el Gran Teatro Mundano, y las puertas en las Obras Superiores Universales.

Todos quienes hayamos prestado atención con cierto noble interés, a los desarrollos aparienciales en los Teatros Mundanos, podemos ahora comprender y posiblemente situarnos en unas coordenadas diferentes. Cada uno y posiblemente cada grupo, coloreamos en diferentes aspectos.

Por lo tanto, ahora no es momento de andar de la ceca a la meca, sinó de Alzarnos en la Elevacion de Conciencia, la Realización Verídica.

Lo que ÉSTO nos requiera ó nos requiere ya, es aquello en lo cual cada uno debemos profundizar y actuar, con arreglo a lo que vamos honestamente descubriendo en nuestra escala de valores.

Seamos mínimamente inteligentes; no merece la pena afectuar movimientos que energeticen ó puedan ser “aprovechados” por Falsedades Organizadas de ningún tipo, sin embargo permanecemos dispuestos a alcanzar el entendimiento adecuado con toda persona ó grupo, que anhele la integración, en vistas a la Liberacion FUERA de los harapos falsarios.

Tenemos una propuesta superior, y quienes quieran, podemos interesarnos en ésta propuesta. El entendimiento y respuesta a ésta proposición es aquello que se encuentra en desarrollo, y que aquí también ofrecemos, y lo explicitamos parcialmente en la medida de nuestras posibilidades.

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6 Respuestas a “el Gran Teatro Mundano, y las puertas en las Obras Superiores Universales.

  1. Cito unos textos, referentes a la Sanación Álmica que necesitamos:

    La vida de la Fuente Única de todas las formas manifestadas crea relaciones y cualidades esenciales, y aunque esto haya sido afirmado incesantemente, permanece siendo una verdad sin sentido. Sin embargo a medida que los hombres comiencen a reconocer a Dios como energía y a sí mismos como aspectos de esa energía, a trabajar conscientemente con energías y a reconocer la diferencia que existe en tiempo y espacio entre energías y fuerzas, y luego a medida que el alma entre en una mayor actividad funcionante, la realidad de la vida será reconocida en forma nueva y extraordinaria.

    Debería recordarse que el alma es una energía secundaria, que prueba la existencia de la energía primaria y es responsable de la aparición de un tercer tipo de energía -la tangible y objetiva. Eventualmente se sabrá que la Vida es capaz de ser invocada por el alma en bien de la forma. He aquí una clave para nuestro tema general.

    Hasta ahora no se ha obtenido una comprensión más o menos útil del mecanismo de acercamiento al aspecto vida -el antakarana y su agente, la voluntad espiritual. Las primeras sugerencias acerca del empleo del antakarana, y su propósito en relación con la personalidad y la Tríada espiritual, son estudiadas hoy por unos pocos estudiosos en el mundo y su número se acrecentará constantemente a medida que la personalidad y el alma establecen contacto y se fusionan, y reciban la iniciación un mayor número de personas. En consecuencia, el propósito de la existencia del cuarto reino de la naturaleza (como agente transmisor de las energías espirituales superiores a los tres reinos inferiores) irá apareciendo, y los hombres, en formación grupal, iniciarán conscientemente el trabajo de “salvar” -es innecesario decir, en sentido esotérico- a estas otras vidas agrupadas. El Macrocosmos, con sus propósitos e incentivos, comenzará por primera vez a reflejarse en el reino humano en forma nueva y poderosa, el cual a su vez se convertirá en el macrocosmos de los tres estados inferiores de vidas conscientes -los reinos animal, vegetal y mineral.

    Todo esto es un profundo misterio, y sigue siéndolo debido a la falta de desarrollo del cuarto reino. Se ha producido una desviación de la intención original. Su función y campo de servicio podrían sin embargo ser comprendidos y expresados sólo cuando este aspecto superior, la voluntad, haya sido llevado a una expresión consciente en el género humano, mediante la construcción y utilización del antakarana. A lo largo del arco iris puede afluir el aspecto vida, y es a lo que Cristo se refirió cuando dijo que Él vino para que haya “vida más abundante” en la Tierra. Siempre hubo vida, pero cuando la conciencia erística está radiantemente presente (como sucede hoy, aunque en pequeña escala) y el número de quienes la expresan es en realidad enorme, se infiere que el antakarana está firmemente establecido; entonces el arco iris puede ser atravesado y cruzado, y también puede afluir, a los reinos subhumanos de la naturaleza, a través de la humanidad, vida abundante en un nuevo e impelente sentido, además de un renovado impulso. Esto evidencia la divinidad, y testimonia en forma destacada el origen divino del hombre, y la esperanza, la salvadora esperanza del mundo.

