La Divinidad, en los Seres Humanos; nuestras tareas verídicas.

La comprensión de la verdadera naturaleza del hombre traerá un cambio fundamental en los métodos de vida y enseñanza.

Se procurará especialmente enseñar al hombre la realidad de la existencia del Ego en su propio plano, la naturaleza de los “cuerpos lunares” y el método para alinear los cuerpos inferiores, a fin de que el Ego pueda comunicarse directamente con el cerebro físico, controlar la naturaleza inferior y realizar sus propósitos espirituales.

Por medio de la concentración y la meditación se enseñará a los hombres cómo pueden adquirir conocimiento por sí mismos, desarrollar la intuición y extraer los recursos del Ego. Así se enseñará al hombre a pensar, a asumir el control del cuerpo mental y a desarrollar sus poderes latentes.

En las pocas frases anteriores se indican, breve e inadecuadamente, los resultados que pueden esperarse de la verdadera comprensión de la naturaleza esencial del hombre. (Nuestra Alma, ó Ser Cuántico Universal)

si mismo

Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo:  "Conoce al SEÑOR", porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande--declara el SEÑOR-- pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.
35 Así dice el SEÑOR,
el que da el sol para luz del día,
y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas.

Han sido escritas en vista de que actualmente existe la necesidad de algo que confirme la existencia del hombre real o interno y las leyes del reino de Dios. Siempre se ha sabido que existe ese hombre interno, e invariablemente se ha proclamado el “reino interno”, hasta que vino H. P. B. y enunció las mismas antiguas verdades desde un nuevo ángulo, dando un giro esotérico al pensamiento místico. Ahora el hombre tiene la oportunidad de comprender las leyes de su propio ser y, por ese conocimiento, quienes están al borde de la captación intuitiva del conocimiento y aquellos de tendencia científica dispuestos a aceptar estas verdades como hipótesis activa para ser aplicada como base experimental, hasta comprobar su inexactitud, tendrán la oportunidad de resolver los problemas mundiales desde el aspecto interno. De esta manera se manifestará el principio crístico sobre la tierra y se demostrará que la naturaleza crística es una realidad en la naturaleza misma.

Para el pensamiento público es de gran valor la verdadera explicación respecto a la evolución del Ego, siendo muy grande el desarrollo gradual de su poder en la tierra.

El hombre es una unidad que funciona como tal en el cuerpo causal; una triplicidad que actúa regida por el aspecto voluntad, (el cuerpo mental); gobernada por el aspecto deseo o sabiduría, (el cuerpo astral); controlada por el aspecto actividad, (el cuerpo físico). Electrifica o vitaliza los tres cuerpos o aspectos, unificándolos en uno y produciendo - mediante la Inteligencia que Él es en esencia,- coherencia en la acción, simultaneidad de propósito y esfuerzo Sintético.

Finalmente, es evidente que, estudiado desde cualquier punto de vista, el triple Logos (o Su reflejo, el microcosmos), mediante el principio manásico convierte inteligentemente la materia en forma y la utiliza para cumplir la voluntad, el deseo y el propósito la existencia inmanente; podrá observarse que este principio subyace en Los tres aspectos.

El hombre puede considerar esta cuestión de dos formas, ambas proporcionarán tema para la meditación y merecen ser consideradas seriamente. Han sido tratadas por los pensadores de muchas escuelas de pensamiento y, por ende, no necesitan una extensa elucidación. Puede considerarse que el problema exige del ente humano (actuando en el cuerpo físico) elevar su conciencia interna hasta los niveles superiores del plano mental, por lo tanto implica elevar o expandir su conciencia incipiente hasta llegar a ser consciente de esa vida superior. Tal es el camino del acercamiento místico; muchos ejemplos de esta realización pueden ser estudiados en la vida de los místicos de todas las épocas. Por medio de la devoción pura, la dedicación intensa y una severa disciplina del cuerpo físico, el místico penetra en el centro cardíaco de su pequeño sistema y los rayos de su propio sol central irradian sobre su vida la luz divina egoica.

