Conciencia Humana, la escala de Jacob.

51  Y le dijo:  En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, el cual Es Conciencia Verídica.

conciencia

40   Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. 41  Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. 42    Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44   se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. 45  Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, espíritu que da vida. 46  Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47  El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. 48 Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. 49  Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

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EL FIN DE LOS TIEMPOS: LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL. Por Laureano Benítez. ¡APASIONANTE!

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14 Respuestas a “Conciencia Humana, la escala de Jacob.

  1. Voy a dejar ahora aquí, unos extractos de escritos atribuidos a la presunta Logia Blanca, y veré si los puedo ordenar para expresar algo.

    TAREA PENDIENTE … estoy ocupado … 🙂 esperemos …

  2. La fuente donde se origina la actividad manásica de un sistema solar es esa gran Entidad cósmica, quien personifica a nuestro Logos solar como centro de su Cuerpo, junto con otros seis Logos solares que en su totalidad constituyen Sus siete centros.

    La fuente donde se origina la actividad manásica de los esquemas planetarios es esa Entidad cósmica denominada Logos solar. Es la Inteligencia rectora activa que actúa con propósito definido por medio de Sus siete centros.

    La fuente donde se origina el principio manásico de un esquema planetario es esa Entidad cósmica menor denominada Logos planetario. Actúa por medio de Sus siete cadenas, así como lo hace el Logos mediante Sus siete centros planetarios. Es interesante observar aquí que cuando el Logos solar es impelido manásicamente a desarrollar algún propósito de Su fuente superior (AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE) puede causar la vivificación de uno u otro de Sus centros, de acuerdo al propósito fijado. Esto ocurrió cuando se formó el triángulo, del cual la Tierra y Venus son dos de sus vértices, y (afectando [i394] a los Hombres celestiales de esos dos esquemas) los estimuló a pasar la iniciación, induciendo al Logos planetario de nuestro esquema a formar un triángulo menor, dentro de Su esfera de actividad, lo cual trajo por resultado que El recibiera una iniciación menor y la impregnación manásica del hombre animal. De esta manera fue llevada a la actividad objetiva ese grupo de mónadas que entran en la composición de un centro determinado.

    Similar y microcósmicamente, un ser humano constituye el incentivo manásico y el origen de la voluntad inteligente y activa de todas las células dentro de su triple cuerpo -mental, astral y físico. Suya es la inteligencia rectora, suya es la fuente de toda acción y esfuerzo dentro de su periferia y, análogamente a como lo hacen sus correspondientes esferas superiores, el Logos solar y el Logos planetario actúan por medio de siete centros.

    Hemos trazado así el origen de manas hasta donde es posible hacerlo en la actualidad. El misterio de manas se halla oculto en la existencia misma; guarda el enigma de la vida, y oculta y vela a esas Entidades cuya cualidad y característica sobresaliente es manas. Para la vida de ese diminuto ente que llamamos átomo en el cuerpo físico del hombre, el Pensador en el cuerpo causal o su inteligencia superior rectora, es tan oscura y desconocida como lo es el Logos para el Pensador, el Hombre. No obstante, la analogía [e334] es exacta. (37) El cuerpo físico del hombre, por ejemplo, considerado [i395] como un todo colectivo, compuesto de muchas vidas menores, sufre o prospera, según obre la Inteligencia rectora con amor-sabiduría o contrariamente. El principio manásico anima todo lo que ocurre dentro del aura del hombre, y éste sufre o progresa de acuerdo a como se aplica dicho principio.

    Análogamente puede decirse, con reverencia, del cuerpo del Logos, de un sistema y también del Logos planetario y Su esquema.

  3. Podría decirse aquí que a pesar de interesarnos principalmente del manas de las células humanas en el cuerpo de un Logos planetario, sin embargo debemos tener en cuenta que los entes dévicos predominan en algunos esquemas. Aunque, desde el punto de vista de un ser humano, de ninguna manera se considera que los devas, como comúnmente se comprende, están siendo influenciados por manas, pero desde otro punto de vista son el manas mismo, la fuerza activa creadora, la quinta y la sexta [i404] Jerarquías en pleno auge. Debemos reflexionar sobre la relación (necesariamente íntima) que existe entre la quinta Jerarquía dévica y el quinto principio logoico, y también tener en cuenta que -considerando todo el tema desde el punto de vista de un Hombre celestial- los devas forman parte integrante de Su naturaleza, siendo un Manasaputra, un Constructor creador y el quíntuple aspecto de Brahma. La suma total de manas es esencia puramente dévica, y sólo al realizarse la unión entre este quíntuple tercer aspecto y los otros dos aspectos, viene al ser lo que consideramos el HOMBRE, ya sea celestial o humano. Los devas están unidos con otros dos factores, cuyo resultado es:

    Un Logos solar.
    Un Hombre celestial.
    Un ser humano.

