Increible Universo Cuántico por doquier

Nuestra propia constitucion, son los vehículos en los que atravesamos los diversos planos de conciencia y vida, en éso que llaman Alma; sólo precisamos los alicientes que llaman espíritu.

Ahora trataremos de aplicar cualquier conocimiento referente a la vida planetaria, que se manifiesta como un centro del sistema solar. También se estudiará su expresión secundaria a través de los tres centros mayores: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad.

El concepto fundamental del hilozoísmo constituye la base de toda la enseñanza esotérica sobre el tema de la vida manifestada.
Cada forma está compuesta de muchas formas, y todas – compuestas o simples – son la expresión de una vida que anima o mora internamente. La fusión de la vida con la sustancia viviente produce otro aspecto de expresión: la conciencia. Esta conciencia varía según la receptividad natural de la forma, su grado de evolución y su posición en la gran cadena de la Jerarquía.

Sin embargo, por encima de todo concepto, está el concepto de la vida misma. Existe – hasta donde nos es permitido conocer – sólo una Vida, expresándose como Ser, conciencia sensible y apariencia material. Esa Vida Una se conoce a sí misma (si puedo emplear tal término) como la voluntad de ser, la voluntad al bien y la voluntad de saber. Evidentemente constituyen términos y métodos que han sido organizados para impartir una mejor información.

Es también un breve preámbulo de otra afirmación que puede expresarse de la manera siguiente: El Logos planetario, Aquél en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, es la Vida que da forma y anima a este planeta, la Tierra; su vida integra al planeta en una totalidad y fluye por todas las formas – grandes o pequeñas – que, en conjunto, constituyen la forma planetaria. Mantengan en la imaginación, mediante esa facultad innata de construir símbolos que posee el hombre, el concepto de nuestro planeta como un gran loto compuesto de muchas energías entretejidas, localizadas dentro de la forma mayor del sistema solar, que como sabemos está representado por un loto de doce pétalos. Quisiera resaltar la importancia de que tengamos un concepto claro de éstas cosas, para que nuestra imaginacion actual forme parte de los propios vehículos de la veracidad.

Este loto CUÁNTICO, la Tierra, responde a las numerosas energías entrantes.

En el corazón de este vasto mar de energías se encuentra esa Conciencia cósmica a la que damos el nombre de Sanat Kumara, el Señor del Mundo, el Anciano de los Días. Su Voluntad de Ser trajo Su forma manifestada a la palestra tangible de la vida; Su Voluntad al Bien activa la Ley de Evolución y lleva Su Forma, con las innumerables formas menores de que está compuesta, a la gloria final que sólo Él ve y conoce. Su conciencia y respuesta sensible a todas las formas, a todos los estados del ser y a todos los posibles impactos y contactos, garantizan el desarrollo de la conciencia de las innumerables vidas que existen dentro o sobre nuestra Tierra.

Este gran Centro de Existencia actúa por medio de un triángulo de energías o a través de centros menores, siendo cada uno llevado a la expresión activa por uno de los tres Rayos o Energías mayores. El Centro creado por el Rayo de la Voluntad o Poder se denomina Shamballa, y Su mayor actividad consiste en conferir, distribuir y hacer circular el principio fundamental de la vida misma en cada forma retenida dentro del “círculo no se pasa” planetario de la Vida o Logos planetario. Esta energía es el incentivo dinámico en el corazón de toda forma y la expresión sostenida de la intención de Sanat Kumara, intención que se manifiesta como el propósito planetario, conocido únicamente por Él.

El segundo Centro está creado por el Rayo de Amor-Sabiduría; es la energía fundamental que trajo al ser a todo el universo manifestado, porque es la energía del aspecto constructor. A ella damos – en lo que atañe a la humanidad – el nombre de Jerarquía, porque es el factor que controla la gran cadena de la Jerarquía. La actividad principal de este Centro se relaciona con el desenvolvimiento de la conciencia del planeta y, por lo tanto, con todas las formas de vida dentro o sobre el planeta; en ningún sentido está relacionado con el aspecto vida.

