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Nuevas Conciencias; individualidad, esencialidad, los grupos de liberacion, en los entes colectivos universales

Las maneras que utilizo para intentar reconocer a los grupos o entes que sirven en los procesos liberadores, es escuchar sus verbalizaciones, e indagar los antecedentes, fuera de sus máscaras, respecto a la utilizacion de las dualidades en los periplos históricos o circunstancias verificables.

En éstas texituras, tenemos que admitir que ninguno está (estamos) exentos de “imperfecciones”, lo cual nos obliga a reconocer que todos tenemos que regresar a nuestra esencialidad, y apartarnos de las falsas proyecciones.

Por ello, cuando unos grupos o individuos pretenden acaparar las esencias verídicas o asumir una posicion de pretendida autoridad, con la cual ejercer dominio, llamamos a la prudencia, ésa señora tan desconocida para algunos; las pretensiones respecto a la pretendida procedencia, origina inmediatamente nuestra desconfianza, pues la cosas, los fenómenos, y también las personas, o tienen la virtud en Sí mismas, o son velos ilusorios.

Por éste motivo, son muy de agradecer los “pequeños detalles”, y el que comprendamos siempre a aquello que está detrás, camuflado de maneras siempre muy interesantes, pues las capacidades mutantes de algunos entes tan archiconocidos, algunos de orígenes muy antiguos, ancestrales, resulta asombrosa.

¿ Cómo se puede expresar más claramente … ?

Nuestra Vida Interior; las capacidades desconocidas de nuestro Ser.

El átomo Nous es el Maestro constructor de nuestro Templo Interior, según la alegoría masónica. El mora en la sangre más pura del corazón, en un lugar secreto del ventrículo izquierdo y de allí ejerce autoridad absoluta sobre todo el universo atómico humano. Luego, el estudiante que quiera proseguir en la Senda Iniciática, precisa despertar la atención de Nous por sus anhelos. Eso se realiza con mística, devoción, búsqueda, inquietud espiritual, oración, recogimiento y entrega al Cristo Intimo.

El cuerpo físico de un hombre, examinado desde el exterior, parece bastante sólido. Sin embargo, cuando es examinado con la vista interna no pasa de una envoltura gaseosa, se percibe entonces, que él funciona como una especie de muralla protectora contra fuerzas y energías extrañas que intentan invadir y llegar hasta el Intimo. Observe bien el estudiante cuán importante es, entonces, conservar los pensamientos en paz y armonía. Toda vez que un pensamiento de odio, envidia, orgullo, codicia, etc. penetra o sale de nuestro cuerpo causa grandes estragos a los fieles servidores atómicos. Eso explica el origen último de muchas dolencias sin causa aparente.

Nuestra educación, recibida en casa y escuela, desde pequeños, nos enseña a pensar para fuera haciendo que nos olvidemos de nosotros mismos. Eso crea una situación lastimosa, haciendo que raramente nuestro pensamientos provengan del Intimo. Generalmente, en más del 90% del tiempo, es nuestra mente la que se manifiesta. Aquí, se abre otro vasto horizonte e infinitas perspectivas. La educación espiritual verdadera tiene dirección radicalmente opuesta a la educación intelectual. Por eso, quien quiere progresar en el Camino Espiritual, tarde o temprano comprenderá que deberá renunciar y abandonar la vía intelectual. Comprenderá, como dice la alegoría alquímica, que debe quemar los libros y purificar su mente.

Si somos arquitectos de nuestra propia vida, en el momento que pasáramos a tener conciencia de esas simples verdades, podremos adecuarla de acuerdo con las órdenes y la voluntad del Intimo y no a partir de los conceptos elaborados por nuestra mente.
Los terapeutas corporales saben que el cuerpo físico de una persona siempre revela la naturaleza del carácter y de la personalidad de su dueño. Nosotros preferimos decir, en último análisis que el cuerpo físico de una persona cuenta la historia de sus átomos.

El antakarana es el resultado del esfuerzo conjunto del alma y de la personalidad, trabajando conscientemente al unísono para crear dicho puente. Una vez construido se establece una perfecta relación entre la mónada y su expresión en el plano físico, el iniciado en el mundo externo. La tercera iniciación marca la consumación de este proceso, y existe entonces una línea directa de relación entre la mónada y el yo personal inferior. La cuarta iniciación indica que el iniciado comprende totalmente esta relación, permitiéndosele decir: “Yo y mi Padre somos Uno”. Por esta razón tiene lugar la Crucifixión o la Gran Renunciación. Sin embargo, recuerden que el alma es la crucificada, Cristo es el que “muere”. No es el hombre; no es Jesús. El cuerpo causal desaparece y el hombre es monádicamente consciente. El cuerpo-alma ya no sirve a ningún propósito útil, pues no es necesario. Nada queda, excepto el sutratma cualificado por la conciencia -una conciencia que mantiene su identidad, aunque esté fusionada en el todo. Otra cualificación es la creatividad; de este modo la conciencia puede ser enfocada a voluntad en el plano físico, en un cuerpo externo o forma. Este cuerpo es creado por la voluntad del Maestro.

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