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Realidad viviente: Iniciación

20  Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero.   9   Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.  28  Oísteis que yo os dije: Me voy, y vendré a vosotros.  Si me amarais, os regocijaríais porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que yo.

La Constitución del Hombre

I. La Mónada o Espíritu puro, el Padre en los Cielos.

Este aspecto refleja los tres aspectos de la Deidad:

  1. Voluntad o Poder ……………………………. El Padre,
  2. Amor-Sabiduría ………………………………. El Hijo,
  3. Inteligencia Activa ……………………………El Espíritu Santo,

y sólo se hace contacto con Ella en las iniciaciones finales, cuando el hombre se acerca al final de la jornada y es perfecto. La Mónada también se refleja:

II. El Ego, Yo Superior o Individualidad.

Potencialmente, este aspecto es:

  1. Voluntad Espiritual ……………………………………….. Atma.
  2. Intuición ………………………………………………………… Buddhi.
    Amor-Sabiduría, el Principio Crístico.
  3. Mente Superior o Abstracta……………………………. Manas Superior.

El Ego empieza a hacer sentir su poder en el hombre evolucionado y en forma acrecentada en el Sendero de Probación, hasta que en la Tercera Iniciación llega a perfeccionarse el control del Yo Superior sobre el yo inferior y el aspecto más elevado comienza a hacer sentir Su Energía.

III. La Personalidad o yo inferior, el hombre en el plano físico.

Este aspecto también es triple:

  1. Cuerpo Mental …………………………………. Manas Inferior.
  2. Cuerpo Emocional ………………………….. Cuerpo Astral.
  3. Cuerpo Físico ………..los cuerpos Físico Denso y Etérico.

La finalidad de la  existencia,  es, por lo tanto, llevar al hombre a la compresión del Aspecto Egoico y alcanzar coherencia inteligente.

Este aspecto, el de constructor de la forma, hace de nuestro sistema solar el más concreto de los tres sistemas mayores. El aspecto Amor-Sabiduría se manifiesta mediante la construcción de la forma, y como “Dios es Amor”, en el Dios de Amor “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

  1. Los siete planos de Manifestación Divina, o siete planos mayores de nuestro sistema, constituyen los siete subplanos del plano cósmico inferior. Los siete rayos, son análogamente los siete subrayos de un rayo cósmico. Las doce Jerarquías creadoras son ramas subsidiarias de una Jerarquía cósmica. Forman sólo un acorde de la sinfonía cósmica.

esquema espiritual

Cada estudiante debe hacer un consciente balance de sí mismo, y recordar que la comprensión llega aplicando al problema y medio ambiente inmediatos el grado de verdad captada, y que la conciencia se expande  siendo consecuentes.

La adhesión dinámica en el sendero elegido, y una firme perseverancia para vencer y permanecer inconmovible ante todo lo que pueda acontecer, son requisitos indispensables que conducen al portal de acceso a un reino, a una dimensión y a un estado del ser, conocido interna o subjetivamente. Este estado de comprensión produce cambios en la forma y en el medio ambiente, comparables a su poder.

En el planteamiento de éstos estudios, aprendemos  a depender  cada uno de sí mismo y, por consiguiente, de ese Yo superior que en la mayoría de los casos ha hecho sentir su presencia sólo en raros e intensos intervalos emocionales. Cuando el yo es conocido y no simplemente sentido, y cuando la comprensión es tanto mental como sensoria, entonces el aspirante puede ser verdaderamente preparado para la iniciación.

Quisiera señalar que mis palabras están basadas en ciertas suposiciones fundamentales, que para mayor claridad desearía mencionar brevemente.

Primero, que cuando el estudiante es sincero en su aspiración está dispuesto a avanzar, no importa cual sea la reacción del yo inferior, o sobre éste. Sólo podrán trabajar inteligentemente quienes distingan con claridad los dos aspectos de su naturaleza, el yo real y el yo ilusorio. Esto ha sido bien expresado en Los Aforismos de Yoga de Patanjali:

“La experiencia (de los pares de opuestos) se adquiere por la incapacidad del alma para distinguir entre el yo personal y el purusha (espíritu).
Las formas objetivas existen para uso y experiencia del hombre espiritual. Meditando sobre esto, surge la percepción intuitiva de la naturaleza espiritual.”

Segundo, actúo suponiendo que todos han vivido y luchado suficientemente contra las fuerzas adversas de la vida, como para permitirles desarrollar un sentido bastante real de los valores. Presumo que tratan de vivir como aquellos que conocen algo de los verdaderos valores eternos del alma. Que ningún acontecimiento de la personalidad los detendrá, ni la presión del tiempo y de las circunstancias, la edad o las dificultades físicas.