También podría decirse que el problema reside en que el hombre concentra su esfuerzo en hacer descender a la conciencia del cerebro físico -por consiguiente al plano físico- la vida, el poder y la energía del centro interno, el Ego. Ello significa necesariamente comprender en forma científica las leyes del ser y reconocer la naturaleza dual del Yo. Implica dedicarse a la tarea de dominar los señores lunares por medio del radiante control del Señor solar. Tal es el método esotérico, por el cual se estudia la constitución de esas entidades que forman la cuádruple naturaleza interna, la personalidad, y se investigan profundamente esas Esencias divinas que construyen el cuerpo del Ego o Yo superior. A esto debe agregarse también la severa aplicación de las leyes de la naturaleza al problema individual.

La evolución de los pétalos. La construcción del cuerpo causal es el resultado de la energía dual, la energía del yo inferior con su acción refleja sobre la unidad superior y la natural energía del yo cuando impresiona directamente a la sustancia del loto egoico.

Debería recordarse aquí que, por sutil que sea el material, el loto egoico es en realidad sustancia que posee una vibración particular como la del cuerpo físico, sólo que (debido a su tenuidad el hombre físico lo considera prácticamente como insustancial. En efecto, como ya se ha indicado, es el resultado de la vibración dual de los Dhyanes quíntuples o Dioses en conjunción con el Cuaternario cuádruple o los Pitris de los vehículos inferiores. Mediante el esfuerzo consciente de los Logos planetarios los Dhyanes y los Pitris inferiores entran en estrecha relación. Esto produce (en el tercer subplano del plano mental) una vibración nónuple o un verticilo en la materia gaseosa del plano -subplano gaseoso cósmico- que, después de cierto período de persistencia, asume la forma de un loto de nueve pétalos. Dicho loto está cerrado en forma de capullo sobre el punto central o corazón del loto -esa chispa de fuego eléctrico que por su acción o vitalidad innata, actuando sobre la sustancia del loto, atrae hacia sí la suficiente cantidad de sustancia para formar tres pétalos internos y proteger a la chispa central, siendo sin embargo de la misma sustancia o esencia que los otros nueve pétalos.

El estudiante debe cuidar de no materializar demasiado su concepto; por lo tanto seria conveniente que considere este tema desde otros ángulos y emplee otros términos para expresar la misma idea. Por ejemplo, el cuerpo egoico podría ser visto de las cuatro maneras siguientes: (SIGUE EN EL ENLACE)

A estas tres hileras de pétalos se las denomina en terminología esotérica:

La tríada del “conocimiento externo” o los señores de la sabiduría activa.
La triada de la hilera media del “amor” o los señores del amor activo.
La tríada interna del “sacrificio” o los señores de la voluntad activa.

La primera constituye el resumen de la experiencia y del desarrollo de conciencia alcanzado, la segunda la aplicación de ese conocimiento, en forma de amor y servicio, o la expresión del Yo y el no-yo vibrando recíprocamente, y la tercera, la plena expresión del conocimiento y del amor dedicados a sacrificar todo, conscientemente, para llevar a cabo los planes del Logos planetario y realizar Sus propósitos grupalmente. Cada uno de estos tres grupos de pétalos están guiados por los tres grupos de Agnishvattas y formados con su propia sustancia que, en esencia, constituyen el triple Ego durante su manifestación. A través de ellos fluye la fuerza y la energía coherente de esas misteriosas Entidades a quienes (cuando se considera a la familia humana como un todo) denominamos:

Los Budas o Señores de Actividad.
Los Budas o Señores de Amor Compasivo.
Los Budas de Sacrificio, de los Cuales el Señor del Mundo es, para el hombre, el exponente más conocido.

A través de estos tres grupos fluye esa triple energía que halla su expresión en el plano mental y en relación con el reino humano en los tres grupos de Agnishvattas o Pitris solares mencionados anteriormente. Estos grupos forman la sustancia de las tres hileras de pétalos, y cada uno ejerce también una influencia especial sobre el pétalo particular que pertenece a su especial grado de vibración. Para mayor claridad podemos clasificar los distintos pétalos a fin de que el estudiante pueda obtener una mejor comprensión de la conformación de su propio vehículo causal y una idea de las diferentes relaciones triangulares.

