Esencia Pristina; las pruebas de Hércules.

9  Yo soy la puerta;  EL ALMA CRISTICA NO VISIBLE,  el que por mí entrare,  será salvo;  y entrará, y saldrá, y hallará pastos: es decir, SIGNIFICADO INTELIGENTE LIBERADOR.  10   El la-drón, LAS APARIENCIAS, siempre FALSAS, no vienen sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido, y estoy aquí, para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

28  y yo les doy vida eterna,  y no perecerán jamás,  ni nadie las arrebatará de mi mano. 29   Mi Padre que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.    30    Yo y mi Padre uno somos.

Este tercer aspecto de la expresión divina es el resultado de la actividad de los otros dos rayos principales. Deben dis­cernir cuidadosamente entre la materia de la Madre y la sus­tancia, o “el Espíritu Santo que influye sobre la Madre”; de esto último nos ocupamos aquí, pues estamos considerando todos los rayos en términos de voluntad, espíritu y vida.

Por lo tanto, consideramos una idea que está detrás de todo el contenido del conocimiento moderno y es, por consiguiente, inexplicable para la mente finita. Sólo es posible indicar Aquello improbable, incognoscible e intangible que existió antes de la manifestación y persistirá después que haya pasado el ciclo de manifestación. Esta inherente realidad es, para el Logos mani­festado, lo que el presentido Yo inmortal es para el hombre encarnado.

A medida que la mente abstracta del hombre se desarrolla, tales temas subjetivos, que conducen al Tema cen­tral de la manifestación, se esclarecerán y la densidad del mis­terio se sutilizará.

Esta Realidad evolucionante está enfocada en el tercer Rayo de Inteligencia Activa que, durante el “período aparición” -en este sistema solar-, ha emprendido la tarea de desarrollar una consciente “conciencia de Sí Mismo en aquello que no es”. Esto se realiza en tres etapas -todas resultado del proceso y el progreso de la actividad de la mente, o la percepción inteli­gente, y son:

La etapa donde la percepción sensoria es trasmutada en conocimiento, y la forma, gradual y constantemente, se adap­ta a los requerimientos del Yo que percibe.

La etapa donde el conocimiento es trasmutado en sabidu­ría o conciencia, utilizando el conocimiento gradualmente adquirido para lograr el desapego de la forma, vehículo de la percepción.

La etapa donde la sabiduría es trasmutada en omnisciencia y la conciencia y la forma son reemplazadas por el Uno existente, Que es consciente, pero más grandes que cual­quiera de estas dos fases de la vida divina. Este Uno quiere encarnar, conocer, ser consciente, pero no constituye esen­cialmente ninguna de estas fases, habiéndolas realizado antes de la manifestación.

La voluntad de tercer rayo produce la síntesis externa en eta­pas sucesivas, llevadas a cabo desde la síntesis temporaria hasta la existencia de una completa unificación entre conciencia y forma y, más tarde, una total expiación entre Eso que no es conciencia ni forma, sino el Creador de ambas, y el principio que relaciona espíritu-materia.

Se verá, por la definición an­terior, que la función del tercer rayo consiste en ser la voluntad de iniciar, en el plano físico, aquello que expresará la divinidad; no sólo define la apariencia sino que revela esa cualidad de la que la apariencia es el efecto o resultado; inherente a estas dos proposiciones, es la tercera, la cual establece que esa vo­luntad creadora no es sólo la causa de la manifestación y la garantía de la realización, sino también la prueba de que la potencia de esa Vida siempre vence y aniquila a la muerte. De esta manera volvemos a la proposición inicial de esa divina tri­nidad de Vida-Cualidad-Apariencia y también a la creatividad de los tres rayos principales, a su relación básica y a su síntesis duradera y per­sistente.

El círculo de la revelación se cierra; el ciclo se com­pleta,
las Serpientes de la materia, de la Sabiduría y de la Vida se unen en un todo, y detrás de las tres “permanece el Eterno Dragón para engendrar siempre la triple serpiente, exclamando continuamente: Ve y vuelve”.
Así habla El Antiguo Comentario respecto a este tema
.

CAPRICORNIO. Esta constelación representa la in­fluencia que llevará la voluntad de Shamballa a la Jerarquía o a los iniciados del mundo, dándoles ese espíritu dinámico em­prendedor que les permitirá llevar adelante el cumplimiento de la Voluntad de Dios en la Tierra.

El “ángel, nacido bajo Capri­cornio”, se le apareció al Cristo en el Huerto de Getsemaní y fusionó Su voluntad individual con la Voluntad divina, capacitándolo para terminar Su misión. Esto no sólo trajo la revela­ción del amor divino al mundo sino -como dice la leyenda en los archivos de los Maestros- vino “para hilar el hilo sutil que ligó a ambos y vinculó el lugar del Altísimo (Shamballa) con la Ciudad Santa (la Jerarquía). El puente entre el Lugar Santo y el Sanctum Sanctorum fue así erigido firmemente. La volun­tad de Dios pudo ser llevada a la fructificación”. De acuerdo a la misma enseñanza simbólica, podríamos decir que los términos siguientes caracterizan los tres rayos que hemos estado consi­derando.

