin de continuar su trabajo. Un caso similar puede verse en la entrada -durante la época atlante- de Egos provenientes de la cadena lunar. La similitud no es exacta, ya que una condición particular prevalecía en la luna, y un propósito kármico particular los trajo a todos en esa época.

    Se ha de recordar aquí que en la Luna, el quinto principio de manas incubó normalmente y se desarrolló gradualmente el instinto hasta fusionarse imperceptiblemente con manas, que es de naturaleza similar; en la ronda actual debido a una condición peculiar fue necesario un estímulo foráneo al planeta y este grupo especial de Pitris efectuó una transición de lo inferior a lo superior mediante un descenso de energía, por conducto del Primario de la Tierra, proveniente de un centro fuera del sistema.

    Las tres rondas centrales, tanto en los planos como en los [e565] principios, son las más importantes para la evolución de los entes autoconscientes de este sistema, y este afán por lograr la perfección del tres, del cuatro y del cinco señala, tanto para el Logos planetario como para el hombre, el ciclo de madurez. Los ciclos anterior y posterior indican el progreso hacia la madurez y la cosecha de los frutos de anteriores experiencias. Las tres Aulas podrían ser consideradas desde este ángulo y ubicar el periodo central en el Aula del Aprendizaje.

    En todos los planetas dichos manasadevas trabajan siempre en tres grupos, pero variando los métodos empleados de acuerdo a la etapa de evolución del planeta en cuestión y el karma de su Señor planetario. Su método de trabajo en la Tierra puede ser estudiado en La Doctrina Secreta y tiene un interés muy significativo para los hombres en la actualidad. (30) Los tres grupos deben ser cuidadosamente considerados desde el punto de vista de su trabajo oculto, y son insinuados en las frases siguientes:

    Aquellos que rehusaron encarnar.
    Aquellos que implantaron la chispa de manas.
    Aquellos que tomaron cuerpo y modelaron el tipo.

    El segundo grupo, el intermedio, puede subdividirse en dos grupos menores:

    Aquellos que implantan la chispa de manas,
    Aquellos que avivan y nutren la llama latente en los mejores tipos del hombre animal,

    formando así nuevamente cinco. Estas afirmaciones han sido aceptadas en su valor intrínseco, pero se presta poca atención a su verdadero significado. Mucho se aprovecharía si el lector estudiara el tema desde el punto de vista de la energía y de la interacción magnética. Quienes rehusaron encarnar o energetizar con su vida las formas ya preparadas, actuaban de acuerdo a la Ley y su oposición a encarnar en estas formas se fundaba en la repulsión magnética. No podían energetizar las formas proporcionadas porque implicaba oponerse a aquello que esotéricamente es similar. La vida menor no era negativa a la Vida mayor. Allí donde fue implantada la Chispa tenemos la receptividad del aspecto negativo a la fuerza positiva y por lo tanto el progreso del trabajo. En todos los casos, tenemos sustancia dévica de una polaridad energetizada por otra polaridad con el objeto de producir -por mutua interacción- un equilibrio de fuerzas y obtener un tercer tipo de fenómeno eléctrico.

    El tema de la llegada de los Señores de la Llama será dilucidado de ahora en adelante con el título de “Individualización”. Aquí tratamos únicamente del trabajo que realizan estas fuerzas chohánicas desde el ángulo del sistema y del cosmos. Estas entidades solares, siendo Esencias inteligentes liberadas, estuvieron en un pralaya de naturaleza secundaria cuando llegó su momento de reaparecer en la manifestación.

    Cuando se emitió la PALABRA que produjo en la Tríada el deseo por autoexpresarse y cuando el sonido de la manifestación inferior se hubo mezclado con ella y elevado a los Cielos, como lo expresan los libros esotéricos, se produjo un efecto que evocó una respuesta de ciertas constelaciones afines; éstas liberaron energía que se introdujo en el sistema solar, trayendo consigo aquellos ángeles solares que “descansaban en el Corazón de Dios hasta que el momento fuera llegado”. Su aparición en el plano mental causó la unión del Espíritu con la materia y de esta unión nació una Entidad autoconsciente, el Ego. En niveles cósmicos, tiene lugar un proceso análogo en relación con estas maravillosas Entidades, como ser el Logos solar y la Vidas septenarias.

    Cuando la energía de un ser humano que trata de encarnar desciende desde el plano de intenso propósito, el plano mental, al vehículo físico en el quinto subplano o gaseoso, un estímulo algo análogo tiene lugar en el cuerpo logoico. Un proceso parecido también se efectúa en relación con esta energía del cuerpo humano al estimular la vida de una célula individual: ello provoca la relativa colaboración inteligente en el trabajo grupal y la capacidad de ocupar su lugar en el cuerpo colectivo. Lo mismo pasa con las mónadas humanas, las células del cuerpo logoico. Cuando la ciencia reconozca este hecho (lo cual demorará todavía algún tiempo) pondrá su atención sobre las esencias volátiles del cuerpo, principalmente en el centro cardíaco y su relación con estos elementos gaseosos. Se hallará que el corazón no sólo es la máquina que hace circular los fluidos de la vida, sino que también genera cierto tipo de esencia inteligente, factor positivo en la vida celular.