15 comentarios

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15 Respuestas a “La Divinidad, en los Seres Humanos; nuestras tareas verídicas.

  1. grafico

    23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; pues también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. 25 La mujer le dijo: Sé que el Mesías ha de venir, el que es llamado, el Cristo; cuando Él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: NO, es el Yo soy, el que habla contigo y através de ti y tus experiencias.

  2. 2. Manas es Electricidad (19)

    El fuego de la mente es fundamentalmente electricidad, manifestándose en sus actividades superiores, y no una fuerza de la materia. La electricidad se manifiesta en el sistema solar en siete tipos principales, que se pueden describir como:

    Electricidad en el primer plano, logoico o divino, manifestándose como Voluntad de ser, aspecto primordial de esa fuerza que, oportunamente, produce la objetividad. Considerada cósmicamente es el impulso o vibración inicial que emana del cuerpo causal logoico en el plano mental cósmico y establece contacto con el primer plano etérico cósmico o plano solar de adi.

    Electricidad en el plano monádico, se demuestra como primera manifestación de la forma, aquello que causa la coherencia de la forma. La materia (electrificada por “el fuego por fricción”) y el fuego eléctrico del espíritu se unen y mezclan y aparece la forma. La forma es el resultado del deseo de existir, de allí que el fuego dinámico de la Voluntad sea transmutado en el ardiente fuego del Deseo. Llamaré la atención sobre lo excepcional de ambas frases, que también pueden ser expresadas en los términos siguientes:

    Manifestación dinámica eléctrica.

    Manifestación ardiente eléctrica.

    En este segundo plano el mar de Fuego eléctrico, que caracterizó al primero, se transforma en Akasha o materia etérica ardiente. Es el plano del Sol llameante, así como el primer plano es el de las nieblas de fuego o las nebulosas. Esta idea se comprenderá más fácilmente si recordamos que estamos tratando del plano físico cósmico.

    En el segundo plano acontecen ciertas cosas que debemos comprender aunque solo hayan sido aceptadas teóricamente.

    Se ve primeramente el calor o la irradiación llameante.

    Se toma posesión de una forma y se inicia la forma esferoidal de todo lo que existe.

    Se siente la primera interacción entre los polos opuestos.

    Se percibe primero la diferenciación, no sólo en la ya conocida dualidad de todas las cosas sino también en el movimiento, y se reconocen dos vibraciones,

    Empiezan a actuar ciertos factores vibratorios: atracción, repulsión, rechazo discriminativo, asimilación coherente, manifestación aliada de formas giratorias y sendas orbitales, originándose esa curiosa atracción descendente que lleva hacia la materia y da corno resultado la evolución misma.

    Se expresan las siete manifestaciones primarias de la existencia logoica y los tres y los cuatro comienzan Su trabajo.

    Empiezan a vibrar las siete ruedas o centros etéricos del cuerpo etérico de esa gran Entidad cósmica, de Quien nuestro Logos solar es un reflejo, y se percibe Su actividad vital.

    Estamos considerando, en este punto, las manifestaciones de la electricidad en los diferentes planos del físico cósmico o los planos de nuestro sistema solar. De allí que todo cuanto se halla en manifestación es fundamentalmente electricidad física. Hemos visto que la manifestación primaria es aquello que vitalizó, coloreó y compenetró la materia del espacio, corporificando así -en conexión con la manifestación logoica- aquello que es análogo al calor, a la actividad y a la irradiación vitales de un ser humano, que se manifiestan en el plano físico solar. Ciertos fenómenos eléctricos caracterizan al ser humano, pero (como no han sido considerados ni expresados en términos de electricidad) se ha perdido de vista la analogía. Tales manifestaciones podrían ser las siguientes:

    Primero, esa VITALIDAD coherente que mantiene a todo el cuerpo girando alrededor de una unidad central de fuerza. Debe tenerse en cuenta que toda la manifestación de un sistema solar constituye el cuerpo etérico y el cuerpo denso de un Logos.

    Segundo. ese MAGNETISMO irradiante que caracteriza al hombre y lo hace doblemente activo, en relación con:

    La materia de la cual están compuestos sus vehículos.
    Las unidades que componen sus cuerpos.