La tarea de las “unidades de Energía” que constituyen el personal de este Centro reside en despertar y estimular el sentido de la percepción y de la conciencia, que responde en forma sensible a la vida de todas las formas. Así como la actividad fundamental en Shamballa y a través de ella podría denominarse la Ciencia de la Vida o vivencia dinámica, también la ciencia fundamental mediante la cual la Jerarquía trabaja, podría denominarse la Ciencia de las Relaciones. Conciencia no sólo es el sentido de identificación o de autopercepción, sino que se refiere también al sentido de relación de este autoreconocimiento, el “Yo”, con todos los demás yoes. La conciencia se desarrolla progresivamente, y los Miembros de este segundo Centro, la Jerarquía, tienen una tarea grande e importante que realizar en este ciclo particular del sistema solar específico, la de hacer comprender a los entes de cada reino de la naturaleza, el lugar, la posición, la responsabilidad y las relaciones. Quizás esto no tenga relación con esas condiciones en que se hallan las unidades de vida, por ejemplo en el reino vegetal o animal; pero un destello de comprensión llegará si recuerdan que la simiente o germen de todos los estados de conciencia está latente en cada forma y los instintos de perpetuación y de maridaje son los campos de mayor fecundidad.

El tercer Centro es el Reino Humano, que fue traído a la existencia por la energía del tercer Rayo de Inteligencia Activa. Su función principal es la creación inteligente; sin embargo posee la actividad secundaria de relacionar los Centros segundo y tercero y asumir progresivamente el control de los reinos subhumanos y relacionarlos entre sí. Esta función secundaria recién ahora adquiere tal proporción que puede ser reconocida y comprobada.

Cada uno de estos tres Centros tiene un Triángulo de Energías o Triángulo Central que los rige y controla. Con relación a Shamballa este triángulo está compuesto por los tres Budas de Actividad, Que representan la Vida consciente e inteligente y la sabiduría y la creación activas, conscientes e inteligentes.

Todo lo que hemos considerado se efectúa dentro del cuerpo etérico del planeta, porque todos estos centros existen sólo etéricamente y no son afectados por el hecho de que las “unidades de energía” de Shamballa o de la Jerarquía puedan estar actuando como vehículos físicos. Algunas lo están, otras no. Las Vidas condicionadoras, en ambos Centros, actúan solamente por medios etéricos, manejando y controlando energías; el Centro Humano, con sus “unidades de energía” actúa hoy, en gran parte, en niveles puramente físicos o por medio de ese tipo de sustancia que denominamos “materia”; los hombre trabajan con formas externas, con [e150] elementos tangibles y con factores materiales. Las “unidades”, en los demás Centros, trabajan con sustancia y no con materia. Esta distinción es muy importante y vital. La Jerarquía existe en el plano búdico, el primero de los éteres cósmicos, y opera desde allí impresionando a la materia mental. Shamballa actúa en los niveles de los tres éteres superiores, mientras que la humanidad opera principalmente en los tres mundos del plano físico denso cósmico. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo tiene, en dicho plano, “unidades de energía” que pueden trabajar con materia y con sustancia.

Existe aquí una diferencia muy interesante y muy pocas veces captada. Hablando esotéricamente, se aplica la palabra “materia” o material, a todas las formas de los tres mundos; al ser humano común le es difícil comprender que la materia, considerada desde el ángulo espiritual, es el medio por el cual se efectúan los procesos mentales y con el cual se construyen todas las formas mentales; sin embargo, es así; sustancia – hablando técnicamente y comprendida esotéricamente – es en realidad materia etérica cósmica, o aquello que compone los cuatro planos superiores de nuestros siete planos. Desde el punto de vista humano, la capacidad de trabajar con sustancia etérica cósmica y en ella, se demuestra ante todo cuando se despierta la mente abstracta y comienza a impresionar a la mente concreta; la intuición es una idea revestida de sustancia etérica, y desde el momento que el hombre responde a esas ideas, comienza a dominar las técnicas del control etérico. Todo eso constituye, en realidad, un aspecto del gran proceso creador: las ideas que emanan de los niveles búdicos del ser (el primer éter o éter cósmico inferior) deben ser revestidas con materia de los niveles abstractos del plano mental; luego con materia del plano mental concreto; más adelante, con materia de deseos y, finalmente (si aún subsisten), toman forma física. Una idea es verdadera cuando viene de los niveles intuitivos de la conciencia divina. Es observada o captada por el hombre cuyo cuerpo tiene sustancia de la misma cualidad, porque la relación magnética entre el hombre y la idea ha hecho posible su captación. En el gran proceso creador él dará forma a la idea, si puede hacerlo, apareciendo el artista o el humanista creador, ayudando de esta manera a la intención creadora divina. No obstante, las ideas pueden nacer sin vida y ser abortadas, no llegando a manifestarse.