    Este es un gran misterio y está ligado al de la electricidad (o vida fohática) sobre lo cual se refiere H. P. B. (40) Los Mensajeros, los Constructores, los devas, son fuego llameante, materia eléctrica radiante; sólo en tiempo y espacio, únicamente durante la manifestación y exclusivamente a través de los ciclos de objetividad, puede venir a la existencia un ente como el hombre o un Hombre celestial; Fuera del “círculo no se pasa” solar, por ejemplo, y en lo que se refiere a nuestra evolución, tenemos sustancia eléctrica radiante, [e342] éter inteligente activo, animado por la evolución dévica. Los devas [i405] trabajan ciegamente, regidos por las leyes de la electricidad cósmica. (Tenemos que diferenciar cuidadosamente entre electricidad cósmica y el akasha eléctrico del sistema, que es sustancia eléctrica confinada y sometida a otra serie de leyes por la acción de otro factor, el del Espíritu puro). Fuera del “círculo no se pasa”, tenemos la abstracción que llamamos Espíritu puro. Este “Espíritu puro” o Ser consciente abstracto, en virtud del karma consciente, trata periódicamente de manifestarse y decide desarrollar un propósito bajo las leyes de Su Propio Ser, siendo así impelido por la cualidad atractiva de Su polo opuesto, la sustancia inteligente, a fin de fusionarse con ella. La unión de estos dos polos y su punto de fusión causa esa llamarada en el universo cósmico denominada sol, cuyo resultado es luz u objetividad. Por consiguiente, dentro del “círculo no se pasa”, el fuego eléctrico del Espíritu puro sólo puede manifestarse mediante la fusión o unión con la sustancia eléctrica; por lo tanto, está limitado por ello durante la evolución y en la mayor parte del proceso. En efecto, por incomprensible que parezca, la evolución dévica domina durante la mayor parte de la manifestación, hasta que se inicia el proceso de transmutación. Los devas construyen incesantemente la forma que limita.

    Cuando el proceso de transmutación lo efectúan los cinco Hombres celestiales, entonces todo el sistema alcanza un grado muy elevado de evolución, y con los dos esquemas que entrarán en la [e343] etapa de oscuración, se iniciará el proceso de disolución. El plan, considerado en conjunto, será el siguiente:

  4. La Vida animadora, que -en lo que nos atañe- emana de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE y anima los siete sistemas solares, descendiendo desde el Señor de un sistema solar, pasando por las Entidades cósmicas, hasta los llamados Hombres celestiales y las Entidades solares que animan a los grupos, y también por la peculiar manifestación central, denominada ser humano, la pequeña célula dentro del cuerpo de ese ser humano, y el átomo que constituye la materia fundamental con la cual se construyen todas las formas en todos los reinos de la naturaleza.

  5. IV. EL FUTURO DE MANAS

    Me propongo encarar este grandioso tema única y principalmente en relación con el HOMBRE, dejando que el estudiante extraiga y deduzca por sí mismo mucho de lo que podría decir, [e352] ampliando el concepto desde la unidad al grupo y del grupo a la totalidad de grupos, dentro del sistema solar. Consideraremos únicamente el desarrollo de la mente del hombre, insinuaremos otros probables desarrollos, trataremos de demostrar que manas, a medida que evoluciona, conduce a ciertas características distintivas que lo [i418] diferencian de otros desarrollos que pudieran ser percibidos. Por lo tanto estudiaremos el tema bajo los subtítulos siguientes:

    Características de Manas.
    Probable desarrollo de la mente humana.
    Manas en las rondas finales.

