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Poderes en los mundos de los espejos fenoménicos Ilusorios. Realidad Álmica

El oído da la idea de la dirección relativa y permite al hombre ubicarse en el esquema y localizarse.
El tacto da la idea de la cantidad relativa y le permite fijar su valor relativo respecto a otros cuerpos foráneos.
La vista da la idea de la proporción, y permite ajustar los movimientos a los de los demás.
El gusto da la idea de los valores y le permite valorar lo que le parece mejor.
El olfato da la idea de la cualidad innata y le permite buscar aquello que lo atrae, por ser de la misma cualidad o esencia que él.
En todas estas definiciones es necesario tener en cuenta que el objetivo de los sentidos consiste en revelar al no-yo y capacitar al Yo para diferenciar entre lo real y lo irreal.

Extracto Nº 3:
Estos tres sentidos mayores (si puedo describirlos así) están cada uno definidamente vinculados con uno de los tres Logos:
El oído. – El reconocimiento de la palabra cuádruple, la actividad de la materia, el tercer Logos.
El tacto. – El reconocimiento del séptuple Constructor de la Forma, el conjunto de fuerzas, su aproximación e interrelación, el segundo Logos. La Ley de Atracción entre el Yo y el no-yo comienza a actuar.
La vista. – El reconocimiento de la totalidad, la síntesis de todo, la comprensión del Uno en los Muchos, el primer Logos. La Ley de Síntesis que actúa entre las formas que ocupa el yo, y el reconocimiento de la unidad esencial de toda la manifestación por medio de la vista.

Extracto Nº 4:
Oído: Beatitud: Esto se logra por medio del no-yo.
Tacto: Servicio: El resumen del trabajo del Yo para el no-yo.
Vista: Realización: Reconocimiento de la triplicidad necesaria en la manifestación, o la actividad refleja del Yo y del no-yo.
Gusto: Perfección: La evolución, que se completa por la utilización del no-yo y su conocida aptitud.
Olfato: Conocimiento perfecto: El principio manas en su actividad discriminadora, perfeccionando la interrelación entre el Yo y el no-yo.

Un detenido estudio de lo anterior proporcionará al estudiante de mente abierta dos puntos básicos que haría bien en considerar:

Que la naturaleza instintiva, al desarrollarse en los tres reinos (animal, humano y divino), es en verdad aquello que se va desarrollando etapa tras etapa hasta llegar a lo que denominamos conciencia, que es, en realidad, el desarrollo de una gradual expansión de la capacidad de ser *consciente del medio ambiente, cualquiera sea.* El instinto de rebaño en el animal, por ejemplo, constituye el desarrollo embrionario de lo que más tarde reconoce el intelecto como conciencia grupal. Estos desarrollos superiores se realizan aplicando el intelecto y haciendo un cambio en el poder motivador. La misma idea puede aplicarse en conexión con todos los instintos.

Que los poderes síquicos inferiores, inherentes a la naturaleza animal son, en todos los casos, indicios embrionarios de la capacidad del alma.

Una vez que se haya captado esta idea, la actitud del escéptico y del incrédulo cambiará y verán (a medida que estudian estos poderes inferiores) que cuando se los comprende y utiliza correctamente pueden ser caminos directos de acercamiento para alcanzar ciertos estados de existencia, que son incidentales a, pero no sustitutos de los poderes superiores.

Quisiera presentar otros dos puntos para que los consideren:

Primero, que el hombre o mujer, que expresa o se interesa por tales poderes inferiores (que el filósofo oriental denomina siddhis inferiores), demuestran verdaderos poderes. Sin embargo, no son los poderes más elevados posibles de alcanzar, y tampoco los que la humanidad está destinada a expresar, excepto en el punto inferior de la evolución, estando por lo tanto íntimamente aliados al reino animal, o en el punto también más elevado, en cuyo caso los poderes mayores incluyen automáticamente a los menores. Los poderes síquicos inferiores son compartidos por el reino animal y por todas esas razas humanas que están muy abajo en la escala de la evolución humana.

Esto es una realidad y un enunciado que despierta mucho antagonismo entre los actuales exponentes de dichos poderes, tanto dentro como fuera de los movimientos ocultistas y espiritistas. Tales personas están propensas a considerar que estos poderes indican una condición espiritual avanzada, o una posesión rara y excepcional, y adjudica a quienes los poseen una mayor inteligencia y capacidad, que las del ser humano común, para aconsejar y dirigir a otros seres humanos. Esta actitud es demostrada por esas personas que pueden hablar a grandes auditorios y por la disposición del gran público a escucharlos y pagar por el privilegio de oírlos y el beneficio que pueden obtener de sus consejos.

Segundo, la dificultad de esta situación se agrava porque, a medida que continúa la evolución, ciertas personas, más o menos evolucionadas, recuperan las antiguas tendencias y capacidades animales a medida que desarrollan el poder de ser incluyentes, comenzando a expandir su conciencia, quedando dentro del campo de su percepción el pasado y el futuro. Sabiendo que aspiran a cosas más elevadas y al mundo de la realización mística (en contraposición a la realización física), pueden interpretar algún episodio que hayan captado clarividentemente, como que les atañe individualmente; creen que un mandato o acontecimiento recibido en forma clariaudiente les pertenece exclusivamente, y que alguna visión de una forma mental del Cristo o la de algún Maestro, significa una entrevista directa y personal con estos guías avanzados. Entran así en un mundo de espejismo y de ilusión, del que finalmente deben desembarazarse con gran dificultad.

