Estamos en la Vida interior más lúcida.

Cuando las energías constructoras del alma están activas en el cuerpo, entonces hay salud, limpia interacción y correcta actividad. Cuando los constructores son los señores lunares y los que trabajan controlados por la Luna y a las órdenes del yo inferior personal, entonces hay enfermedad, mala salud y muerte.

Esta ley es muy interesante porque se ocupa básicamente de las causas, principalmente de esas causas que la persona común no puede controlar conscientemente, y porque da esotéricamente un cuadro en miniatura o microcósmico de la situación universal o macrocósmica. Trata del problema del mal o del dolor y el sufrimiento (los grandes misterios de nuestro pequeño planeta), en pocas frases que contienen vastas implicaciones. La misma simplicidad de esta gran ley natural oculta los significados de gran alcance de su actuación normal. Con mucha sencillez expone las siguientes cosas, y las enumeraré porque el desmenuzamiento de un párrafo en sus claros y simples enunciados, constituye una forma sensata para llegar a su comprensión:

1. Cuando el alma controla la forma involucrada, hay salud.

2. El alma es el constructor de la forma, la fuerza constructiva en manifestación.

3. Esto es verdad tanto en el micro como en el macrocosmo.

4. Los resultados con plenitud, recta relación y correcta actividad.

5. Cuando el alma no controla, y las fuerzas de la naturaleza-forma son por lo tanto los factores controladores, habrá mala salud.

6. Los constructores de la forma son los “señores lunares”, los elementales físico, astral y mental.

7. Éstos, en su triple totalidad, componen la personalidad.

8. Están esotéricamente regidos por la Luna, el símbolo de la forma, llamada frecuentemente “la madre de la forma”.

9. La emanación proveniente de la Luna contiene las simientes de la muerte y de la enfermedad, porque la Luna es “un planeta muerto”.

Como observarán, todo ello vuelve nuevamente a la fuente mayor de la energía que controla al cuerpo. Aunque el alma es la fuente de toda vida y conciencia, lo único que hace el alma durante eones es preservar la vida y la conciencia en la forma, hasta el momento en que ésta alcanza la etapa evolutiva donde se convierte en un instrumento para el alma, útil y apropiado (y lo será cada vez más) para ser empleado como medio de expresión y servicio. El karma determina la calidad y naturaleza del cuerpo físico. Puede tener salud si no se ha abusado de él en una vida o vidas, condicionando una determinada encarnación, o no tener salud por estar pagando el precio de los errores cometidos. La buena salud no depende necesariamente del contacto consciente con el alma. Ello puede producir y produce buena salud, pero también depende, en la mayoría de los casos comunes, de la vida e intención de la personalidad -en esta vida o en anteriores; cuando la voluntad de la personalidad se dirige al mejoramiento espiritual y a seguir una vida limpia y pura, entonces el alma puede ser de verdadera ayuda.

El cuerpo físico -sin tener en cuenta lo que sus víctimas puedan creer y afirmar- esta siempre condicionado por causas internas; nunca él mismo es, intrínsecamente, una causa. En el actual sistema solar, y en nuestro planeta, es automático, afectándolo las causas generadas en los planos internos y la actividad del alma. Observen la importancia de esta afirmación. El cuerpo físico no tiene verdadera vida propia, sino que simplemente -en este ciclo- responde a impulsos que emanan de otra parte. Su realización y triunfo consiste en que es un autómata. Si esto es captado adecuadamente podemos entrar sin peligro a considerar la séptima ley y la cuarta regla.

LEY VII

Cuando la vida o energía fluye sin impedimentos y, mediante la correcta dirección, alcanza su precipitación (la glándula relacionada), entonces la forma responde y la mala salud desaparece.

Uno de los factores interesantes que deben observar los estudiantes es la doctrina de los intermediarios, la cual está rica y abundantemente incluida en todas las enseñanzas esotéricas y considerada de muy vital importancia.

Ha sido acentuada (aunque erróneamente interpretada) en la enseñanza cristiana acerca de Cristo; el cristianismo Lo ha presentado como intermediario entre un Dios iracundo y una humanidad ignorante y mísera.

Pero de ninguna manera la intención de Su venida y de Su tarea fue ésa; el alma es el intermediario entre la mónada y la personalidad; la misma idea también se halla en muchas otras presentaciones. La Jerarquía misma es el intermediario entre Shamballa y la humanidad; el plano etérico (y con ello quiero significar el vehículo etérico cósmico, planetario e individual) es el intermediario entre los planos superiores y el cuerpo físico denso. Todo el sistema de revelación ocultista o esotérica está basado en la maravillosa doctrina de interdependencia, vinculación consciente y ordenada, y transmisión de energía de un aspecto de la divina manifestación a otro; en todas partes y a través de todo, existe circulación, transmisión de energía y métodos para pasar la energía de una forma a otra, siempre por medio de un mecanismo adecuado.

