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Sábana Santa de Turín

Ante la escasez de datos que confirmen  la existencia de Jesús de Nazaret, así como la realidad de su muerte y posterior resurrección, me ha parecido interesante presentar una pequeña introducción sobre una reliquia, que a pesar de las normales dudas sobre su veracidad, pudiera ser el único testimonio físico, dejado atrás para demostrar estos hechos, tanto en el pasado como en el presente.

La Sábana Santa de Turín, fue, supuestamente, el sudario que envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret tras su muerte. En las siguientes líneas pongo algo extraído de un libro que me parece trata este tema de una forma bastante objetiva y completa; “La Sábana Santa” de Carmen Porter, que también utilizaré para ampliar el tema en la parte de comentarios:

“Durante siglos se ha discutido acerca de si la enigmática imagen grabada en la Sábana Santa es realmente la de Jesucristo. ¿Qué ocurriría si aplicásemos sobre el tejido la tecnología más avanzada?¿Podríamos descubrir si la imagen ha sido formada por la emanación de una energía desconocida o si se trata del negativo tridimensional de una fotografía?. Y aún más, ¿sería posible, a partir de las células de la Sábana, clonar a Jesucristo?

El misterio de la Sábana Santa ha fascinado a la humanidad desde que fue expuesta por primera vez en Constantinopla en el año 944. En ella se percibe una imagen tenue de un varón adulto, de complexión fuerte y barbado, que presenta síntomas evidentes de haber sufrido los mismos tormentos que Jesucristo en la cruz; se aprecian las marcas de los latigazos repartidos por todo el cuerpo, una herida de lanza en el costado, la señal de los clavos atravesándole las muñecas y la misma corona de espinas que describen los Evangelios. Conservada en Turin y expuesta de manera intermitente por sus custodios, la Sindone plantea un enigma aparentemente irresoluble.”

En 1.898 Secondo Pia, abogado de oficio y gran fotógrafo por vocación, le hizo las primeras fotos. Durante el revelado le extrañó que la imagen reflejada en las placas fuera diferente a la que se podía observar a simple vista en la tela. Lo que se veía en la placa era un positivo por lo que dedujo que la imagen de la tela era un negativo fotográfico. Lo que vio transgredía todas las leyes de la fotografía ya que la imagen difusa y plana en la reliquia, ahora se destacaba como el retrato de un cuerpo real. Esto fue comprobado en 1.931 por otros estudiosos entre los que se encontraban Pía y el doctor Paul Vignon.

En 1976, Eric Jumper y John Jackson, profesores de física y de ciencias aeronáuticas en la NASA, observaron que las partes en contacto con el lienzo se veían más nítidas. Trasladaron las muestras al laboratorio de Albuquerque (Nuevo Mexico) y descubrieron que la imagen contenía información tridimensional. Tras numerosos estudios, sus conclusiones no dejaron indiferente a nadie.

John Jackson afirmó que “teniendo en cuenta los procesos físico -químicos conocidos hasta hoy, tendríamos motivos para decir que la imagen de la Síndone no puede existir; pero es real, aunque no consigamos explicar como se ha formado”.

Las siguientes líneas son extraídas de Caballo de Troya  tras los análisis realizados al sudario:

Una de las muchas objeciones planteada por los científicos a la citada Síndone o Sábana Santa de Turín fue la del arqueólogo francés F. de Mély. En una publicación de 1902,  Mély presentaba hasta 44 santuarios que se atribuían la custodia del “auténtico” lienzo de Cristo. Algo realmente sospechoso.

Veamos esa lista de santuarios: Aix (Provence), Aquisgrán, Albi, Annecy, Aosta, Arlés, Besanlon, Boukovinez (Rusia), Cadouin, Cahors, Campillo, Carcasona, Chartres, Clermont, Compiegne, Constantinopla, Corbeil, Corbie, Enxobregas, Halberstadt, Jerusalén, Johanavank (Armenia), Karltein, Le Mans, Lirey, Maguncia, Milán, Mont-Dieu Champaña, Palns (Alsacia), París, Port-Daussois, Reims, Roma (San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pedro), Breines, San Salvador (España), Silos, Solssons, Turín, Utrecht, Vézelay, Vicennes y Zínte. De todos estos supuestos lienzos mortuorios, sólo el de Turín reúne una serie de curiosos factores que lo destacan sobre los demás. Sin embargo, como decía, su origen no aparece suficientemente documentado. En algunos de los llamados Evangelios Apócrifos -el de los Hebreos (siglo II), traducido al griego y latín por San Jerónimo y en las Actas de Pilatos (también del siglo.II)- se hacen breves y muy fantásticas referencias a dicha mortaja. En el primero, por ejemplo, puede leerse: “El Señor, después de haber entregado la Síndone al Siervo del Sacerdote fue y apareció a Santiago.“

Francamente, esta alusión no parece muy seria. E idéntico parecer merecen a los historiadores las leyendas de Arcufo, de los ebionitas, etc. El primer dato medianamente riguroso sobre la aparición de la Síndone de Turín se remonta al siglo XIII, con la Cuarta Cruzada (1204). En el saqueo de Constantinopla, Roberto de Clary cuenta que la Santa Síndone solía exponerse a los fieles todos los viernes, doblada en ángulo diedro, de forma que ambas figuras -tanto la frontal como la dorsal- se presentaban “de pie”; es decir, en posición vertical. La reliquia se veneraba en la iglesia de Santa María de Blaquernae. Y cuentan igualmente las crónicas medievales que uno de los jefes de la tristemente célebre Cruzada, Otto de la Roche, consiguió mantener a raya a los francos allí acuartelados, evitando el saqueo de la referida basílica.