    Tercero, esa ACTIVIDAD, en el plano físico, que trae por resultado la debida actuación de la voluntad y del deseo de la entidad inmanente, lo cual en el hombre constituye la analogía del aspecto Brahma.

    Puede observarse la actuación de estas tres manifestaciones eléctricas -vitalidad, magnetismo e impulso fohático- en un Logos solar, en un Hombre celestial y en un ser humano. Son manifestaciones objetivas de la naturaleza síquica; de las cuales (por ejemplo cuando se trata de un Logos solar) hablamos en términos de cualidad y denominamos voluntad, sabiduría y actividad. Por consiguiente, se ha de observar que los tres primeros planos del físico cósmico -los planos logoico, monádíco y átmico- son fundamentales y de suma importancia, pues de ellos emanan los cuatro secundarios; en otras palabras, los tres primeros éteres cósmicos personifican, en sentido literal, esas tres Entidades que conocemos como Mahadeva, Vishnu y Brahma.

    En sentido similar, las Tres encuentran Su objetividad más densa en los tres éteres físicos. Los cuatro inferiores se manifiestan en el curso de la evolución, pero oportunamente se sintetizan en los tres superiores. Se ha de tener también presente que, en los siete subplanos de un plano solar, se desarrollan, en conexión con los fenómenos eléctricos en materia etérica, procesos paralelos a los de los planos mayores. Esto se ve fácilmente en el plano mental en conexión, por ejemplo, con el Hombre. Se acepta teóricamente que el cuerpo causal absorbe todas las facultades y en él se interrumpe toda obligada objetividad en los tres mundos al finalizar el período sintetizador. En otros planos no es tan evidente. En el plano búdico, los Constructores en el arco evolutivo o gran parte de la evolución dévica, están sometidos a una síntesis paralela. En el plano físico tiene lugar una misteriosa síntesis en conexión con el “espíritu de la Tierra”, y los primeros tres éteres se relacionan con él en forma aún poco comprendida.

    Podemos resumir lo dicho de la manera siguiente:

    Primero, el equilibrio de los fenómenos eléctricos o el logro de la síntesis, en conexión con el Hombre, transcurre en los tres niveles superiores del plano mental.

    Segundo, algo similar, en conexión con el Hombre celestial, transcurre en los tres subplanos superiores del plano monádico. Visto en sentido más amplio tal proceso tiene lugar en los tres planos mayores -atmico, búdico y manásico-; de la misma manera en los tres mundos de la evolución humana -físico, astral y mental- el proceso sintetizador se lleva a cabo en el más elevado de los tres.

    Tercero, en conexión con un Logos solar (dentro del sistema y sin considerar Su síntesis cósmica) en los tres subplanos superiores del plano logoico se ve Su absorción o abstracción final y lo mismo ocurre con los tres planos de los tres Logos.

    Se debe tener muy en cuenta que estamos tratando con materia eléctrica, por lo tanto con la sustancia etérica cósmica; toda materia en el sistema es necesariamente etérica. Por consiguiente tratamos literalmente con los fenómenos físicos en todos los planos del sistema. En tiempo y espacio tratamos con unidades de polaridad distinta, las cuales, durante el proceso evolutivo, procuran la unión, la igualdad, el equilibrio o la síntesis, hasta que finalmente lo logran. Esta interacción eléctrica entre dos unidades causa lo que llamamos luz, y por consiguiente la objetividad. Durante la evolución esto se manifiesta como calor e interacción magnética, y es la fuente de todo crecimiento vital; cuando se alcanza la meta deseada, la unión o unificación, ocurren dos cosas:

  3. Comunicacion fotónica entre las células; la vida y la muerte:

  4. Noticias para tener en cuenta; día 11 de mayo 2020,

    Muere un hombre en Santiago por la picadura de una avispa velutina.
    Un hombre que responde a las iniciales D.G.D. de 54 años ha perdido la vida este domingo en Villestro, en Santiago, a consecuencia de la picadura de una avispa velutina, tras comprobar que había un nido de estos ejemplares junto a las colmenas que él cuidaba y que se sitúan muy cerca de su casa.

