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en los Fuegos protectores de el Espíritu

El viento, prana o Espíritu, sopla donde le parece, tú oyes su sonido pero no sabes de dónde viene, ni adónde va.
Así le sucede a todo aquel que nace del Espíritu.

“La meta del hombre consiste en alcanzar la conciencia de la naturaleza del Alma, medio por el cual siempre actúa el aspecto Espíritu. Esto es lo máximo que puede hacer. Habiendo aprendido a actuar como Alma, desapegado de los tres mundos, el hombre entonces llega a ser parte activa integrante y consciente del Alma que compenetra y prevalece en todo lo que existe en la manifestación. Sólo entonces la pura luz del Espíritu en si, se le hace visible debido a que valora con exactitud la Joya oculta en el corazón de su propio ser; sólo entonces llega a ser consciente de la grandiosa Joya oculta en el corazón de la manifestación solar. Aun así, en esta etapa avanzada, todo lo que puede percibir, hacer contacto y visualizar, es la luz que emana de la Joya y la radiación que vela la gloria interna.

El vidente se convierte entonces en visión pura. Gnosis. Percibe, pero todavía no comprende la naturaleza de lo que es percibido. El hombre mismo -una idea grande y específica- no conoce la naturaleza de aquello que intenta expresar. Todo lo que podemos hacer es captar el hecho de que existe AQUELLO que aún no puede ser definido y comprender que prevalece una vida central que compenetra y anima al Alma y trata de utilizar la forma por la cual ella se expresa. Lo mismo puede decirse de todas las formas y de todas las almas, ya sean subhumanas, humanas, planetarias o solares.”

Que la proteccion de la Verdad, alcance a toda Alma Indagadora, buscadora, para que en las correctas vibraciones y actos, alcancemos aquello que nos permite integrarnos en lo Universal.

“El Espíritu planetario es otra denominación del Logos de un planeta, uno de los siete Espíritus ante el Trono de Dios, por lo tanto, uno de los siete Hombres Celestiales. Se halla en el arco evolutivo del Universo y ha avanzado muchos estados más allá del humano. La Entidad planetaria, se halla en el arco involutivo, y es una entidad de grado muy inferior. Es la suma total de todas las vidas elementales del planeta”.

Podemos intentar compartir las cuestiones, de diferentes maneras, pero hay cuestiones fundamentales que necesitamos recordar, alcanzar los datos correctos, para hallarnos en afinidad o armonía. “La mision de cada uno, es conocerse a sí mismo en el corazón.” Ésto dicen en el siguiente vídeo.

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Realidad viviente: Iniciación

20  Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero.   9   Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.  28  Oísteis que yo os dije: Me voy, y vendré a vosotros.  Si me amarais, os regocijaríais porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que yo.

La Constitución del Hombre

I. La Mónada o Espíritu puro, el Padre en los Cielos.

Este aspecto refleja los tres aspectos de la Deidad:

  1. Voluntad o Poder ……………………………. El Padre,
  2. Amor-Sabiduría ………………………………. El Hijo,
  3. Inteligencia Activa ……………………………El Espíritu Santo,

y sólo se hace contacto con Ella en las iniciaciones finales, cuando el hombre se acerca al final de la jornada y es perfecto. La Mónada también se refleja:

II. El Ego, Yo Superior o Individualidad.

Potencialmente, este aspecto es:

  1. Voluntad Espiritual ……………………………………….. Atma.
  2. Intuición ………………………………………………………… Buddhi.
    Amor-Sabiduría, el Principio Crístico.
  3. Mente Superior o Abstracta……………………………. Manas Superior.

El Ego empieza a hacer sentir su poder en el hombre evolucionado y en forma acrecentada en el Sendero de Probación, hasta que en la Tercera Iniciación llega a perfeccionarse el control del Yo Superior sobre el yo inferior y el aspecto más elevado comienza a hacer sentir Su Energía.

