Archivo diario: 15 noviembre, 2020

Vacuidad Radiactiva espiritual Crística.

2  En la casa de mi Padre hay muchas moradas;   si no fuera así,   os lo hubiera dicho;   porque voy a preparar un lugar para vosotros.

Vacuidad es la Protección Envolvente, que precisan la Energias Espirituales Inconmensurables, del Ser verídico.

La radiactividad (también conocida como radioactividad, radiación nuclear o desintegración nuclear) es el proceso por el cual un núcleo atómico inestable pierde energía mediante la emisión de radiación, como una partícula alfa, partícula beta con neutrino o solo un neutrino en el caso de la captura electrónica, o un rayo gamma o electrón en el caso de conversión interna. Un material que contiene estos núcleos inestables se considera radiactivo. Ciertos estados nucleares de vida corta altamente excitados pueden decaer a través de emisión de neutrones, o más raramente, emisión de protones.

El período radiactivo es el más largo en el reino mineral y el más corto de todos en el reino humano. Como no estamos considerando la irradiación en el reino espiritual al final del mahamanvantara, no se hará aquí ningún comentario.

Es interesante observar que durante esta ronda, debido a una decisión planetaria, el proceso de producir irradiación humana o «liberación» está siendo estimulado artificialmente por medio del método denominado iniciación, y el camino más corto para alcanzar la plena purificación y el estímulo se halla abierto para aquellos que están dispuestos a atravesar el fuego de la alquimia divina.

Existen por lo tanto siete analogías en conexión con el sistema solar, siete entidades que irradian o siete tipos de entes que de muestran capacidad para trascender su movimiento normal y oportunamente trasladarse a una esfera mayor en la evolución. Estas son:

La mónada mineral del reino mineral, o el núcleo positivo central de todos los átomos y elementos.
La mónada del reino vegetal, o la vida positiva central de toda planta y vegetal.
La mónada del reino animal, o la vida positiva de cada tipo animal.
La mónada humana en sus millares de grupos.
La mónada de cualquier tipo particular o forma.
La mónada planetaria, o la suma total de todas las vidas dentro de un esquema planetario.
La mónada solar, o la suma total de todas las vidas en el sistema solar.

Cada una de éstas posee en primer lugar actividad giratoria o autocentrada; luego, cada una simultáneamente con su movimiento original, despliega una actividad cíclica-espiral. Con ello se hace «consciente» de la forma, hasta que finalmente llega a ser radiactiva. Durante el período final trasciende la forma, se libera de ella, llegando a ser así consciente y capaz de participar en la actividad de un todo aún más grande y omniabarcante.

12   He aquí, yo vengo pronto,  y mi  recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra. 13   Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.

El hombre es la meta de la evolución para este particular ciclo mayor; cuando ha alcanzado la individualización y ha despertado la autodeterminación, la Mónada o el divino Peregrino logra realizar aquello que expresa más perfectamente el propósito logoico. Las etapas posteriores constituyen la consagración del vencedor, y la unificación final con el Yo divino es sólo la consumación de la cuarta etapa. Los estudiantes hallarán interesante comparar la analogía entre las cinco iniciaciones y estas cinco unificaciones. Hay una estrecha conexión entre ambas. Comprendiendo las leyes de los diferentes reinos se puede aprender mucho respecto a los requisitos que rigen las cinco Iniciaciones. Se hallará que las iniciaciones marcan etapas en que se responde al contacto y a la realización, las cuales tienen sus interesantes gérmenes en los cinco reinos.

Podría aquí destacarse con propiedad que la irradiación es el resultado de la transmutación, la cual marca la terminación de un ciclo de actividad giratoria-espiral. Ningún átomo llega a ser radiactivo hasta que su propio ritmo interno haya sido estimulado a un grado en que la vida central positiva esté lista para imponer una actividad vibratoria superior; cuando las vidas negativas, dentro de la periferia atómica, son repelidas por la intensidad de su vibración, ya no son atraídas por su cualidad atractiva. Esto se debe a la entrada en, y su consiguiente respuesta a la vibración magnética de una vida positiva más fuerte que libera la chispa central aprisionada, produciendo lo que podría denominarse desde cierto aspecto, la dispersión del átomo.

vacuidad

Ciertas influencias y fuerzas actúan sobre la envoltura mental de cualquier ser humano, y producen en él esa actividad que se denomina «espiral-progresiva». Puede considerarse en forma breve que estas fuerzas contienen:

Las energías de los átomos de sustancia que componen el cuerpo mental.
Las energías del padre lunar, vida coherente del cuerpo mental grupal. Ambos grupos conciernen al no-yo, el tercer aspecto de la manifestación monádica.
Las energías del Angel solar o Padre, principio coordinador que se halla detrás de la manifestación en los tres mundos.
Las energías de las vidas inteligentes que forman el cuerpo egoico. Dichas vidas tienen su fuente de emanación en otros niveles que no son del sistema. Ambos grupos se relacionan con el principio egoico, principio medio que vincula lo de arriba con lo de abajo, siendo el segundo aspecto de la manifestación monádica. ( Parece ser, el llamado Principio Crístico).
La energía que emana de la «Joya en el Loto», el punto focal de energía en la Tríada superior. Ello concierne al Yo, el aspecto más elevado de la manifestación monádica.

