Archivo diario: 20 junio, 2019

¿ … en dónde perdimos el Amor … ?

… bueno … no sólo el Amor … quizás se han PERDIDO también más cosas … 🙂

LEY IX

La Perfección hace surgir la imperfección a la superficie. El bien expulsa el mal de la forma del hombre, en tiempo y espacio. La inofensividad es el método usado por el Ser Perfecto y empleado para el Bien. Esto no es negatividad, sino perfecto equilibrio, cabal punto de vista y comprensión divina.

REGLA SEIS

El curador o el grupo de curación debe mantener sujeta la voluntad, pues no debe emplearse la voluntad, sino el amor.

Estos tres requisitos básicos conciernen a la realización en los diversos planos del universo; aunque ya me ocupé de ellos en conexión con el acercamiento a la sexta iniciación, tienen -en una vuelta inferior de la espiral- sus analogías, y son por lo tanto de aplicación práctica para el discípulo iniciado, particularmente para quien ha recibido la tercera iniciación. Reflexionemos sobre cada uno de estos requisitos:

Perfecto equilibrio, indica total control del cuerpo astral, de manera que son superados los desórdenes emocionales, o por lo menos quedan reducidos al mínimo en la vida del discípulo. Indica también, en una vuelta superior de la espiral, la capacidad para funcionar libremente en los niveles búdicos, debido a la total liberación (y al consiguiente equilibrio) de todas las influencias e impulsos motivados en los tres mundos. Este tipo o cualidad de equilibrio significa -si reflexionan profundamente- un abstracto estado mental, pues nada de lo que se considera imperfección puede originar disturbios. Seguramente se darán cuenta de que si estuvieran enteramente libres de toda reacción emocional, verían acrecentarse enormemente la lucidez mental y la capacidad de pensar con claridad y todo lo que ello involucra.

Lógicamente, el perfecto equilibrio de un discípulo-iniciado y del Maestro-Iniciado son diferentes, porque uno concierne al efecto que produce o no en los tres mundos, el otro concierne a la adaptabilidad al ritmo de la Tríada espiritual; sin embargo, el primer tipo de equilibrio debe preceder a la realización posterior, y por ello me ocupo del tema. Este perfecto equilibrio (posible de realizar por el lector) se alcanza rechazando las seducciones, anhelos, impulsos y atracciones, de la naturaleza astral o emocional, y también practicando lo que previamente mencioné: que algunos denominan Indiferencia Divina.

Un Cabal Punto de Vista. Lógica y primordialmente, esto se refiere al punto de vista universal de la Mónada, y por lo tanto a un iniciado de grado superior. Sin embargo, puede ser interpretado en un peldaño inferior de la escala de evolución, y se refiere a la función del alma como Observador en los tres mundos y al panorama completo tal como lo logra gradualmente un observador; esto se obtiene por el desarrollo de las cualidades del desapego y la discriminación. Ambas cualidades, cuando son expresadas en el Camino de la Evolución superior, se convierten en abstracción y voluntad al bien.

Un cabal punto de vista -tal como el experimentado en los niveles del alma- indica la eliminación de todas las barreras y la liberación del discípulo de la gran herejía de la separatividad, creando por lo tanto un canal inobstruido para la afluencia del amor puro. El perfecto equilibrio, visto desde el mismo nivel, ha eliminado todo impedimento y esos factores emocionales que hasta ahora han obstruido el canal, preparando el camino para que el Observador vea realmente.

La Comprensión Divina también debe ser estudiada desde dos puntos de vista. Como cualidad del alma, indica una mente que puede mantenerse firme en la luz y, por consiguiente, reflejar la razón pura (amor puro) que cualifica el reflejo del Hijo de la Mente, el alma en su propio plano. El Camino superior que recorre el Maestro se relaciona con esa identificación, la cual reemplaza a la conciencia individualista; todas las barreras han desaparecido y el iniciado ve las cosas tal cual son; conoce las causas, de las cuales los fenómenos son efectos efímeros. Esto, en consecuencia, Le permite comprender el Propósito tal como emana desde Shamballa, así como el iniciado menor comprende el Plan, formulado por la Jerarquía.