Quisiera también llamarles la atención sobre el hecho de que las líneas de demarcación de dichos estados de conciencia animal humanos y divinos, no son tan nítidos como en nuestra clasificación. Su reconocimiento llamará la atención sobre la complejidad del asunto y evidenciará cuán difícil es nuestro tema. Creo que esta complejidad puede muy bien ser demostrada si estudiamos la forma de emplear la palabra telepatía. Generalmente hoy se la emplea para definir dos poderes:

La captación instintiva de alguna situación, llamado o impresión, que hace impacto en el centro plexo solar. Dicho poder de impresionar no está controlado; tampoco existe una percepción supervisada e intencional de un mensaje dirigido; sólo se sintoniza un estado mental o una condición y situación vinculada con quien se considera que dirige el mensaje. En nueve de cada diez casos es un mensaje angustioso que produce efecto, sin que el receptor posea capacidad para inducir la recepción del mismo. Un ejemplo de ello sería el de la madre que presiente que su hijo está en peligro.

Una especie de clarividencia que permite al hombre ver lo que está oculto, como los símbolos ocultos de un naipe dado vuelta sobre una mesa.

Sin embargo, la verdadera telepatía es una comunicación mental directa entre una mente y otra, y su expresión más avanzada es la comunicación entre un alma y otra, empleando después la mente para formular la comunicación, como en el caso de la inspiración. Es interesante observar (e instructivo también, teniendo en cuenta nuestro tema) que cuando existe un verdadero registro telepático, los poderes inferiores pueden elevarse y emplearse en un nivel superior de percepción. Esotéricamente es bien sabido que:

Algunas personas captan simplemente en sus mentes, en forma telepática, la información que proviene de otra mente. La captación lo mismo que la comunicación se produce sin palabras y sin formas. El receptor simplemente sabe y el conocimiento impartido adquiere forma en la conciencia, sin etapas ni pasos intermedios. Esto constituye la telepatía amorfa.
Algunas personas dan forma instantáneamente al conocimiento impartido, y verán ante sus ojos el mensaje, la palabra o la información escrita o impresa, proyectada sobre una pantalla circulante, vista dentro de la cabeza.
Otras personas le darán tal forma que podrán oírla.

En los dos últimos casos el verdadero hombre utiliza sus poderes latentes, elevándolos al nivel más alto posible y subordinándolos para ser utilizados por la mente y el alma. La diferencia que existe entre el empleo del poder de manifestar la clarividencia y la clariaudiencia consiste en que, en este caso, hay pleno control y comprensión mentales y, en el otro, se usan automáticamente y sin control los poderes inferiores, se los aplica a cosas sin importancia y quien los utiliza no los comprende en absoluto.

Uno de los sentidos fundamentales, como bien saben, es el del tacto. Ésta es la razón de por qué no he ubicado la sicometría en una categoría determinada en la clasificación de los instintos, sentidos y poderes. La sicometría es esencialmente la capacidad de trabajar y hacer contacto con el alma del grupo superior al cual aspira llegar el ente del grupo inferior y también con el alma de quien así aspira. En realidad concierne al grado de inclusividad alcanzado, el cual regirá la relación que existe, por ejemplo, entre un perro u otro animal doméstico y un ser humano, entre un hombre y otro, y entre un aspirante y su alma, su Maestro y su grupo. Cuando esta inclusividad sicométrica va dirigida hacia el mundo de las cosas tangibles -es decir, minerales, pertenencias personales u otros objetos materiales- tendemos a hacer de ella un espectáculo mágico, cobrando dinero por la demostración del poder de sicometrizar. A esto, entonces, se lo denomina ciencia de la sicometría. Sin embargo, es el mismo poder dirigido hacia los reinos inferiores, tal como se aplica para hacer contacto con lo superior. Hay tres grupos de personas que consciente o inconscientemente emplean los poderes síquicos inferiores:

Aquellos cuyo grado de evolución es tan inferior que les permite utilizarlos automáticamente.
Aquellos que han traído de otra vida -de la época atlante- la capacidad de ver y oír en los niveles astrales o de “hacer magia”. Estos poderes son naturales en ellos, pero por lo general no son comprendidos ni controlados inteligentemente y convierten al que los posee en víctima o en explotador de dichos poderes.
El místico que se halla en el sendero de la visión que (trayendo la energía del alma por medio de la meditación y la aspiración) estimula el plexo solar o el centro laríngeo, abriendo así una puerta al plano astral.

Todos estos casos revelan el plano astral. Aquí podría afirmarse que donde existe color, forma y fenómenos análogos o réplicas de lo que hay en el plano físico, se ve el “fenómeno duplicado” en el plano astral. Cuando se materializan formas en el plano físico se observa una actividad análoga en los planos astral y etérico. No existen fenómenos en los niveles mental o del alma. Esto deben recordarlo siempre. El plano astral -en tiempo y espacio y para todos los fines y propósitos- es un real estado de existencia más un mundo de formas ilusorias creadas por el hombre mismo y su imaginación creadora. Una de las principales lecciones que se ha de aprender en el Sendero del Discipulado es saber diferenciar lo real de lo ilusorio.

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Psique, sentimientos, Intenciones … constitución en el Templo Interior.

La ascension de Conciencia, nos exige cierta medida de esfuerzo inteligente.


En los siguientes videos; explicaciones muy eficientes, de la realidad suprafísica Humana.

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