Archivo diario: 24 febrero, 2019

Creacion superior : el Reino del Alma.

Continuamos intentando señalar éstos asuntos, que pudieran ser importantes, porque posiblemente solicitan nuestra participación :

Misterios universales del Yo, en cosmos.

El reino de las almas extrae su sustento y vitalidad de la gran escuela experimental de la existencia humana, y en la interposición e interrelación de estos cuatro organismos divinos (el mundo mineral, el vegetal, el animal o de los cuerpos animados, y el mundo de las almas), EN LO CUAL, el mundo de LA FORMA, vive, se mueve y tiene su ser. Ésto fué denominado PRESENCIA.

Existen ciertas analogías y correspondencias en el organismo humano que son muy interesantes y pueden ser presentadas como:

Reino humano Cerebro Los dos centros de la cabeza
órganos vocales
Reino animal Estómago El plexo solar
Hígado
Reino vegetal Corazón El centro cardíaco
Pulmones El centro laríngeo
Reino mineral Órganos El centro sacro
Genitales La base de la columna vertebral

Se observará la relación que tienen los siete centros con los diferentes reinos de la naturaleza, y también el simbolismo de la forma humana. Los siete reinos, en su totalidad, evidencian también las siguientes relaciones:

1. Reino mineral base de la columna vertebral adrenales
2. Reino vegetal centro cardíaco timo
3. Reino animal plexo solar páncreas
4. Reino humano centro sacro gónadas
5. Reino egoico centro laríngeo tiroides
6. Reino planetario centro ajna pituitaria
7. Reino solar centro coronario pineal

 

El estudio de estas analogías será de valor para el estudiante si recuerda que se estudian en la primera iniciación. Ellas difieren de las posteriores expansiones de conciencia.

La influencia que ejerce el organizador séptimo rayo se observa mejor en la maravillosa y geométricamente perfecta estructura de los elementos, tal como lo revela el microscopio y el estudio del átomo. Como este tratado está dedicado al lector que no tiene estudio académico o científico, bastará decir que el reino mineral es el resultado del “ritual del ritmo”, así como también lo son todas las formas básicas sobre las cuales se fundan y construyen las miríadas de estructuras en manifestación. El sistema numérico se manifiesta en este reino en la plenitud de su belleza, y no existe forma alguna ni relación numérica que bajo sus más diminutas formas en este reino fundamental no puedan ser descubiertas por la microscópica visión oculta. Dos factores determinan las estructuras del reino mineral:

  1. El séptimo gran impulso, o la voluntad de organizar.
  2. El impulso de crear, o el ritmo inicial que condujo al Logos solar a tomar forma.

El trabajo que realizan los Señores del séptimo y del primer rayos es esencialmente el del arquitecto y el mago, y la perfección de sus esfuerzos se evidencia en el reino mineral. Sin embargo, no se comprenderá en toda su potencialidad y mágica revelación, hasta que el ojo interno de la verdadera visión esté desarrollado y se perciban en su verdadero valor las formas que subsisten en el trabajo creador,  en los otros reinos de la naturaleza. Los secretos de la transmutación son el verdadero enigma de este reino particular; las dos palabras que describen el proceso y el secreto son, condensación y transmutación. Cada reino tiene sus palabras clave. Pueden ser traducidas, aunque inadecuadamente, de la manera siguiente:

Reino Proceso Secreto Objetivo
1. Mineral Condensación Transmutación Radiación
2. Vegetal Conformación Transformación Magnetización
3. Animal Concretización Transfusión Experimentación
4. Humano Adaptación Traslación Transfiguración
5. Egoico Exteriorización Manifestación Realización

 

A medida que se analiza la significación de estas palabras, surge un cuadro general de la intención creadora. El objetivo y el proceso de los dos reinos superiores son demasiado avanzados para que los pueda captar el estudiante común, constituyendo también dos de los secretos de la iniciación superior.

