Archivo de la etiqueta: El Yo en los cosmos

Misterios universales del Yo, en cosmos

118:0.1 (1294.1) En cuanto a las diversas naturalezas de la Deidad, se puede decir que:
118:0.2 (1294.2) 1. El Padre es un yo autoexistente.
118:0.3 (1294.3) 2. El Hijo es un yo coexistente.
118:0.4 (1294.4) 3. El Espíritu es un yo conjunto-existente.
118:0.5 (1294.5) 4. El Supremo es un yo evolucionario-experiencial.
118:0.6 (1294.6) 5. El Séptuple es divinidad autodistributiva.
118:0.7 (1294.7) 6. El Último es un yo transcendental-experiencial.
118:0.8 (1294.8) 7. El Absoluto es un yo existencial-experiencial.

3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el Yo verdadero.

La meta trascendente de los hijos del tiempo es encontrar al Dios eterno, comprender la naturaleza divina, reconocer al Padre Universal. «Sed vosotros perfectos, así como yo soy perfecto» 1:3.5 (25.5) Dios es un espíritu universal; Dios es la persona universal. La realidad personal suprema de la creación finita es espíritu; la realidad última del cosmos personal es espíritu absonito. Sólo los niveles de infinidad son absolutos, y sólo en tales niveles hay finalidad de unicidad entre la materia, la mente y el espíritu.

1:3.7 (26.1) En la experiencia interior del hombre, la mente está vinculada a la materia. Estas mentes vinculadas a lo material no pueden sobrevivir al fallecimiento mortal. La técnica de la supervivencia está contenida en esos ajustes de la voluntad humana y en esas transformaciones de la mente mortal por los cuales ese intelecto con conciencia de Dios paulatinamente llega a estar enseñada por el espíritu y finalmente guiada por el mismo.

5:2.4 (64.7) Es debido a este fragmento de Dios que reside en ti que puedes esperar, según progresas en armonía con la dirección espiritual del Ajustador, discernir más plenamente la presencia y el poder transformador de esas otras influencias espirituales que te rodean y sobrecogen pero que no funcionan como parte integrante de ti. El hecho de que no tienes intelectualmente conciencia de un contacto estrecho e íntimo con el Ajustador residente no refuta en lo más mínimo tan elevada experiencia. La prueba de la fraternidad con el Ajustador divino consiste totalmente en la naturaleza y grado de los frutos del espíritu que rinden en la experiencia vital del creyente. «Por sus frutos los conoceréis».

(Los siguientes datos, están tomados de Siete Rayos; aab-dk) “Las siete energías de rayo, que expresan la voluntad pro­totípica divina en siete formas son:
1er. Rayo. La voluntad de iniciar.
2do. Rayo La voluntad de unificar.
3er. Rayo La voluntad de evolucionar.
4to. Rayo La voluntad de armonizar o relacionar.
5to. Rayo La voluntad de actuar.
6to. Rayo La voluntad de causar.
7mo. Rayo La voluntad de expresar.

sol galaxia El libro de Urantia.Documento 118 El Supremo y el Ultimo—Tiempo  Espacio

118:0.9 (1294.9) Aunque Dios el Séptuple es indispensable para el logro evolucionario del Supremo, el Supremo es también indispensable para la emergencia eventual del Último. Y la presencia dual del Supremo y del Último constituye la asociación básica de la Deidad subabsoluta y derivada, porque son interdependientemente complementarios en el logro del destino. Juntos constituyen el puente experiencial que vincula los comienzos y los cumplimientos de todo crecimiento creador en el universo maestro.

