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Conscientes de ser conscientes, la fragua alquímica de Vulcano.

La alquimia en la Conciencia,  las vias   de  Realización, sirven para eludir las Hipnosis aparienciales.

evadiendo la cueva

31  Les refirió otra parábola, diciendo: La Realidad Celeste, es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo,  32  y que de todas las semillas es la más pequeña;  pero cuando ha crecido, es la mayor, y se hace árbol, de modo que  las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.

La Guardia Civil acusa al ‘CNI catalán’ de financiar con grandes cantidades de dinero a los CDR para asaltar el Parlament. Según los investigadores, este “grupo oculto” puso a disposición del ala más radical y violenta del independentismo apoyo logístico y financiación. Pero también la “capacidad para movilizar a miles de personas”. Este “encargo”, destaca la Guardia Civil, “fue asumido por el ERT que se encontraba en fase de consolidación y expansión”.

La investigación ha documentado una conversación mantenida el 8 de octubre de 2018 entre Xavier Buigas y Ferran Jolis en la que aluden a la existencia del citado CNI catalán, denominación con la que habitualmente se conoce al Cesicat, organismo público dependiente de la Generalitat que fue creado originariamente para garantizar la seguridad de las telecomunicaciones del Gobierno catalán.

Los cánones impecables de LA POLITICA, en los últimos siglos: El timo de la estampita.

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El cuerpo físico no es un principio. Cuando las energías constructoras del alma están activas en el cuerpo, entonces hay salud, limpia interacción y correcta actividad.

La naturaleza de un principio es una de las cosas muy poco comprendidas. Sin embargo, por el entendimiento de lo que es un principio puede captarse la belleza y exactitud de su afirmación.

En último análisis ¿qué es un principio? Un principio es aquello que, macrocósmicamente hablando, se está desarrollando en cada uno de nuestros siete planos -los siete subplanos del plano físico cósmico. El germen o la simiente de cada subplano corporifica algún aspecto de la conciencia divina en desarrollo; es lo que está fundamentalmente relacionado con algún tipo de sensibilidad; es aquello a lo cual pueden responder los cuerpos, a medida que evolucionan.

Un principio es un germen de la percepción, que lleva la potencialidad de la plena conciencia a algún nivel particular de actividad divina. Es lo que hace posible el conocimiento y la respuesta consciente al medio ambiente; es lo que significa una actividad sensible correlativa, y “desenvuelta”, dando por resultado la posible e inevitable comprensión divina.

El cuerpo físico, y en menor medida los cuerpos astral y mental, son automáticos en su actividad, como aspectos de un mecanismo divino de respuesta; instrumento que permite al Hombre celestial, al Logos planetario y al hombre espiritual, registrar una respuesta consciente de aquello con lo que debe establecer contacto, de acuerdo al plan divino y a través de un mecanismo. El cuerpo físico, en la actualidad, es el único que está tan plenamente desarrollado, que en el actual esquema planetario ya no puede alcanzar mayor desarrollo evolutivo, excepto en lo que el hombre espiritual pueda afectarlo -la mayor parte del efecto es producido en el cuerpo etérico y no en el físico denso. Este punto es muy importante y poco comprendido.

El cuerpo físico denso alcanzó su máximo punto de desarrollo e interés (desde el ángulo de la atención mental y de la acción jerárquica) en el sistema solar anterior. Constituyó la meta divina de todo el proceso evolutivo. Esto es algo que la humanidad no puede captar. No me es posible ni aconsejable indicar las etapas evolutivas a través de las cuales pasó esté mecanismo divino en preparación para la tarea a emprenderse en el actual sistema solar. En la presente encarnación divina de nuestro Logos planetario mediante este pequeño planeta Tierra, el cuerpo físico no es la meta, sino simplemente algo que existe y debe ser aceptado, adaptado e incorporado al plan general evolutivo. Dicho plan tiene que ver, en su totalidad, con la conciencia. El cuerpo físico es simplemente -ni más ni menos- el vehículo de la conciencia en el plano físico, pero el punto de atención es el cuerpo etérico, como expresión de los vehículos sutiles y como función de conciencia corporificada.

El cuerpo físico es importante porque tiene que albergar y responder a cada tipo de respuesta consciente, desde el ser humano más inferior hasta, e inclusive, la conciencia de un iniciado de tercer grado. Los cuerpos y formas de la vida interna consciente en los tres reinos subhumanos tienen un análogo problema, aunque menos difícil; aquí considero solamente el cuerpo físico del ser humano, el cual no es un principio, porque no constituye una meta ni es la semilla o germen de nada. Cualquier cambio producido en el cuerpo físico es secundario a la meta de responder conscientemente a la revelación de una divinidad emergente. He creído necesario hacer hincapié sobre esto, debido a la confusión que existe en las mentes humanas, respecto al tema.

En resumen, el cuerpo físico no es un principio ni el principal punto de atención del aspirante; responde automáticamente a la conciencia que se desenvuelve lentamente en todos los reinos de la naturaleza; permanece siendo constantemente aquello sobre lo cual se trabaja y no lo que posee una influencia innata propia; no tiene importancia en el proceso activo, porque es el receptor y no lo que inicia la actividad. Lo importante es la conciencia en desarrollo, la respuesta del hombre espiritual interno a la vida, circunstancias, acontecimientos y medio ambiente. El cuerpo físico responde.

Cuando el cuerpo físico llega a ser erróneamente objeto de atención, se produce la retrogresión; he aquí por qué toda profunda atención dedicada a las disciplinas físicas, al vegetarianismo, a los regímenes y ayunos y a los actuales tipos de (las así llamadas) curaciones mentales y divinas, son indeseables y no están de acuerdo con el plan proyectado. Por consiguiente, poner excesivo énfasis sobre el cuerpo físico y considerarlo indebidamente, es reaccionario y similar a la adoración del becerro de oro por los hijos de Israel; es volver a aquello que en un tiempo fue importante, pero que hoy debe relegarse a una posición menor y por debajo del umbral de la conciencia.

Me he ocupado de esto aquí porque la séptima Ley nos llama la atención sobre la realidad de las glándulas endocrinas y es necesario que encaremos el tema desde el correcto punto de vista. Las glándulas endocrinas forman parte tangible del cuerpo físico, siendo por lo tanto parte de esa manifestación creada que no es considerada un principio. Sin embargo son eficaces y potentes y no pueden ser ignoradas.

Es esencial que los estudiantes consideren estas glándulas como efectos y no como causas de sucesos, acontecimientos y condiciones en el cuerpo. El cuerpo físico -sin tener en cuenta lo que sus víctimas puedan creer y afirmar- está siempre condicionado por causas internas; nunca él mismo es, intrínsecamente, una causa. En el actual sistema solar, y en nuestro planeta, es automático, afectándolo las causas generadas en los planos internos y la actividad del alma. Observen la importancia de esta afirmación. El cuerpo físico no tiene verdadera vida propia, sino que simplemente -en este ciclo- responde a impulsos que emanan de otra parte. Su realización y triunfo consiste en que es un autómata. Si esto es captado adecuadamente podemos entrar sin peligro a considerar la séptima ley y la cuarta regla.

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