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nuestros sentidos, físicos y suprafísicos

Considero que debemos fijarnos en éstas cuestiones, al objeto de que podamos diferenciar, entre las fenomenologias mundanas, (posiblemente totalmente manipuladas) y las realidades inherentes de nuestra conciencia verdadera. CÓMO APRENDER A PERCIBIR CORRECTAMENTE Y DISCERNIR, ésta es la cuestión.

Posiblemente los desenvolvimientos de las cosas, no nos gustan, y nos preguntamos porqué estamos AQUI, y porqué los fenómenos en éste mundo, suceden de éstas maneras.

Es necesario que en todas estas definiciones se tenga en cuenta que la finalidad de los sentidos es revelar el no-yo; y permitir al Yo verídico, diferenciar entre lo real y lo irreal.”

En la evolución de los sentidos, el oído, es ese algo ambiguo que primeramente atrae la atención del yo, aparentemente ciego, hacia lo que es:

1.-otra vibración,
2.-algo que se origina fuera del yo,
3.-lo que le proporciona el concepto de exteriorización. Cuando se oye el sonido por primera vez, la conciencia se da cuenta también por primera vez de aquello que es externo.

Pero, todo lo que la aletargada conciencia capta (por el oído) es lo foráneo con respecto a sí misma y la dirección en que ese algo se encuentra. Esta captación, en el transcurso del tiempo, trae a la existencia otro sentido, el del tacto. La Ley de Atracción actúa; la conciencia se mueve lenta y externamente hacia aquello que ha oído; el contacto hecho con el no-yo es denominado tacto. Éste imparte otras ideas a la conciencia incipiente: ideas de dimensión, de contextura externa y de superficie. De este modo el concepto del Pensador se amplia gradualmente, puede oír y palpar pero todavía no sabe lo suficiente como para correlacionar y denominar. Una vez que ha conseguido nombrar las cosas, ha dado un gran paso adelante. Por consiguiente, podemos observar aquí que los primitivos símbolos cósmicos son aplicables a los sentidos, lo mismo que a otros aspectos:

El punto en el centro -la conciencia y el no-yo, en una etapa en que sólo por el sonido es posible descubrirla.

El círculo dividido -la conciencia consciente del no-yo, la cual es adquirida evidentemente por un reconocimiento dual.

A esto le sigue la vista, el tercer sentido, el que marca definidamente la correlación de las ideas o su relación entre sí; su desarrollo va paralelo, en tiempo y función, al de la Mente.   Tenemos así oído, tacto o sensibilidad táctil y vista. Referente a la analogía debe observarse que la vista apareció con la tercera raza raíz en esta ronda y que en la tercera raza raíz hizo su aparición la Mente.   Se correlacionaron y coordinaron inmediatamente el Yo y el no-yo.   Su íntima asociación fue un hecho realizado, y la evolución se aceleró con renovado ímpetu.

Los sentidos pueden ser definidos como los órganos por medio de los cuales el hombre se da cuenta de cuanto lo rodea. Quizás no debiéramos llamarlos órganos (porque todo órgano es una forma material que existe para un propósito) sino medios através de los cuales, el Pensador, se vale para ponerse en contacto con su ambiente o circunstancia.

Medios de que se vale para investigar, por ejemplo, el plano de la materia densa; medios para adquirir experiencia, con los cuales descubre lo que necesita saber, y percibe y expande su conciencia. Consideramos los cinco sentidos tal como los emplea el ser humano. Estos sentidos existen también en el animal; pero debido a que carece de la facultad pensante correlacionadora, y la “relación entre” el yo y el no-yo está poco desarrollada, no nos ocuparemos de ellos. Los sentidos del reino animal constituyen una facultad grupal que se manifiesta como instinto racial. Los sentidos del hombre son su acervo individual y se manifiestan como:

    1. realización individual de su propia conciencia,
    2. capacidad para afirmar ese individualismo,
    3. medio valioso para la evolución de su propia conciencia,
    4. fuente de conocimiento, y
    5. facultad transmutadora cuando finaliza la vida en los tres mundos.

Enumerados por orden de desarrollo, como ya sabemos, los sentidos son cinco:

  1. Oído.
  2. Tacto.
  3. Vista.
  4. Gusto.
  5. Olfato.

 Cada uno de estos cinco sentidos se relaciona definidamente con uno de los planos, teniendo además su analogía en todos los planos. Consideraremos cada uno de estos sentidos, señalaremos algunos hechos interesantes respecto a los mismos e indicaremos sus analogías en los correspondientes subplanos.