Tercero, considero que los que con toda seriedad esperan beneficiarse por el aprendizaje espiritual, estarán preparados para cumplir con estos simples requisitos: meditar reflexivamente, tratar de organizar la mente y dedicarse al estudio de la meditación. La organización de la mente es una tarea continua, y la aplicación de la mente, a todo asunto entre manos durante nuestras ocupaciones diarias, es la mejor forma de hacer fructíferos los períodos de estudio y meditación y de adquirir la aptitud para la vocacion del aprendizaje correcto. (El cual es Fundamental Percepcion.)

Habiendo quedado bien aclaradas estas suposiciones, mis palabras van dirigidas a quienes tratan de estar a la altura de la necesidad actual de servidores entrenados.La intención y el esfuerzo son considerados en la vida espiritual, cuestiones de primordial importancia, y ambos constituyen los principales requisitos para toda persona que lo comprenda, más el poder de persistir.

alma9
25 febrero, 2017 en 8:22 pm

Hola, saludos
Me ha gustado especialmente esa mezcla de las frases acompañadas del vídeo de Rupert Spira.
Parece dejar claro que el YO SOY que somos, aunque no seamos conscientes de ello, siempre es lo que es y no puede ser otra cosa. Por tanto en el momento en que desaparece el cuerpo-mente que lo limita, la consciencia queda nuevamente liberada para expresarse como lo que verdaderamente es.
Según esto, si el hombre es el vehículo que utiliza el Espíritu para manifestarse en la materia, no acabo de captar el sentido de esta frase:
“La finalidad de la existencia, es, por lo tanto, llevar al hombre a la compresión del Aspecto Egoico y alcanzar coherencia inteligente”

Parece lógico pensar que el hombre como creación material tiene fecha de caducidad y si una vez atravesado el portal de regreso el Espíritu queda liberado de su ignorancia y comprende todo, también parece lógico pensar que la finalidad de la existencia sea algo más que eso, porque una vez adquirida esa comprensión del “Aspecto Egoíco”¿para que la utilizará el hombre?
Bueno, quizá me he hecho un pequeño lío 🙂

Continuamos en comentarios … mientras tanto, ésta es la situación fisica en la cual vivimos, con la colaboración encubridora de toda persona a la cual encumbran el EGO, y LO SITÚAN en posiciones de dominio temporal; ¿alguien más lo percibe de manera similar, o ha comprendido que significa todo ESTO …?

Los Temas fundamentales; el verdadero interés de Nuestro Ser, ¿Quiere Vd. también, participar conscientemente DE ESTA EPOPEYA …?

Hércules el Discípulo – El Mito

Él se irguió delante de su Maestro. Oscuramente comprendía que una crisis se había producido en él, conduciéndolo a cambiar de lenguaje, de actitud y plan. El Maestro lo miró y fue de su agrado.

“¿Tu nombre?”, le preguntó y esperó una respuesta.

“HerácIes”, llegó la respuesta, “o Hércules, me dicen que significa preciosa gloria de Hera, el brillo y esplendor del alma. ¿Qué es el alma, oh, Maestro? Dime la verdad”.

“Esa alma tuya la descubrirás a medida que hagas tu obra, y encuentres y uses la naturaleza que es tuya. ¿Quiénes son tus padres? Dime esto, hijo mío”.

“Mi padre es divino, yo no le conozco, excepto que, en mí mismo, sé que soy su hijo. Mi madre es terrenal. La conozco bien y ella me ha hecho como tú me ves.

Asimismo, oh, Maestro de mi vida, soy también uno de los gemelos. Hay otro, parecido a mí. A él también le conozco bien, sin embargo no lo conozco. Uno es de tierra, por lo tanto terrenal; el otro es un hijo de Dios”.

“¿Qué hay de tu educación, Hércules, hijo mío? ¿Qué puedes hacer y cuánto te ha sido enseñado?”

“En todas las realizaciones yo soy experto; estoy bien enseñado, bien entrenado, bien guiado y soy bien conocido. Conozco todos los libros, también todas las artes y las ciencias; me son conocidos los trabajos del campo, además la destreza de aquellos que pueden permitirse viajar y conocer a los hombres. Me conozco a mí mismo como alguien que piensa, siente y vive”.