  6. 3. Manas en las Rondas Finales.

    a El proceso transmutador. La transmutación es un tema que, desde las primeras épocas, ha ocupado la atención de los estudiosos, los científicos y los alquimistas. Como bien se sabe, el poder de producir cambios aplicando el calor, es reconocido universalmente; pero la clave del misterio o el secreto de la fórmula del sistema esta deliberadamente resguardada de todos los investigadores, y sólo es revelada gradualmente después de la segunda Iniciación. El tema es tan formidable que solo es posible indicar, en líneas generales, en qué forma podemos encararlo. El público piensa, lógicamente, en transmutar los metales en oro, a fin de aliviar su pobreza. La mente científica busca el solvente universal que reduzca la materia a su sustancia primordial, libere la energía, revelando así el proceso de la evolución que permitirá al buscador (utilizando la base primordial) construir para sí mismo las formas deseadas. La mente del alquimista [i476] busca la Piedra filosofal, ese eficaz agente transmutador que proporcionará la revelación y dará al químico el poder de imponer su voluntad sobre las fuerzas elementales que trabajan en, por, y mediante, la materia. El hombre religioso, especialmente el cristiano, reconoce la cualidad síquica de este poder transmutador; frecuentemente en los libros sagrados se dice que el alma está sometida siete veces a la prueba del fuego. Desde su punto de vista restringido todos estos estudiosos e investigadores reconocen una gran verdad, pero la verdad total no se halla en uno ni en otro, sino en el conjunto.

    En sentido oculto, podríamos decir que la transmutación consiste en pasar de un estado de ser a otro por la acción del fuego. Su debida comprensión se funda en ciertos postulados, principalmente [e396] en cuatro de ellos. Dichos postulados deben expresarse en términos del Antiguo Comentario, cuyas palabras están dispuestas de tal manera que revelarán el conocimiento a quienes tengan ojos para ver, pero resultarían enigmáticas para quienes no están preparados o utilizarían el conocimiento obtenido con fines egoístas.

  7. Características Manásicas y los Planos

    En el Plano Físico la cualidad se manifiesta como:
    Poder selectivo de los átomos del cuerpo.
    Adaptabilidad de la forma física a su medio ambiente y a las circunstancias.
    Propósito ordenado de la Vida animante, según afecte a la forma y a los átomos físicos.
    Poder transmutador, inherente al hombre que lo ha llevado, aunque todavía no lo reconozca, desde el hombre animal al actual estado de existencia física. Concierne también a la trasferencia de la vida en los niveles manásicos.
    En el Plano Astral la cualidad se manifiesta como:
    Poder discriminador del hombre para elegir entre los pares de opuestos.
    Adaptabilidad del hombre a las condiciones emocionales y su poder para alcanzar oportunamente el equilibrio.
    Poder del hombre, mediante el propósito consciente, para purificar su cuerpo astral de toda materia extraña y asegurar su transparencia. [e414]
    Poder transmutador inherente, que transmuta o transfiere, con el tiempo, la vida a las formas búdicas.

    En el Plano Mental la cualidad se manifiesta como:
    Poder selectivo del hombre para elegir la forma por medio de la cual se ha de manifestar. [i501]
    Adaptabilidad del hombre a corrientes y vibraciones mentales y su utilización para controlar las formas inferiores.
    Desenvolvimiento del propósito, mediante los dos vehículos inferiores. El impulso emana del plano mental.
    Poder transmutador, que transforma todo el triple hombre inferior en una nueva forma, el cuerpo causal. El proceso transmutador se desarrolla en la serie de encarnaciones.

    En los Niveles Abstractos del Plano Mental la cualidad se manifiesta como:
    Capacidad del Ego para discriminar sobre los factores de tiempo y espacio en los tres mundos.
    Adaptación egoica de la materia y de las circunstancias de tiempo y medio ambiente a la necesidad específica de acuerdo a la Ley del Karma.
    “Propósito inteligente” que subyace detrás de toda objetividad física y se desarrolla en toda vida.
    Transmutación o transferencia de la vida del Ego a la Tríada a medida que actúa en el cuerpo causal. Esto da por resultado la desvinculación de la manifestación en los tres mundos. Para efectuar esta transmutación (algo que a veces se pasa por alto) el Pensador, en el vehículo causal, debe hacer tres cosas:
    Construir y equipar el cuerpo causal.
    Establecer la conexión o control consciente de la triple naturaleza inferior por medio de los átomos permanentes.
    Salvar el intervalo entre el cuerpo causal, en su propio nivel, y el átomo manásico permanente. [i502]