  6. 6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Íntimo, que está en secreto; y tu Íntimo, que ve en secreto, puede mostrarte las Intenciones y enseñarte a discernir las cuestiones.

    9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

    Corpus Hermeticum: POIMANDRES
    1 Un día que había comenzado a meditar sobre los seres, y que mi pensamiento volaba en las alturas mientras mis sentidos corporales estaban atados como les ocurre a aquellos a los que vence un pesado sueño traído por exceso de alimento o por una gran fatiga del cuerpo, me pareció que ante mí se aparecía un ser inmenso, más allá de cualquier medida definible que, llamándome por mi nombre, me dijo: – ¿Qué es lo que quieres oír y ver, y aprender y conocer por el entendimiento?

    2 – ¿Quién eres?, le pregunté. – Yo soy Poimandrés, respondió, el Noûs de la Soberaneidad Absoluta. Sé lo que quieres y estoy contigo dondequiera. 3 Y yo dije: – Quiero ser instruido sobre los seres, comprender su naturaleza, conocer a Dios. ¡Cómo deseo saber!, dije.
    A su vez, me respondió: – Guarda bien en tu mente todo lo que quieres aprender y yo te enseñaré.

    ” El aspecto Espíritu se halla oculto en el corazón del loto, para ser revelado a su debido tiempo cuando los manasadevas hayan realizado su trabajo. La voluntad perdurable está allí eternamente. El aspecto conciencia que personifica el amor sabiduría del Ego divino, al revelarse por intermedio de la mente, se encuentra predominantemente allí, y en los nueve pétalos y en su capacidad vibratoria residen ocultas toda oportunidad, capacidad innata para progresar y habilidad para funcionar como una unidad autoconsciente, esa entidad denominada Hombre.

    En la ronda siguiente la oportunidad volverá a presentarse y los Manasadevas reiniciarán el trabajo de formar núcleos individualistas para el desarrollo de la autoconciencia. Los Egos que esperan la oportunidad lógicamente no entrarán hasta que el tipo humano de esa era esté suficientemente refinado para su propósito. Su tarea consiste en desarrollar el sexto pétalo del Loto egoico logoico, siendo de tal naturaleza que apenas podemos imaginarlo. Se hallan en la línea de los Budas de Actividad, quienes se han liberado para el actual mahamanvantara, mientras que los Egos ya mencionados tienen todavía algo que evolucionar. ”

  7. Esta quinta Jerarquía de Agnishvattas, en sus muchos grados, personifica el “principio Yo”, produce la autoconciencia y construye el cuerpo de realización del hombre. En tiempo y espacio y, en el plano mental, constituye el Hombre en su fundamental esencia, capacitándolo para construir su propio cuerpo de causas, desarrollar su propio loto egoico y liberarse gradualmente de las limitaciones de la forma que ha construido, y así entrar -a su debido tiempo- en la línea búdica de energía. En otras palabras, por medio de su trabajo el hombre puede llegar a ser consciente sin necesidad de utilizar el vehículo manásico, pues manas sólo es la forma por la cual se da a conocer un principio superior. La vida de Dios es influenciada cíclicamente por diferentes Jerarquías o fuerzas, las cuales construyen temporalmente su vehículo, la pasan a través de su sustancia, le dan de esta manera cierta cualidad o coloración y, por este medio, acrecientan su capacidad vibratoria hasta que, oportunamente, la vida se libera de las limitaciones jerárquicas.

    Entonces regresa nuevamente a su fuente eterna con lo que ha adquirido durante sus experiencias, más la energía acrecentada, resultado de sus diversas transiciones.

    Ciertas cosas sucederán en el punto medio de la quinta ronda. La quinta Jerarquía ascenderá a su pleno poder. Esto precederá al Día del Juicio y marcará una etapa de tremenda lucha, pues el vehículo manásico “manas” (que ellos personifican) luchará contra el traslado de la vida interna (budi). Por lo tanto, se desarrollará en una escala racial, involucrando a millones de seres simultáneamente, repetición de la misma lucha librada por el hombre que trata de trascender la mente y vivir la vida del Espíritu.

    Éste será el Armagedón final, el Kurukshetra planetario, seguido por el Día del Juicio en el que serán expulsados los Hijos de Manas y regirán los Dragones de Sabiduría. Esto sólo significa que aquellos que posean un principio manásico ya sea superpoderoso o subdesarrollado, se los considerará fracasados y tendrán que esperar un período más conveniente para evolucionar, mientras que a quienes vivan la vida búdica, la cual acrecienta su fuerza -hombres espirituales, aspirantes, discípulos de diversos grados, iniciados y adeptos- se les permitirá seguir el curso natural de la evolución en el esquema actual.

  8. ¿ QUE HAY DE CIERTO, EN ÉSTOS ASUNTOS …? … ¿PORQUÉ NO SE INVESTIGA LO QUE ESTÁN EXPLICANDO EN ÉSTOS DOCUMENTOS?


  9. … ASÍ QUE SEGUIMOS CON LOS DATOS … que CASI no tienen importancia … pero que nos muestran lo que hay …


  10. … la vida atómica intrauterina, milagro de integracion en lo insondable …

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