1er. Rayo. El Sanctum Sanctorum. Shamballa.

La Morada del Altísimo.

Espíritu. Vida. Energía.

Voluntad. Identificación.

2do. Rayo. El Santo Lugar. Jerarquía.

El Lugar Secreto donde mora la Luz.

Alma. Conciencia. Luz.

Amor. Iniciación.

3er. Rayo. El Atrio Externo. La Humanidad.

Cristo en nosotros, esperanza de gloria.

Forma. Apariencia. Cuerpo.

Inteligencia. Individualidad.

Recuerden, sin embargo, que estos Tres son Uno. Detrás de ellos está eternamente Aquel que permanece trascendente y tam­bién inmanente, mayor que nuestro todo, no obstante, dentro de ese todo.

Por intermedio del cuarto Rayo aprendemos a unificarnos con esta eterna síntesis y voluntad; por intermedio del quinto Rayo, desarrollamos el medio de comprender la naturaleza de esa síntesis y voluntad; por intermedio del sexto Rayo, avanzamos hacia la total identificación con esa síntesis y voluntad, y por intermedio del séptimo Rayo, demostramos en la Tierra la naturaleza de esa síntesis a través de la forma que aparece y del propósito de esa voluntad subyacente.

Y así los Muchos son absorbidos en el Uno.

Nota Importante, del administrador de éste blog; recomiendo el estudio sereno de los documentos aportados.

9 comentarios

Archivado bajo Metanoia, Piedra Angular, Sociedad

9 Respuestas a “Esencia Pristina; las pruebas de Hércules.

  1. LEO. A través de esta constelación la voluntad de reali­zación o logro, afluye a la humanidad y al planeta. Es esencial­mente el espíritu de autodeterminación. Primero, la determinación del pequeño yo, la personalidad, el individuo autoconsciente. Des­pués, la determinación del Yo, el alma, el individuo consciente del grupo, del Todo mayor y de sí mismo, como parte integrante y básicamente unificada.

    Esta voluntad al bien (lograda por medio de la realización) actúa en relación con el ser humano, por intermedio de tres pun­tos culminantes:

    La voluntad al bien, demostrada por la realización de la autoconciencia Es la primera etapa de la completa reali­zación divina. Significa cuerpo, apariencia. Es la expresión del tercer aspecto.

    La voluntad al bien, demostrada en la tercera iniciación, cuando la autoconciencia cede su lugar a la conciencia grupal. Es la segunda etapa del cumplimiento divino. Implica alma, cualidad. Es la expresión del segundo aspecto.

    La voluntad al bien, demostrada en las iniciaciones superio­res, cuando se logra la conciencia de Dios. Es la tercera. etapa de la realización divina. Implica Mónada, Vida. Es la. expresión del primer aspecto.

    Resulta valioso observar estas relaciones. Será también evidente por qué el Sol rige a Leo, exotérica y esotéricamente. El Sol revela o ilumina las dos etapas de la oculta voluntad: el sol físico, iluminando a la personalidad en el plano físico, y el Corazón del Sol, revelando la naturaleza del alma.

    CAPRICORNIO. A través de esta constelación se obtiene la voluntad conquistadora, que libera al hombre de la vida de la forma y lo inicia en el reino donde se expresa el aspecto volun­tad (no el aspecto alma) de la divinidad. Recuerden que hay un estrecho vínculo entre la Tierra y Capricornio. La razón de ello consiste en que la Tierra proporciona condiciones ideales para este tipo particular de realización, porque está en proceso de tras­formarse de un “planeta no sagrado” en un “planeta sagrado”. Por eso Saturno rige tan poderosamente y trasmite a la Tierra la cualidad dinámica de primer rayo de poder. Esta afluencia de energía de primer rayo será grandemente acelerada de ahora en adelante. Dichas energías y sus afluencias deben ser cuidadosa­mente estudiadas, en relación con los diagramas dados anterior­mente en este tratado, recordando que la visualización es siempre una energía rectora, empleada para crear el efecto específico deseado.

    Aries, el Iniciador, Leo, el Yo, y Capricornio, el Agente Transfigurador, constituyen algunas implicaciones relacionadas con el primer rayo y la humanidad.