“Una cosa, oh, Maestro, debo decirte y así no engañarte. El hecho es que no hace mucho yo maté a todos aquellos que me enseñaron en el pasado. Maté a mis maestros, y en mi búsqueda de la libertad, ahora estoy libre. Busco conocerme a mí mismo, dentro de mí mismo y a través de mí mismo”.

“Hijo mío, eso fue un acto de sabiduría, y ahora puedes permanecer libre. Prosigue tu trabajo ahora, recordando como lo haces, que en el último giro de la rueda vendrá el misterio de la muerte. No olvides esto. ¿Qué edad tienes, hijo mío?”

“Dieciocho veranos habían pasado cuando maté al león, y de ahí que usé su piel. Asimismo a los veintiuno me encontré con mi desposada. Hoy estoy ante ti triplemente libre -libre de mis primitivos maestros, libre del temor al miedo y libre verdaderamente de todo deseo”.

“No te vanaglories, hijo mío, sino demuéstrame la naturaleza de esta libertad que tú sientes. Nuevamente en Leo, te encontrarás con el león. ¿Qué harás? Otra vez en Géminis, los maestros a quienes mataste cruzarán tu senda. ¿Los has dejado atrás realmente? ¿Qué harás? De nuevo en Escorpio, lucharás con el deseo. ¿Permanecerás libre, o la serpiente te encontrará con sus engaños y te derribará en tierra? ¿Qué harás? Prepárate para probar tus palabras y tu libertad. No te vanaglories, hijo mío, demuéstrame tu libertad y tu profundo deseo de servir”.

El Maestro se sentó en silencio y Hércules se retiró y enfrentó, el primer gran Portal. Entonces el que presidía que se sentaba en el Concilio de la Cámara del Señor, habló al Maestro y le ordenó llamar a los dioses para presenciar el esfuerzo e iniciar al nuevo discípulo en el Camino. El Maestro llamó. Los dioses respondieron. Vinieron y dieron sus dones a Hércules y muchas palabras de sabio consejo, conociendo las faenas que tenía por delante y los peligros del Camino.

Minerva le entregó una túnica, tejida por ella misma, una túnica que se ajustaba bien, de rara y fina belleza. Él se la puso con triunfo y orgullo, regocijándose en su juventud. Tenía que probarse a sí mismo.

Vulcano forjó para Hércules un pectoral de oro para proteger su corazón, la fuente de vida y fuerza. Este obsequio de oro era ceñido, y, así escudado, el nuevo discípulo se sentía seguro. Él tenía todavía que demostrar su fuerza.

Neptuno llegó con un par de caballos y se los entregó, atraillados, a Hércules. Ellos venían directamente del lugar de las aguas, de rara belleza y probada fuerza. Y Hércules se alegró, pues él todavía tenía que probar su poder para conducir a los dos caballos.

Con lenguaje agraciado y brillante ingenio llegó Mercurio, llevando una espada de raro diseño, que ofreció, en un estuche de plata, a Hércules. La ató en el muslo de Hércules, pidiéndole que la mantuviera afilada y brillante. “Debe dividir y cortar”, dijo Mercurio, “y debe moverse con precisión y adquirida destreza”. Y Hércules, con alegres palabras dio las gracias. Tenía todavía que demostrar su alardeada destreza.

Con sonido de trompeta y el ímpetu de la marcha brillaba el carro del Dios Sol. Apolo llegó y con su luz y encanto alegró a Hércules, dándole un arco, un arco de luz. A través de nueve anchos Portales abiertos debe pasar el discípulo antes que haya adquirido suficiente destreza para estirar ese arco. Le tomó todo ese tiempo para acreditarse como el arquero. Sin embargo, cuando el don fue ofrecido, Hércules lo tomó, seguro de su poder, un poder todavía sin demostrar.

Y así, se irguió equipado. Los dioses de pie alrededor de su maestro, y observando sus travesuras y su alegría. Él jugaba delante de los dioses, y mostraba sus proezas, alardeando de su fuerza. Repentinamente se detuvo y reflexionó largamente; luego dio los caballos a un amigo para que los sostuviera, la espada a otro y el arco a un tercero. Entonces, corriendo, desapareció dentro del bosque cercano.

Los dioses esperaron su regreso asombrándose perplejos ante su extraña conducta. Del fondo del bosque él salió sosteniendo en alto un garrote de madera cortado de vigoroso árbol vivo.

“Este es mi propio presente”, gritó, “nadie me lo dio. Puedo usar esto con poder. Oh, dioses, observad mis hazañas supremas”.

Y entonces, y sólo entonces, el Maestro dijo: “Sal a trabajar”. (redacción: EL TIBETANO)

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Realidad cuántica de la vida, escenarios de manifestación, y de conciencia.