El estudiante se da cuenta de que los tres Centros principales tienen sus analogías en el cuerpo etérico humano y cada uno de ellos se relaciona con su analogía superior; así pueden ser “impresionados”, afectados y despertados por su correspondiente agente superior. Podría decirse que:

La energía proveniente del centro planetario, Shamballa, utiliza el centro coronario, el loto de mil pétalos, cuando el hombre está suficientemente desarrollado. Dicho centro es el agente de la voluntad divina en la vida del hombre espiritual, actuando a través de la Tríada espiritual. Sólo es activamente útil cuando el antakarana ha sido construido o está en proceso de construcción.

La energía proveniente del centro planetario, la Jerarquía, utiliza el centro cardíaco. Este centro es el agente del amor divino (que manifiesta básicamente la voluntad al bien), actuando a través del alma del aspirante o discípulo individual; esto es posible cuando se logra, en cierta medida, contacto con el alma y el aspirante está en camino de convertirse en una personalidad fusionada con el alma.

La energía proveniente del tercer centro planetario, la Humanidad, utiliza el centro laríngeo y actúa a través de la personalidad integrada; únicamente lo utiliza cuando alcanza un grado relativamente elevado de desarrollo evolutivo. El centro laríngeo sólo se despierta en forma creadora y espiritual cuando la naturaleza inferior ha sido hasta cierto punto subordinada a la aspiración idealista, aspiración que no ha de ser espiritual ni religiosa y por lo tanto restringida, como la considera el pensador ortodoxo, sino que debe ser de naturaleza tan amplia que el hombre integrado constituye su instrumento, lo cual le exigirá que ponga en actividad toda su facultad creadora.

En este sistema solar, el centro cardíaco es el que comúnmente se despierta primero y entra en actividad; apenas hay vida y cierta actividad en ese centro, los otros dos centros mayores comienzan a despertarse. Su analogía se observa en el hecho de que la Jerarquía es el factor mediador entre los centros coronario y laríngeo planetarios y entre Shamballa y la Humanidad. Por esto se hace hincapié en el aspecto corazón, en todas las enseñanzas.

Existen dos centros que se consideran “agentes receptores y distribuidores”:

El centro ajna, en el entrecejo, especialmente en esta etapa del desarrollo humano, actúa en conexión con los tres centros mayores, como distribuidor de la fuerza del alma y de la energía espiritual, provenientes de los centros cardíaco y laríngeo.

El centro plexo solar actúa en conexión con el sacro y con el centro ubicado en la base de la columna vertebral, el centro [e152] de la vida, actuando también con todos los centros subsidiarios que están abajo del diafragma, reuniendo y trasmutando sus energías y trasmitiendo al principal centro superior “aquello que ha sido purificado”.

Se podría agregar que la voluntad de ser es, desde cierto punto de vista, la energía de la inmortalidad; penetra y actúa a través del centro coronario, mientras que la voluntad de vivir se manifiesta como el instinto, fundamental de autoconservación y está positivamente enfocada en el centro que se encuentra en la base de la columna vertebral, que está relacionado con la personalidad e íntimamente aliado al deseo y por lo tanto al plexo solar; hay una línea directa de energía entre el centro inferior en la columna vertebral y el plexo solar, que aún no ha sido reconocida; la otra está vinculada con el hombre espiritual-divino y estrechamente aliada al alma y, por lo tanto, al centro cardíaco.

Le resulta difícil al neófito comprender la complejidad de todas estas relaciones, dificultad que se acrecienta debido a las numerosas y variadas etapas de desarrollo, a las diferenciaciones de rayo y también a los innumerables principios o énfasis puestos sobre los vehículos y sobre los distintos planos y niveles planetarios de conciencia y de existencia. Al estudiante no se le pide que se ocupe de esto. Los factores de importancia que debe comprender y sobre los cuales ha de construir el templo de su vida y su actual modo de vivir, son los mismos para cada uno y para todos, no importa el rayo a que pertenezca ni su grado de evolución:

El cuerpo etérico del hombre es parte integrante del cuerpo etérico planetario, y responde a la libre distribución de las innumerables energías circulantes.

Los tres vehículos periódicos que componen la expresión del ser humano y hace que sea lo que es (la Mónada, el Alma y la Personalidad) están relacionados con los tres centros planetarios: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad y, por lo tanto, con cada uno de los tres centros principales individuales del hombre.