El efecto producido por la acción mutua de estos cinco tipos de energía, produce (por medio de la unidad mental) aquello que llamamos el cuerpo mental. Después de todo, esta envoltura es sólo la acumulación de esos átomos de una zona específica con la cual tiene que ver el Pensador, manteniéndola magnéticamente dentro de su «círculo no se pasa», sirviéndole de medio para su expresión mental, de acuerdo a su grado de evolución. Esta misma definición es aplicable a todas las envolturas atómicas, y una de las cosas que el estudiante de las ciencias ocultas debe hacer oportunamente es investigar la naturaleza de las vidas que conforman los cuerpos, las cualidades de las energías que influencian tales vidas y el carácter y la fuerza de los principios subyacentes. Entonces arribará a hechos de inestimable valor, concernientes a las energías del reino humano.

A fin de mantener la idea fundamental correlacionada con las distintas secciones de este tratado, les llamo la atención sobre los cuatro puntos que hemos considerado referentes al movimiento de los cuerpos físico y astral. Vemos que los efectos de ese movimiento pueden considerarse cuatro en total:

Separación.
Impulso.
Fricción activa.
Absorción.

Separación. Se efectúa por medio de la actividad inicial del Ego, produciendo la primera de esas formas que intenta usar durante el ciclo de encarnación mediante el agrupamiento de dichas energías por medio del impulso autoengendrado. A fin de evolucionar, el Ego se identifica con esa forma, separándose temporariamente de su propio Yo verdadero. A través del velo de materia mental conoce ante todo la separación, sufriendo la primera experiencia en los tres mundos. Esto significa separarse del aspecto más elevado. Desde el punto de vista de la personalidad también se observa la separación, porque la actividad de la envoltura monádica, su propia volición interna, produce la formación de una esfera de actividad de naturaleza distinta, regida por leyes propias y -hasta que se halla logrado cierto alineamiento durante la evolución- viviendo su propia existencia separada, alejada de las dos envolturas inferiores astral y física. De esta manera puede afirmarse que «la mente mata lo Real» (13) y oficia de «gran Engañadora» del Yo en un caso, y de «gran Separadora» en otro; se ubica entre la vida egoica centralizada y la existencia de la personalidad.

Esta vida separada va fortaleciéndose a medida que la acción giratoria-espiral del cuerpo mental se intensifica durante los ciclos de manifestación y la Idea «individualizada» predomina diariamente cada vez más. El principio «Ahamkara» , como se lo denomina en La Doctrina Secreta, realiza su trabajo, y el hombre se centraliza más fuertemente, haciéndose autoconsciente en el significado más inferior del término. Más tarde, a medida que entran en acción energías superiores y se realiza el esfuerzo para equilibrar, en los tres mundos, los tres tipos de manifestación de fuerza a través de los tres vehículo, el Ego se hace consciente del engaño, liberándose finalmente. Cuando esto está en proceso de consumación, durante las etapas finales de la evolución, el cuerpo mental se convierte [e865] en un transmisor de las corrientes de fuerza que provienen de la mente egoica, se construye el antakarana entre la mente superior y la envoltura mental, y el «cuerpo mental transmisor» se fusiona con el «cuerpo astral reflector». Así se elimina la separación.

El estudiante observará, por lo tanto, que la meta para el cuerpo mental es simplemente llegar a ser un transmisor de los pensamientos y deseos del Ángel solar y actuar como agente de la Tríada. La meta para el cuerpo astral es poder llegar a ser en forma similar el reflector de los impulsos búdicos que llegan al cuerpo emocional por conducto de ciertos pétalos del loto egoico y del átomo astral permanente. El proceso de equilibrar las fuerzas de la personalidad (produciendo estabilidad y alineamiento) es llevado a cabo mediante la científica manifestación de las reacciones eléctricas de los tres cuerpos o envolturas.

Se considera que la fuerza de la envoltura mental es positiva. El cuerpo físico es considerado negativo para el mental. El vehículo astral es el punto de unificación de las energías, el campo de batalla donde las dualidades se ajustan entre sí, obteniéndose el equilibrio. Tal es la idea subyacente en las palabras cuerpo «kama-manásico», pues éste durante dos tercios de la jornada del peregrino tiene dos propósitos. Técnicamente en la última etapa el hombre establece la diferencia entre voluntad y deseo y entre su cuerpo mental y de deseos.