III. La Personalidad o yo inferior, el hombre en el plano físico.

Este aspecto también es triple:

  1. Cuerpo Mental …………………………………. Manas Inferior.
  2. Cuerpo Emocional ………………………….. Cuerpo Astral.
  3. Cuerpo Físico ………..los cuerpos Físico Denso y Etérico.

La finalidad de la  existencia,  es, por lo tanto, llevar al hombre a la compresión del Aspecto Egoico y alcanzar coherencia inteligente.

Este aspecto, el de constructor de la forma, hace de nuestro sistema solar el más concreto de los tres sistemas mayores. El aspecto Amor-Sabiduría se manifiesta mediante la construcción de la forma, y como “Dios es Amor”, en el Dios de Amor “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

  1. Los siete planos de Manifestación Divina, o siete planos mayores de nuestro sistema, constituyen los siete subplanos del plano cósmico inferior. Los siete rayos, son análogamente los siete subrayos de un rayo cósmico. Las doce Jerarquías creadoras son ramas subsidiarias de una Jerarquía cósmica. Forman sólo un acorde de la sinfonía cósmica.

esquema espiritual

Cada estudiante debe hacer un consciente balance de sí mismo, y recordar que la comprensión llega aplicando al problema y medio ambiente inmediatos el grado de verdad captada, y que la conciencia se expande  siendo consecuentes.

La adhesión dinámica en el sendero elegido, y una firme perseverancia para vencer y permanecer inconmovible ante todo lo que pueda acontecer, son requisitos indispensables que conducen al portal de acceso a un reino, a una dimensión y a un estado del ser, conocido interna o subjetivamente. Este estado de comprensión produce cambios en la forma y en el medio ambiente, comparables a su poder.

En el planteamiento de éstos estudios, aprendemos  a depender  cada uno de sí mismo y, por consiguiente, de ese Yo superior que en la mayoría de los casos ha hecho sentir su presencia sólo en raros e intensos intervalos emocionales. Cuando el yo es conocido y no simplemente sentido, y cuando la comprensión es tanto mental como sensoria, entonces el aspirante puede ser verdaderamente preparado para la iniciación.

Quisiera señalar que mis palabras están basadas en ciertas suposiciones fundamentales, que para mayor claridad desearía mencionar brevemente.

Primero, que cuando el estudiante es sincero en su aspiración está dispuesto a avanzar, no importa cual sea la reacción del yo inferior, o sobre éste. Sólo podrán trabajar inteligentemente quienes distingan con claridad los dos aspectos de su naturaleza, el yo real y el yo ilusorio. Esto ha sido bien expresado en Los Aforismos de Yoga de Patanjali:

“La experiencia (de los pares de opuestos) se adquiere por la incapacidad del alma para distinguir entre el yo personal y el purusha (espíritu).
Las formas objetivas existen para uso y experiencia del hombre espiritual. Meditando sobre esto, surge la percepción intuitiva de la naturaleza espiritual.”

Segundo, actúo suponiendo que todos han vivido y luchado suficientemente contra las fuerzas adversas de la vida, como para permitirles desarrollar un sentido bastante real de los valores. Presumo que tratan de vivir como aquellos que conocen algo de los verdaderos valores eternos del alma. Que ningún acontecimiento de la personalidad los detendrá, ni la presión del tiempo y de las circunstancias, la edad o las dificultades físicas.

Tercero, considero que los que con toda seriedad esperan beneficiarse por el aprendizaje espiritual, estarán preparados para cumplir con estos simples requisitos: meditar reflexivamente, tratar de organizar la mente y dedicarse al estudio de la meditación. La organización de la mente es una tarea continua, y la aplicación de la mente, a todo asunto entre manos durante nuestras ocupaciones diarias, es la mejor forma de hacer fructíferos los períodos de estudio y meditación y de adquirir la aptitud para la vocacion del aprendizaje correcto. (El cual es Fundamental Percepcion.)

