Archivo diario: 3 enero, 2022

Portales del Infinito: «doble» espiritual.

8  El Centurión respondió y dijo: Señor, ciertamente que no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra y mi «criado» quedará sano. 9 Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: «Ve, y va; y al otro: «Ven, y viene; y a mi siervo: «Haz esto, y lo hace. 10   Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían:  En verdad os digo que en Israel no he hallado  ésta   gnosis  (comprensión). 11   Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.  12   Pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes. 13  Entonces El Maestro dijo al Centurión: Vete; así como has creído, te sea hecho. Y el criado fue sanado en esa misma hora.

LO QUE ASUSTA NO ES LA MALDAD DE LOS GOBIERNOS SINO LA ESTUPIDEZ DE LAS PERSONAS.

31-12-21 / TRATÁIS A DIOS COMO UN MAMARRACHO, PERO DE DIOS NADIE SE BURLA (Por Vicente Montesinos)

“Yo soy” se refiere a la conciencia de la personalidad en los tres planos inferiores, o a todo cuanto se considera inferior al cuerpo causal. Se relaciona con la comprensión del hombre respecto al lugar que ocupa en el globo dentro de una cadena.

“Yo soy Ese” se refiere a su conciencia egoica y a los planos de la Tríada. Concierne a la comprensión del hombre respecto al lugar que ocupa dentro de la cadena, y su relación con el grupo del cual forma parte.

“Yo soy Ese Yo soy” se refiere a la conciencia monádica del hombre y a su relación con los planos de abstracción. Concierne al conocimiento que posee de su posición en el esquema.

Cuando el iniciado puede decir “Yo soy Ese Yo soy”, indica que se ha fusionado con su divina esencia y se ha liberado de la forma. La primera aserción esotérica marca su emancipación de los tres reinos inferiores y su actuación [i421] consciente en los tres mundos, que ocurrió al individualizarse por medio de Manas; la segunda señala la emancipación gradual del hombre de los tres reinos inferiores y su liberación dual de la forma inferior, en la quinta iniciación. En la afirmación final el iniciado no sólo distingue entre el Yo y todas las otras formas de manifestación, entre su propia identidad y el alma, lo mismo que la materia en la forma, sino que puede discriminar entre los tres, Espíritu, Alma y Materia. Cuando ha comprendido esto se libera de su manifestación durante este ciclo mayor. Dicha facultad discriminadora, inherente a manas, desplegada en espirales cada vez más elevadas, lleva al hombre

a la materia y a la forma,

a través de todas las formas de materia en todos los planos, y finalmente produce su eventual abstracción de toda forma y materia, conjuntamente con la acumulación de conocimiento transmutado, proporcionado por el proceso evolutivo.

esque logos planetario y algunos planos

Se hallará que el corazón no sólo es la máquina que hace circular los fluidos de la vida, sino que también genera cierto tipo de esencia inteligente, factor positivo en la vida de la célula.

De esto puede obtenerse alguna idea respecto al proceso microcósmico, porque la individualización de los entes se realiza por un acontecimiento macrocósmico que produce efectos en el microcosmos.

Es necesario insistir aquí sobre un último punto. Esotéricamente comprendido, los cinco Kumaras o cinco Hijos de Brahma, nacidos de la Mente, son los que personifican esta fuerza manásica en nuestro planeta; pero sólo reflejan (en la Jerarquía de nuestro planeta) la función de los cinco Kumaras o Rishis, Señores de los cinco Rayos que se manifiestan por intermedio de los cuatro planetas menores y el planeta sintetizador.

Estos cinco Kumaras constituyen los canales para esta fuerza, y uno de Ellos, el Señor del planeta Venus, personifica en Sí Mismo la función de la quinta Jerarquía. Esto explica la actividad de Venus en el momento de la individualización en esta ronda. En la próxima ronda, esta quinta Jerarquía utilizará del mismo modo a nuestro esquema terrestre, entonces veremos a manas, en plena fructificación, actuando sobre la familia humana. Esta quinta Jerarquía de Agnishvattas, en sus muchos grados, personifica el “principio Yo”, produce la autoconciencia y construye el cuerpo de realización del hombre. En tiempo y espacio y, en el plano mental, constituye el Hombre en su fundamental esencia, capacitándolo para construir su propio cuerpo de causas, desarrollar su propio loto egoico y liberarse gradualmente de las limitaciones de la forma que ha construido, y así entrar -a su debido tiempo- en la línea búdica de energía. En otras palabras, por medio de su trabajo el hombre puede llegar a ser consciente sin necesidad de utilizar el vehículo manásico, pues manas sólo es la forma por la cual se da a conocer un principio superior.

La vida de Dios es influenciada cíclicamente por diferentes Jerarquías o fuerzas, las cuales construyen temporalmente su vehículo, la pasan a través de su sustancia, le dan de esta manera cierta cualidad o coloración y, por este medio, acrecientan su capacidad vibratoria hasta que, oportunamente, la vida se libera de las limitaciones jerárquicas. Entonces regresa nuevamente a su fuente eterna con lo que ha adquirido durante sus experiencias, más la energía acrecentada, resultado de sus diversas transiciones.

el maestro y el centurion

2. Las Leyes del Pensamiento.

Existen tres grandes leyes que podríamos considerar como las leyes fundamentales del cosmos, ese sistema mayor (reconocido por todos los astrónomos) del cual formamos parte, y las siete leyes innatas del sistema solar. Deberíamos considerarlas secundarias aunque desde el punto de vista de la humanidad, son las más importantes.

a. Tres leyes cósmicas. La primera de ellas es la Ley de Síntesis. Para quienes no han desarrollado la facultad búdica les resulta casi imposible comprender el alcance de esta ley. Demuestra que todas las cosas -abstractas y concretas- existen como una sola; rige la forma mental de ese Logos cósmico en cuya conciencia nuestro sistema y nuestro centro mayor desempeña su parte. Presentimos que nuestro sistema en evolución es una unidad de Su pensamiento que constituye en su totalidad una forma mental, un todo concreto y no un proceso diferenciado. Es la suma total y el centro, la periferia y el círculo de manifestación considerados como una unidad.

Deberíamos recordar que de acuerdo a la Ley de Analogía o Correspondencia, tendríamos en el Cosmos una relación similar a la que existe en el microcosmos entre el ego y la personalidad. Gran parte del contenido de esta sugerencia podría considerarse benéfico. Sin embargo, no debemos llevar la analogía demasiado lejos, pues no hemos evolucionado bastante como para tener conciencia planetaria y mucho menos del sistema, por lo tanto ¿cómo puede pretenderse llegar a concebir el a b c de la verdad cósmica? Hasta ahora sólo es posible dar datos superficiales, conceptos amplios y generalizaciones.

De una cosa podemos estar seguros y es que la identidad siempre permanece.

Permítaseme explicar por medio de una ilustración

Cada uno de nosotros, durante el proceso de evolución, forma parte de uno de los Hombres celestiales, quienes a su vez forman los siete centros en ese Hombre celestial mayor, el Logos. Sin embargo, aunque estemos sumergidos en el todo, no perdemos nuestra identidad, sino que permanecemos siempre como unidades separadas de conciencia, aunque somos uno con todo lo que vive o es. De la misma manera nuestro Logos no pierde Su identidad, aunque forme parte de la Conciencia del Logos de Sirio. A su vez, el Logos de Sirio es uno de los siete, centros a su vez en el cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE. (Es decir, Soberano Integral Omnipresente)

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