Germinacion consciente de nuestro “Grano de Mostaza”.

30  También decía:   ¿A qué compararemos el  Reino de Dios,  ó  con qué parábola lo describiremos?   31   Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es más pequeño, invisible a los ojos materiales,  que todas las semillas que hay en la tierra,

Quizás conviene que todo lector, comprenda con claridad; nos referimos a nuestros vehículos superiores, que dicen atemporales ó multidimensionales.

“El Reino de Dios”, hace referencia a lo Perfecto en Nosotros y en Todo, y por lo tanto, no se refiere a lo “fenoménico ilusorio” y sus verbalizaciones. (Lo fenoménico ilusorio, Samsara, que algunos denominan Mátrix)

La evolución de los pétalos.

La “construcción del cuerpo causal”, (que algunos denominan “Templo de Salomón”) es el resultado de la energía dual, la energía del yo inferior con su acción refleja sobre la unidad superior y la natural energía del yo cuando impresiona directamente a la sustancia del loto egoico.

Debería recordarse aquí que, por sutil que sea el material, el loto egoico es en realidad sustancia que posee una vibración particular como la del cuerpo físico, sólo que debido a su tenuidad, el hombre meramente físico lo considera prácticamente como insustancial.

En efecto, como ya se ha indicado, es el resultado de la vibración dual de los Dhyanes quíntuples o Dioses en conjunción con el Cuaternario cuádruple o los Pitris de los vehículos inferiores. Mediante el esfuerzo consciente de los Logos planetarios los Dhyanes y los Pitris inferiores entran en estrecha relación. Esto produce (en el tercer subplano del plano mental) una vibración nónuple o un verticilo en la materia gaseosa del plano -subplano gaseoso cósmico- que, después de cierto período de persistencia, asume la forma de un loto de nueve pétalos. Dicho loto está cerrado en forma de capullo sobre el punto central o corazón del loto -esa chispa de fuego eléctrico que por su acción o vitalidad innata, actuando sobre la sustancia del loto, atrae hacia sí la suficiente cantidad de sustancia para formar tres pétalos internos y proteger a la chispa central, siendo sin embargo de la misma sustancia o esencia que los otros nueve pétalos. El estudiante debe cuidar de no materializar demasiado su concepto; por lo tanto seria conveniente que considere este tema desde otros ángulos y emplee otros términos para expresar la misma idea. Por ejemplo, el cuerpo egoico podría ser visto de las cuatro maneras siguientes:

Como nueve vibraciones, emanando de un punto central, cuyas pulsaciones o radiaciones producen tres vibraciones principales de gran fuerza que circulan alrededor del centro; las nueve vibraciones recorren un sendero en diagonal hasta que llegan a la periferia de la esfera egoica de influencia. Allí dan la vuelta, formando de esta manera la ya conocida forma esferoidal del cuerpo causal.

Como nueve pétalos de un loto, irradiando desde un centro común y ocultando dentro de sí tres pétalos centrales, que a su vez ocultan un punto de fuego central. Las irradiaciones que surgen de la punta de cada pétalo producen la ilusión de una forma esferoidal.

Como nueve rayos de una rueda, que convergen hacia un eje central, que en sí es triple y oculta la energía central o dinamo de fuerza -generadora de toda actividad.

Corno nueve tipos de energía que producen emanaciones definidas provenientes de una unidad triple, la cual a su vez sale de una unidad central de fuerza.

Para nuestro propósito, la segunda definición será la más útil en el intento de imaginarnos la constitución, la naturaleza, el método de desarrollo y la verdadera evolución del Ego, actuando en el cuerpo causal.

En el fuego eléctrico, la Mónada está representada en su triple naturaleza y significa ese tipo de manifestación que será desarrollado en su más elevada etapa en el próximo sistema solar.

En el fuego solar, estos Pitris solares en su formación nónuple representan y posibilitan el desarrollo de la conciencia de la Mónada, por intermedio del Ego en los tres mundos de la evolución humana.

En el fuego por fricción, los Pitris lunares están representados por, y constituyen, el yo inferior, la personalidad, o esos vehículos mediante los cuales el Ego a su vez adquiere experiencia en los planos inferiores.

Sin embargo, dentro del huevo áurico egoico los tres son uno en manifestación, continuando constantemente el intercambio de energía y vitalidad. El Espíritu emplea al Alma o Ego como vehículo de iluminación, y el Ego emplea al Cuaternario inferior como medio de expresión. Por lo tanto, la evolución del Espíritu puede dividirse en tres etapas:

En la primera actúan principalmente los Pitris lunares y preparan a los cuerpos inferiores para que sean ocupados. Las vibraciones inferiores controlan y el “fuego por fricción” calienta y nutre, excluyendo todo lo demás.

En la segunda los Pitris solares predominan gradualmente, desarrollándose la conciencia egoica. Los cuerpos son ocupados por el Pensador, los controla y somete gradualmente a su voluntad y propósito y los descarta oportunamente.

