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ser conciencia monádica, el don divino

Siempre nos encontramos en las puertas de el misterio, que desconocemos.

El corazón tiembla ante el amor,
como si sintiera la amenaza de su fin.
Porque allí donde despierta el amor,
muere el Yo, ese oscuro déspota.
( Rumi )

Toda persona tiene en sí misma, la causa de la unicidad, la misma frecuencia fractal, que sostiene la unicidad en el universo.

Afortunadamente, la ciencia nos explica que éso es debido a reacciones químicas, y la religión nos enseña que éso corresponde tan sólo a Dios.

Entre ambos extremos, tenemos material para jugar y especular, pues todos hemos aprendido a comportarnos “en unicidad”, cuando nos conviene o pretendemos alcanzar algo … o la corporación, a la cual figurativamente “pertenecemos”, precisa que la alimentemos de algo …

Por lo tanto, desenmascarar al ego es lo más fácil de el mundo, y estabilizarnos en la verdadera conciencia monádica, también, pues a fin de cuentas se trata de un “don”, que sólo en la ilusión necesitamos perder …

¿Qué es conciencia de el Alma?:  31  Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? 32  Mirad, la hora viene, y ya ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo;  y sin embargo  no estoy solo,  porque el  Padre del Paraíso,  está conmigo.

34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo: Todo aquel que  hace iniquidad  mental, esclavo es del pecado.  35 Y el esclavo  no queda en la casa para siempre;  el Hijo permanece para siempre. 36  Así que,  si el Hijo  en  vosotros,  os libertare,  seréis verdaderamente libres.

meditación
Bertha
29 noviembre, 2015 en 9:42 pm

En efecto, es llegado al grado de maestro, que en el simbolismo constructivo se corresponde con la piedra fundamental, situada en el centro mismo del plano cuadrangular del templo (cuadrángulo que simboliza a la Tierra), que se produce el pasaje de la “escuadra al compás”, o del “cuadrado al círculo”, esto es, de la Tierra al Cielo, el cual está representado por la cúpula semiesférica, situada lógicamente en la parte superior del edificio, en cuya sumidad se encuentra la “clave de bóveda”, sobre la que se dispone la piedra angular. Esta, debido a su forma, no halla su ubicación en el templo hasta que finaliza la construcción misma, a la que la piedra angular literalmente “corona” al situarse en su ápice o punto más alto, es decir, en su Cenit. La piedra angular es, como dice Guénon, el símbolo de la Unidad metafísica, de la que toda la construcción depende y de la que no es sino un reflejo, como lo es la propia manifestación universal del Principio in-manifestado. De esa clave de bóveda parte un eje o pilar invisible hacia el centro mismo del templo, donde se encuentra la piedra fundamental (que corresponde al altar en la simbólica cristiana), la cual aparece, en efecto, como el reflejo de la piedra cimera, proyectándose a su vez en las cuatro piedras situadas en cada uno de los ángulos de la base, las que “sostienen” y sobre las que se apoya toda la construcción. Esta se levanta toda entera alrededor de ese eje, que es verdaderamente el símbolo del Eje del Mundo, y es él el que posibilita que una vez llegado al centro o altar se produzca ese pasaje o “exaltación” (así se llama exactamente la ceremonia de admisión al grado de Royal Arch) que conduce hasta la clave de bóveda, que como su propio nombre indica es una “clave” o “llave” que abre la “puerta estrecha” por donde se produce la salida definitiva de la construcción cósmica, hacia los estados supra-individuales y metafísicos, y con ellos a la Identidad Suprema y a la Liberación, objetivo, si así pudiera decirse, de todo el proceso iniciático.

vorticial

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