Los tres centros del ser humano que se hallan arriba del diafragma (el coronario, el cardíaco y el laríngeo) son órganos receptivos de las energías que proceden de los tres centros planetarios.

El centro ajna, entre las cejas, es el agente que distribuye las energías recibidas de los centros coronario, cardíaco y laríngeo.

El agente purificador, trasmutador y trasmisor de las energías de todos los centros que se hallan abajo del diafragma es el centro plexo solar. Por medio de este centro actúan hoy la mayoría de los seres humanos. Es el centro que ejerce mayor control, ya sea para la recepción o para la distribución de energía; esto sucederá hasta que el centro cardíaco se despierte y comience a ejercer control sobre la personalidad.

Lógicamente mucho más podría decir sobre el tema de los centros mayores planetarios y humanos, pero ya he dado al lector suficientes elementos para reflexionar (casi diría, para devanarse los sesos). Es importante tener presente la relación que existe entre:

1. Los centros que se hallan abajo y arriba del diafragma.
2. Los centros mayores.
3. Los centros mayores y los tres planetarios.

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9 Respuestas a “Increible Universo Cuántico por doquier

  1. Los factores de importancia que podemos comprender y sobre los cuales ha de construir el templo de su vida y su actual modo de vivir, son los mismos para cada uno y para todos nosotros, no importa el rayo a que se pertenezca ni su grado de evolución:

    El cuerpo etérico del hombre es parte integrante del cuerpo etérico planetario, y responde a la libre distribución de las innumerables energías circulantes. Ésto es algo importante, que necesitamos comprender.

    Los tres vehículos periódicos que componen la expresión del ser humano y hace que sea lo que es (la Mónada, el Alma y la Personalidad) están relacionados con los tres centros planetarios: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad y, por lo tanto, con cada uno de los tres centros principales individuales del hombre.

    Los tres centros del ser humano que se hallan arriba del diafragma (el coronario, el cardíaco y el laríngeo) son órganos receptivos de las energías que proceden de los tres centros planetarios.

    El centro ajna, entre las cejas, es el agente que distribuye las energías recibidas de los centros coronario, cardíaco y laríngeo.

    El agente purificador, trasmutador y trasmisor de las energías de todos los centros que se hallan abajo del diafragma es el centro plexo solar. Por medio de este centro actúan hoy la mayoría de los seres humanos. Es el centro que ejerce mayor control, ya sea para la recepción o para la distribución de energía; esto sucederá hasta que el centro cardíaco se despierte y comience a ejercer control sobre la personalidad.

    Lógicamente mucho más podría decir sobre el tema de los centros mayores planetarios y humanos, pero ya he dado al lector suficientes elementos para reflexionar (casi diría, para devanarse los sesos). Es importante tener presente la relación que existe entre:

    1. Los centros que se hallan abajo y arriba del diafragma.
    2. Los centros mayores.
    3. Los centros mayores y los tres planetarios.

    Debemos considerar todo esto en términos de energías que circulan y se mueven libremente, distribuyéndose por todo el cuerpo etérico del planeta (y en consecuencia, por todo el cuerpo etérico humano) de acuerdo al propósito esencial de Shamballa y bajo la dirección de la Jerarquía.

    El tema de las relaciones es el canon fundamental del proceso evolutivo de desarrollo en el actual segundo sistema solar (formado por tres sistemas), el del Hijo, donde la cualidad del segundo aspecto divino, el Amor, se está perfeccionando. El hombre participa al principio, inconscientemente, en este proceso de perfeccionamiento durante el extenso ciclo de desarrollo evolutivo, de acuerdo a la Ley de Necesidad; pero cuando se convierte en aspirante y da los primeros pasos en el camino hacia la madurez espiritual, empieza a desempeñar un papel crucial que mantendrá hasta lograr la liberación espiritual y convertirse en un miembro de la Jerarquía, el quinto reino o espiritual, por medio del perfecto servicio en el cuarto reino o humano.

    La relación entre los reinos cuarto y quinto aumenta continuamente, proporcionando nuevos poderes y una mayor vivencia vital en la familia humana, lo cual es registrado conscientemente por los miembros más avanzados. La distribución de energía desde la Jerarquía ofrece una secuencia muy interesante sobre la cual daré breves indicaciones. Como sabemos, la Jerarquía es el Ashrama del Señor de Amor, el Cristo; también sabemos que este principal Ashrama está formado por los siete Ashramas de Rayo; cada uno tiene en su centro a un Chohan o Maestro de sabiduría y cada uno de los siete Ashramas está vinculado a uno o más Ashramas subsidiarios.