118:0.10 (1294.10) El crecimiento creador es sin fin pero es por siempre satisfactorio, sin fin en extensión pero siempre puntualizado por aquellos momentos de satisfacción de la personalidad por el logro pasajero de un objetivo que sirve tan eficazmente como preludio de la movilización hacia nuevas aventuras en el crecimiento cósmico, la exploración del universo y el logro de la Deidad.
urantia
1. El Tiempo y la Eternidad
118:1.1 (1295.1) Es útil para la orientación cósmica del hombre obtener toda comprensión posible de la relación de la Deidad con el cosmos. Aunque la Deidad absoluta es eterna en su naturaleza, los Dioses están relacionados con el tiempo como experiencia en la eternidad. En los universos evolucionarios la eternidad es la perdurabilidad temporal —el ahora sempiterno.
118:1.2 (1295.2) La personalidad de la criatura mortal puede eternizarse mediante la autoidentificación con el espíritu morador a través de la técnica de elegir hacer la voluntad del Padre. Dicha consagración de la voluntad es equivalente a la realización de la eternidad-realidad de propósito. Esto significa que el propósito de la criatura se ha vuelto fijo en cuanto se refiere a la sucesión de los momentos; dicho de otra manera, que la sucesión de los momentos no presenciará ningún cambio en el propósito de la criatura. Un millón o mil millones de momentos no significan una diferencia. El número ha cesado de tener significado en cuanto al propósito de la criatura. Así, la elección de la criatura más la elección de Dios eventúan en las realidades eternas de la unión perdurable del espíritu de Dios y la naturaleza del hombre en el servicio eterno de los hijos de Dios y de su Padre del Paraíso.
118:1.3 (1295.3) Existe una relación directa entre la madurez y la unidad de la conciencia del tiempo en cualquier intelecto determinado. La unidad de tiempo puede ser un día, un año o un período más prolongado, pero inevitablemente es el criterio por el cual el yo consciente evalúa las circunstancias de la vida, y por el cual el intelecto que concibe mide y evalúa los hechos de la existencia temporal.
respiracion cosmos
118:1.7 (1295.7) Madurar significa vivir más intensamente en el presente, escapándose al mismo tiempo de las limitaciones del presente. Los planes de madurez, fundados en la experiencia pasada, se están concretando en el presente para de tal manera enaltecer los valores del futuro.

118:1.8 (1295.8) La unidad de tiempo de la inmadurez concentra el significado-valor en el momento presente para de tal manera divorciar el presente de su relación auténtica con el no presente —el pasado-futuro. La unidad de tiempo de la madurez está dimencionada para de tal modo revelar la relación coordinada del pasado-presente-futuro que el yo comienza a obtener discernimiento en la totalidad de los acontecimientos, comienza a visualizar el paisaje del tiempo desde una perspectiva panorámica de horizontes ampliados, comienza tal vez a sospechar el continuo eterno, sin comienzo ni fin, los fragmentos del cual se llaman tiempo.

118:1.10 (1296.2) En el nivel absoluto y eterno, la realidad potencial es tan significativa como la realidad actual. Sólo en el nivel finito y para las criaturas ligadas al tiempo, parecería que existiera tan enorme diferencia. Para Dios, como absoluto, un mortal ascendente que ha hecho la decisión eterna ya es un finalista del Paraíso. Pero el Padre Universal, a través del Ajustador del Pensamiento residente, no está limitado de esta manera en su conciencia, sino que también puede saber y participar en toda lucha temporal con los problemas del ascenso de la criatura desde los niveles de la semejanza con los animales hasta los niveles de la existencia semejanza con el Perfecto.

1:5.1 (27.3) No permitáis que la magnitud de Dios, su infinitud, obscurezca ni eclipse su personalidad. «Aquel que concibió el oído, ¿no oirá? Aquel que formó el ojo, ¿no verá?» El Padre Universal es la cumbre de la personalidad divina; él es el origen y el destino de la personalidad a través de toda la creación. Dios es infinito y personal; es una personalidad infinita. El Padre es verdaderamente una personalidad, a pesar de que la infinitud de su persona le coloca por siempre fuera del alcance de la plena comprensión de los seres materiales y finitos.

Anuncios

12 comentarios

Archivado bajo Piedra Angular, Superando Matrix