1. Físico Oído
2. Astral Tacto o sentido táctil
3. Mental Vista
4. Búdico Gusto
5. Atmico Olfato

Estos tres sentidos mayores (si puedo describirlos así) están definidamente aliados con uno de los tres Logos:

Oído. Reconocimiento de la cuádruple palabra; la actividad de la materia, los tres cuerpos, el tercer Logos.

Tacto. Reconocimiento del séptuple Constructor de Formas; el agrupamiento de las formas, su aproximación e interrelación, el segundo Logos. La Ley de Atracción empieza a actuar entre el Yo y el no-yo.

Vista. Reconocimiento de la totalidad, la síntesis de todo, la consumación del Uno en los muchos.  La Ley de Síntesis actuando en todas las formas que el yo ocupa,  y   el reconocimiento de la unidad esencial en toda la manifestación.

Los sentidos del gusto y del olfato, por estar ambos íntimamente vinculados al importante sentido del tacto, los podemos llamar sentidos menores. Prácticamente son subsidiarios del tacto. Este segundo sentido y su relación con el actual segundo sistema solar, merece una detenida reflexión. Dicho sentido se halla íntimamente relacionado con el segundo Logos. Aquí hay un indicio de mucho valor si se analiza debidamente. Será útil estudiar los alcances del tacto en el plano físico y en otros planos y ver adónde conduce. Esta es la facultad que nos permite llegar a la esencia mediante el debido reconocimiento de la envoltura que la oculta.

También permite al Pensador, que utiliza plenamente dicha facultad, armonizarse con la esencia de todos los yoes, en todas las etapas y, por consiguiente, ayudar a la debida evolución de la envoltura y a servir activamente. Señor de Compasión es aquel que -por medio del tacto- siente, capta plenamente y comprende la manera de remediar y corregir lo inadecuado del no-yo, sirviendo así activamente al plan de la evolución.

A este respecto deberíamos estudiar análogamente el valor del tacto, como lo demuestran los sanadores de la raza (aquellos que siguen la línea de los Bodhisattvas), y el modo de manipular el efecto de la Ley de Atracción y Repulsión. Los que estudian etimología habrán observado que el origen de la palabra tacto es un tanto oscuro; probablemente significa “extraer con movimiento rápido”. He aquí todo el secreto de nuestro sistema solar objetivo; con ello se demostrará el aceleramiento de la vibración por medio del tacto.

Inercia, movilidad y ritmo, son cualidades manifestadas por el no-yo. Ritmo, equilibrio y vibración estable se alcanzan por medio de la facultad del tacto o sentido táctil. A fin de esclarecer el tema permítaseme dar un ejemplo breve. ¿Qué ocurre en la meditación? Gracias al decidido empeño y a la atención que presta a las reglas establecidas, el aspirante consigue ponerse en contacto con materia más sutil que aquella con que lo hace comúnmente. Hace contacto con su cuerpo causal, y con el tiempo hará contacto con la materia del plano búdico.

Debido a este contacto su propia vibración se acelera momentánea y brevemente. Esto nos lleva de nuevo al tema que se elucida en este tratado. El fuego latente de la materia atrae hacia sí a ese fuego que está latente en otras formas. Éstos se tocan, reconocen y son conscientes de sí mismos. El fuego de manas arde continuamente y se nutre por lo que es atraído y rechazado. Cuando ambos se fusionan aumenta extraordinariamente el estímulo y la capacidad de hacer contacto se intensifica. La Ley de Atracción continúa su obra hasta que atrae a otro fuego y hace contacto con él, completando así la triple fusión. Recuerden que esto se relaciona con el misterio del Cetro de la Iniciación. Más adelante, al tratar el tema de los centros y la iniciación, debemos recordar que estamos estudiando precisamente un aspecto de la misteriosa facultad del tacto, facultad del segundo Logos, quien aplica la Ley de Atracción.

Retomaremos ahora, lo que hemos estado impartiendo respecto a los otros tres sentidos restantes: vista, gusto y olfato, y luego resumiremos brevemente su relación con los centros etéricos y su acción e interacción.

Entonces estaremos en condiciones de abocarnos a estudiar esa parte del tratado referente al fuego de Manas y al desarrollo de los Manasaputras, tanto en su totalidad como individualmente. Este tema es de máxima importancia porque trata exclusivamente del hombre, el Ego, el Pensador, y demuestra la fusión cósmica de los fuegos de la materia y de la mente y APRENDEREMOS A DISCERNIR cómo los utiliza la Llama inmanente.

c. Vista. Este sentido, como ya se ha indicado, es el principal correlacionador del sistema solar.

De acuerdo a la Ley de Economía el hombre oye. El sonido impregna la materia y construye la base de su consiguiente heterogeneidad.