    La energía y las fuerzas constituyen la suma total de todo lo que es.

    Ésta es otra verdad fundamental y trillada, sobre la cual se ha erigido la ciencia del ocultismo, y el arte de curar debe reconocer. En la manifestación no existe nada parecido. La enfermedad es una especie de energía activa, manifestándose como fuerzas que destruyen o producen la muerte. Por lo tanto, si nuestra premisa básica es exacta, la enfermedad es también una forma de la expresión divina, porque lo que conocemos como malo es el reverso de lo que llamamos bueno. ¿No restaremos importancia al tema o causaremos una falsa impresión si consideramos al mal (por lo menos en lo que concierne a la enfermedad) como bien, mal aplicado o mal adaptado? ¿Me interpretarán mal si digo que la enfermedad es energía que no funciona de acuerdo al plan o como sería de desear? Las energías que afluyen son puestas en relación con las fuerzas, dando por resultado buena salud, formas adecuadas y fuertes, y actividad vital; sin embargo, las mismas energías afluyentes, pueden ser puestas en relación con las mismas fuerzas, estableciéndose un punto de fricción, produciendo una zona enferma, dolor, sufrimiento y quizás muerte.

    Las energías y las fuerzas siguen siendo de la misma naturaleza esencialmente divina, pero la relación establecida produjo el problema. Si se estudia esta frase será evidente que esta definición puede incluir todo tipo de dificultad, y el productor final de la situación (sea buena o mala) es el aspecto relación. Esta afirmación es de gran importancia para toda reflexión.

  2. 2. En el hombre se unen dos energías, pero hay otras cinco presentes. Para cada una ha de encontrarse un punto central de contacto.

    Las dos energías que se unen en el hombre son los dos aspectos de la mónada, el Uno en manifestación; la mónada se manifiesta esencialmente como una dualidad; se expresa como voluntad y amor, atma-budi, y ambas energías, cuando entran en relación con el punto de la mente, el tercer aspecto de la divinidad, producen el alma y luego el mundo tangible manifestado; después se demuestra como voluntad, amor y mente o inteligencia del planeta, o atma-budi-manas.

    Cuando el alma se ancla como conciencia y vida dentro del ser humano, éste contribuye con el tercer algo, manas o mente, latente o kármicamente presente en toda sustancia, heredado o ] mantenido en solución en la sustancia, desde un sistema solar anterior. En ese sistema se desarrolló la inteligencia y quedó retenida dentro de la sustancia [i589] a fin de formar la base del desenvolvimiento evolutivo del actual segundo sistema solar. Recuerden que los siete planos de nuestro sistema solar constituyen los siete subplanos del plano físico cósmico y que por lo tanto el espíritu es materia en su más elevado punto de expresión, y la materia es espíritu en el más inferior. La vida está constituida por la voluntad y el amor y por grandes energías impulsoras que subyacen en todo el proceso evolutivo y motivan su inevitable consumación.

    Atma-budi, como energías, se anclan en el vehículo del alma, en el loto egoico, y su actividad fusionada evoca respuesta de la sustancia del plano mental, que entonces hace su propia contribución. Su reacción produce lo que llamamos la mente superior, de naturaleza tan sutil y emanación tan tenue, que forzosamente debe relacionarse con los dos aspectos superiores y llegar a ser parte de la Tríada espiritual. El vórtice de fuerzas establecido por el impacto de la voluntad divina, expresando propósito divino y unificado con el Ser (como identidad y no como cualidad), produce el loto egoico, el vehículo de esa “alma identificada”, arrastrada a la expresión por el tercer resultado del impacto átmico-búdico en los tres mundos, y la mente concreta y el intelecto humano vienen a la expresión. Existe, en consecuencia, una curiosa similitud entre los tres aspectos divinos en manifestación y el hombre espiritual en el plano mental. La analogía es la siguiente:

    La mónada Mente abstracta.