    En los Niveles Búdicos la cualidad se manifiesta como:
    Poder discriminador, manifestado como capacidad para distinguir entre lo abstracto y lo concreto e independientemente del mecanismo común -el cuerpo mental y el cerebro físico- llegar a conclusiones. [e415]
    Adaptabilidad al esfuerzo jerárquico, manifestado por el Iniciado o Maestro, y Su receptividad a los impulsos de la vida y a las corrientes espirituales procedentes del Logos planetario de Su rayo; algo que en esta etapa es imposible lograr conscientemente.
    Propósito ordenado que guía al Maestro para elegir uno de los siete Senderos de esfuerzo. De esta manera la elección se funda en el CONOCIMIENTO y no en el deseo.
    Transmutación consciente emprendida por Él al transferir gradualmente Su propia vida y la de Su grupo al aspecto monádico reflejado en el búdico, durante el trabajo de la evolución.

    En los Niveles Atmicos la cualidad se manifiesta como:
    Trabajo seleccionador del Adepto, en relación con la manifestación planetaria y el poder discriminador, que guía toda acción relacionada con Su propio planeta y con los otros dos asociados a la Tierra y forman un triángulo del sistema.
    Adaptación de los grupos (devas y humanos) a ciertas clases de influencias y vibraciones procedentes de fuera del sistema, que, desde elevados niveles cósmicos, actúan sobre ellos fomentando ciertos atributos para los cuales no tenemos aún terminología.
    Trabajo sintetizador del aspecto Brahma que se lleva a cabo al fusionarse los cuatro rayos menores en el tercero mayor. [i503]
    Transmutación, cuyo resultado es la oscuración planetaria en conexión con cinco de los Hombres celestiales y que -como sucedió en el trabajo anterior de síntesis- concierne a la evolución microcósmica en la cual participa el hombre. He de llamarles la atención sobre un punto interesante: a medida que aumentan las Mónadas, vuelven nuevamente a su fuente de origen, produciéndose la gradual oscuración de un Hombre celestial de cuyo cuerpo son las células. Aunque esto pueda parecer para la percepción humana un período excesivamente prolongado, desde el punto de vista de la conciencia universal o grupal, ello está ocurriendo AHORA. Por ejemplo, la oscuración en la manifestación del Logos del esquema terrestre ya está en proceso, y comenzó en la época Lemuriana. [e416]

    No es necesario que nos extendamos respecto a la discriminación, adaptabilidad, propósito y poder transmutador monádicos.

    Estos conceptos e ideas sólo tienen valor en la medida que puedan producir en el Pensador una apreciación más inteligente de la grandiosidad del plan divino, la apropiación de energía y fuerza que le pertenecen por derecho al participar en los procesos de la manifestación, y la inteligente colaboración en el progreso del plan evolutivo, en aquello que lo afecta individualmente a él y a sus grupos.

  8. 2. El Movimiento en el Cuerpo Causal.

    Hemos estudiado en parte esta actividad al manifestarse la forma cuádruple en la envoltura o cuerpo mental; la razón por la cual no se ha dicho mucho respecto a este tema se debe a que el cuerpo mental está regido por las leyes del aspecto materia y sujeto a las mismas reglas que rigen a los vehículos materiales de todo lo existente; sólo que es materia de grado más refinado. En consecuencia, el estudiante puede aplicar al cuerpo mental lo que se ha dicho anteriormente respecto a los cuerpos astral y físico, [i1110] y evitar así la necesidad de tratar el tema con más detalles. El cuerpo causal difiere del aspecto Brahma en que éste es una personificación más plena de la vida del segundo aspecto, predominando las características de éste. Estudiar la naturaleza del movimiento en el vehículo causal requiere mucha claridad mental y adecuada apreciación de la naturaleza de ese cuerpo.

    Debe recordarse que al considerar el cuerpo causal, tratamos específicamente con el vehículo de manifestación de un Ángel solar, que es la vida que le da forma y lo construye, perfecciona y [e870] expande, reflejando así en pequeñísima escala el trabajo del Logos en Su propio plano.

    Cada parte del cuerpo causal es impulsada por un tipo de fuerza que emana de un gran centro; quizás sea de interés considerar las partes componentes del «Templo del Alma», si estudiamos el tipo de actividad animadora y llegamos a un conocimiento de las fuerzas que actúan sobre él y a través del mismo. Las consideraremos separadamente, comenzando por la hilera externa de pétalos.

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