De acuerdo a la Ley de Atracción el hombre toca y hace contacto con aquello que su atención percibe mediante ondas sonoras producidas por la actividad. Esto conduce a un estado de mutua repulsión y atracción entre quien capta y lo captado.

Después de haber captado y establecido contacto sus ojos se abren, y de acuerdo a la Ley de Síntesis reconoce el lugar que le corresponde en el orden de las cosas.

Oído……………….Unidad
Tacto………………Dualidad
Vista………………Triplicidad

En estos tres sentidos está compendiado el presente. La tarea de la evolución consiste en reconocer, utilizar, coordinar y dominar todo, hasta que el Yo, por medio de estos tres, se de cuenta de la existencia de todas las formas, de toda vibración y de toda pulsación del no-yo.

Entonces el objetivo del Yo, valiéndose del poder ordenador de la mente, consistirá en hallar la verdad o ese centro en el círculo de manifestación que, para el Yo, constituye el centro de equilibrio y el punto donde la coordinación es perfecta; sólo entonces el Yo podrá desprenderse de todos los velos, contactos y sentidos.

Ello conduce en cada manifestación a tres tipos de separación: Involución. La separación de la materia o el Uno convirtiéndose en los muchos. Los sentidos se desarrollan y el Yo perfecciona el mecanismo para utilización de la materia. Esto está regido por la Ley de Economía.

Evolución, hasta llegar al Sendero de Probación. La fusión del Espíritu y la materia, la utilización de los sentidos en una identificación progresiva del Yo con todas las formas, desde la más inferior hasta aquellas relativamente refinadas. Esto se verifica bajo la Ley de Atracción.

Evolución en el Sendero. Nuevamente la separación del Espíritu y la materia; su identificación con el Uno, y finalmente el rechazo de la forma. Los sentidos entonces se sintetizan en una facultad adquirida, y el Yo puede prescindir del no-yo. Se fusiona con el Omni-Yo. Esto ocurre bajo la Ley de Síntesis.

Si se lo tiene en cuenta, conducirá a comprender que la separación entre el Espíritu y el vehículo material, implica dos aspectos del Único gran Todo; aquí se observa el trabajo del Creador, del Preservador y del Destructor

En la perfección final del tercer sentido, la vista, el término comprensión es totalmente inadecuado. Conviene que el estudiante analice cuidadosamente la manifestación más inferior y la más elevada de los sentidos, de acuerdo a la clasificación dada anteriormente, y observe el significado esotérico de las expresiones empleadas en el resumen siguiente:

Oído Beatitud Se logra por medio del no-yo
Tacto Servicio La suma del trabajo realizado por el Yo para el no-yo
Vista Comprensión Reconocimiento de la necesaria triplicidad para la manifestación, o la acción refleja del Yo y del no-yo
Gusto Perfección Evolución que se completa utilizando al no-yo y su lograda suficiencia
Olfato Conocimiento perfecto El principio manas (mente) en su actividad discriminadora, perfeccionando la interrelación entre el Yo y el no-yo

Esto concierne a la perfecta y realizada personalidad.

En todas estas perfecciones se ve la percepción del Yo y el graduado progreso de identificación utilización, manipulación y rechazo final del no-yo por el Yo, que ahora ha adquirido la percepción consciente. Oye la nota de la naturaleza y la de su mónada; reconoce la identidad de ambas; utiliza sus vibraciones y pasa rápidamente por las tres etapas de Creador, Preservador y Destructor.

Toca o siente la vibración de la forma o no-yo en sus diversos grados; reconoce su identidad con ella en tiempo y espacio y para el propósito de existir o de ser y, mediante las Leyes de Economía, Atracción y Síntesis, utiliza, fusiona y oportunamente se disocia. Ve el triple proceso evolutivo, y mediante el desarrollo de la visión interna ve, dentro del corazón del sistema macro y microcósmico, al YO UNO en muchas formas; finalmente se identifica con ese Yo por el deliberado rechazo del no-yo, después de haberlo subyugado y utilizado totalmente.

d. Gusto. Finalmente gusta y discrimina, porque el gusto es el gran sentido que comienza a regir durante el proceso discriminador que tiene lugar cuando la naturaleza ilusoria de la materia esté en proceso de realización El discernimiento es el proceso educativo al cual se somete el Yo durante el proceso en que desarrolla la intuición -esa facultad por la cual el Yo reconoce su propia  esencia en y bajo todas las formas. La discriminación concierne a la dualidad de la naturaleza, el Yo y el no-yo, siendo el medio por el cual se diferencian en el proceso de abstracción. La intuición concierne a la unidad; es la capacidad del Yo para ponerse en contacto con otros yoes, no la facultad por la cual hace contacto con el no-yo. De allí su rareza en estos días de intenso individualismo del Ego y su identificación con la forma -identificación necesaria en estos tiempos. A medida que se desarrolla el sentido del gusto en los planos superiores, se hacen distinciones más sutiles, hasta que finalmente se llega, a través de la forma, al corazón de nuestra propia naturaleza.