Habiendo quedado bien aclaradas estas suposiciones, mis palabras van dirigidas a quienes tratan de estar a la altura de la necesidad actual de servidores entrenados.La intención y el esfuerzo son considerados en la vida espiritual, cuestiones de primordial importancia, y ambos constituyen los principales requisitos para toda persona que lo comprenda, más el poder de persistir.

alma9
25 febrero, 2017 en 8:22 pm

Hola, saludos
Me ha gustado especialmente esa mezcla de las frases acompañadas del vídeo de Rupert Spira.
Parece dejar claro que el YO SOY que somos, aunque no seamos conscientes de ello, siempre es lo que es y no puede ser otra cosa. Por tanto en el momento en que desaparece el cuerpo-mente que lo limita, la consciencia queda nuevamente liberada para expresarse como lo que verdaderamente es.
Según esto, si el hombre es el vehículo que utiliza el Espíritu para manifestarse en la materia, no acabo de captar el sentido de esta frase:
“La finalidad de la existencia, es, por lo tanto, llevar al hombre a la compresión del Aspecto Egoico y alcanzar coherencia inteligente”

Parece lógico pensar que el hombre como creación material tiene fecha de caducidad y si una vez atravesado el portal de regreso el Espíritu queda liberado de su ignorancia y comprende todo, también parece lógico pensar que la finalidad de la existencia sea algo más que eso, porque una vez adquirida esa comprensión del “Aspecto Egoíco”¿para que la utilizará el hombre?
Bueno, quizá me he hecho un pequeño lío 🙂

Continuamos en comentarios … mientras tanto, ésta es la situación fisica en la cual vivimos, con la colaboración encubridora de toda persona a la cual encumbran el EGO, y LO SITÚAN en posiciones de dominio temporal; ¿alguien más lo percibe de manera similar, o ha comprendido que significa todo ESTO …?

Los Temas fundamentales; el verdadero interés de Nuestro Ser, ¿Quiere Vd. también, participar conscientemente DE ESTA EPOPEYA …?

Hércules el Discípulo – El Mito

Él se irguió delante de su Maestro. Oscuramente comprendía que una crisis se había producido en él, conduciéndolo a cambiar de lenguaje, de actitud y plan. El Maestro lo miró y fue de su agrado.

“¿Tu nombre?”, le preguntó y esperó una respuesta.

“HerácIes”, llegó la respuesta, “o Hércules, me dicen que significa preciosa gloria de Hera, el brillo y esplendor del alma. ¿Qué es el alma, oh, Maestro? Dime la verdad”.

“Esa alma tuya la descubrirás a medida que hagas tu obra, y encuentres y uses la naturaleza que es tuya. ¿Quiénes son tus padres? Dime esto, hijo mío”.

“Mi padre es divino, yo no le conozco, excepto que, en mí mismo, sé que soy su hijo. Mi madre es terrenal. La conozco bien y ella me ha hecho como tú me ves.

Asimismo, oh, Maestro de mi vida, soy también uno de los gemelos. Hay otro, parecido a mí. A él también le conozco bien, sin embargo no lo conozco. Uno es de tierra, por lo tanto terrenal; el otro es un hijo de Dios”.

“¿Qué hay de tu educación, Hércules, hijo mío? ¿Qué puedes hacer y cuánto te ha sido enseñado?”

“En todas las realizaciones yo soy experto; estoy bien enseñado, bien entrenado, bien guiado y soy bien conocido. Conozco todos los libros, también todas las artes y las ciencias; me son conocidos los trabajos del campo, además la destreza de aquellos que pueden permitirse viajar y conocer a los hombres. Me conozco a mí mismo como alguien que piensa, siente y vive”.

“Una cosa, oh, Maestro, debo decirte y así no engañarte. El hecho es que no hace mucho yo maté a todos aquellos que me enseñaron en el pasado. Maté a mis maestros, y en mi búsqueda de la libertad, ahora estoy libre. Busco conocerme a mí mismo, dentro de mí mismo y a través de mí mismo”.

“Hijo mío, eso fue un acto de sabiduría, y ahora puedes permanecer libre. Prosigue tu trabajo ahora, recordando como lo haces, que en el último giro de la rueda vendrá el misterio de la muerte. No olvides esto. ¿Qué edad tienes, hijo mío?”