    El alma Loto egoico.

    La personalidad Mente inferior o concreta.

    Esa vaga abstracción, la mónada, durante eones, parece no haberse relacionado de ninguna manera con el alma y la personalidad; ambas han estado y están ocupadas en la tarea de establecer, a su debido tiempo y de acuerdo al impulso evolutivo, una estrecha fusión o unificación. La mente abstracta también ha permanecido durante eones como algo inconcebible y fuera de los modos de expresión y del pensamiento del hombre kamamanásico (o emoción y mente inferior) y luego, finalmente, alma y mente concreta (o el iluminador y el transmisor de iluminación). Tales analogías pueden ser muy iluminadoras si se las considera debidamente.

    En el ser humano tenemos ancladas dos energías principales; una incomprendida, a la cual damos el nombre de la PRESENCIA, la otra comprendida, a la cual damos el nombre de Ángel de la PRESENCIA.
    Éstas son el alma (el ángel solar) y la mónada. Una corporifica el rayo monádico, la otra el rayo del alma, y ambas energías, activa o sutilmente, condicionan a la personalidad.

    Las otras cinco energías presentes son el rayo de la mente o fuerza condicionadora del cuerpo mental; el rayo de la naturaleza emocional y el rayo del cuerpo físico, además de un cuarto rayo, el de la personalidad. Esotéricamente el rayo del cuerpo físico “asciende hasta la conjunción, mientras que los demás descienden”, según reza en un antiguo escrito. El rayo de la personalidad es consecuencia o resultado del vasto ciclo de encarnaciones. Por lo tanto tenemos:

    1. El rayo monádico.

    2. El rayo del alma.

    3. El rayo de la mente.

    4. El rayo de las emociones.

    5. El rayo del cuerpo físico.

    6. El rayo de la personalidad.

    7. El rayo planetario.

    El rayo planetario es el tercer Rayo de Inteligencia Activa, porque condiciona a nuestra Tierra y tiene gran potencia, que permite al ser humano “atender sus asuntos en el mundo de la vida física planetaria”.

    Me he referido casualmente a esos rayos en otra parte y poco he dicho acerca del rayo planetario; he puesto el énfasis sobre otro análisis de los rayos condicionantes, y en este análisis he reconocido que únicamente cinco rayos son de utilidad práctica para el hombre. Estos son:

    1. El rayo del alma.

    2. El rayo de la personalidad.

    3. El rayo mental.

    4. El rayo astral.

    5. El rayo del cuerpo físico.

    Sin embargo, con la creación y el desarrollo del antakarana, el rayo de la mónada también debe ser puesto en línea, y entonces aquello que es su polo opuesto, la “vivencia” planetaria, el tercer rayo, será reconocido. He dado aquí un punto de mucha importancia. Todas estas energías desempeñan una parte activa en el ciclo de vida de cada hombre y no pueden ser totalmente ignoradas por el curador, aunque a menudo la información es relativamente inútil en la actualidad. [e433]

    3. El conflicto de esas energías con las fuerzas, y de las fuerzas entre si, producen los males corporales del hombre.

    Se observará aquí que las enfermedades se producen, de acuerdo a la ley, de dos maneras:

    1. Por el conflicto de las energías con las fuerzas.

    2. Por el conflicto de las fuerzas entre sí.

    Evidentemente, a primera vista es de esperarse esta lucha dual. En primer término tenemos la lucha que se libra en la vida de la personalidad, cuando el alma definidamente dirige su atención hacía sus vehículos y trata de ejercer control. Cuanto más determinada esté la persona a someter su personalidad al control del alma, más se intensificará el conflicto, surgiendo como resultado serias condiciones físicas.

  3. 7. Ésta es la quinta Ley de Curación, dentro del mundo de la forma.

    Esta quinta Ley concierne principalmente al quinto principio, mente o manas; principio que hace del ser humano lo que es; lo convierte en prisionero de la forma y del planeta, y así lo hace vulnerable e indefenso, en el aspecto forma, a los ataques que son parte de la milenaria acción del mal contra el bien.