Estos tres atributos divinos son, en cierta medida, esenciales en el desenvolvimiento del curador-iniciado; él debe trabajar para desarrollarlos como parte de su necesario equipo; además debe saber que todas las reacciones de naturaleza emocional crean un muro o barrera entre la fuerza curadora, que afluye libremente, y el paciente; esta barrera la crea él, no el paciente. Las emociones del paciente no deben producir efecto sobre el curador ni desviarlo de la intensa y necesaria concentración para su trabajo, ni pueden, por sí mismas, crear una barrera suficientemente fuerte como para desviar la fuerza curadora.

Un cabal punto de vista involucra por lo menos el intento, por parte del discípulo, de penetrar en el mundo de las causas, y así conocer, si es posible, aquello que es responsable de la enfermedad del paciente.

agoralibre
22 junio, 2019 en 9:39 am

Evidentemente, nos encontramos inmersos en un mundo de materialidad agobiante, en donde todo se manifiesta con sesgos fascistoides, tal y cómo podemos apreciar en las exteriorizaciones de la mente mundana.

La espontaneidad de la “inocencia” infantil, lo que algunos llaman “buena voluntad en las personas”, adolece de imperfección ante los mamtrámicos verbalizadores, “superdotados mentales”, capaces de “dar la vuelta” a los significados esenciales verídicos de las cuestiones.

Capa sobre capa, las mentiras visisualizadas inventadas, y otros detallles asombrosos, van “calando” en nuestro subconsciente, y AHORA nos encontrados envueltos y dotados de caracteres, que posiblemente, nada tienen que ver con nuestra esencia.

Sin duda, hemos olvidado, ¿PERDIDO?, muchas cosas, y resulta que ahora MUY POCOS tienen interés en averiguar qué ha sucedido.

En primer lugar; las gafas que nos distorsionan totalmente la realidad.

Se pretende que la humanidad está “siguiendo” un camino evolutivo ascendente, y que ahora nos hallamos mucho más evolucionados sobre todo SOCIALMENTE, que los tiempos de los Primates, dinosaurios, y todo tipo de bestias adorables.

Quitémonos las primeras gafas, … así que, allá cada cual.

La Humanidad actual es un resto, terriblemente degenerado, de todo tipo de “guerras dómines mentales”, y lo que llaman las antiguas civilizaciones, de Atlántida, Lemuria, u OTRAS, que están sepultadas y olvidadas en la temporalidad, ERAN MUCHISIMO MAS PERFECTAS.

Si consideramos ésta posibilidad, toda la perspectiva cambia, y quizás podemos situarnos en unas coordenadas más correctas.

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Convulsas Historias Planetarias …

Ajustador y el Alma.

111:0.1 (1215.1) LA PRESENCIA del Ajustador divino en la mente humana hace imposible para siempre que la ciencia o la filosofía alcancen una comprensión satisfactoria del alma evolutiva de la personalidad humana. El alma morontial es hija del universo y tan sólo se la puede llegar a conocer a través del discernimiento cósmico y del descubrimiento espiritual.

111:0.2 (1215.2) El concepto de un alma y de un espíritu residente no es nuevo en Urantia; ha aparecido frecuentemente en los diversos sistemas de creencia del planeta. Muchas de las fes orientales, así como también algunas de las occidentales han percibido que el hombre es divino en su linaje, así como también humano en su herencia. La sensación de la presencia interior, además de la omnipresencia exterior de la Deidad, por largo tiempo ha formado parte de muchas religiones urantianas.

Los hombres han creído por mucho tiempo que existe algo que crece dentro de la naturaleza humana, algo vital que está destinado a perdurar más allá del corto tramo de la vida temporal.

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