Este tratado tiene como finalidad ocuparse prácticamente de dilucidar la nueva psicología y, como objetivo, acrecentar la comprensión del hombre sobre sí mismo, pero solo intentaré trasmitir algunas ideas respecto a los rayos y su relación con los tres reinos subhumanos de la naturaleza. En todos los escritos esotéricos es necesario demostrar la síntesis y la continuidad de todo proceso evolutivo, pues sólo a medida que el hombre se da cuenta de su posición intermedia entre los tres reinos superiores y los tres inferiores, aparecerá el verdadero significado de la contribución hecha por el cuarto reino al entero esquema de la evolución. He dado diversas clasificaciones acerca de las analogías e influencias de rayo, las cuales merecen un cuidadoso estudio. Por ejemplo, es evidente que el séptimo rayo está ahora entrando en el poder y comienza a hacer sentir su efecto sobre los reinos inferiores, por eso la humanidad debe estar preparada para los cambios inevitables. El Alma rectora, que verdaderamente somos, está más allá de los mundos físicos y cuánticos fenoménicos.

La situacion mundial actual, nos indica la necesidad de que aprendamos a colaborar:

El Ajustador y el Alma.

111:0.1 (1215.1) LA PRESENCIA del Ajustador divino en la mente humana hace imposible para siempre que la ciencia o la filosofía alcancen una comprensión satisfactoria del alma evolutiva de la personalidad humana. El alma morontial es hija del universo y tan sólo se la puede llegar a conocer a través del discernimiento cósmico y del descubrimiento espiritual.

111:0.2 (1215.2) El concepto de un alma y de un espíritu residente no es nuevo en Urantia; ha aparecido frecuentemente en los diversos sistemas de creencia del planeta. Muchas de las fes orientales, así como también algunas de las occidentales han percibido que el hombre es divino en su linaje, así como también humano en su herencia. La sensación de la presencia interior, además de la omnipresencia exterior de la Deidad, por largo tiempo ha formado parte de muchas religiones urantianas. Los hombres han creído por mucho tiempo que existe algo que crece dentro de la naturaleza humana, algo vital que está destinado a perdurar más allá del corto tramo de la vida temporal.

111:0.3 (1215.3) Antes de que el hombre se diera cuenta de que un espíritu divino engendró su alma en evolución, se creía que ésta residía en diversos órganos físicos: el ojo, el hígado, el riñón, el corazón, y más adelante, el cerebro. El salvaje asociaba el alma con la sangre, el aliento, la sombra y aun con el reflejo del yo en el agua.

111:0.4 (1215.4) En el concepto del atman los maestros hindúes verdaderamente se aproximaron a una apreciación de la naturaleza y presencia del Ajustador, pero no supieron distinguir la copresencia del alma en evolución y potencialmente inmortal. Los chinos sin embargo reconocieron dos aspectos del ser humano, el yang y el yin, el alma y el espíritu. Los egipcios y muchas tribus africanas también creían en dos factores, el ka y el ba; por lo general no se consideraba el alma preexistente, tan sólo el espíritu.

111:0.5 (1215.5) Los habitantes del valle del Nilo creían que todo individuo favorecido había recibido como don, al tiempo de su nacimiento, o poco después, un espíritu protector que llamaban el ka. Enseñaban que este espíritu guardián permanecía con el sujeto mortal a lo largo de la vida y pasaba delante de él al estado futuro. En las paredes de un templo de Luxor, se ilustra el nacimiento de Amenhotep III, y el pequeño príncipe se retrata en los brazos del dios del Nilo, y junto a él hay otro niño, de apariencia idéntica al príncipe, que es un símbolo de esa entidad que los egipcios llamaban el ka. Esta imagen esculpida se completó en el siglo quince antes de Cristo.

