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La Señal presencial del Hijo del Hombre

30  Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, ¿ GRUPOS TRIBALES DE INTERESES …? y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

La Red de Indra. En el “Budismo Huayan”, todo el universo se ve como una red multidimensional, así como describimos anteriormente la Red de Indra. Cada joya refleja la luz reflejada en las joyas a su alrededor, y cada una de esas joyas a su vez refleja las luces de todas las joyas que les rodean, y así sucesivamente, para siempre. De esta manera cada joya, o de cada entidad o evento en particular, incluyendo cada persona, en última instancia, refleja y expresa el resplandor de todo el universo. Todos [y la totalidad] se puede ver en cada una de sus partes. Cada acto afecta todos los demás actos, cada instante está ligado a todos los instantes desde el inicio del universo.

Este último aspecto de la red enjoyada es explorado en un diálogo de preguntas y respuestas entre maestro y discípulo en el Sutra Avatamsaka. En respuesta a la cuestión: “¿cómo pueden todas estas joyas ser consideradas como una joya?”, se responde: “Si no crees que una joya … es todas las joyas … simplemente haz una marca [en la joya en cuestión]. Cuando una joya es marcada, hay marcas en todas las joyas… Como hay marcas en todas las joyas … Sabemos que todas las joyas son una joya.”

Por lo tanto, LA CIENCIA y la OBSERVACION, nos indican que TODO en éste mundo es UNA ENTELEQUIA en Sí, posiblemente totalmente manipulada, que surge a la manifestación desde y en las entrañas de los, profundos desconocidos, MUNDOS DE SER.

El Espíritu Omnipresente: 9:2.1 (100.3) Dios es espíritu en un sentido triple: uno, es espíritu; dos, en su Hijo aparece como espíritu sin cualificación; y en el Actor Conjunto, como espíritu aliado con la mente. Además de estas realidades espirituales, creemos discernir niveles de fenómenos espirituales experienciales: los espíritus del Ser Supremo, la Deidad Última, y el Absoluto de Deidad.

9:0.3 (98.3) El Espíritu Infinito, el Creador Conjunto, es un ministro universal y divino. El Espíritu incesantemente ministra la misericordia del Hijo y el amor del Padre, en armonía con la justicia estable, invariable y recta de la Trinidad del Paraíso. Su influencia y personalidades siempre están cerca de vosotros; realmente os conocen y verdaderamente os comprenden.

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7:0.1 (81.1) EL Hijo Original se ocupa constantemente de la ejecución de los aspectos espirituales del eterno propósito del Padre en su desarrollo progresivo de los fenómenos de los universos evolutivos con sus múltiples grupos de seres vivientes. Nosotros no comprendemos plenamente este plan eterno; pero el Hijo Paradisiaco indudablemente lo entiende.

7:0.2 (81.2) El Hijo es semejante al Padre en cuanto procura otorgar todo lo posible de sí mismo a sus Hijos coordinados y a los Hijos subordinados de éstos. El Hijo participa también de la naturaleza autodistributiva del Padre en la entrega de sí mismo sin restricciones al Espíritu Infinito, el ejecutivo asociado de ellos.

7:0.3 (81.3) Como el sustentador de las realidades espirituales, la Segunda Fuente y Centro es el eterno contrapeso de la Isla del Paraíso, que tan espléndidamente sostiene todas las cosas materiales. Así, la Primera Fuente y Centro se revela eternamente en la belleza material de los exquisitos modelos originales de la Isla central y en los valores espirituales de la excelsa personalidad del Hijo Eterno.

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4:0.3 (54.3) El asombroso plan de perfeccionar a los mortales evolutivos y, una vez que alcanzan el Paraíso y los Cuerpos de la Finalidad, el proporcionar capacitación ulterior para alguna tarea futura no revelada, parece ser, al actualmente, una de las ocupaciones principales de los siete superuniversos y sus muchas subdivisiones; pero este proyecto ascensional para la espiritualización y capacitación de los mortales del tiempo y del espacio no es en modo alguno la ocupación exclusiva de las inteligencias del universo. Existen, ciertamente, muchas otras tareas fascinantes que ocupan el tiempo y canalizan las energías de las huestes celestiales.

(Las citas anteriores, están tomadas del Libro de Urantia.)

nuestro espiritu, estrella Polar

Evidentemente, la cuestión aquí, es AVERIGUAR cuáles son los significados de los siguientes lenguajes y símbolos:
las cruces pueden significar los vórtices en los cuales se unifican las energias reales de la verdad con las manifestiaciones fenoménicas en las temporalidades

La Cruz del Cristo Oculto – La Cruz Mutable.

Es la Cruz de las cuatro energías principales, que producen las circunstancias condicionantes y transforman al hombre animal en un aspirante. Es la Cruz de la personalidad o del ser humano, que se desarrolla en forma constante, integrándose finalmente. Esto tiene lugar, primero, en respuesta a las circunstancias y luego, a la inclinación del alma.

Es la Cruz del cambio temporal y temporario, de la fluidez y de esos ambientes que se alteran constantemente e impulsan al alma, que anima la forma, a ir de una extrema experiencia a otra, de manera que la vida oscile entre los pares de opuestos.

Es la Cruz de la forma que responde, nutre y desarrolla la vida del Cristo que mora internamente, el alma oculta o Señor del Ser.

Los cuatro brazos de esta Cruz son Géminis-Virgo-Sagitario-Piscis. Algunas veces se la denomina la Cruz Común, porque condiciona al rebaño común, la masa humana.