    De la muerte ha informado Emergencias y los pormenores se han conocido porque el fallecido iba acompañado de un amigo que, como él, cría abejas. Este acompañante fue el que dio la voz de alarma y al lugar, a la parroquia de Reborido.

    TODO INDICA QUE ÉSTOS ENGENDROS BIOTECNOLOGICOS, TAMBIÉN HAN “LLEGADO” A ESPAÑA.

  5. Las frases “apropiación de un cuerpo físico” y “creación de un cuerpo físico” deben ampliarse para incluir no sólo nuestro plano físico, el séptimo subplano del físico cósmico, sino todos los planos del sistema solar.

    Las causas conjuntas que producen la encarnación son tres:

    El impulso egoico.
    La actividad de los Ángeles solares y lunares.
    El karma o el papel que la actuación anterior desempeña en la manifestación.

    Difícilmente podemos disociarlas, al considerar nuestro tema, dada la constitución innata del cuerpo egoico mismo y el papel que la conciencia inmanente desempeña al producirse la aparición por medio de un acto de la voluntad. Por lo tanto, reconsideremos brevemente lo que hemos aprendido acerca del cuerpo egoico y su constitución, y luego veamos los pasos dados por el Ego al obtener resultados en los tres mundos.

    Hemos visto que en el tercer nivel del plano mental se encuentra el loto egoico, por lo tanto, el estudiante debería imaginárselo de la manera siguiente:

    Oculto en el mismo centro o corazón del loto hay un punto brillante de fuego eléctrico de un tono blanco azulado (la joya en el loto), circundado y completamente oculto por tres pétalos herméticamente cerrados. Alrededor de este núcleo central o llama interna, están dispuestos los nueve pétalos en círculos de tres pétalos cada uno, formando en total tres círculos.

    Dichos pétalos, igual que los tres centrales, están formados por la sustancia de los ángeles solares -sustancia que no sólo es sensoria como la que compone las formas de los tres mundos y los cuerpos lunares, sino que tiene una cualidad adicional de “yoísmo” o autoconciencia, que permite al ente espiritual, situado en el centro, adquirir por su intermedio, conocimiento, percepción y autorrealización.

    Los nueve pétalos tienen un color predominantemente anaranjado, aunque los otros seis colores existan como secundarios en distintos tonos. Los tres pétalos internos son de color amarillo limón. En la base de los pétalos del loto están los tres puntos de luz que marcan el lugar de los átomos permanentes, el medio de comunicación entre los Ángeles solares y los pitris lunares. El Ego, por intermedio de estos átomos permanentes, de acuerdo a su grado de evolución, puede construir sus cuerpos lunares, adquirir experiencia y conocimiento en los tres planos inferiores y llegar a ser consciente.

    En una vuelta más alta de la espiral la Mónada, por intermedio de los pétalos egoicos y con la ayuda de los Ángeles solares, adquiere conocimiento y se hace análogamente consciente en niveles más excelsos.

  6. La luz interna que se halla en los átomos permanentes tiene un fulgor rojo apagado; por lo tanto tenemos tres fuegos manifestándose en el cuerpo causal -fuego eléctrico en el centro, fuego solar circundándolo como la llama circunda el núcleo central o esencia en la llama de una vela y fuego por fricción, que se asemeja al pabilo enrojecido que se encuentra en la base de la llama superior.

    Estos tres tipos de fuego en el plano mental -que se unen y unifican en el cuerpo egoico- producen con el tiempo irradiación o calor, que afluye por todas partes del loto produciendo esa forma esferoidal que observan los investigadores. Cuanto más evolucionado sea el Ego y estén más abiertos los pétalos, mayor será la belleza de la esfera circundante y más inmaculados sus colores.

    En las primeras etapas, después de la individualización, el cuerpo egoico tiene la apariencia de un capullo. El fuego eléctrico del centro no se percibe y los nueve pétalos están cerrados sobre los tres internos; el color anaranjado tiene un aspecto apagado, y los tres puntos de luz en la base sólo son puntos y nada más; tampoco se percibe el triángulo que se ve luego conectando dichos puntos. La esfera circundante es incolora y sólo es observada como vibraciones ondulantes (como las ondas en el aire o el éter) llegando escasamente más allá de la línea de pétalos.