He llamado la atención sobre esto porque dicha verdad está directamente relacionada con la séptima ley. Hemos visto, en conexión con todos los procesos de curación, que el cuerpo denso es considerado esotéricamente un simple autómata; es sólo un recipiente de energías trasmitidas. Hemos visto que el cuerpo etérico que se halla en toda forma o fundamenta cada forma, es en sí una estructura para la transmisión de energías que proceden de alguna fuente -dicha fuente es principalmente el punto donde pone su énfasis la vida dentro de la forma. Para el ser humano común esto es usualmente el cuerpo astral, del cual emana la energía astral o emocional, anclándose allí, antes de ser trasmitida al cuerpo etérico. Sin embargo, en ha mayoría de los casos, habrá una mayor o menor mezcla de energía mental. Luego, la energía del alma, reforzada (si puedo emplear tal palabra) por la mente purificada, y trasmitida a través de la personalidad, condicionará al cuerpo etérico y controlará en consecuencia las actividades del vehículo físico.

España, sumergida en OLA DE CALOR PROCEDENTE DIRECTAMENTE DEL SAHARA: ( … en las próximas horas … ya está comenzando …)

ola

Los siguientes videos, demuestran que los chemtrails no existen, y que nadie, nadie, manipula la atmósfera … !faltaría más …!

… se nota, que éstos muchachos de la GEOINGENIERIA, continúan con sus prácticas … deben de estar tan entusiasmados, que nos van a freir un poco … mientras la sociedad está atenta, hipnotizada, por los diferentes juegos que aparecen en sus pantallas … jajaja

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12 comentarios

Archivado bajo aclaraciones..., Metanoia, Piedra Angular

12 Respuestas a “Estamos en la Vida interior más lúcida.

  1. Quisiera ocuparme brevemente de la significación de la palabra “regla” y dar una idea de su significado esotérico. Existe una gran diferencia entre una ley, una orden o mandato, y una regla, y debe reflexionarse detenidamente sobre dicha distinción.

    Las leyes del universo son simplemente métodos de expresión, los impulsos de la vida y el sistema de existencia o actividad de Aquel en quien vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser.

    En último análisis, no hay forma de evitar estas leyes; tampoco pueden ser negadas, pues somos eternamente impelidos a la actividad por ellas, rigiendo y controlando (desde el ángulo del Eterno Ahora) todo lo que sucede en tiempo y espacio. Órdenes y mandatos son débiles interpretaciones dadas por los hombres a lo que ellos comprenden por ley.

    En tiempo y espacio, en cualquier momento dado y localidad determinada, los mandatos son formulados por quienes tienen autoridad o parecen dominar o están en situación de hacer cumplir sus deseos. Las leyes son ocultas y básicas. Las órdenes indican la debilidad y limitación humanas.

    Las reglas son, sin embargo, diferentes y constituyen el resultado de la experiencia comprobada y de milenarias empresas, y -sin asumir la forma de leyes ni las limitaciones de un mandato- las reconocen aquellos para los cuales han sido creadas, evocando una rápida e intuitiva respuesta. No es necesario, exigir su cumplimiento, sino ser aceptadas y puestas a prueba voluntariamente, teniendo fe en la evidencia del pasado y en el testimonio de la épocas, pues justifican el esfuerzo necesario para los requerimientos expresados.

    Esto es verdad respecto a las catorce reglas que vamos ahora a estudiar. Quisiera recordarles que sólo un iniciado consciente puede comprender verdaderamente su significación, y también que todo esfuerzo por comprender, desarrollará en ustedes el comienzo de esa conciencia iniciática, siempre y cuando traten de poner en práctica y aplicar dichas reglas voluntariamente en su vida diaria. Pueden ser aplicadas de tres maneras -física, emocional y mentalmente- y una cuarta que puede ser mejor descrita con las palabras: “la respuesta, de la personalidad integrada, a la interpretación y comprensión del alma.”

    Otro punto, sobre el cual quisiera llamarles la atención antes de abocarnos a la interpretación de esta regla, es que deben buscar la aplicación grupal, el significado grupal y la luz grupal. Acentúo enfáticamente las palabras “luz grupal”. Por lo tanto, se trata de algo básicamente nuevo en el campo de la enseñanza esotérica, y la dificultad de comprenderlo inteligentemente es muy grande. Los verdaderos significados no son tan sencillos como parecen superficialmente. Las palabras de estas reglas parecerían vulgarmente familiares. Si significaran exactamente lo que aparentan, no sería necesario sugerirles las significaciones e ideas subyacentes. Pero no son tan simples.

    En resumen: las reglas deben ser leídas con la ayuda del sentido esotérico en desarrollo; se relacionan con la iniciación grupal, a pesar de que son aplicables individualmente; no son lo que aparentan ser superficialmente -verdades espirituales trilladas y estereotipadas- sino reglas para la iniciación que, si se cumplen, llevarán al discípulo y al grupo a través de una gran experiencia espiritual; personifican las técnicas de la nueva era, las cuales necesitan actividad y procedimientos grupales y acción conjunta.