    Quisiera señalar aquí que he dado este triángulo de constela­ciones en el orden de sus relaciones con la Gran Vida, que los emplea como agentes transmisores para las actividades de primer rayo. Debe también observarse que la razón de esta relación es inherente a la naturaleza de las Vidas que animan a las conste­laciones especificadas. Son en Sí Mismas expresiones de la volun­tad al bien y, por lo tanto, constituyen la línea de menor resis­tencia para la distribución de la energía de primer rayo por todo nuestro sistema solar. Desde el ángulo de las relaciones humanas, este triángulo se reajusta a sí mismo y llega a ser Leo el dador de la autoconciencia; Capricornio es el signo donde puede ser reci­bida la iniciación, y Aries es el incentivo hacia un nuevo comien­zo. La ciencia de la astrología obtendrá nueva luz cuando se com­prenda la significación de las diferencias que existe entre las constelaciones, como galaxias de estrellas, y los signos, como influencias concentradas. Esto está fundamentalmente conectado con la diferencia que existe entre la relación de la energía de rayo y el triángulo de constelaciones, y la relación [i622] humana. Nada más puedo decir, pero esto dará un indicio al astrólogo intuitivo.

    Géminis
    2do. RAYO. Amor-Sabiduría: Virgo actuando por intermedio de cinco planetas:
    Mercurio, Júpiter, Venus, la Luna, Plutón.
    Piscis.

    Esta “línea de distribución” (si puedo expresarlo así) se relaciona con la voluntad que produce la inevitable unión, uni­ficación y síntesis, mediante el poder de atracción, basado en la facultad de ver la visión. En el actual sistema solar y durante este ciclo mundial y, por lo tanto en el planeta, y durante todo el período en que nuestro planeta cambia su estado de planeta no sagrado al de planeta sagrado, éste es el dominante aspecto voluntad de la Deidad, energía que preocupa a nuestro Logos pla­netario. Esto ha traído a la existencia a la Jerarquía, debido al impacto de la fuerza de Shamballa o de primer rayo. Sin embar­go, la energía jerárquica preocupa actualmente a la humanidad. En la palabra preocupa, en relación con el Logos planetario y la humanidad, hallarán la indicación de una creciente respuesta entre dos centros, Shamballa y la Humanidad.

    Los esotéricos del mundo saben mucho sobre esta energía de rayo, por tres razones:

    En la enseñanza dada durante los últimos trescientos cin­cuenta años el énfasis ha sido puesto sobre dicha energía.

    Los dos grandes exponentes de esta energía de rayo son los dos Instructores y Salvadores del mundo más conocidos, des­de el punto de vista humano, tanto en Oriente como en Occi­dente: el Buddha y el Cristo.

    En este ciclo predominan las notas claves: iluminación, vi­sión, videncia o percepción espiritual, y fusión del camino occi­dental o místico. El Buddha resumió en Sí Mismo toda la luz del pasado, en lo que respecta a la humanidad. Fue el Mensa­jero máximo y demostró las posibilidades innatas en la humani­dad, irradiando la luz de la sabiduría en relación con la luz de la sustancia y produciendo esa llama dual o luz flamígera, aven­tada y nutrida (aunque no plenamente expresada) por la huma­nidad, hasta ese momento. Surgió como florecimiento o fructi­ficación del pasado y como garantía de la capacidad innata en el hombre.

    Aunque el Cristo también pudo decir “Yo soy la luz del mundo”, fue más allá en Su manifestación, y proporcionó una visión del siguiente paso a dar, demostrando la luz del alma e indicando el futuro, presentado así lo que podría ser, porque Él había liberado en la Tierra el principio cósmico del amor. El amor es un aspecto de la voluntad, algo muy poco comprendido por la masa humana. Es la voluntad de traer y atraer hacia sí y cuando está dirigida hacia lo que no es material, como reacción de la mente diferenciadora, lo denominamos Amor. La humanidad tiene que saber ante todo lo que debe ser amado, antes de que ese poder de la voluntad sea suficientemente evocado. Entonces puede trasformar la visión en manifestación y la realidad en expresión.

    Surge ahora en nuestra conciencia la maravilla del trabajo del Cristo, el Señor de Amor. Evidencia claramente que el amor que Él demostró, era un aspecto de la voluntad, actuando por intermedio del segundo rayo; este poderoso amor liberó en el mun­do el principio cósmico de amor. También se evidencia la actuación de los tres aspectos de la voluntad divina a través del segundo rayo:

    La voluntad de iniciar o condicionar, fue demostrada por el Cristo en Su trabajo, cuando inauguró la era que hizo posible la aparición del reino de Dios en la Tierra. En realidad, esto será una demostración de la fusión de dos centros, la Huma­nidad y la Jerarquía. Por fusión quiero significar su recípro­ca y total unificación. Inaugurará una era en la cual -por medio de la acrecentada capacidad de ver la visión y el incrementado poder de identificarse con ella- surgirá una raza de hombres cuya vida expresará ese amor-sabiduría.

  2. En éste vídeo, la presunta vidente, dice: «Jesús de Nazaret no existe». Debemos siempre de discernir entre «sistema apariencial» ó manifestación-forma y fenomenismo. Una cosa es «el maya-virupa» de un Maestro ó Servidor en determinado estado conciencial, adaptado a determinadas circunstancias, y otra la Inteligencia Creadora que se halla detrás de todo fenómeno.

  3. RECOMIENDO A TODOS LA VISUALIZACION SERENA DE LOS DOCUMENTOS APORTADOS.

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