La Cruz del Cristo Crucificado – La Cruz Fija.

Es la Cruz compuesta por las cuatro energías que condicionan la vida del hombre, que es ante todo un discípulo en probación y luego un discípulo aceptado o con­sagrado. Es, destacadamente, la Cruz del alma. El hombre que se halla en la Cruz Fija está llegando a ser acrecentadamente consciente de su orientación e influencia, y no responde tan ciegamente como el hombre que se halla en la Cruz Mutable. No “asciende, en un sentido técnico a esta Cruz de Correcta Orientación”, hasta no haber alcanzado, en cierta medida, contacto con el alma y reci­bido un toque de iluminación y de intuición espiritual -no importa cuán fugaz pueda ser ese destello.

Es la Cruz de “la visión fija y de ese intento inmutable que impele al hombre a ir desde un punto de luz hasta la brillante luz solar”. El hombre en la Cruz Fija dice: “Soy el alma y aquí permanezco. Nada moverá mis pies fuera del estrecho lugar en el que permanezco. Enfrento la luz. Soy la Luz, y en esa luz veré la Luz”.

Es la Cruz cuyas cuatro energías se mezclan con las ener­gías del sistema solar mismo y las trasmiten. Esto puede hacerlo el hombre porque en la Cruz Fija está llegando a ser acrecentadamente consciente de los acontecimientos más importantes que él, y más absorbentes que sus ante­riores intereses que conciernen a la humanidad, en su relación con las fuerzas solares, no sólo con las fuerzas planetarias. Va siendo cada vez más sensible a un todo mayor.

Las energías de esta Cruz continúan evocando respuesta hasta el momento de recibir la tercera iniciación.

Los cuatro brazos de esta Cruz son Tauro-Leo-Es­corpio-Acuario. Se la denomina Cruz Fija porque el hom­bre está crucificado en ella por la directa elección y la intención inamovible de su alma. Una vez tomada esta decisión no puede retroceder.

La Cruz del Cristo Resucitado – La Cruz Cardinal.

En esta Cruz, de acuerdo a la paradoja ocultista y al tiempo y espacio, el Espíritu es crucificado. Sus cuatro energías rigen y dirigen al alma cuando avanza en el Sendero de Iniciación. Lógicamente, tratándose de un estado de conciencia tan excelso, poco puedo decir res­pecto a esta Cruz. excepto hacer vagas generalizaciones.

Por lo tanto es preeminentemente, la Cruz de la Iniciación y de los comienzos. Concierne fundamentalmente “al comienzo del interminable Camino de la Revelación” que se inicia cuando se entra en el Nirvana, para lo cual todas las etapas previas al Sendero de Evolución no han sido más que preparatorias.

La citas dadas a continuación pueden aportar com­prensión y ayuda a fin de iluminar este tema tan difícil, indicando el significado de esta Cruz Cardinal como in­fluencia culminante y revelando lo que tienen por de­lante quienes logran la categoría jerárquica:

“Toda belleza y bondad, todo lo que contribuye a la desaparición del dolor y la ignorancia en la Tierra, debe ser dedicado a ‘la Gran Culminación. Entonces, cuando los Señores de Compasión hayan civilizado espiritualmen­te a la Tierra y hecho de ella un Cielo, quedará revelado para el peregrino el interminable Sendero que se extiende hasta el Corazón del Universo. El hombre, que entonces ya no será hombre, habrá trascendido la naturaleza, e impersonalmente, no obstante en forma consciente, unificado con todos los Seres Iluminados, ayudará a cum­plir la Ley de la Evolución Superior, de la cual el Nirvana no es más que el principio”. (Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas.)

Ésta es la Cruz de los “brazos extendidos, del corazón abierto y de la mente superior”, y quienes se hallan en ella conocen y gozan de la significación subyacente en las palabras: Omnipresencia y Omnisciencia, y están en proceso de desarrollar los aspectos superiores del Ser, que inadecuadamente describimos con la palabra Omnipo­tencia.

Las energías de la Cruz Cardinal se fusionan con esas energías a las cuales sólo podemos dar el nombre de energía cósmica, aunque ésta no les signifique nada. Con­tienen la cualidad de Aquel del Cual Nada Puede Decirse, y están “matizadas con la Luz de los siete sistemas sola­res”, de los cuales nuestro sistema solar es uno.

El alcance y el ciclo de su influencia en la vida del ini­ciado son absolutamente desconocidos, incluso para nues­tro Logos Planetario, que está crucificado sobre sus “brazos abiertos”.

La Cruz Cardinal rige la manifesta­ción de la Mónada en toda su gloria y belleza, ciclo de influencia que tiene dos etapas: Una, en que la Mónada se expresa en los seis planos de manifestación, en “sabiduría, fuerza y belleza”, por intermedio del alma y de la personalidad integradas. Esta etapa es relativamente breve. La otra, en que -retirado y abs­traído de esas formas de Ser- “el UNO prosigue en un Camino superior y pasa a reinos desconocidos, hasta para los más ele­vados Hijos de Dios en nuestra Tierra.Podría decirse que la Cruz Mutable constituye la influencia condicionante de ese gran centro planetario denominado humano; la Cruz Fija constituye eminentemente la principal serie con­troladora de energías regentes, trasmitidas por el centro deno­minado Jerarquía planetaria; la Cruz Cardinal rige y condiciona (en forma desconocida para los hombres) ese gran centro plane­tario denominado Shamballa.

OTROS POSTS COMPLEMENTARIOS: misterios del Cristo Ethérico Universo.

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