    En el momento en que se recibe la tercera Iniciación tiene lugar una transformación maravillosa. La esfera externa, de amplio radio, fulgura con los colores del arco iris; las corrientes de energía eléctrica que circulan en ella son tan poderosas que escapan fuera de la periferia del círculo, asemejándose a los rayos del sol. Los nueve pétalos están totalmente abiertos, formando un gracioso engarce para la joya central, y su matiz anaranjado es ahora de una primorosa transparencia, salpicada de muchos colores, predominando el del rayo egoico. El triángulo que se halla en la base es vívido y chispeante y los tres puntos son pequeños fuegos fulgurantes, apareciendo ante la vista del clarividente como séptuples verticilos de luz, que hacen circular su luz entre los puntos de un triángulo que se mueve rápidamente.

    En el momento de recibir la cuarta Iniciación la actividad de este triángulo es tan grande que se parece a una rueda girando rápidamente. Tiene un aspecto cuadridimensional. Los tres pétalos en el centro se están abriendo, revelando la “joya radiante”. En esta iniciación, por la acción del Hierofante que maneja el Cetro de Poder eléctrico, los tres fuegos son estimulados repentinamente por un descenso de fuerza eléctrica o positiva, desde la Mónada y, en respuesta, su fulgor produce esa fusión que destruye toda la esfera, desintegra toda apariencia de forma y establece un momento de equilibrio o suspenso, en que los “elementos son consumados por el ardiente calor”. Entonces se conoce el momento de radiación más intensa. Luego -por la pronunciación de cierta Palabra de Poder- los grandes Ángeles solares absorben en sí mismos el fuego solar, produciendo así la desintegración final de la forma y, por ende, la vida se separa de la misma; el fuego de la materia retorna al depósito general, y ya no existen los átomos permanentes ni el cuerpo causal.

    El fuego eléctrico central se centraliza en atma budi. El Pensador o la entidad espiritual se libera de los tres mundos, funcionando conscientemente en el plano búdico. Entre las etapas de inercia pasiva (aunque autoconsciente) y de actividad radiante que produce un equilibrio de fuerzas, hay una larga serie de vidas.

  7. solamente perspectivas someras, la idea en general, recordemos;

  8. Lo dejo aquí, por si sirve para ayudar a alguien en la comprensión:

  9. Cuando la conciencia incipiente del cerebro físico del hombre comprende la voluntad y el propósito del Ego, entonces se neutraliza la Ley del Karma en los tres mundos y el hombre se halla al borde de su liberación. Ha agotado la vibración inicial y sus cuerpos no responden a la triple vibración de los tres mundos; se ha emancipado de los tres reinos y del cuarto.

  10. d. La Construcción del Cuerpo Causal.

    Entramos ahora en la parte práctica más importante de este Tratado sobre el Fuego, la que trata de la construcción del cuerpo causal o cuerpo de manifestación del Ego. Concierne al trabajo de los Ángeles solares o la verdadera Entidad autoconsciente, el hombre. Si el estudiante ha captado la tendencia general de lo expuesto en las páginas precedente, estará en una condición mental que le permitirá interpretar todo lo que se diga en términos de energía, o esa actividad vibratoria producida por las tres fases principales de los fenómenos eléctricos, la unión que produce esa divina manifestación llamada Hombre, o cuando se considera al conjunto de entes, el reino humano.

    a. Notas de introducción. Hemos estudiado algo de la constitución de los Triángulos o Pitris, quienes, por medio del autosacrificio, proporcionan al hombre la autoconciencia y construyen su vehículo egoico empleando Su propia esencia. Nos hemos ocupado brevemente de los Pitris lunares que proporcionan al hombre los cuerpos y principios inferiores por intermedio de los cuales puede sentirse la energía de los Señores solares; ahora bien, procederemos a estudiar tres cosas:

    Primero, el efecto de la energía superior sobre los cuerpos inferiores, a medida que se hace sentir gradualmente durante el proceso evolutivo y simultáneamente “redime” al hombre, en sentido oculto, y también “eleva” a los Pitris lunares.