Nuestra manifestación “física” en éste mundo, nos dá la impresión de cierta solidez en la temporalidad, pero comprendemos que los síntomas son efímeros, por lo cual algunas personas se esfuerzan por alcanzar cierta notoriedad cristalizada en el tiempo, con arreglo a los parámetros de los escenarios mundanos de la época.

Sin embargo, lo que nos interesaría es cómo cumplir nuestra función.

… !¿?! … ¿será verdad que la conciencia siempre está despierta?

La verdad podría ser expresada de esta manera: Cuando los ojos, el mirar de el estudiante, se apartan de sí mismo y su actuación en los tres mundos es controlada espiritualmente (o está en proceso de serlo), entonces enfrenta la necesidad de convertirse en un ser verdaderamente mental, con el enfoque de su vida en el nivel mental, donde está sujeto al control del alma, que a su vez se convierte en agente directriz del hombre en el plano físico, y ello no significa que el hombre se ocupe de que su mente inferior concreta, dirija y esté activa e iluminada, lo cual tiene lugar gradual y automáticamente debido a la presión de las influencias superiores que afluyen a él y a través de él. Se ocupará en cambio de la tarea de llegar a ser consciente de las actividades de su mente superior o abstracta, y de la razón pura que controla y anima al plano búdico, que es susceptible a la impresión desde la mónada. Ese lugar debe convertirse en el plano hacia el cual mira y enfoca su atención la conciencia mental. Debe polarizarse allí, en el mismo sentido que la conciencia de la humanidad común está hoy polarizada en el plano de las emociones y de la actividad astral, aunque se está trasladando rápidamente al plano mental.

Esto involucra una actividad dual; ( CUÁNTICA) la mente inferior se convierte en potente factor para dirigir las actividades de servicio del discípulo. Tales actividades se trasforman en la potencia motivadora principal de su vida, siendo consecuencia de la creciente fusión del alma con la personalidad, desarrollando y desenvolviendo así su sentido de inclusividad. La inclusividad es la clave suprema para la comprensión de la conciencia. La mente superior impresiona simultáneamente a la mente inferior y la atrae a una fusión superior consigo misma.

Este proceso de desenvolvimiento crea ciertos puntos principales de sucesivas fusiones, con los consiguientes puntos de tensión; cuando estos puntos (conscientemente obtenidos) se convierten en energía actuante, permite al discípulo “permanecer en la luz y en esa luz ver la Luz mayor, y dentro de la Luz mayor conocer y ver, captar y absorber aquello que hasta entonces ha sido confuso, secreto e ignoto”. Esto es iniciación.

Períodos de investigación, de sufrimiento, de desapego, de revelación, que producen puntos de fusión, de tensión y de proyección de energía, tal es la historia del sendero de la iniciación.

La iniciación es en verdad el nombre dado a la revelación o nueva visión que impele siempre al discípulo adelante, hacia una luz mayor; no es algo que se le confiere o se le da. Es un proceso de reconocimiento de la luz y la utilización de esa luz a fin de entrar en una luz siempre más clara.
El progreso efectuado desde una zona débilmente iluminada, en la manifestación divina, a otra de gloria suprema, es la historia de las sendas de la Verdad.

Por medio de la actividad de la mente inferior se produce la fusión con el alma, y los sucesivos e intensificados puntos de tensión; por medio de la actividad establecida entre las mentes superior e inferior es posible lograr la fusión con la Tríada espiritual, con puntos de tensión que surgen de muchas etapas a lo largo del puente, el antakarana; por medio de la actividad de la razón pura es posible la fusión con la Jerarquía y aquello que produce esos puntos de tensión que denominamos iniciaciones. Hay necesariamente otros puntos más elevados de tensión, pero ahora nos ocuparemos de lo que llamamos iniciaciones.

A este respecto, la luz entrará en su mentes si recuerdan con frecuencia la dualidad esencial de la manifestación misma, (espíritu-materia) los polos negativo y positivo presentes dentro de la conciencia de cada forma. El punto de fusión alcanzado (el resultado del trabajo y esfuerzo activos y positivos) se hace negativo para lo que se está invocando y, por este medio, puede ser realizado otro punto de tensión positivo. La iniciación -un dramático y principal punto de tensión- significa esencialmente la fusión de los aspectos negativo y positivo. Debido a ello, en todos los procesos iniciáticos, la voluntad del discípulo está activa y produce, ante todo, una fusión y, como consecuencia, la aparición de un punto de tensión.

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