    Este quinto principio, cuando es controlado y empleado por el Hijo de la Mente, un Hijo de Dios, permitirá al hombre espiritual liberarse de todo tipo de forma y por lo tanto de la enfermedad y de la muerte.

    Evidentemente, cuando el curador se entrena en el arte de curar, debe captar con claridad y candidez ciertos hechos excesivamente simples, aunque esotéricos:

    1. Que la curación es, simple y esencialmente, la manipulación de energía.

    2. Que debe diferenciar cuidadosamente entre energías y fuerzas.

    3. Que si busca obtener un verdadero éxito, debe aprender a ubicar al paciente, lo más exactamente posible, en el correcto peldaño de la escala de la evolución.

    4. Que el conocimiento de los centros es imperativo.

    5. Que él mismo debe trabajar como alma, a través de su personalidad.

    6. Que su relación con el paciente (a no ser que éste se halle muy evolucionado) debe establecerla como personalidad.

    7. Que debe localizar el centro controlador de la zona que abarca el punto de fricción.

    8. Que, como sucede con todo en las ciencias ocultas, la enfermedad y la curación son aspectos del gran sistema de “relación” que rige a toda la manifestación.

    Si el curador toma estos ocho puntos, y reflexiona y cavila sobre ellos, erigirá una sólida base para todo el trabajo a realizar; su relativa simplicidad es tal que, resultará evidente, cualquiera puede ser curador si así lo desea y está dispuesto a cumplir con los requisitos. La idea corriente que una persona es un curador “nato” y por lo tanto excepcional, en realidad sólo indica que dirige allí su principal interés. Por lo tanto, a causa de este interés, ha dirigido su atención al arte de curar y en consecuencia a establecer contacto con pacientes; debido a la inevitable actuación de la ley que rige el pensamiento, descubre que la energía sigue a su pensamiento y afluye a través de él hacia el paciente. Cuando lo hace deliberadamente, logra a menudo la curación. Cualquier hombre o mujer -que tenga verdadero interés y esté impelido por el incentivo del servicio- que piensa y ama, puede ser curador, y ha llegado el momento de que la gente comprenda esto. Todo proceso de curación es dirigido por el pensamiento; concierne a la dirección de las corrientes de energía o a su abstracción, y está es otra manera de referirse a la irradiación y al magnetismo. Cada iniciado es un curador, y cuanto más avanzado, menos se ocupa de la complejidad de los centros y fuerzas, o de las energías y su dirección. Cura automáticamente, como en el caso del iniciado Pedro; acerca de él leemos que “al pasar la sombra de Pedro curó a todos ellos”.

    La mayor diferencia observada en el intervalo (un intervalo de muchos, muchos miles de años) que media entre el tipo de curación ya mencionado y el trabajo de un curador menos avanzado, se observará en que los curadores que son médicos entrenados y acreditados y también curadores espirituales, tendrán una gran ventaja sobre los curadores no entrenados, porque su diagnosis de la enfermedad tenderá a ser más exacta y su poder de visualización más grande, debido a su entrenada familiaridad con la estructura del cuerpo y su conocimiento de la patología morbosa. Será inteligente que, durante mucho tiempo, el curador espiritual trabaje siempre en colaboración con un médico clínico entrenado. El curador proporcionará los conocimientos ocultistas requeridos. Finalizará la época en que pueda establecerse como curador cualquier persona buena, bondadosa y espiritualmente orientada; la práctica de la curación debería ser precedida por años de cuidadoso estudio acerca de la naturaleza de la energía, de los tipos de rayo y de los centros; deberían dedicarse a esto por un mínimo de tres años; si a ello se agrega la ciencia de un médico entrenado, egresado de nuestras mejores facultades de medicina, tendremos un nuevo y mejor tratamiento del vehículo humano que [i602] el dado hasta ahora. Luego, el conocimiento oculto y ortodoxo del curador, su capacidad de visualización y su poder para dirigir el pensamiento, serán reales y prácticamente efectivos.

    La regla vinculada a la quinta Ley pone en claro la necesidad de este conocimiento oculto, porque expone muy definidamente ciertos mandatos fundamentales.

  4. Una CONCEPCION DIFERENTE, de nuestro SISTEMA PLANETARIO :

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