    Un Ashrama de meditadores conscientes, es una fuente de donde emana la impresión jerárquica hacia el mundo. Sus “energías impulsoras” y sus incitantes fuerzas están dirigidas a expandir la conciencia humana, mediante las vidas magnéticas de los miembros del grupo, a medida que desempeñan sus deberes, obligaciones y responsabilidades en el mundo externo, siendo ayudado también por la constante actividad vibratoria de los miembros del Ashrama que no están en encarnación física, así como también por el pensar unido y claro y la convicción de todo el Ashrama.

    Los miembros del Ashrama constituyen un canal unido para las nuevas energías que actualmente entran en el mundo; dichas energías afluyen dinámicamente a través del Ashrama, al mundo de los hombres, y pasan poderosamente a través del Centro, que está en el corazón del Ashrama; se mueven a “velocidad luminosa” por todo el círculo interno; son aminoradas por aquellos que constituyen el círculo externo, siendo esto bueno y correcto; su penetración en el mundo de los hombres se ve retardada por el neófito y el nuevo discípulo, y esto no debe suceder. Se retardan porque el nuevo discípulo ha vuelto la espalda al mundo de los hombres y tiene fijos sus ojos en la meta interna y no en el servicio externo; se afirman en el Maestro, en Sus discípulos y colaboradores consagrados y no en la gran necesidad humana.

    Es esencial que los servidores de todas partes – los hombres y mujeres inteligentes de buena voluntad – tengan una comprensión fresca y clara del trabajo a realizar, y se conviertan en canales de trasmisión para la corriente divina y no en puntos egoístas de interferencia.

    Esto requiere visión y valentía. Hay que tener valor para adaptar las vidas – diariamente y en todas las relaciones – a la necesidad de la hora y al servicio de la humanidad; se necesita valor para atacar los problemas de la vida en bien de los demás, [abandonar nuestros propios deseos personales en la presente emergencia y necesidad, haciéndolo continua y constantemente. Sin embargo hay mucho para estimular al servidor.

    La Humanidad ha alcanzado ya un grado de desarrollo en que ha obtenido una definida comprensión del Plan de la Jerarquía, denomíneselo fraternidad, participación, internacionalismo, unidad o lo que se quiera. Esto es una creciente y real comprensión, reconocida generalmente por los pensadores y esotéricos del mundo, por las iluminadas personas religiosas, por los estadistas de amplia visión, por los industriales y hombres de negocio de visión incluyente y percepción humanitaria, y actualmente hasta por el hombre de la calle.

    Existe ya un reconocimiento más definido de los valores espirituales emergentes, y una mayor prontitud para renunciar a todo lo que obstaculiza el servicio. Los planes de Cristo, para liberar a la humanidad se van madurando, pues ha debido esperar hasta que la tendencia de la aspiración humana estuviera más definida; la Nueva Era ya se divisa en el horizonte con sus latentes posibilidades, libre de los velos del espejismo y anhelos que la oscurecían hace diez años. Esto es un desafío para el discípulo. ¿Qué es lo que él debe hacer?

    La persona, tiene que aceptarse él mismo tal como es, en cualquier momento dado, con cualquier equipo que disponga y bajo cualquier circunstancia; entonces él, sus asuntos y su tiempo de subordinan a la necesidad del momento – especialmente durante el período de crisis grupales, nacionales o mundiales.

    Cuando lo haga a conciencia y piense en términos de verdaderos valores, descubrirá que sus problemas particulares se resuelven, su capacidad aumenta y olvida sus limitaciones. Ocupa el lugar que le corresponde entre aquellos que perciben las necesidades del ciclo entrante – ciclo donde las nuevas ideas e ideales deben ser recalcados y por los cuales hay que luchar; donde planes más amplios para el bien de todos han de ser comprendidos, apoyados y divulgados y la nueva y clara visión del vivir humano ha de ser captada y finalmente llevada a la manifestación; y en que el esfuerzo de todos los Miembros del Nuevo Grupo deberá dedicarse a aliviar la carga de la humanidad, y tal es aprendizaje para todos.

  2. La humanidad evolucionada, los místicos y conocedores, son cada vez más conscientes de que la mente dirige el proceso evolutivo.