    Segundo, el efecto de dicha energía sobre el plano mental, en el desarrollo y apertura del loto egoico.

    Tercero, el impulso a la actividad de la Vida central dentro del loto, la cual se manifiesta de dos maneras:

    Por la comprensión del hombre, mediante su cerebro físico, de que posee en el plano físico una naturaleza divina, dando por resultado la consiguiente demostración de la divinidad en la tierra, previamente a la liberación.
    Por la actividad consciente del Ego individual en el plano mental en colaboración con su grupo o grupos.

    En el primer caso tenemos el efecto de la vida egoica sobre sus cuerpos y su consiguiente control; en el segundo tenemos el despertar de la unidad egoica en su propio plano, y en el tercero la comprensión grupal o la penetración del ente en la conciencia del Hombre celestial.

    Sólo es posible explicar el desarrollo en forma amplia y general. El tema de la evolución egoica no puede ser plenamente comprendido, hasta después de haber recibido la iniciación, pero los Instructores internos se dan cuenta que sería conveniente exponer los principios esenciales en vista de que se producirán acontecimientos inesperados (desde el comienzo de este siglo) en dos grandes ciencias:

  11. Para el pensamiento público es de gran valor la verdadera explicación respecto a la evolución del Ego, siendo muy grande el desarrollo gradual de su poder en la tierra.

    El hombre puede considerar esta cuestión de dos formas, ambas proporcionarán tema para la meditación y merecen ser consideradas seriamente. Han sido tratadas por los pensadores de muchas escuelas de pensamiento y, por ende, no necesitan una extensa elucidación. Puede considerarse que el problema exige del ente humano (actuando en el cuerpo físico) elevar su conciencia interna hasta los niveles superiores del plano mental, por lo tanto implica elevar o expandir su conciencia incipiente hasta llegar a ser consciente de esa vida superior.

    Tal es el camino del acercamiento místico; muchos ejemplos de esta realización pueden ser estudiados en la vida de los místicos de todas las épocas. Por medio de la devoción pura, la dedicación intensa y una severa disciplina del cuerpo físico, el místico penetra en el centro cardíaco de su pequeño sistema y los rayos de su propio sol central irradian sobre su vida la luz divina egoica.

    También podría decirse que el problema reside en que el hombre concentra su esfuerzo en hacer descender a la conciencia del cerebro físico -por consiguiente al plano físico- la vida, el poder y la energía del centro interno, el Ego.

    Ello significa necesariamente comprender en forma científica las leyes del ser y reconocer la naturaleza dual del Yo. Implica dedicarse a la tarea de dominar los señores lunares por medio del radiante control del Señor solar. Tal es el método esotérico, por el cual se estudia la constitución de esas entidades que forman la cuádruple naturaleza interna, la personalidad, y se investigan profundamente esas Esencias divinas que construyen el cuerpo del Ego o Yo superior. A esto debe agregarse también la severa aplicación de las leyes de la naturaleza al problema individual.

  12. b. La evolución de los pétalos.

    La construcción del cuerpo causal es el resultado de la energía dual, la energía del yo inferior con su acción refleja sobre la unidad superior y la natural energía del yo cuando impresiona directamente a la sustancia del loto egoico. Debería recordarse aquí que, por sutil que sea el material, el loto egoico es en realidad sustancia que posee una vibración particular como la del cuerpo físico, sólo que (debido a su tenuidad el hombre físico lo considera prácticamente como insustancial.

    En efecto, como ya se ha indicado, es el resultado de la vibración dual de los Dhyanes quíntuples o Dioses en conjunción con el Cuaternario cuádruple o los Pitris de los vehículos inferiores. Mediante el esfuerzo consciente de los Logos planetarios los Dhyanes y los Pitris inferiores entran en estrecha relación. Esto produce (en el tercer subplano del plano mental) una vibración nónuple o un verticilo en la materia gaseosa del plano -subplano gaseoso cósmico- que, después de cierto período de persistencia, asume la forma de un loto de nueve pétalos.