e. Olfato. Facultad de aguda percepción que oportunamente conduce al hombre a su fuente de origen, el plano arquetípico, hogar donde tiene su verdadera morada. Cultiva la facultad de percibir las diferencias, las cuales causan el divino descontento en el    corazón del Peregrino, en el lejano país. El hijo pródigo hace comparaciones, pues ha desarrollado ya los otros cuatro sentidos y los utiliza. Entonces adquiere la facultad del reconocimiento vibratorio, de la vibración de su hogar -si así puedo expresarlo. Es la equivalencia espiritual del sentido que, en el animal, en la paloma mensajera y en otras aves, permite que vuelvan inequívocamente al punto de partida. Es la aprehensión de la vibración del Yo VERÍDICO, nuestro estado de Ser auténtico, y el rápido retorno por medio de ese “instinto”, a la fuente de origen.

 

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algunas cuestiones esotéricas surgen

Seguimos atentos a entender las cuestiones más vitales, sin que ello signifique otra cosa en los asombrosos datos, que el hecho de querer aprender a investigar e indagar.

A fin de mantener la idea fundamental correlacionada con las distintas secciones de los temas que se van exponiendo, les llamo la atención sobre los cuatro puntos que hemos considerado referentes al movimiento de los cuerpos físico y astral. Vemos que los efectos de ese movimiento pueden considerarse cuatro en total:

1.-Separación.
2.-Impulso.
3.-Fricción activa.
4.-Absorción.

Separación. Se efectúa por medio de la actividad inicial del Ego, produciendo la primera de esas formas que intenta usar durante el ciclo de encarnación mediante el agrupamiento de dichas energías por medio del impulso autoengendrado. A fin de evolucionar, el Ego se identifica con esa forma, separándose temporariamente de su propio Yo verdadero. A través del velo de materia mental conoce ante todo la separación, sufriendo la primera experiencia en los tres mundos. Esto significa separarse del aspecto más elevado. Desde el punto de vista de la personalidad también se observa la separación, porque la actividad de la envoltura monádica, su propia volición interna, produce la formación de una esfera de actividad de naturaleza distinta, regida por leyes propias y -hasta que se halla logrado cierto alineamiento durante la evolución- viviendo su propia existencia separada, alejada de las dos envolturas inferiores astral y física. De esta manera puede afirmarse que “la mente mata lo Real” y oficia de “gran Engañadora” del Yo en un caso, y de “gran Separadora” en otro; se ubica entre la vida egoica centralizada y la existencia de la personalidad.

Esta vida separada va fortaleciéndose a medida que la acción giratoria-espiral del cuerpo mental se intensifica durante los ciclos de manifestación y la Idea “individualizada” predomina diariamente cada vez más. El principio “Ahamkara” (14), como se lo denomina en La Doctrina Secreta, realiza su trabajo, y el hombre se centraliza más fuertemente, haciéndose autoconsciente en el significado más inferior del término. Más tarde, a medida que entran en acción energías superiores y se realiza el esfuerzo para equilibrar, en los tres mundos, los tres tipos de manifestación de fuerza a través de los tres vehículo, el Ego se hace consciente del engaño, liberándose finalmente. Cuando esto está en proceso de consumación, durante las etapas finales de la evolución, el cuerpo mental se convierte en un transmisor de las corrientes de fuerza que provienen de la mente egoica, se construye el antakarana entre la mente superior y la envoltura mental, y el “cuerpo mental transmisor” se fusiona con el “cuerpo astral reflector”. Así se elimina la separación.

El estudiante observará, por lo tanto, que la meta para el cuerpo mental es simplemente llegar a ser un transmisor de los pensamientos y deseos del Ángel solar y actuar como agente de la Tríada. La meta para el cuerpo astral es poder llegar a ser en forma similar el reflector de los impulsos búdicos que llegan al cuerpo emocional por conducto de ciertos pétalos del loto egoico y del átomo astral permanente. El proceso de equilibrar las fuerzas de la personalidad (produciendo estabilidad y alineamiento) es llevado a cabo mediante la científica manifestación de las reacciones eléctricas de los tres cuerpos o envolturas.