3   Y si me voy y preparo un lugar para vosotros,  vendré otra vez y os tomaré conmigo;  para que donde yo estoy,   allí estéis también vosotros.

Otro período de radiactividad tuvo lugar durante la época del Buda y muchos alcanzaron el grado de Arhat en esa época. Ese período fue el punto culminante de lo que se ha denominado esotéricamente «un ciclo de tercer grado», y desde esa época no se ha logrado un grado similar de actividad radiactiva. Una tenue irradiación humana se sintió en la época de Cristo, pero sólo duró unos doscientos años y aunque algunos individuos han alcanzado desde entonces la meta, sin embargo pocos han logrado pasar a través de los fuegos de la transmutación y trascender el cuarto reino. El ciclo se halla nuevamente en la vuelta ascendente; alrededor del siglo catorce el reino humano empezó a ser notablemente radiactivo, estando en camino de completar un «ciclo de segundo orden» o un período donde se trascenderá una actividad aún mayor que la desarrollada en la época de Buda, y manifestará su magnitud cuando se hayan cumplido ciertas condiciones.

Es interesante observar que durante esta ronda, debido a una decisión planetaria, el proceso de producir irradiación humana o «liberación» está siendo estimulado artificialmente por medio del método denominado iniciación, y el camino más corto para alcanzar la plena purificación y el estímulo se halla abierto para aquellos que están dispuestos a atravesar el fuego de la alquimia divina.

Por medio de este proceso (que se lleva a cabo en todos los sectores del sistema solar) cada átomo a su vez se convierte en un electrón. La vida positiva de cualquier átomo en su debido curso evolutivo, se convierte en negativa para la vida mayor hacia la que es impelida o atraída, y así el proceso evolutivo lleva a toda vida en forma invariable a través de las cuatro etapas ya mencionadas. En los tres reinos inferiores de la naturaleza este proceso se lleva a cabo inconscientemente, de acuerdo al significado humano de ese término; pasa conscientemente a través del reino humano, y en las esferas superiores de existencia se realiza por medio de una conciencia envolvente que sólo puede insinuarse aplicando el término ambiguo de «comprensión grupal autoconsciente».

Todos los átomos se hacen radiactivos como resultado de la respuesta dada a un centro magnético más fuerte, respuesta producida por el desarrollo gradual evolutivo de cualquier tipo de conciencia. Esto en menor medida es verídico en relación con el reino mineral, aunque los científicos no han aceptado que la radiación se produce de esta manera. Más adelante lo harán, pero sólo cuando acepten la teoría general que aquí se expone respecto a los átomos y la consideren como una hipótesis plausible. Entonces habrán cambiado en parte su objetivo, tratando de desentrañar, por medio del claro pensar y el estudio de la analogía involucrada, qué punto focales de energía magnética existen y en qué forma afectan a los átomos de su medio ambiente. Aquí sólo puede darse un indicio. Estos oscuros problemas se solucionarán de dos maneras.

Cuando el tema de la irradiación sea mejor comprendido nos proporcionará otro ejemplo más de la unidad de toda vida y otra corroboración de la naturaleza sintética de todo el proceso evolutivo. En todos los casos lo que irradia de cada reino de la naturaleza es una y la misma cosa. El ser humano radiactivo es de igual naturaleza que el mineral radiactivo (difiriendo sólo en grado y en respuesta consciente); en todos los casos lo irradiado es la vida central positiva, la chispa eléctrica o aquello que es su analogía. Existen por lo tanto siete analogías en conexión con el sistema solar, siete entidades que irradian o siete tipos de entes que de muestran capacidad para trascender su movimiento normal y oportunamente trasladarse a una esfera mayor en la evolución. Estas son:

La mónada mineral del reino mineral, o el núcleo positivo central de todos los átomos y elementos.
La mónada del reino vegetal, o la vida positiva central de toda planta y vegetal.
La mónada del reino animal, o la vida positiva de cada tipo animal.
La mónada humana en sus millares de grupos.
La mónada de cualquier tipo particular o forma.
La mónada planetaria, o la suma total de todas las vidas dentro de un esquema planetario.
La mónada solar, o la suma total de todas las vidas en el sistema solar.

NOTICIA del día 17 de noviembre de 2020. A LOS VIRUS LES ENCANTA VIAJAR EN BARCO.
Al menos cinco contagios en crucero que reinició los viajes por el Caribe.» Al menos cinco pasajeros a bordo del crucero SeaDream fueron diagnosticados con covid-19, según el capitán del barco. Este fue el primer crucero que reinició los viajes por el Caribe con estrictos protocolos de bioseguridad. Todos los pasajeros y miembros no esenciales de la tripulación se encuentran en cuarentena.»

Así que ya sabemos, les encanta a los virus los geriátricos, las discotecas, las cervecerias, los funerales y las bodas, Y LOS CRUCEROS EN BARCO. Sin duda, un virus bién amaestrado.

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