111:0.6 (1215.6) El ka se consideraba un genio espiritual superior que deseaba guiar al alma mortal asociada hacia caminos mejores de vida temporal pero, más específicamente, influir sobre las fortunas del sujeto humano en el más allá. Cuando un egipcio de este período moría, se esperaba que su ka lo estaría aguardando del otro lado del Gran Río. Al principio, se suponía que tan sólo los reyes tenían ka, pero finalmente se llegó a creer que todos los hombres rectos lo poseían. Un gobernante egipcio, al hablar del ka dentro de su corazón dijo: «No hice caso omiso de sus palabras; temía transgredir su guía. Por ello prosperé grandemente; así que triunfé en virtud de lo que se me indujo que hiciera; fui distinguido por su guía». Muchos creían que el ka era un «oráculo de Dios en todos». Muchos creían que debían de «transcurrir la eternidad con el regocijo del corazón en el favor del Dios que está en ti».

111:0.7 (1216.1) Cada raza de mortales urantianos evolutivos tiene una palabra que equivale al concepto del alma. Muchos pueblos primitivos creían que el alma observaba el mundo a través de los ojos humanos; por ello temían tan intensamente la malevolencia del mal de ojo. Por mucho tiempo han creído que «el espíritu del hombre es la lámpara del Señor». Dice el Rig Veda: «Mi mente habla a mi corazón».

1. La Mente, Terreno de Elección.

111:1.1 (1216.2) Aunque la tarea de los Ajustadores es de naturaleza espiritual, deben, por fuerza, hacer todo su trabajo sobre una base intelectual. La mente es el terreno humano del cual el espíritu Monitor debe evolucionar el alma morontial, con la cooperación de la personalidad anfitriona.

111:1.2 (1216.3) Existe una unidad cósmica en los distintos niveles mentales del universo de los universos. Los yos intelectuales tienen su origen en la mente cósmica tal como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal. En el nivel humano (por lo tanto personal) de los yos intelectuales, el potencial de evolución espiritual se torna dominante con el consentimiento de la mente moral, debido a las dotes espirituales de la personalidad humana, juntamente con la presencia creadora de una entidad de valor absoluto en tales yos humanos. Pero tal dominio del espíritu sobre la mente material requiere dos experiencias: esta mente debe haber evolucionado a través del ministerio de los siete espíritus ayudantes de la mente, y el yo material (personal) debe elegir cooperar con el Ajustador residente para crear y fomentar el yo morontial, el alma evolucionaria y potencialmente inmortal.

111:1.3 (1216.4) La mente material es la arena en la cual viven las personalidades humanas, tienen autoconciencia, toman decisiones, eligen a Dios o lo abandonan, se eternizan o se destruyen a sí mismos.

111:1.4 (1216.5) La evolución material te ha proveído con una máquina vital, tu cuerpo; el Padre mismo te ha dotado de la realidad espiritual más pura conocida en el universo, tu Ajustador del Pensamiento. Pero en tus manos, sujeta a tu libre albedrío, se te ha dado la mente, y es por la mente por la que vives o mueres. Es dentro de la mente y con la mente que tomas esas decisiones morales que te permiten alcanzar semejanza con el Ajustador, que es semejanza con Dios.

111:1.5 (1216.6) La mente mortal es un sistema temporal de intelecto prestado a los seres humanos para uso durante una vida material, y según usen esta mente, estarán o aceptando o rechazando el potencial de la existencia eterna. La mente es prácticamente todo lo que tienes de realidad universal que está sujeta a tu voluntad, y el alma —el yo morontial —ilustrará fielmente la cosecha de las decisiones temporales que hace el yo mortal. La conciencia humana descansa suavemente sobre el mecanismo electroquímico que está más abajo, y toca delicadamente el sistema de energía espíritu-morontial que está más arriba. Durante su vida mortal, el ser humano nunca está plenamente consciente de ninguno de estos dos sistemas; por lo tanto debe trabajar en la mente, de la cual está consciente. Y no es tanto lo que la mente comprende, sino más bien lo que desea comprender, aquello que asegura la supervivencia; no es tanto cómo es la mente, sino cómo está tratando de ser la mente lo que constituye la identificación espiritual. No es tanto que el hombre esté consciente de Dios cuanto que el hombre anhele a Dios lo que resulta en la ascensión en el universo. Lo que eres hoy no es tan importante como lo que llegues a ser día a día y en la eternidad.