    Anteriormente dije que estas reglas son el resultado de la experiencia comprobada, y mi empleo de la palabra “nuevo”, a este respecto, se refiere al conocimiento humano y no al proceso iniciático, que siempre ha existido; invariablemente, durante las grandes crisis iniciáticas, los discípulos han avanzado en grupos, aunque no se hayan dado cuenta. Ahora los discípulos pueden ser conscientes de esto y los diversos ashramas de rayo no sólo podrán presentar los grupos (grandes o pequeños) al Iniciador, sino que los miembros de dichos grupos serán ahora conscientes de la realidad de la presentación grupal. Además deberán captar el hecho de que la amplitud de su conocimiento depende de su descentralización. Les pediré que cavilen y reflexionen sobre este último enunciado.

  2. En el sendero de la Iniciación, la voluntad monádica (siendo su reflejo la voluntad egoica y su distorsión la propia voluntad individual) es trasmitida por intermedio del antakarana, gradual y directamente al hombre en el plano físico, lo cual produce la analogía superior de esas cualidades que el bien entrenado, aunque cerrado esoterista, denomina antojadizamente: transmutación y transformación.

    El resultado es asimilación de la voluntad egoica individual en el propósito de la mónada, propósito -indesviable e inalterable- de Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Ésta es la tierra verdaderamente ardiente, pues nuestro “Dios es un fuego consumidor”; la zarza ardiente o árbol ardiente de la vida, del simbolismo bíblico. Los efectos de este fuego superior a todos, de esta tierra ardiente. profundamente espiritual, hasta ahora raras veces reconocida, están resumidos en la siguiente frase de la Regla Uno:

    3. La clara y fría luz resplandece y, siendo fría, sin embargo el calor -evocado por el amor grupal- permite una cálida exteriorización energética.

    Estas palabras contienen la clave de la iniciación grupal. La luz de la iniciación superior puede afluir cuando es evocada por el amor grupal. Esta luz clara y fría genera el “calor” necesario, palabra simbólica empleada por la mayoría de las Escrituras del mundo para significar energía viviente y espiritual. He dicho “energía espiritual” y no fuerza egoica, y en ello reside la diferencia que algún día tendrán que captar.

    El amor grupal se basa en el aspecto egoico de la voluntad, al que denominamos “amor sacrificado”. Ello no significa relaciones felices entre los individuos del grupo. Presumiblemente quizás conducirá a una desdichada interacción externa y superficial, pero básicamente lleva a una inalterable y firme lealtad, subyacente en la superficie de la vida externa.

    La influencia que ejerce el Maestro cuando trata de ayudar a Su discípulo, produce siempre un trastorno transitorio -transitorio desde el ángulo del alma, pero frecuentemente temible desde el ángulo de la personalidad.

    Análogamente, la proyección de la vida e influencia de cualquier discípulo avanzado, dentro de la periferia o aura de un aspirante o discípulo menos avanzado, resulta -dentro de su categoría- perturbadora e inquietante.

    Esto es algo que se debe tener muy en cuenta, tanto en lo que respecta a la propia reacción y entrenamiento del discípulo como a cualquier efecto que pudiera producir en la vida del discípulo en probación o menos avanzado, que esté en su propia esfera de influencia. Estas influencias intrusas, producidas por un Maestro o discípulo avanzado, y su consiguiente efecto sobre un individuo o grupo, se interpretan generalmente en términos de la personalidad, siendo muy poco comprendidas. Sin embargo constituyen aspectos de la voluntad superior de algún discípulo avanzado, que hacen impacto sobre la voluntad de la personalidad y evocan la voluntad sacrificada del ego o alma, originando así un período de malestar temporario.

    A causa de ello el aspirante y el discípulo inexperto se resienten, y culpan de su malestar a las fuerzas evocadoras, en vez de aprender la necesaria lección de recibir y manejar fuerza.

    No obstante, cuando hay verdadero amor, se reducirá la voluntad de la personalidad, se evocará la voluntad sacrificada del alma y se acrecentará constantemente la capacidad de identificar al grupo con la voluntad o propósito de la mónada. El progreso del grupo va, por lo tanto, de una tierra ardiente a otra -siendo cada una más fría y clara que la. precedente, produciendo consecuentemente el fuego ardiente, el fuego encendido, claro y frío, y el fuego divino consumidor.

  3. Lo que llaman “leyes” surgen debidas, según nos explican, a nuestra integracion en entidades de orden “almico” superior:

  4. En el siguiente documento: LOS ÁRBOLES NOS PROTEGEN DE RADIACIONES PELIGROSAS, comprobado mediante medidores:

  5. ANOMALIAS EN EL FUNCIONAMIENTO DE LOS BANCOS ESPAÑOLES;

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