“Dieciocho veranos habían pasado cuando maté al león, y de ahí que usé su piel. Asimismo a los veintiuno me encontré con mi desposada. Hoy estoy ante ti triplemente libre -libre de mis primitivos maestros, libre del temor al miedo y libre verdaderamente de todo deseo”.

“No te vanaglories, hijo mío, sino demuéstrame la naturaleza de esta libertad que tú sientes. Nuevamente en Leo, te encontrarás con el león. ¿Qué harás? Otra vez en Géminis, los maestros a quienes mataste cruzarán tu senda. ¿Los has dejado atrás realmente? ¿Qué harás? De nuevo en Escorpio, lucharás con el deseo. ¿Permanecerás libre, o la serpiente te encontrará con sus engaños y te derribará en tierra? ¿Qué harás? Prepárate para probar tus palabras y tu libertad. No te vanaglories, hijo mío, demuéstrame tu libertad y tu profundo deseo de servir”.

El Maestro se sentó en silencio y Hércules se retiró y enfrentó, el primer gran Portal. Entonces el que presidía que se sentaba en el Concilio de la Cámara del Señor, habló al Maestro y le ordenó llamar a los dioses para presenciar el esfuerzo e iniciar al nuevo discípulo en el Camino. El Maestro llamó. Los dioses respondieron. Vinieron y dieron sus dones a Hércules y muchas palabras de sabio consejo, conociendo las faenas que tenía por delante y los peligros del Camino.

Minerva le entregó una túnica, tejida por ella misma, una túnica que se ajustaba bien, de rara y fina belleza. Él se la puso con triunfo y orgullo, regocijándose en su juventud. Tenía que probarse a sí mismo.

Vulcano forjó para Hércules un pectoral de oro para proteger su corazón, la fuente de vida y fuerza. Este obsequio de oro era ceñido, y, así escudado, el nuevo discípulo se sentía seguro. Él tenía todavía que demostrar su fuerza.

Neptuno llegó con un par de caballos y se los entregó, atraillados, a Hércules. Ellos venían directamente del lugar de las aguas, de rara belleza y probada fuerza. Y Hércules se alegró, pues él todavía tenía que probar su poder para conducir a los dos caballos.

Con lenguaje agraciado y brillante ingenio llegó Mercurio, llevando una espada de raro diseño, que ofreció, en un estuche de plata, a Hércules. La ató en el muslo de Hércules, pidiéndole que la mantuviera afilada y brillante. “Debe dividir y cortar”, dijo Mercurio, “y debe moverse con precisión y adquirida destreza”. Y Hércules, con alegres palabras dio las gracias. Tenía todavía que demostrar su alardeada destreza.

Con sonido de trompeta y el ímpetu de la marcha brillaba el carro del Dios Sol. Apolo llegó y con su luz y encanto alegró a Hércules, dándole un arco, un arco de luz. A través de nueve anchos Portales abiertos debe pasar el discípulo antes que haya adquirido suficiente destreza para estirar ese arco. Le tomó todo ese tiempo para acreditarse como el arquero. Sin embargo, cuando el don fue ofrecido, Hércules lo tomó, seguro de su poder, un poder todavía sin demostrar.

Y así, se irguió equipado. Los dioses de pie alrededor de su maestro, y observando sus travesuras y su alegría. Él jugaba delante de los dioses, y mostraba sus proezas, alardeando de su fuerza. Repentinamente se detuvo y reflexionó largamente; luego dio los caballos a un amigo para que los sostuviera, la espada a otro y el arco a un tercero. Entonces, corriendo, desapareció dentro del bosque cercano.

Los dioses esperaron su regreso asombrándose perplejos ante su extraña conducta. Del fondo del bosque él salió sosteniendo en alto un garrote de madera cortado de vigoroso árbol vivo.

“Este es mi propio presente”, gritó, “nadie me lo dio. Puedo usar esto con poder. Oh, dioses, observad mis hazañas supremas”.

Y entonces, y sólo entonces, el Maestro dijo: “Sal a trabajar”. (redacción: EL TIBETANO)

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