111:1.6 (1217.1) La mente es el instrumento cósmico sobre el cual la voluntad humana puede tocar la discordia de la destrucción, o sobre el cual esta misma voluntad puede extraer las melodías exquisitas de la identificación con Dios y la consiguiente supervivencia eterna. El Ajustador donado al hombre es, en último análisis, impermeable al mal e incapaz de pecar, pero la mente mortal puede efectivamente ser distorsionada, torcida y volverse malvada y fea por las maquinaciones pecaminosas de una voluntad humana perversa y autogratificante. Del mismo modo esta mente puede tornarse noble, bella, verdadera y buena —realmente grande— de acuerdo con la voluntad iluminada por el espíritu de un ser humano que conoce a Dios.

111:1.7 (1217.2) La mente evolucionaria es tan sólo estable y confiable cuando se manifiesta en los dos extremos de la intelectualidad cósmica: el extremo totalmente mecanizado y el extremo totalmente espiritualizado. Entre los extremos intelectuales del puro control mecánico y de la verdadera naturaleza espiritual se interpone ese enorme grupo de mentes en evolución y en ascensión cuya estabilidad y tranquilidad dependen de la elección de la personalidad y de la identificación con el espíritu.

111:1.8 (1217.3) Pero el hombre no rinde su voluntad pasiva y servilmente al Ajustador. Más bien elige activa, positiva y cooperativamente seguir la guía del Ajustador cuando y como dicha guía difiere conscientemente de los deseos e impulsos de la mente mortal natural. Los Ajustadores manipulan pero nunca dominan la mente del hombre contra su voluntad; para los Ajustadores la voluntad humana es suprema. Y mucho respetan y reverencian la voluntad humana mientras tratan de alcanzar los objetivos espirituales de ajuste del pensamiento y transformación del carácter en la arena casi sin límites del intelecto humano en evolución.

111:1.9 (1217.4) La mente es tu buque, el Ajustador es tu piloto, la voluntad humana es el capitán. El dueño del barco mortal debería tener la sabiduría de confiar en el piloto divino para guiar a su alma ascendente a los puertos morontiales de la supervivencia eterna. Sólo mediante el egoísmo, la pereza y el pecado puede la voluntad del hombre rechazar la guía de un piloto tan amante y finalmente naufragar su carrera mortal en los acantilados malignos de la misericordia rechazada y contra las rocas del pecado aceptado. Con tu consentimiento, este piloto fiel te conducirá con seguridad a través de las barreras del tiempo y de los obstaculos del espacio a la fuente misma de la mente divina y aun más allá, aun hasta el Padre Paradisiaco de los Ajustadores.

2. La Naturaleza del Alma.

111:2.1 (1217.5) A lo largo y a lo ancho de las funciones mentales de la inteligencia cósmica, la totalidad de la mente domina las partes de la función intelectual. La mente, en su esencia, es una unidad funcional; por lo tanto, la mente no deja nunca de manifestar esta unidad constitutiva, aun cuando se encuentra dificultada y obstaculizada por las acciones y elecciones tontas de un yo descarriado. Y esta unidad de la mente invariablemente busca la coordinación del espíritu en todos los niveles de su asociación con los yoes de dignidad volitiva y prerrogativas de ascensión.111:2.2 (1217.6) La mente material del hombre mortal es el telar cósmico que lleva el tejido morontial sobre el cual el Ajustador del Pensamiento residente teje los diseños espirituales de un carácter universal de valores duraderos y significados divinos —un alma- sobreviviente de destino último y carrera sin fin, un finalista potencial.

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