Las vibraciones intermedias controlan y el fuego solar irradia, RADIONICAMENTE, iluminando en el curso de la evolución a los cuerpos inferiores; gradualmente aumenta su calor, y con el tiempo ayuda a destruir las formas.En la tercera es revelado el fuego eléctrico y por la intensidad de su llama apaga los otros fuegos. Los Pitris lunares han cumplido su cometido, los Pitris solares han desarrollado al ente autoconsciente, el hombre, y la Mónada (habiendo utilizado a ambos) los descarta y se retrae en sí misma, pero esta vez con lo adquirido durante la existencia física, LA REALIDAD, además del amor-sabiduría desarrollado.

13 comentarios

Archivado bajo Metanoia, Piedra Angular, Superando Matrix

13 Respuestas a “Germinacion consciente de nuestro “Grano de Mostaza”.

  1. 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo.

  2. Los lienzos de Lino Blanco, que se encuentran a la entrada de la Tumba.

    El plano mental es el más vasto de todos los que nos conciernen, siendo el plano clave del sistema solar el pivote sobre el cual gira la gran Rueda, el lugar de encuentro de las tres líneas de evolución y, por esta razón, ha sido esotéricamente denominado “la Cámara de Concilio de las Tres Divinidades”. En este plano las tres Personas de la Trinidad logoica trabajan en forma unida. En el plano de abajo dos Personas trabajan asociadas; en el plano de arriba actúa otra dualidad; pero sólo en este plano están unificadas las Tres.

    Todos los Logos de los distintos esquemas se expresan en este plano. Existen ciertos esquemas en el sistema que tienen su manifestación inferior en este plano y no poseen cuerpo físico como la Tierra y los demás planetas densos. Existen gracias a la materia gaseosa, y sus esferas de manifestación están simplemente compuestas de cuatro éteres cósmicos y del gaseoso cósmico. Pero todas las grandes Vidas del sistema solar poseen cuerpos construidos de materia mental de nuestro sistema, de allí que todas esas Entidades puedan comunicarse en ese plano. Este hecho constituye el fundamento de la comprensión esotérica y la verdadera base de la unificación. Los vehículos de estas grandes Existencias están compuestos de materia de los niveles abstractos del plano mental, y por medio de esa sustancia energetizada pueden ponerse en contacto entre sí, sin tener en cuenta Su meta de realización individual. Por lo tanto, los cuerpos de dichas unidades pueden similarmente ponerse en contacto con los demás Egos y grupos cuando obtienen la conciencia del plano mental (la conciencia causal) y conocen las diversas “claves”, tonos y colores grupales.

    Será evidente para el estudiante atento, que aquí reside la verdadera relación entre los distintos grupos de Egos, sin tener en cuenta su grado de evolución, rayo o esquema en que puedan hallarse. La verdad fundamental involucrada podrá captarse mejor estudiando las siguientes frases esotéricas:

    “En el Aula de la Ignorancia rige kama-manas. El hombre agobiado por numerosos malos deseos busca el objetivo que su corazón anhela en las aulas sombrías del maya más denso. Lo encuentra, pero muere antes de haber recogido los frutos apetecidos. Es mordido por la serpiente, y la anhelada alegría queda fuera de su alcance. Todos aquellos que buscan los frutos egoístas del karma deben despreciarse recíprocamente; por lo tanto lucha y codicia, mala voluntad y odio, muerte y retribución, invocación kármica y vengadora centella, caracterizan a esta aula.

    En el Aula del Aprendizaje rige el intelecto y trata de guiar. Un deseo más elevado, el fruto de manas y su empleo, reemplazan al deseo kármico inferior. El hombre pesa y valora, y en el ocaso de las Aulas del Intelecto busca el fruto del conocimiento. Lo halla, pero se da cuenta que el conocimiento no es todo; muere en el campo abierto del conocimiento, escuchando el grito que resuena en sus oídos moribundos: “Sabe que el conocedor es más grande que el conocimiento; Aquel que busca es más grande que lo buscado”.

    En el Aula de la Sabiduría rige el Espíritu; el Uno dentro de los menores asume el control supremo. La muerte no es conocida en estas aulas, porque se pueden atravesar sus dos grandes portales. La discordia y la lucha desaparecen, y sólo reina armonía. Los conocedores se ven como Uno; reconocen el campo donde el conocimiento surge como disonancia y diferenciación bráhmicas. El conocimiento es conocido como método, un instrumento del propósito empleado por todos. y como simple germen de reconocimiento eventual. Dentro de esta aula, la mutua unión, la mezcla de uno con todos y la unidad de acción, de meta y capacidad, marcan todo esfuerzo superior.”

    Si se medita sobre estas palabras, se comprenderá que la verdadera unión reside en la comprensión de que la vida mayor siempre incluye a la menor, y que cada expansión de conciencia acerca más al hombre a esa Unicidad.