    Cuando esta conciencia sea cultivada y la mente individual establezca conscientemente contacto con la mente de Dios, a medida que se expresa por medio de la mente iluminada de la Jerarquía de adeptos, ¿? … tendremos el constante desarrollo de la omniciencia. Ésta es la descripción del verdadero sentido del intercambio telepático, pues describe el crecimiento de esa oligarquía de almas selectas, que oportunamente regirán al mundo, las cuales serán seleccionadas para gobernar y reconocidas por las masas como capacitadas para desempeñar tan alto cargo, gracias a la coordinación que han establecido entre:

    La mente universal.

    Su mente individual iluminada por la conciencia del alma.

    El cerebro, reaccionando a la mente individual. (PORFA, APRENDAMOS A LEER.)

    El grupo de aquellos cuyas mentes y cerebros están similarmente sintonizados y relacionados telepáticamente.

    Referente a los discípulos y aspirantes al discipulado se presume que sus mentes, están, en cierta medida, sintonizadas con el alma y también alineados en tal forma, que el alma, la mente y el cerebro se han coordinado, comenzando ya a actuar como una unidad. Tal es la responsabilidad del individuo. Ahora viene la tarea en que se ha de aprender a responder al grupo y tratar de ponerse en contacto con esas mentes que están energetizadas por corrientes de pensamientos similares, lo cual debe cultivarse. ¿Cómo debe llevarse a cabo? Consideraremos los distintos tipos de trabajo telepático.

    El ser humano no evolucionado e irreflexivo y las personas que no han desarrollado la mente, pueden ser telepáticos y a menudo lo son, pero trabajan a través del plexo solar. La línea de comunicación se tiende por lo tanto, de un plexo solar a otro, lo cual es telepatía instintiva e implica sensación en todos los casos. Involucra invariablemente radiaciones del plexo solar, que en el mundo animal, por lo general, sirve de cerebro instintivo. Este tipo de comunicación telepática es una característica definida del cuerpo animal del hombre, y uno de los mejores ejemplos de esta relación telepática es la que existe entre la madre y su hijo.

    Este tipo de telepatía predomina en las sesiones espíritas, donde el médium establece inconscientemente conexión telepática con las personas reunidas. Sus sentimientos, preocupaciones, penas y deseos son evidentes y forman parte de los llamados mensajes. Tanto los asistentes como el médium actúan a través del mismo centro; con dichos médium y tal tipo de sesiones nada aprenderán las personas muy inteligentes y mentalmente polarizadas y, probablemente, no recibirán mensajes a no ser que sean falsos. De ahí que cuando se trata de investigaciones científicas realizadas por mentes entrenadas, siempre han predominado los fenómenos físicos y no las formas más sutiles del psiquismo. Allí donde [i9] las formas más sutiles de percepción super o extrasensorias han estado involucradas, el médium ha sido un adolescente o ha alcanzado ya la mayoría de edad, estando principal y correctamente enfocado en el cuerpo emocional sensible. Esto sucede aunque se trate de personas muy intelectuales.

    Por lo tanto, esta forma de comunicación telepática es de dos tipos, pero siempre involucra al plexo solar:

    Entre dos personas comunes va de un plexo solar a otro, cuando son emotivas, gobernadas por el deseo y centralizadas principalmente en los cuerpos astral y animal.

    Entre una persona que emplea el “plexo solar”, si se puede denominar así, y otra más evolucionada, cuyo plexo solar funciona activamente y también está activo el centro laríngeo. Este tipo de persona registra en dos lugares – siempre que el pensamiento captado y enviado por la persona que emplea sólo el “plexo solar” tenga algo de sustancia mental o energía. El sentimiento puro y las emanaciones totalmente emotivas entre las personas, sólo requieren el contacto del plexo solar.

    Más adelante, cuando se emprenda el trabajo de telepatía en forma grupal, los centros de transmisión donde estén implicados los sentimientos elevados y consagrados, la devoción, la aspiración y el amor, y donde los grupos trabajen con amor puro, la comunicación será de un corazón a otro y del corazón de un grupo al corazón de otro. A la frase “hablar de corazón a corazón” usada tan a menudo, no se le da por lo general su verdadero significado, pero algún día se le dará. Actualmente, constituye una conversación entre plexos solares.

  3. Investigación … aún cuando existan errores de apreciación … lo valioso es el hecho de disponer de nuevos enfoques respecto a los fenomenismos que se desarrollan, posiblemente para condicionarnos;

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