Se considera que la fuerza de la envoltura mental es positiva. El cuerpo físico es considerado negativo para el mental. El vehículo astral es el punto de unificación de las energías, el campo de batalla donde las dualidades se ajustan entre sí, obteniéndose el equilibrio. Tal es la idea subyacente en las palabras cuerpo “kama-manásico”, pues éste durante dos tercios de la jornada del peregrino tiene dos propósitos. Técnicamente en la última etapa el hombre establece la diferencia entre voluntad y deseo y entre su cuerpo mental y de deseos.

Impulso. La actividad desplegada por el cuerpo mental y el grado de vibración en progresivo crecimiento se efectúa por la afluencia de energías de distintos tipos. A medida que estos diversos factores presionan sobre la envoltura mental producen acrecentada actividad y velocidad del movimiento giratorio en los átomos individuales, acelerando también el progreso de todo el vehículo. Esto significa transferir, con mayor rapidez, los átomos de baja vibración de la envoltura, por átomos de calidad superior.

Implica también la transición más rápida de las diversas energías o la acción en espiral acrecentada. Este factor permite reencarnar con mayor rapidez y asimilar más rápidamente las experiencias aprendidas. En forma curiosa, desde el punto de vista del pensador común, dicho factor produce períodos devachánicos más extensos, porque estos ciclos de reflexión mental interna aumentan siempre su actividad. Constituyen ciclos de intenso ajuste mental, y de generación de fuerza, hasta que (al finalizar el ciclo de encarnación) la actividad que ha sido generada es tan fuerte que la continuidad de conciencia llega a ser un hecho consumado. Entonces el hombre con frecuencia supera el devachán, pues no lo necesita. Otros resultados obtenidos son la actividad cuadridimensional de las diversas “ruedas”, las que comienzan no sólo a rotar sino a “girar sobre sí mismas”, y la vivificación de las cuatro espirillas de la unidad mental. Podrían enumerarse algunas de las energías que producen acrecentado impulso en la envoltura mental, y cuando sean consideradas por el estudiante, volverá a ponerse de manifiesto lo complicado que es realmente el desarrollo humano. Estas energías son:

La directa y acrecentada influencia del Ángel solar. Esta influencia se siente:
Cuando las tres hileras de pétalos se abren.
Cuando la “joya interna” irradia más poderosamente.

a) La acción refleja proveniente de la personalidad física o las corrientes de pensamiento enviadas en el transcurso del tiempo, desde el cerebro físico.
b) Las actividades del cuerpo astral.
c) Las corrientes de pensamiento o unidades de energía, iniciadas por la identificación con los grupos, nacional, familiar, racial y egoico.

d) Las corrientes que hacen impacto sobre el cuerpo mental de todos los seres humanos a medida que los diferentes Rayos entran y salen de la encarnación.
e) Las fuerzas y energías que entran en actividad o están latentes en diferentes ciclos.
f) La interacción entre planetas, sistemas y constelaciones, para lo cual sirve de ilustración el efecto que produce la energía venusiana sobre nuestra Tierra, y muchos otros factores demasiado numerosos para ser mencionados. Dichas energías tienen su efecto y sirven para apresurar o retardar el proceso evolutivo.

Los estudiantes deben tener en cuenta que todos los grupos egoicos están regidos por la Ley del Karma, pero sólo en lo que puede afectarlo al Hombre celestial, no cuando la ley se manifiesta en los tres mundos. Esta ley kármica, impulso que rige a Sus centros, se manifestará de modo peculiar cuando las mónadas humanas formen parte de dichos centros, entonces cada grupo tendrá sus propios problemas relacionados con la “actividad” y recorrerán en espiral la ronda del Ser en su propia y peculiar modalidad, manifestando cualidades y movimientos diferentes a los de sus hermanos.

Por ejemplo, por el retiro de la energía, no por la inercia básica, las mónadas, que son la suma total de los centros de fuerza creadora del Hombre celestial, reaccionan violentamente, en el plano físico, en contra de ciertas “leyes de la naturaleza”, y en el período de su transición desde el centro más inferior al centro laríngeo del Hombre celestial, revelan cualidades revolucionarias que las convierte en un enigma para sus hermanos. Debemos considerar ahora la “fricción activa” del cuerpo mental, y la actividad del mismo cuando se manifiesta como absorción. Recordemos que ambas conciernen al movimiento de la envoltura mental como un todo. El resultado de esta actividad es acción giratoria-espiral-progresiva.

Si resumimos los pensamientos transmitidos aquí, (en los escritos completos referenciados) veremos que se refieren a algunos aspectos de ese necesario alineamiento que ha de efectuarse antes de obtener la plena capacidad para servir previamente al logro de la liberación final.

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