    Dicho loto está cerrado en forma de capullo sobre el punto central o corazón del loto -esa chispa de fuego eléctrico que por su acción o vitalidad innata, actuando sobre la sustancia del loto, atrae hacia sí la suficiente cantidad de sustancia para formar tres pétalos internos y proteger a la chispa central, siendo sin embargo de la misma sustancia o esencia que los otros nueve pétalos. El estudiante debe cuidar de no materializar demasiado su concepto; por lo tanto seria conveniente que considere este tema desde otros ángulos y emplee otros términos para expresar la misma idea. Por ejemplo, el cuerpo egoico podría ser visto de las cuatro maneras siguientes:

    Como nueve vibraciones, emanando de un punto central, cuyas pulsaciones o radiaciones producen tres vibraciones principales de gran fuerza que circulan alrededor del centro; las nueve vibraciones recorren un sendero en diagonal hasta que llegan a la periferia de la esfera egoica de influencia. Allí dan la vuelta, formando de esta manera la ya conocida forma esferoidal del cuerpo causal.

    Como nueve pétalos de un loto, irradiando desde un centro común y ocultando dentro de sí tres pétalos centrales, que a su vez ocultan un punto de fuego central. Las irradiaciones que surgen de la punta de cada pétalo producen la ilusión de una forma esferoidal.

    Como nueve rayos de una rueda, que convergen hacia un eje central, que en sí es triple y oculta la energía central o dinamo de fuerza -generadora de toda actividad.

    Corno nueve tipos de energía que producen emanaciones definidas provenientes de una unidad triple, la cual a su vez sale de una unidad central de fuerza.

    Para nuestro propósito, la segunda definición será la más útil en el intento de imaginarnos la constitución, la naturaleza, el método de desarrollo y la verdadera evolución del Ego, actuando en el cuerpo causal.

    En términos de fuego, las mismas verdades pueden ser expresadas del modo siguiente, lo cual debería ser reflexionado detenidamente por quienes estudian este tratado:

    1. Fuego eléctrico Espíritu Aspecto voluntad La Joya en el loto
    2. Fuego solar Conciencia Aspecto amor Los nueve pétalos.
    3. Fuego por fricción. Sustancia Aspecto actividad Los tres átomos permanentes.

    En el fuego eléctrico, la Mónada está representada en su triple naturaleza y significa ese tipo de manifestación que será desarrollado en su más elevada etapa en el próximo sistema solar.

    En el fuego solar, estos Pitris solares en su formación nónuple representan y posibilitan el desarrollo de la conciencia de la Mónada, por intermedio del Ego en los tres mundos de la evolución humana.

    En el fuego por fricción, los Pitris lunares están representados por, y constituyen, el yo inferior, la personalidad, o esos vehículos mediante los cuales el Ego a su vez adquiere experiencia en los planos inferiores.

    Sin embargo, dentro del huevo áurico egoico los tres son uno en manifestación, continuando constantemente el intercambio de energía y vitalidad. El Espíritu emplea al Alma o Ego como vehículo de iluminación, y el Ego emplea al Cuaternario inferior como medio de expresión. Por lo tanto, la evolución del Espíritu puede dividirse en tres etapas:

    En la primera actúan principalmente los Pitris lunares y preparan a los cuerpos inferiores para que sean ocupados. Las vibraciones inferiores controlan y el “fuego por fricción” calienta y nutre, excluyendo todo lo demás.

    En la segunda los Pitris solares predominan gradualmente, desarrollándose la conciencia egoica. Los cuerpos son ocupados por el Pensador, los controla y somete gradualmente a su voluntad y propósito y los descarta oportunamente. Las vibraciones intermedias controlan y el fuego solar irradia, iluminando en el curso de la evolución a los cuerpos inferiores; gradualmente aumenta su calor, y con el tiempo ayuda a destruir las formas.

    En la tercera es revelado el fuego eléctrico y por la intensidad de su llama apaga los otros fuegos. Los Pitris lunares han cumplido su cometido, los Pitris solares han desarrollado al ente autoconsciente, el hombre, y la Mónada (habiendo utilizado a ambos) los descarta y se retrae en sí misma, pero esta vez con lo adquirido durante la existencia física, además del amor-sabiduría desarrollado.

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