En 1206, la Síndone reaparece misteriosamente. Esta vez en poder de Poncio de la Roche, padre de Otto. A partir de entonces, después de mil peripecias, el famoso lienzo termina en poder de los duques de Saboya, futuros reyes de Piamonte e Italia. Hay constatación histórica de que, en 1532, un incendio en Chambéry estuvo a punto de destruir la reliquia. Una gota de plata fundida de la urna que la protegía quemó parte del lienzo, que fue posteriormente remendado por las monjas clarisas. De la capilla de Chambéry, la Síndone fue trasladada a Turín (1578), donde se encuentra desde entonces.  (N. del m.)

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El hijo del Hombre, 5 vibraciones vida

A finales del año 2014 tuve un extraño sueño. Sobre un fondo oscuro, casi negro, aparecía suspendido un enorme 5, de un color azul intenso.
No recuerdo si debajo de este número había una frase o alguien lo decía, pero el mensaje era: “faltan cinco años”. Sentí una gran emoción porque algo largamente esperado, se materializaba.
Fin del sueño

Aunque no creo en fechas concretas, si estoy atenta a las señales. He buscado información para interpretar estos símbolos, hasta armar mi propio puzzle, que hoy comparto. Aunque todo está relacionado con todo, le quiero dar un enfoque colectivo y arquetípico; un significado en el que nos podamos reconocer y ver la perfección de todo. También es el reflejo de algo que se concreta, algo en lo que todos estamos involucrados.

Entre el año 2012 (un año que nos marcó a todos de una u otra manera) y el 2019 hay una diferencia de 7 años.

Muchas cosas en la naturaleza están regidas por el número 7: 7 días de la semana, 7 días de la creación,…símbolo de organización, de “algo que se ha completado” o “un ciclo terminado”.  Por ejemplo, los fisiólogos dicen que las células del cuerpo humano se renuevan totalmente cada 7 años. Igualmente se dice que todo lo grabado en nuestra mente en este plazo, conformará nuestro personal paradigma en el tramo siguiente.

El color azul se asocia con la estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia, fe, verdad, eternidad.

Los números eran considerados por los Pitagóricos como ideas perfectas o la primera etapa de la creación, una especie de arquetipos que al materializarse se convierten en figuras geométricas, presentes en toda la naturaleza. Todo en la creación parece estar regido por los números.

El Tao, engendra al Uno: La nota DO, el “Hágase la Luz”, como un primer impulso o voluntad de ser, simbolizado por lo masculino, la luz, lo activo, ascendente, el yang. Como punto de partida no basta por si mismo, necesita algo sobre lo que accionar, surgiendo simultáneamente las tinieblas como una contraparte receptiva -el Dos-, simbolizado por la voluntad de no ser, lo oscuro, lo pasivo, lo frío, lo femenino, el yin. Así queda establecida la dualidad o polaridad básica indispensable para la existencia. Ambos polos son mutuamente dependientes

El Tres surge como elemento equilibrante de la tensión entre los extremos (1+2), como germen de vida nueva.Considerado como la materia fecundada por el espíritu, o el triángulo pitagórico original, o la tríada padre-madre-hijo, el tres es fuente y origen de todas las cosas existentes.

El Tao Te King dice: «El Tao engendra al Uno. El Uno engendra el Dos. El Dos engendra el Tres. El Tres engendra las diez mil cosas.»

El Cuatro presenta probablemente, el mayor potencial. Se relaciona con la cruz, el cuadrado, las estaciones del año, puntos cardinales, los cuatro elementos… Es la expresión más elemental de las diez mil cosas creadas; es la forma condensada de todo lo existente, representando la estabilidad, lo que se conserva en el tiempo. El Cuatro fusionado vuelve a representar al Uno, al Todo materializado que, polarizado y combinado en diferentes proporciones, produce la variedad de todas las cosas. Todas las cosas describen a la totalidad. Pero cada pequeña totalidad, cada microcosmos, singulariza un paso dado más allá de la elementalidad de la materia, un punto adelante que hace que sea esa cosa y no otra, una esencia que define o determina su naturaleza.

El Cinco es el vínculo entre el Uno y la diversidad, el puente que une lo corpóreo con lo divino. El Cinco es la quinta esencia de los alquimistas, magma fundamental del que emerge toda !a materia.

En música es el pentagrama, sustrato del sonido original que produjo la creación, y la nota Sol. Es el hombre unificado, el que culminó su proceso de individuación, con conciencia de sí, enfrentado a la materia (el Cuatro), con la que puede crear, interactuar, sublimar. Él es el mediador entre los elementos y el surgimiento de lo nuevo a través de un acto de creatividad. Sólo la luz-quinto elemento-, que surge de la interacción de los cuatro elementos (el cuatro), o energía del amor puede acabar con la oscuridad

Yavé representa el gran nombre de cuatro letras -el “cuatro”-, mientras que “Iesuhé” es el cinco”.Este “cinco”, es el número secreto de Jesús de Nazaret. El “dos” es su número “natural” al ser la manifestación del Verbo segunda persona de la Trinidad divina. El Hijo del Hombre, el Hijo de Dios.

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