    Por lo tanto, si pudiéramos aventurarnos a expresar la abstracción y el estado de conciencia en términos de tiempo y espacio, valiéndonos de la limitación del lenguaje, podríamos decir que en niveles egoicos o en los tres subplanos superiores del plano mental, existe un canal de comunicación entre cada uno de los esquemas planetarios, dentro del “círculo no se pasa” solar, basado en la similitud de vibraciones y unidad de esfuerzo. Sólo aquí (respecto a los tres mundos y al reino humano) es posible establecer relaciones egoicas y transmitir sustancia mental entre

    entes y grupos egoicos,
    grupos,
    grupos mayores y grupos menores,
    egos de un esquema planetario con los de otros esquemas.

    El registro de la conciencia. Concierne a la respuesta a su medio ambiente de la Entidad inmanente. Registra:

    el empleo del conocimiento por parte del conocedor, siendo, por muchas causas, el más complicado y extenso de los registros.

    Dichos registros son utilizados frecuentemente por el Señor del Mundo y Sus discípulos a fin de obtener información relativa a los centros planetarios. Tienen tal disposición que el registro de cualquier grupo, aunque vasto y extenso, está descrito en siete páginas, conteniendo cada una cuarenta y nueve símbolos. Las páginas se cambian y corrigen cada siete años y son precipitadas en materia astral debido al esfuerzo de voluntad realizado por el Chohan responsable del grupo particular involucrado.

  3. Los pétalos y los centros etéricos. Sólo queda señalar la estrecha relación que existe entre el desarrollo de los pétalos de los lotos egoicos y los centros etéricos del hombre. A través de los:

    centros fluye la energía síquica. Los estudiantes deberían tener cuidadosamente presente los dos hechos siguientes:

    Primero, como ya sabemos, el prana vitaliza el cuerpo etérico. La energía pránica estimula la actividad animal y el desarrollo del plano físico, y afecta principalmente a los átomos del cuerpo físico teniendo un triple efecto sobre la sustancia del mismo:

    Conserva la salud animal del cuerpo.
    Construye y erige en el cuerpo, por medio de su energía y sus corrientes de fuerza, lo que se necesita para reemplazar el desgaste y la deterioración diaria.
    Es el medio por el cual el hombre entra en contacto físico con sus semejantes. El magnetismo físico depende amplia, aunque no totalmente, del prana.

    Los centros etéricos son los vórtices de fuerza formados de materia etérica debido al impulso astral trasmitido por conducto de los centros astrales. Dichos centros a su vez trasmiten una energía aún superior y, de esta manera, la afirmación de que los centros etéricos son la fuente de la energía síquica del hombre es técnicamente verídica, siendo por lo tanto afectados por el desarrollo de los pétalos. A su vez cada pétalo es una especie de centro de fuerza, y la energía que emana de ellos afecta a los centros etéricos y produce el verdadero tipo de energía síquica.

    La energía que fluye desde el Ego se siente muy poco en las primitivas etapas de desarrollo. El hombre sigue su sendero por medio del instinto animal y racial, y puede recibir sin peligro el estímulo que emana de sus centros grupales y la fuerza impulsora común inherente a la forma y a las primitivas oleadas de vida anteriores.

    Sólo cuando ha alcanzado una etapa relativamente avanzada (en comparación con la del hombre animal) esa fuerza egoica o síquica fluye a través de sus centros de tal manera que produce resultados en la conciencia -los cuales oportunamente él percibirá en su cerebro físico. No me refiero aquí, por lo tanto, al psiquismo animal corriente desplegado por los animales superiores y por algunos miembros de las razas post lemurianas.

    Este tipo de conciencia (indicado en el párrafo anterior) es inherente a los átomos y parte constituyente del “alma del mundo”, siendo inconsciente e incontrolado, y no tiene cabida en esta enseñanza.

    Aquí me refiero al psiquismo consciente desplegado por la humanidad avanzada, discípulos e iniciados de todas las categorías, resultante de la afluencia de energía egoica a través de los centros etéricos (principalmente en cinco de ellos), de tal manera que la conciencia del cerebro físico se da cuenta de ella y también de

    su propósito,
    su técnica.
    los efectos producidos en el yo inferior del hombre y también en el de otros,
    su capacidad para aplicarla o no, según lo desee, estando controlada por el hombre. Como ya sabemos, los centros con los cuales el estudiante está relacionado,

    el coronario,
    el cardíaco,
    el laríngeo,
    la base de la columna vertebral,

    son los únicos que deberían ser considerados. El trabajo que se ha de realizar consiste en transferir la fuerza o energía de los centros inferiores -el de la columna vertebral y el del plexo solar- a los tres centros superiores.

  4. La liberación que NOS OFRECE LO VERIDICO, es el hecho, de que:

    no tenemos ninguna necesidad de SER ENGAÑADOS: podemos discernir cualesquiera orígenes de “los dobles juegos”, Y SUS PRESUNTOS LIDERES ILUSORIOS APARIENCIALES, porque las cosas y sus imaginarios títeres, no son lo que parecen, a efectos de QUE APRENDAMOS EN LA ESCUELA DE LA VERDAD, la cual SIGNIFICA PROFUNDIDAD, proviene de LO CRUCIAL PROFUNDO.

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